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dissabte, 13 de juny del 2026

HISTORIA DE UN RETRATO. CHRIS Y DON.

El pasado 11 de junio de 2026, fallecía David Hockney, una artista ligado al llamado ARTE POP, considerado por The Other Art Fair  como el artista más influyente de todos los tiempos de Gran Bretaña.  David Hockney fue abiertamente homosexual durante toda su vida y se convirtió en uno de los mayores iconos de la visibilidad y el orgullo LGBTIQ+ en el arte del siglo XX.




"Christopher Isherwood and Don Bachardy" (1968) es una de las obras maestras más icónicas del pintor británico David Hockney. Se trata del primer retrato doble de una célebre serie de siete lienzos que el artista realizó entre 1968 y 1975, consolidando su reputación internacional.

La pintura captura un momento íntimo en la vida de sus amigos: el célebre novelista británico Christopher Isherwood y su pareja, el artista estadounidense Don Bachardy, en el salón de su casa de Santa Mónica, California.

Retrata a una de las parejas abiertamente homosexuales más visibles y valientes del panorama cultural de posguerra. La obra destaca por su profunda carga psicológica y la sutil tensión en las miradas de ambos. Sentados en sillones de mimbre, Isherwood (a la derecha) mira directamente a su pareja, mientras que Bachardy (a la izquierda) clava su mirada en el espectador. En medio, una mesa con libros apilados y una mazorca de maíz sirve como bodegón integrado Destaca por su luz californiana nítida, las persianas celestes del fondo y una meticulosa atención a las texturas y líneas.

En noviembre de 2025, la prestigiosa casa de subastas Christie's vendió esta pieza histórica en Nueva York por la cifra récord de 44,3 millones de dólares, tras haber permanecido en una colección privada durante 40 años.



La sutil lejanía emocional y psicológica que se percibe en el cuadro de 1968 contrasta fuertemente con la cercanía física y la complicidad que la pareja solía mostrar en las fotografías de la época. Esta distancia no era real —la pareja mantuvo una de las relaciones más sólidas, devotas y duraderas del plano artístico—, sino que fue un recurso estético y formal deliberado introducido por David Hockney.

En las fotos de referencia tomadas por el propio Hockney (o por fotógrafos amigos como Cecil Beaton), Christopher Isherwood y Don Bachardy solían aparecer físicamente juntos, sonrientes o compartiendo un espacio común evidente. En el cuadro, Hockney rompe esa inmediatez: Isherwood mira fijamente a Bachardy (en perfil estricto), pero Bachardy ignora esa mirada y clava sus ojos fríos directamente en el espectador. Físicamente, Hockney coloca una mesa baja llena de libros y objetos geométricos (como la mazorca de maíz) justo en el centro del cuadro. Este elemento actúa como una barrera o "bodegón" divisorio que fragmenta el lienzo en dos mitades, acentuando la independencia de cada uno.


Cecil Beaton


A Hockney no le interesaba hacer una fotografía costumbrista o un retrato empalagoso de una pareja feliz. Al pintar a Bachardy con trazos más estudiados a partir de fotos y a Isherwood con una frescura más inmediata, el pintor genera una asimetría que el espectador percibe instintivamente como un misterio o una "distancia" matrimonial. Una distancia que todo indica que no era real.

En palabras del propio Bachardy en entrevistas posteriores, el cuadro muestra una estampa "sobria, casi burguesa" de su relación. Al congelar el tiempo bajo la dura y limpia luz de California, Hockney transformó un romance apasionado y contracultural en un óleo cargado de una quietud monumental y enigmática.

La relación entre Christopher Isherwood y Don Bachardy fue una de las historias de amor más duraderas, audaces y documentadas del siglo XX. Estuvieron juntos durante más de 33 años, desde que se conocieron en 1953 hasta la muerte de Isherwood en 1986.Su unión desafió por completo las normas sociales de la época debido a la gran diferencia de edad y a su decisión de vivir su homosexualidad con absoluta visibilidad.




Se conocieron en una playa de Santa Mónica el día de San Valentín de 1953. En ese momento, Isherwood tenía 48 años y ya era un novelista británico consagrado mundialmente, mientras que Bachardy era un estudiante californiano de solo 18 años. La diferencia de 30 años provocó un gran revuelo en su entorno. Muchos amigos de Isherwood pensaron que se trataba de un romance pasajero o de una relación de explotación, llamando despectivamente a Bachardy "el niño de la piscina". Sin embargo, el tiempo demostró que estaban profundamente equivocados.

A pesar de la opresiva homofobia de las décadas de 1950 y 1960 en Estados Unidos, Isherwood y Bachardy tomaron la valiente decisión de vivir juntos de forma totalmente abierta. Su casa en los cañones de Santa Mónica se convirtió en el epicentro de la escena artística e intelectual de Los Ángeles. Por su salón pasaban figuras de la talla de Tennessee Williams, Igor Stravinsky, Truman Capote, Greta Garbo y, por supuesto, un joven David Hockney.  Se negaron a esconderse o a fingir matrimonios de conveniencia, convirtiéndose en un faro de esperanza y un modelo a seguir para las generaciones posteriores del movimiento de liberación LGBT.

Don 

Al principio, Bachardy dependía emocional y económicamente de Isherwood, quien actuó en parte como su mentor cultural. Con los años, la relación evolucionó hacia una pareja de iguales. Con el apoyo de Isherwood, Bachardy estudió arte y se convirtió en un retratista de enorme éxito por derecho propio. Esta independencia ayudó a equilibrar la balanza de poder en la pareja. Como cualquier relación larga, pasaron por crisis severas, celos e infidelidades (especialmente por parte de Bachardy a medida que maduraba). Sin embargo, decidieron no separarse y optaron por una honestidad brutal, permitiéndose cierta libertad pero manteniendo intacto su compromiso mutuo.


