dimarts, 14 d’abril de 2015

ISLA DE CAPRI, DESTINO HOMOSEXUAL

Hasta el inicio de la segunda Guerra Mundial, Italia fue el destino preferido de muchos homosexuales. Clima, cultura y tolerancia les permitían vivir sin grandes preocupaciones su homosexualidad. Benito Mussolini se negó a dictar leyes contra la homosexualidad hasta poco antes de iniciarse la 2ª Guerra Mundial, en 1938.




En 1930 se intentó hacer una ley de contenidos homofobos (el "Código de Rocco), el propio Mussolini se opuso a la ley sosteniendo que en Italia sólo había hombres verdaderos, que la naturaleza de sus varones era puramente masculina, a diferencia de los extranjeros que eran de naturaleza degenerados.

El motivo era puramente económico, la Italia de los años treinta era un paraíso para el turismo gay, que daba una importante cantidad de divisas al tesoro italiano, siempre al borde del colapso financiero. A diferencia de otros partidos fascistas, el italiano jamás legisló contra la homosexualidad. Aunque si que acabó persiguiéndola. A partir de 1931 empezó un acoso contra los homosexuales al margen de la ley, que acabó en 1938 tras el pacto italo-germánico. A partir de este momento los homosexuales fueron enviados a campos de concentración.

Florencia o Venecia fueron lugares muy frecuentados por muchos homosexuales europeos com importante poder adquisitivo. También Taormina con Wilhelm Von Gloeden y Wilhelm Pluschow   o la isla donde el Emperador Tiberio tuvo su residencia. la Vila Jovis, en Capri.



Capri fue destino de la alta sociedad norte-europea y de los exiliados rusos, de los intelectuales y artistas europeos que se quedaban enamorados de Capri, tanto que para algunos una visita se convertía en una larga estancia. Muchos de ellos eran homosexuales. 

La actitud de sus habitantes les transmitía una agradable sensación de vivir, en una tierra lejana a los prejuicios de la época sobre relaciones y amores homosexuales. Además esta presencia extranjera permitía llenar las cajas vacías del ayuntamiento y de los comercios.

El pintor y retratista John Singer Sargent (1856-1925) fue uno de los primeros artistas homosexuales en residir en esta isla. Allí retrató a Rosina Ferrara.



El multimillonario empresario alemán  FA Krupp (1854-1902) También se enamoró de Capri. Allí creó un lujoso club donde multimillonarios del norte de Europa se relacionaban con jóvenes de la isla, generalmente hijos de pescadores. Enterada su esposa conspiró con las autoridades alemanas para encerrarlo en un manicomio, el poder de las empresas Krupp era cuestión de estado. 

TV miniseries, Krupp – Eine Deutsche Familie

Otro asiduo a la isla fue Fernando I de Bulgaria. Su homosexualidad era evidente, lo que impidió casarse con ninguna princesa europea. Su matrimonio fue de compromiso con la princesa María Luisa de Borbón-Parma, con quien tuvo 4 hijos. En la isla  dignatarios y visitantes de todo el mundo buscaban el favor de Fernando para lograr el favor de jóvenes atractivos cuyos servicios íntimos le ofrecían. Se cuenta la anécdota que durante la Primera Guerra Mundial el ministro de la Guerra acudió al cuartel general del rey Fernando para discutir un asunto extremadamente urgente, y descubrió que Fernando estaba liado con un joven que se había encontrado.



El barón Jacques d'Adelswärd-Fersen, aristócrata francés de origen sueco, fue posiblemente uno de sus huéspedes mes célebres. Tras tener problemas con la justícia francesa por su homosexualidad, se instaló en Capri cerca de la Villa Jovis de Tiberio, allí fundó la Villa Lisis en referencia al diálogo socrático que aborda la naturaleza de la amistad, a través del amor de éste hacia Lisis. Construida la casa invitó a ella a Nino Cesarini (1890-1943) el amor de su vida y su gran fuente de inspiración.



Otro célebre visitante fue Sergei Diaghilev, este tras su traumática ruptura con el bailarín Vaslav Nijinski marchó a esta isla junto a su nuevo favorito el bailarín Leonide Massine.











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