dissabte, 18 d’abril del 2026

HOMOSEXUALIDAD E IMPERIO OTOMANO

 La historia de la homosexualidad en el Imperio otomano es notablemente diferente a la de la Europa medieval o moderna. Mientras que en Occidente se perseguía duramente, la sociedad otomana mantenía una postura compleja y a menudo permisiva hacia las relaciones entre hombres, integrándolas en su cultura, arte y leyes de forma fluida.




Contario a la creencia popular, las relaciones entre personas del mismo sexo no estaban estrictamente prohibidas de la misma forma que en otros lugares, especialmente los occidentales. Aunque la ley islámica (Sharia) y la ley del sultán (Qanun) tenían una visión negativa, en la práctica la persecución era casi inexistente. Era común y prestigioso escribir poemas dedicados a la belleza de jóvenes hombres, conocidos como amrad o ghilman. Muchos sultanes y altos funcionarios eran mecenas de este tipo de arte e incluso ellos mismos escribían poesía homoerótica.

Además de las mujeres, en las cortes imperiales existían jóvenes seleccionados por su belleza e ingenio que servían funciones domésticas y, en ocasiones, sexuales para el sultán y la élite. 

Los Köçeks eran jóvenes bailarines, a menudo de minorías cristianas, que se vestían con ropas femeninas y actuaban en banquetes y festivales. Eran las "estrellas" del entretenimiento de la época y objeto de gran admiración masculina.

Los Dellaks estaban en los baños turcos (hammams), eran jóvenes que trabajaban como masajistas y que, en algunos contextos, también ofrecían servicios sexuales de forma discreta pero conocida.



En la historia del Imperio otomano existen registros históricos y crónicas que vinculan a varios sultanes con amores masculinos, a menudo pajes de la corte o jóvenes nobles. Algún ejemplo:

-Murad II (Padre de Mehmed el Conquistador) prefería la compañía de jóvenes pajes (icoglanis) en su harén antes que la de sus esposas. Su relación más notable fue con Zaganos Pasha, un joven de origen cristiano convertido al islam, a quien elevó rápidamente al cargo de gran visir. Historiadores sugieren que existía un afecto mutuo profundo entre ambos

-Mehmed II "el Conquistador" es el caso más debatido debido a su relación con Radu el Hermoso, hermano de Vlad el Empalador (Drakula)  Crónicas bizantinas describen una pasión intensa, relatando que Radu pasó de resistirse a convertirse en su favorito personal. También se menciona su especial afecto por un paje griego, hijo del noble Lucas Notaras, a quien supuestamente intentó tomar como amante tras la caída de Constantinopla.

-Nedîm (siglo XVIII), fue el poeta más famoso de la "Era de los Tulipanes". Su obra es conocida por ser abiertamente sensual y hedonista. Cantaba a los placeres de Estambul y a la belleza de los jóvenes que frecuentaban los jardines y las fiestas en el Bósforo, rompiendo con el lenguaje puramente simbólico para ser más directo.

-Enderûnlu Fâzıl (siglo XVIII). Es quizás el autor más explícito. Su obra más famosa, el Güzeller Kitabı (Libro de los Bellos), describe con detalle y picardía la belleza física de jóvenes de diferentes naciones (griegos, armenios, persas, etc.), explicando por qué eran atractivos.


Enderûnlu Fâzıl 


-Bâkî (siglo XVI), era conocido como el "Sultán de los Poetas", escribió versos sublimes sobre la belleza de los pajes de la corte. Su estilo era muy refinado y utilizaba metáforas complejas para describir el deseo masculino.

-Enderûnlu Fâzıl  (siglo XVIII) fue el miniaturista más célebre de su tiempo. Retrató a los köçeks (bailarines jóvenes) con gran detalle, capturando su gracia y la fascinación que despertaban en el público masculino. Sus retratos de jóvenes a menudo tienen una carga sensual evidente en las miradas y las posturas.

-Levni (siglo XVIII), fue el miniaturista más célebre de su tiempo. Retrató a los köçeks (bailarines jóvenes) con gran detalle, capturando su gracia y la fascinación que despertaban en el público masculino. Sus retratos de jóvenes a menudo tienen una carga sensual evidente en las miradas y las posturas.


Joven con flor. Levni, siglo XVIII

La homosexualidad femenina en el Imperio otomano, aunque menos documentada públicamente que la masculina, era una realidad presente especialmente en los espacios de segregación de género, como el harén y los baños turcos (hammams).

Artistas anónimos de los "Hammaname": Existen manuscritos ilustrados (libros de los baños) que muestran escenas de intimidad entre hombres en los baños turcos, retratando la cultura de los dellaks (masajistas) y la socialización masculina con un tono erótico.

Algunos historiadores sugieren que estas relaciones eran también una forma de resistencia contra el control masculino, permitiendo a las mujeres encontrar satisfacción emocional fuera del sistema

Mihri Hatun (siglo XV): Una de las poetas más famosas, nunca se casó y escribió versos donde a menudo adoptaba una voz masculina para cantar a la belleza de otras mujeres, o donde el género del "Amado" quedaba ambiguo.

Ambigüedad de Género: En la poesía otomana, el uso de pronombres neutros permitía que los poemas de amor pudieran ser interpretados de diversas formas, lo que facilitaba que el deseo entre mujeres se expresara de forma velada.




En el Imperio Otomano, la percepción del travestismo, los eunucos y la feminidad masculina era compleja y estaba lejos del binarismo moderno. Estas figuras no solo eran aceptadas en ciertos contextos, sino que formaban parte esencial de la estructura social, política y de entretenimiento del imperio.

Los eunucos se dividían principalmente por su origen. Los eunucos negros (de África Oriental) solían custodiar el harén y alcanzaron un poder político inmenso, llegando a influir en la destitución de visires y en decisiones de estado. Los eunucos blancos solían desempeñar roles administrativos.

A los Köçeks: no se les veía necesariamente como mujeres, sino como "muchachos hermosos" que encarnaban un ideal estético. Su danza era considerada altamente provocativa y sensual, a menudo generando peleas entre el público masculino que competía por su atención.

El concepto de mukhannas (afeminado) se aplicaba a hombres adultos que afeitaban su barba para seguir siendo objeto de deseo masculino, desafiando la norma de que, al llegar a la madurez, un hombre debía pasar de ser el "deseado" a ser el "deseante"




Para Occidente, la libertad sexual del Imperio otomano era una fuente de profunda fascinación y contradicción. Mientras que en Europa la homosexualidad era castigada con la hoguera o la cárcel bajo el concepto de "sodomía", los viajeros que llegaban a tierras otomanas encontraban un mundo donde estas prácticas eran visibles y, a menudo, aceptadas.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la actitud otomana comenzó a cambiar. Al tratar de "modernizarse" frente a las potencias europeas, las élites otomanas empezaron a adoptar los valores conservadores y la moral victoriana de Occidente. Lo que antes era una práctica cultural aceptada empezó a verse como algo "atrasado", lo que llevó a una estigmatización que no existía en los siglos anteriores. 




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