A principios de los años 80, a Isherwood le diagnosticaron un cáncer de próstata avanzado. Durante sus últimos meses de vida, Bachardy se convirtió en su cuidador principal. En un proceso que ambos pactaron como un acto de amor y arte, Bachardy dibujó a Isherwood todos los días mientras este agonizaba, retratando el deterioro de su cuerpo y sus últimos suspiros. Isherwood falleció en enero de 1986. Estos desgarradores dibujos se publicaron más tarde en el aclamado libro Last Drawings.


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Tras la dolorosa muerte de Christopher Isherwood en 1986, Don Bachardy (quien entonces tenía 51 años) vivió cuatro décadas más caracterizadas por la fidelidad a su memoria, una inquebrantable dedicación a la pintura y el arraigo absoluto a su hogar común.

El fallecimiento  de su gran amigo y pintor David Hockney  ha vuelto a poner el foco en el famoso lienzo que los unió, la vida independiente de Bachardy tras enviudar se resume en estos puntos clave.



diumenge, 26 d’abril del 2026

HISTORIAS DE LA HISTORIA (II PARTE)



Textos que adjunto: Robert Graves, 
George Washington, Abraham Lincoln,   Magnus Hirschfeld, Nijinsky.  Historias que seguro son de vuestro interés:






ROBERT GRAVES Y LA HOMOSEXUALIDAD (Si bebes mucha leche, te vuelves gay)


La visión de Robert Graves sobre la homosexualidad fue evolucionando y mostró facetas contradictorias a lo largo de su vida, marcadas por su experiencia personal en la Primera Guerra Mundial y sus posteriores teorías mitológicas. De aceptación a rechazo total.

En "Adiós a todo eso" (1929), Graves aborda la homosexualidad de manera relativamente abierta para su época. Describió intensos lazos emocionales con otros soldados durante la Primera Guerra Mundial. Admitió que en los internados británicos de su juventud, las relaciones románticas entre chicos eran comunes y, en cierto modo, aceptadas como una fase, aunque él mismo se distanciaba de la "práctica genital"

Pero Graves, en 1948, el verdadero poeta debe estar enamorado de una mujer (la encarnación de la Diosa Blanca). Esto dejaba a la homosexualidad en una posición marginal o "anómala" dentro de su cosmogonía mítica. Hércules tenía una virilidad tan desbordante que incluye tanto la violencia extrema como una curiosa ductilidad ante el amor masculino y la humillación ritual femenina, siendo esclavo de la diosa blanca,

En sus últimos años en Deià, Mallorca, llegó a expresar opiniones polémicas y pseudocientíficas, sugiriendo en una entrevista de 1970 que el aumento de la homosexualidad en EE. UU. se debía al consumo excesivo de leche, tenia 75 años

Aunque tuvo amistades cercanas y colaboraciones con autores homosexuales, su sistema filosófico y poético era estrictamente heterocéntrico. Esto se ve reflejado en gran parte de su obra, donde apenas aparece, ni siquera cuando trata personajes de la mitologia que se les conoce por sus relaciones homosexuales.








EL DIA QUE HENRY SCOTT TUKE PINTÓ A LAWRENCE DE ARABIA

La conexión entre el pintor Henry Scott Tuke y T. E. Lawrence (conocido como Lawrence de Arabia) se centra principalmente en un retrato realizado a principios de la década de 1920, que captura un momento de transición en la vida de Lawrence.*

Se sabe que Lawrence posó para Tuke en su juventud y que se reunieron en Cornualles en 1922. Lawrence llegó a decir que había sido modelo de Tuke "a menudo" en sus años jóvenes. Ambos compartían un círculo de amistades vinculado al movimiento Uraniano, un grupo de intelectuales y artistas (como Oscar Wilde) que celebraba la belleza masculina y el idealismo griego. Ambos eran homosexuales.*

Lawrence admiraba tanto el trabajo de Tuke que adquirió su retrato "A Picture of Gray", Aparecía como un soldado rubio, sentado de perfil en la playa de Newporth. Viste una camisa blanca y pantalones caqui, mientras sostiene la venda de su pierna izquierda, en proceso de desvestirse.*

Lawrence era un gran admirador de Wilde y del Retrato de Dorian Gray. El título dugería un juego inverso: mientras Dorian envejece en el cuadro y permanece joven en la realidad, Lawrence (ya marcado por la guerra) es retratado con una juventud idealizada, pues ya tenía 32 años.

Selim Ahmed ("Dahoum") fue el mas conocido amante de Lawrence, Un joven sirio conoció antes de la guerra, le enseñó matemáticas y fotografía, y Dahoum le enseñó árabe. Vivieron juntos durante tres años en Siria y Lawrence lo trajo de visita a Inglaterra en 1913, lo que causó cierto escándalo social.

Posiblemente tras la muerte de Dahoum y la terrible violación sufrida por los soldados turcos ("ciudadela de mi integridad se perdió irrevocablemente") rehuyó todo contacto físico en e futuro.





GEORGE WASHINGTON Y SU SUPUESTA HOMOSEXUALIDAD.


No hay evidencias de que George Washington fuera homosexual, pero su vida privada ha sido objeto de diversas interpretaciones por parte de activistas e historiadores contemporáneos. Las teorías se basan principalmente en sus relaciones cercanas con hombres en el ejército y su aparente falta de pasión en su matrimonio.

Se ha señalado que Washington prefería la compañía de jóvenes oficiales, a quienes llamaba su "familia" militar. Entre ellos destacan Alexander Hamilton y el Marqués de Lafayette, con quienes mantenía una relación emocional muy intensa.

Larry Kramer, describió a Washington como una "gran reina" basándose en su obsesión por el diseño de uniformes, botones y la decoración de interiores, argumentando que estos intereses sugerían una personalidad queer para la época.

Un argumento frecuente no es que él mismo fuera gay, sino su actitud progresista para el siglo XVIII. Washington aceptó y protegió al general prusiano von Steuben, quien llegó a EE. UU. tras ser expulsado de Europa por homosexualidad. Washington no solo ignoró estos rumores debido al talento militar de Steuben, sino que permitió que viviera abiertamente con sus ayudantes de campo en una relación de convivencia.

El general también conocía la estrecha relación y el intercambio de cartas apasionadas entre sus ayudantes Hamilton y Laurens, y permitió que compartieran alojamiento sin presentar cargos de "sodomía", algo inusual dado que era un delito grave en esa época.

Per su entorno se movió Charles Adams, hijo del 2º presidente USA, que convivió con John W. Mulligan, cuando la relación se hizo pública se fuerona avivir bajo la protección del Barón von Steuben, seguramente con el beneplàcito de Washington.





LA SUPUESTA HOMSEXUALIDAD DE ABRAHAM LINCOLN

En una escena del interesante film de Spilberg, Lincoln, se ve al presidente trabajando con sus jóvenes ayudantes, al final del trabajo uno le dice "Duermo hoy con usted, presidente", a lo que éste contesta "Hoy no".

El presidente que prohibió la esclavitud compartía cama con un capitán de su guardia cuando su esposa, Mary Todd, estaba ausente. Los términos "homosexual" o "gay" no existían como identidades sociales en tiempos de Lincoln; la sexualidad se entendía más por actos que por una orientación definida. En el oeste americano los hombres compartían cama, aparente mente por la ausencia de ellas, pero también por necesidades sexuales, en un mundo sin mujeres.

Las teorías sobre su posible homosexualidad se basan principalmente en sus relaciones cercanas con hombres y en costumbres de la época que hoy se interpretan de forma distinta. Lincoln compartió cama con Joshua Speed durante cuatro años en Springfield. Aunque era una práctica común en el siglo XIX, algunos autores como Clarence Arthur Tripp sugieren que su vínculo era romántico y emocionalmente profundo. Sus cartas con amigos varones tenían un lenguaje afectuoso que algunos investigadores consideran inusual.

Aunque convivió siempre con Mary Todd, y tuvo 4 hijos con ella, las relaciones entre ambos siempre fueron complicadas. Producciones como el documental de 2024 Lover of Men: The Untold History of Abraham Lincoln defienden la tesis de que sus relaciones más profundas fueron con hombres.

Gore Vidal fue quien más profundizó este tema, argumentó que la correspondencia entre Lincoln y Joshua Speed mostraba una ansiedad compartida sobre sus futuros matrimonios que, a su juicio, indicaba una relación homosexual previa entre ambos. Según él, gran parte de esta evidencia era "incontrastable" a menos que se ignorara deliberadamente por motivos ideológicos.





MAGNUS HIRSCHFELD, PIONERO HOMOSEXUAL

Magnus Hirschfeld fue un médico y sexólogo judío alemán que se convirtió en uno de los pioneros más importantes en la defensa de los derechos de las minorías sexuales a principios del siglo XX.

Hirschfeld se identificaba como gay y utilizó su conocimiento científico para argumentar que la homosexualidad era una variante natural y biológica de la condición humana, no una enfermedad o un vicio. Mantuvo relaciones estables con hombres, destacando especialmente sus vínculos con Karl Giese y Li Shiu Tong (en la imagen que adjunto), quienes también fueron sus colaboradores en el ámbito profesional.

Debido a su orientación sexual y su origen judío, fue un blanco constante de los nazis, quienes lo calificaron como "el hombre más peligroso de Alemania". En 1933, su famoso Institut für Sexualwissenschaft fue saqueado y sus libros fueron quemados públicamente.

Su lema fue "Per Scientiam ad Justitiam" (A través de la ciencia hacia la justicia), reflejando su convicción de que el entendimiento científico de la sexualidad llevaría a la tolerancia social y legal. Según él nadie es 100% masculino o femenino. Según él, todos los seres humanos somos una mezcla de rasgos físicos y psicológicos en un espectro continuo, lo que hoy llamaríamos variabilidad de género. Defendía que la orientación sexual era algo con lo que se nacía (específicamente a través de las hormonas y la estructura cerebral), por lo que no podía ni debía "curarse". Creó el término "travestismo" en 1910 para distinguir a las personas que deseaban vestir ropas del otro sexo de aquellas que eran homosexuales, reconociendo que eran fenómenos distintos.

Hoy la ideologia que acabó con su obra y muchos de sus seguidores sigue avanzando, los Trump, Milei, Abascal u Orriols siguen sus pasos, no lo olvideis.





NIJINSKY, VISTO POR BRUCE LA BRUCE.

La superestrella esencialmente gay Vaslav Nijinsky, mi novio imaginario, considerado uno de los mejores bailarines del siglo XX, si no el mejor, nació en 1889 y murió en 1950 a los 61 años.

Nacido de padres polacos en Kiev, fue aceptado en la mundialmente famosa Escuela Imperial de Ballet de San Petersburgo a los 9 años. Nijinsky actuó en público por primera vez a los 5 años, en un dueto con su hermano. Bailaron el hopak, a veces llamado la Danza Nacional Ucraniana, con el hermano en el papel masculino y el joven Vaslav, con un vestido, como la pareja femenina. Su hermana escribió más tarde: «Con su piel ligeramente oscura, sus grandes ojos marrones y sus largas y esponjosas pestañas, era imposible decir que era un chico».

De adolescente, Nijinsky perdió la virginidad con una trabajadora sexual que le contagió gonorrea. Escribió en su diario que entonces empezó a desconfiar de las mujeres, pero nunca dejó de fantasear con ellas cuando se masturbaba. Sin embargo, su primera relación seria fue con un hombre. A los dieciocho años, conoció al príncipe Pavlov Lvov, un admirador que colmó de regalos a Nijinsky y a su familia.

En 1909 se unió al Ballet Ruso y, bajo la tutela de Sergei Diaghilev, causó sensación mundial con sus danzas de fuerte carga homoerótica, especialmente su interpretación de "L'après-midi d'un faune", en la que pareció masturbarse en la escena final. Más tarde confesó haber tenido un orgasmo en el escenario. Su "La consagración de la primavera" causó revuelo internacional, desafiando los límites del ballet tradicional y el decoro. Nijinsky fue despedido del Ballet Imperial Ruso tras interpretar el ballet Giselle delante de la madre del zar sin la obligatoria "falda de recato" sobre las medias. Solo vestía medias reveladoras, lo que se consideraba una grave falta de decoro para la época.

Diaghilev y Nijinsky eran amantes, y tras muchos años tempestuosos de negocios y placer, Nijinsky fue seducido por una mujer terrible y oportunista que lo obligó a tener dos hijos. Su última actuación pública en 1919 fue un solo improvisado y errático que marcó su colapso mental total. Pronto le diagnosticaron esquizofrenia y pasó los siguientes treinta años entrando y saliendo de instituciones psiquiátricas.

Se planeó hacer una película sobre Nijinsky en 1970 con guion de Edward Albee, dirigida por Tony Richardson y protagonizada por Rudolf Nureyev, ¡pero nunca se hizo! ¡Habría sido épico! En cambio, hicimos una película titulada "Nijinsky" en 1980, dirigida por Herbert Ross y protagonizada por el bailarín George d'La Pena, una película bastante mediocre... Aunque normalmente me encantan las películas de Herbert Ross, ¡un autor infravalorado!

Texto de Bruce La Bruce traducido con la ayuda del sr Google.





dilluns, 30 de març del 2026

STALIN Y LA PERSECUCIÓN DE LA SODOMIA (HOMOSEXUALIDAD)

 La Revolución de octubre en 1917 representó que los dos nuevos códigos penales, de 1922 y 1926, retiraran todas las prohibiciones que afectaban a los homosexuales.



La persecución de la homosexualidad en la época zarista fue legal, sistemática y religiosa, sentando las bases de los prejuicios que Stalin retomaría décadas después. Antes de 1917, y aunque la ley no se aplicaba, seguía penalizada, los homosexuales debían evitar su visualización. Ello motivo que muchos artistas e intelectuales se exiliaran a París. 

Fue tras la Revolución de 1917 cuando se despenalizó definitivamente. Pero la realidad era muy distinta, muchos comunistas seguían considerándola un producto de la decadencia de las clases explotadoras, para ellos era un vicio contrarrevolucionario.

Bajo el mandato de Iósif Stalin, la Unión Soviética revirtió los avances en derechos civiles de la era de Lenin, reimplantando una severa persecución estatal contra la homosexualidad que duró décadas.





Tras la Revolución de 1917, el código penal soviético de 1922 había despenalizado la sodomía. Sin embargo, en marzo de 1934, Stalin impulsó personalmente una nueva ley que convertía las relaciones sexuales consentidas entre hombres en un delito. 

El nuevo artículo 121 del Código Penal de la RSFS de Rusia castigaba el "sexo entre hombres" con 3 a 5 años de prisión o trabajos forzados. La ley se centraba exclusivamente en los hombres. El lesbianismo no fue criminalizado formalmente, ya que se consideraba un "problema médico" o psiquiátrico en lugar de una amenaza social, aunque las mujeres sáficas sufrían marginación y presión para cumplir con el "culto a la maternidad". 




El régimen estalinista utilizó diversos argumentos para justificar la represión, alejándose de la visión científica y médica de los años 20:

-"Vicio Burgués": Se promovió la idea de que la homosexualidad era una perversión propia de las clases altas y "desclasadas", ajena a la moral del trabajador soviético.

-Vínculo con el Fascismo: Stalin y su entorno difundieron el mito de que la homosexualidad era una herramienta de infiltración fascista. Máximo Gorki llegó a escribir en 1934: "Si se elimina a los homosexuales, el fascismo desaparecerá".

-Preocupación Demográfica: La política estalinista viró hacia un conservadurismo social que enfatizaba la familia tradicional y la natalidad para fortalecer al Estado. 




La persecución no se limitó a las leyes, sino que fue parte de la maquinaria de vigilancia estatal.  Se realizaron redadas masivas: En 1933, antes de la ley, la policía secreta (OGPU) bajo el mando de Genrikh Yagoda ya había detenido a cientos de hombres en Moscú y Leningrado bajo acusaciones de pederastia y espionaje.

Se recurrió a la vigilancia y el chantaje. El Estado utilizaba la orientación sexual de los ciudadanos para coaccionarlos a convertirse en informantes o para eliminarlos políticamente. Esta ley permaneció vigente mucho después de la muerte de Stalin, siendo derogada oficialmente en Rusia recién en 1993.

En el Gulag, los prisioneros condenados por "sodomía" ocupaban el escalón más bajo de la jerarquía carcelaria. Eran víctimas frecuentes de abusos físicos, violaciones y violencia extrema tanto por parte de guardias como de otros prisioneros, lo que elevaba drásticamente sus posibilidades de morir por agotamiento, enfermedades o agresiones.




Determinar una cifra exacta de personas encarceladas o fallecidas bajo la represión estalinista contra los homosexuales es complejo debido al secretismo de los archivos soviéticos de la época. Se estima que, tras la implementación del Artículo 121 en 1934, entre 800 y 1,000 hombres eran encarcelados anualmente en la URSS por "sodomía".

Algunas fuentes calculan que, a lo largo de los casi 60 años que la ley estuvo vigente (incluyendo el periodo de Stalin y sus sucesores), cerca de 250,000 personas fueron llevadas a juicio por su orientación sexual. Otras estimaciones más conservadoras sitúan la cifra de sentenciados en unos 38,000 hombres.



El sistema represivo del régimen stalinista, no solo consistía en prisiones, sino en una vasta red de campos de trabajo y asentamientos especiales. Se estima que unos solo en estos campos, 18 millones de personas pasaron entre 1930 y 1953.  Los archivos de la KGB registran aproximadamente 799.455 ejecuciones por motivos políticos entre 1921 y 1953, la gran mayoría durante la "Gran Purga" de 1937-1938. Dentro del sistema de campos entre 1,5 y 1,7 millones de personas debido a las condiciones inhumanas, enfermedades y agotamiento.  

Las muertes por las hambrunas provocadas (como el Holodomor en Ucrania), la cifra total de muertos asciende significativamente. Historiadores como Timothy Snyder estiman unos 6 millones de asesinatos directos, mientras que otros como Robert Conquest o Roy Medvedev han sostenido cifras de hasta 20 millones de muertos en total.

MAS

La homosexualidad y la revolución rusa. https://leopoldest.blogspot.com/2022/02/la-revolucion-rusa-y-la-breve.html


dilluns, 15 de desembre del 2025

HERVÉ GUIBERT, HUMANO Y SERENO EN TIEMPOS CONVULSOS.

(Textos procedentes de Infobae y Homosesiribus)


Hervé Guibert es reconocido como escritor, y su obra literaria, que describe sus años de convivencia con el SIDA, ha generado considerable interés (Al amigo que no me salvó la vida, Gallimard, París, 1990; El protocolo compasivo, Gallimard, París, 1991). El público general lo conoce principalmente por coescribir el guion de El herido, junto a Patrice Chéreau (ganador del Premio César al mejor guion en 1984). Su trabajo como fotógrafo es menos conocido. 





Sin embargo, su fotografía constituye una parte importante de su obra. Primero, como crítico, en 1977, tras colaborar en varias revistas (Combat, Had, 20 ans, Cinéma, Les Nouvelles littéraires), se incorporó a la sección cultural del periódico Le Monde, donde trabajó como crítico de fotografía y cine hasta 1985 (sus reseñas se recogen en La Photo inéluctablement (Gallimard, 1999)). Y después como artista fotográfico.

Hervé Guibert comenzó a fotografiar en 1972, a los 17 años, gracias a una cámara que le regaló su padre. Su segundo libro (publicado en 1980) fue, de hecho, una fotonovela protagonizada por sus dos tías abuelas, Suzanne y Louise, una perspectiva sobre la vejez rebosante de amor y humanidad.

Guibert continuó fotografiando casi hasta el final, cuando abandonó la fotografía por un sueño de infancia: el cine. Realizó su única película, "La pudeur ou l'impudeur" (Modestia o Inmodestia), que documenta su declive hasta marzo de 1991. La primera exposición de estas fotografías tuvo lugar pocos meses después de su muerte, el 27 de diciembre de 1991, en la Galería Agathe Gaillard de París. La primera colección de sus fotografías fue publicada por Gallimard en 1993.



Tanto como el escritor, el fotógrafo Hervé Guibert poseía un talento excepcional. Sus fotografías en blanco y negro son exquisitas, elegantes, delicadas, frescas y tiernas, a veces con un toque de morbosidad. Como una extensión de su obra literaria, nos permiten vislumbrar su vida privada, ilustrando su prosa.

Pone en escena su mundo, así como el de sus amigos y amantes, en un diario narcisista donde momentos de la vida cotidiana se entrecruzan con fantasías surrealistas (El retrato de Juana de Arco, Autorretrato en la Rue du Moulin-Vert, 1981). Construye una fotonovela de su vida. En su mundo, donde los fantasmas parecen flotar, el tiempo parece suspendido y una suave seguridad nos envuelve. Aunque intuimos que la muerte acecha (como cuando se esconde en su apartamento como si estuviera bajo un sudario), el espacio es sereno y lleno de humanidad. En mi opinión, su obra fotográfica, lamentablemente aún poco conocida, es tan valiosa como su obra literaria.





"Siempre negaré ser fotógrafo: esta atracción me asusta; me parece que puede convertirse rápidamente en locura, porque todo es fotografiable, todo es interesante de fotografiar, y de un solo día de la vida, se podrían extraer miles de momentos, miles de pequeños fragmentos, y si uno empieza, ¿por qué parar?"

Sueño con que la fotografía parezca el mismo trabajo manual que la caligrafía. Sueño con que los fotógrafos empiecen a escribir y los escritores a fotografiar, que ya no haya intimidación entre ellos, que cada actividad sea lo indecible, lo innombrable… El Mausoleo de los Amantes: Diario, 1976-1991, Gallimard, París, 2001

Imagen fantasma

Inicio de su obra “Imagen fantasma”

(

photographe fantôme)

La fotografía es también un acto de amor. Una vez, cuando mis padres vivían aún en La Rochelle, en ese apartamento grande, rodeado por un balcón que daba a los árboles del parque y un poco más lejos al mar, decidí hacerle fotos a mi madre. Yo tendría entonces dieciocho años y había vuelto por un fin de semana. Supongo que era mayo o junio, un día de sol pero fresco, con una brisa agradable.

Ya había hecho, sin pensarlo, fotos de ella en vacaciones con mi padre, fotos inevitablemente banales que no decían nada de la relación que podíamos tener, de mi apego hacia ella, fotos que se limitaban a ofrecer obtusamente un rostro, una fisionomía. De hecho, por lo general, mi madre se negaba a que le hicieran fotos; afirmaba que no era fotogénica y que la situación la ponía tensa enseguida.

Si yo tenía dieciocho años, debía de ser en 1973 y mi madre, nacida en 1928, tendría entonces cuarenta y cinco años, una edad para la cual seguía siendo muy bella, pero una edad desesperada, en la que yo la sentía al límite extremo del envejecimiento, de la tristeza. Hay que decir que hasta entonces yo me negaba a fotografiarla porque no me gustaba su peinado, artificiosamente ondulado y lleno de laca, con esos marcados espantosos que le hacían, alternando con permanentes, y que abochornaban su rostro, lo enmarcaban lamentablemente, lo escondían y alteraban. Mi madre era de esas mujeres que presumen de parecerse a una actriz, Michèle Morgan en este caso, y van a la peluquería con una foto de esa actriz, encontrada en alguna revista, para que el peluquero, con la foto como referencia, reproduzca en ellas el peinado. Mi madre tenía entonces más o menos el mismo peinado que Michèle Morgan, a quien obviamente empecé a odiar.

Mi padre le prohibía a mi madre maquillarse y teñirse el pelo, y cuando le hacía fotos le ordenaba que sonriera, o se las hacía sin que se diera cuenta, fingiendo ajustar la cámara para que ella no pudiera controlar su imagen.

Lo primero que hice fue quitar a mi padre del escenario donde iba a hacer la foto, expulsarlo para que la mirada de ella ya no pasara por la suya, por sus exigencias, y librarla por un momento de cualquier presión acumulada durante más de veinte años, y que solo estuviera nuestra complicidad, una complicidad nueva, liberada del marido, del padre: solo una madre y su hijo (¿no sería la muerte de mi padre lo que yo quería poner en escena?).

La segunda etapa fue liberar su rostro de ese caótico peinado: sentado en el baño, yo mismo le mojé la cabeza bajo el grifo para alisarle el cabello y le puse una toalla para cubrirle los hombros. Llevaba una combinación blanca. Yo había probado varios vestidos viejos, como ese vestido azul con volantes y lunares blancos que asocio con un recuerdo de domingo, de fiesta, de verano, de placer. Pero el vestido ya «no le quedaba» a mi madre o me parecía demasiado: reclamaba mucha importancia, era demasiado llamativo y terminaba escondiendo una vez más a mi madre, pero en un sentido opuesto a como lo hacía mi padre, aunque, en retrospectiva, todos nuestros intentos lo que hacían era desnudarla. Ella tenía el pelo rubio, no tan largo, y se lo estuve peinando un buen rato para alisarlo totalmente a cada lado del rostro y que quedara sin volumen, sin imprecisiones, dejando brotar la pureza de sus rasgos: la nariz larga y recta, la mandíbula afilada, los pómulos altos y, por qué no, aunque la foto sería en blanco y negro, los ojos azules. Le puse un poco de talco, un talco pálido, casi blanco.

Después la llevé al salón, que estaba totalmente iluminado con esa luz suave y cálida, invasiva y tranquilizadora de inicios de verano. Acomodé uno de los sillones blancos entre las plantas verdes, la higuera, el árbol de caucho; lo ubiqué de costado para que la luz cayera con más suavidad y bajé un poco la persiana para atenuar la intensidad, que amenazaba con borrar, con aplanar el rostro. También saqué del posible marco visual de la foto todas esas cosas que podían distraer, como la mesa de plexiglás donde descansaban unos ejemplares de la guía de la televisión. Mi madre estaba sentada en ese sillón, con la combinación y la toalla sobre los hombros, y esperaba, erguida pero sin ninguna rigidez, a que yo terminara la preparación. Me di cuenta de que los rasgos se le habían relajado, vi cómo esas pequeñas arrugas que amenazaban con fruncirle la boca habían desaparecido totalmente. (Por un instante yo detenía el tiempo y el envejecimiento; iba de regreso a través del amor a mi madre). Ahí estaba, sentada, majestuosa, cual reina antes de ser ejecutada. (Ahora me pregunto si lo que esperaba no era su propia ejecución, porque, una vez que se había hecho la foto, que se había fijado la imagen, el proceso de envejecimiento podía volver a empezar, y con vertiginosa velocidad a esa edad, entre cuarenta y cinco y cincuenta años, cuando sorprende tan brutalmente a las mujeres. Yo sabía que cuando dejara de presionar el botón, ella dejaría pasar todo con desapego, serenidad, resignación absoluta, y que seguiría viviendo con esa imagen degradada sin intentar recuperarla frente al espejo con cremas y mascarillas).

Le hice fotos. En ese momento estaba en el cénit de su belleza, con el rostro totalmente relajado y suave, no hablaba mientras yo me movía a su alrededor; tenía en los labios una sonrisa imperceptible, indefinible, de paz, de felicidad, como si la bañara la luz, como si ese lento torbellino alrededor suyo, a distancia, fuera la caricia más suave.




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El mausoleo de los amantes (fragmento)

"Cuando veo el hermoso cuerpo desnudo, carnoso, de un albañil en una obra, no sólo me gustaría lamer, sino también morder, jalar, jamar, masticar, tragar. No descuartizaría, según la moda japonesa, a uno de esos obreros para apretujarlo en mi congelador: me gustaría comerme la carne cruda y vibrante, cálida, dulce e infecta. "





HABITACIÓN (fragmento de Imagen fantasma):

Ya es mala una habitación de hotel que no puede fotografiarse (que no produce el deseo de hacer ninguna foto). Cuando se llega a una ciudad, primero hay que fotografiar la habitación, como para marcar el territorio; capturar tu reflejo en el espejo, como para marcar la pertenencia temporal, como para atenuar el precio, como un testimonio de tu presencia. O se puede ocupar la habitación inmediatamente…haciendo el amor.





dimecres, 26 de novembre del 2025

ARTHUR TRESS, CREADOR DE ENSOÑACIONES.



Arthur Tress es un fotógrafo norteamericano conocido principalmente por sus fotografías surrealistas y desnudos masculinos.


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Nacido en 1940 en Brooklyn, Arthur Tress se inició en el mundo de la fotografía con solo 12 años. Con 20 años se trasladó a París para ir a la escuela de cine, pero prefirió viajar por Europa, Egipto, Japón, India y México. Acabó instalándose en Suecia y trabajó como fotógrafo en el Museo Etnográfico de Estocolmo. A finales de la década regresó a Nueva York.




Pronto cambió la forma clásica de fotografiar la realidad, manipulándola para mostrarnos un mundo mas surrealista, mas de ensueño. El escritor y comisario de sus exposiciones,Richard Lorenz, lo describe asi: "Arthur Tress destila múltiples puntos de vista en su estilo único y en constante evolución de la fotografía. La investigación histórica y cultural del etnógrafo, la orientación psico-social y el pensamiento-la siembra del director de escena, y la cálculo, a veces la improvisación, la imaginación y la creatividad del artista todas se unen en Tress el fotógrafo."





Cuando volvió a San Francisco en 1964 estaba más interesado en fotografiar a las personas en un estilo más periodístico y espontáneo, pero seguía viendo el potencial estético de la fotografía. El verano de ese mismo año tuvo una gran oportunidad de poner estas ideas en práctica ya que coincidieron en la ciudad una convención republicana, manifestaciones por los derechos civiles y la primera gira de los Beatles en Norteamérica. Tress reconoce que con estas imágenes estaba interesado, igual que otros fotógrafos de su época, en la cámara como un arma para el cambio social, y se inspiraba en las obras de Robert Frank, Bruce Davidson y Danny Lyon.




En 1980 publicó su libro "Arthur Tress: hacia arriba, una encuesta de 12 años" en la que presenta su nueva forma de fotografiar el desnudo masculino. Le sigue su "Tetera Opera" "Sombra, una novela en fotografías" "Teatro de la mente", etc. Su obra se ha expuesto en las mejores Galerias, como el Museo de Arte Moderno de Nueva York, Nueva York, elMetropolitan Museum of Art, Nueva York, Nueva York, la Bibliothèque Nationale, París, Francia, etc.

Durante los años 70 y 80 sus series son más diversas, por una parte está su fotografía surrealista, que en ocasiones tiene un toque mágico e inquietante; y por otra los desnudos masculinos con los que empieza a mostrar y explorar su homosexualidad. No se limita a retratar la anatomía, sino que llega a lo psicológico. Siempre les añade misterio, tensión, reflejando así la sexualidad desde un punto de vista que no era convencional. También en los 80 hay un elemento discordante en su obra: utiliza el color y empieza a fotografiar objetos encontrados con los que crea naturalezas muertas y construcciones.


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Aunque todos estos temas puedan parecer muy diferentes, en numerosas ocasiones se entrecruzan. No debería sorprendernos cuando a Arthur Tress no le gusta ser etiquetado y defiende él fotografía lo que le interesa sin mayor pretensión. Con 85 años sigue siendo un fotógrafo muy activo.




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dijous, 1 de maig del 2025

Los chicos guapos y los negocios sucios de Henry Willson


Texto procedente del blog francés  & après ? sobre Harry Willson, el agente de actores que antes de activar su carrera, tenía la costumbre de acostarse con ellos. Incluye la complicada y trágica historia de amistad entre Rock Hudsen y George Nader. 


Harry Wilson, interpretado por Jim Parsons, en la serie Hollywood de Ryan Murphy, Netflix.


 Su tarjeta de visita decía: "Si te interesa entrar en el mundo del cine, puedo ayudarte. Henry Willson. Agente". Y podía. Guió a actrices por los baches profesionales de Hollywood, como Lana Turner, Rhonda Fleming y Gena Rowlands, pero Willson se ganó el apodo de "padrino mágico de Hollywood" gracias a su obsesión por los jóvenes guaperas recién llegados al Sunset Strip, con susurros de seducción como: "Podrías ser una estrella... Eres más guapo que cualquier actor de cine de aquí". Acercándose, para fomentar la intimidad, les confesaba: "Eres una estrella. Ahora me toca a mí que Hollywood lo sepa". ¿Qué mariscal de campo universitario, patinador artístico o marinero de baja podría resistirse a semejante propuesta? Willson fue durante un tiempo uno de los agentes más poderosos de Hollywood. Rebautizaba a jóvenes guapos y robustos, con algún apodo absurdamente masculino. ¿Algunos ejemplos? Al salir de la marina en 1946, Roy Scherer fue fichado por el cazatalentos Henry Willson y se lo ofreció a David Selznick. Selznick solo vio a un atractivo camionero con el inusual nombre de Rock Hudson (1925-1985), una combinación de los nombres del Peñón de Gibraltar y el río Hudson.



Arthur Andrew Kelm se unió a la Guardia Costera a los quince años mintiendo sobre su edad. Tras su servicio, este apuesto actor encontró un agente que lo "echó" de menos para ser actor y cambió su nombre a Tab Hunter (n. 1931) al firmar un contrato con los estudios Warner Brothers. El extelefonista Robert Moseley se convirtió en Guy Madison (1922-1996). Sirvió a su país en la Marina cuando debutó en la gran pantalla como extra e inspiró a un periodista a acuñar el término "beefcake" (cachas). Nacido como Merle Johnson Jr., Troy Donahue (1936-2001) estudió periodismo en la Universidad de Columbia. Willson vio la foto de Carmine Orrico en la portada de una revista de detectives e inmediatamente contactó con la familia del chico de 16 años en Brooklyn, lo llevó a Hollywood y lo rebautizó como John Saxon (n. 1936). 


John Bromfield and Tab Hunter


No se requería capacidad actoral; la buena apariencia convencional era imprescindible, así como la disposición a acostarse con Willson, con cara de hurón. Algunos de los aspirantes a actores que Willson representaba eran heterosexuales, entre ellos Robert Wagner (nacido en 1930), pero un número desproporcionado eran homosexuales, bisexuales o "colaboraban" con Willson "para conseguir trabajos". Si un actor joven y atractivo tenía a Henry Willson como agente, "casi se asumía que era gay, como si lo llevara escrito en la frente", recuerda Ann Doran, una de las pocas clientas de Willson. El hombre era la cara visible de un sistema cínico, respaldado por una infraestructura invisible de intermediarios y conexiones con estudios que facilitaban la creación de mitos. La fabricación de modelos masculinos de calendario formaba parte de una nueva oportunidad de marketing, un intento de rescatar el negocio vendiendo al recién identificado mercado juvenil, primero llamado "bobbysoxers", luego "teentimers" y finalmente "teenagers". Los estudios construyeron una mitología estadounidense que modelaba a jóvenes adultos domados: los "buenos chicos".

Troy Donahue


Estos Adonis eran "libres, blancos y de 21 años", típicamente rezagados del desfile de soldados de posguerra que regresaban a casa, aquellos que no querían volver a la granja ni a la ferretería familiar. Henry Willson se convirtió en una figura clave al implementar el modelo de negocio de agente y asesor profesional, invirtiendo millones en gastos de manutención, cambios de imagen, consejos de moda y clases de actuación para sus aspirantes a actores. Willson, quien se aseguraba de no vivir nunca con otro hombre, era estricto al aplicar la misma regla a sus clientes. Era conocido por pasar en coche por delante de la casa de un joven actor en plena noche para asegurarse de que el coche de otro hombre no estuviera aparcado delante. Quienes desobedecían pronto veían cómo sus papeles como actores se esfumaban; Willson no quería invertir demasiado esfuerzo en una aspirante a estrella que no se apegaba a las reglas. Aunque llevaba con frecuencia a sus jóvenes a clubes y restaurantes, nunca se le veía con menos de dos a la vez. En su opinión, "tres hombres siempre se interpretaba como una salida nocturna con los chicos, dos hombres como una cita".


John Saxon



Rock Hudson era todo menos discreto. Una fuente recuerda haber conocido a la estrella en el Farmer's Market de Los Ángeles a las dos de la madrugada, buscando hombres abiertamente. "Henry tenía sus estándares", dijo el asistente de Willson, "pero Rock se acostaba con cualquiera". Hudson parece haber intentado precisamente eso, exigiendo favores sexuales a las clientas de Willson que habían conseguido papeles menores en sus películas y apareciendo en busca de nuevos "talentos" para tríos en las infames y juguetonas fiestas en la piscina de Willson a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. "El deseo sexual de Rock era enorme". Como resultado, Willson tenía mucho trabajo defendiéndose de chantajistas y amantes despechadas una vez que Hudson se hizo famoso. Los "negocios sucios" del título de Hofler se remontan, en su mayoría, a las travesuras de Rock. Están los agentes fuera de servicio del Departamento de Policía de Los Ángeles a quienes Willson y sus detectives privados contratados contrataron para agredir al tipo con las fotos de Hudson en flagrante delito, y el novio que amenazó con hacerlo público si no le permitían sentarse junto a Hudson en eventos. Otro cliente insiste en que escuchó a Willson pedir un montón de favores a la mafia (había proporcionado estrellas para las noches de estreno de clubes de Las Vegas) para que dos de los chantajistas de Hudson fueran "eliminados". La revista Confidential, la abuela de los tabloides reveladores, constituía la mayor amenaza para el mito del galán. Aunque el arresto de Robert Mitchum en 1949 y su encarcelamiento por posesión de marihuana habían profetizado el fin de su naciente carrera cinematográfica, su respuesta pública imperturbable ("Alcohol, chicas, todo es verdad... Inventad más si queréis") en realidad aumentó su popularidad, pero nadie estaba dispuesto a arriesgarse a que se revelaran sus actividades sexuales con otros hombres.




Confidential tenía una oferta vigente para obtener información sucia sobre Hudson, y dos exparejas de la estrella habían rechazado ofertas de 10.000 dólares para contar sus historias. Era solo cuestión de tiempo para que la revista consiguiera algo jugoso sobre Hudson. Con sus llamativas portadas en amarillo, azul y rojo, Confidential era el azote de Hollywood. Durante años, la industria cinematográfica había controlado el flujo de información sobre las estrellas mediante la acreditación oficial de los periodistas. Confidential desafió todo eso. Con un subtítulo tentador ("Cuenta los hechos y nombra los nombres"), Confidential se especializaba en los deslices de Hollywood: la promiscuidad, el mal comportamiento, el mestizaje (en una época en que esto se consideraba tabú) y, quizás sobre todo, en revelar la homosexualidad de estrellas décadas antes de que existiera el término "outing". "Confidential realmente inició un régimen de terror", afirmó una vez Leo Guild, agente de prensa en aquel entonces. El mejor amigo de Rock Hudson, el actor George Nader (1921-2002), confesó que «cada mes, cuando se estrenaba Confidencial, se nos revolvía el estómago. ¿Quién de los dos saldría en ella?».


George Nader Y Rock Hudson



En cierto momento, Confidencial empezó a preparar un artículo sobre una fiesta desenfrenada en casa del agente de Rock Hudson, Henry Willson, quien resultó ser gay. Como el artículo iba a incluir a Hudson como invitado, el agente y la estrella acudieron al abogado de Hollywood, Jerry Giesler, para intentar impedirlo. Giesler dijo que no podía hacer nada hasta su publicación. Poco después, Hudson evitó la historia, en parte, casándose con la secretaria involuntaria de Willson, Phyllis Gates, aunque Hudson le confesó que la había anulado contratando a un gánster y pidiéndole que amenazara al editor de Confidencial.

Pero uno de los tratos más sucios de la carrera de Willson ocurrió poco después, en 1955: en una maniobra de negociación para salvar a Rock Hudson de nuevos ataques de Confidential, expuso a Rory Calhoun como un veterano con experiencia en varias cárceles federales, incluyendo la de máxima seguridad de San Quintín (sus antecedentes incluían robos a mano armada a los trece años). La revelación no tuvo ningún efecto negativo en la carrera de Calhoun y solo sirvió para consolidar su imagen de chico malo. Confidential reveló que Tab Hunter, a quien Willson nunca le perdonó por despedirlo y fichar por su archirrival (el agente Dick Clayton), fue arrestado cuando la policía allanó una fiesta solo para hombres en 1950.




Como resultado de un trato similar, Confidential accedió a arruinar la carrera de George Nader al revelar su homosexualidad. A pesar de que Nader se vio obligado a sacrificar su carrera por Rock Hudson, ambos siguieron siendo grandes amigos y, de hecho, el compañero de toda la vida de Nader, Mark Miller, fue el secretario privado de Hudson. Tal era el vínculo entre los dos bombones que Nader fue mencionado en el testamento de Hudson. En sus últimos años, el padrino de hadas perdió el equilibrio y fue cuesta abajo, desde un arresto por conducir ebrio hasta un tratamiento de electroshock en un pabellón psiquiátrico. Luchó contra la drogadicción, el alcoholismo, la paranoia y los problemas de peso. Debido a que su propia homosexualidad se había hecho pública, muchos de sus clientes, tanto homosexuales como heterosexuales (incluido Robert Wagner), se distanciaron de él por miedo a ser etiquetados de la misma manera. En 1974, el agente desempleado e indigente ingresó en la Motion Picture Country Home como un caso de caridad, donde la cirrosis hepática finalmente lo liquidó en 1978. En el funeral, Rory Calhoun fue el portador del féretro, pero Rock solo envió flores y Tab Hunter no acudió al evento. Fue enterrado en una tumba sin nombre, en el cementerio Valhalla Memorial Park, en North Hollywood.


Rock i George, amigos para siempre,

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