dimarts, 28 de juliol del 2026

LA HISTORIA ENTRE ALEJANDRO Y EL PRÍNCIPE VOLKONSKY

 Nieto de Catalina la Grande, Alejandro I llegó al trono de Rusia  tras el asesinato de su padre Pablo I.  El complot que acabó con la vida del zar, no contó con cu participación directa. Anque seguramente él y su amante el príncipe Peter Volkonsky estaban de alguna manera relacionados.

Retrato del Zarevich Alejandro Pavlovich en su época juvenil, según Lampi.


El zar Pablo I de Rusia fue asesinado en la noche del 23 de marzo de 1801  en su dormitorio del recién construido Castillo de San Miguel en San Petersburgo. Este regicidio fue el resultado de una conspiración organizada por la nobleza y altos mandos militares rusos, descontentos con las erráticas políticas del monarca.

Los organizadores fueron Peter von der Pahlen, gobernador militar de San Petersburgo y cerebro organizador del complot, y Nikolái Zúbov, él ultimo amante de Catalina la Grande y miembro clave del asalto.

Alejandro I estaba completamente implicado en la conspiración para deponer a su padre. El cerebro del golpe, Peter von der Pahlen, se reunió con él repetidamente para obtener su consentimiento, que lo dio a cambio de que se respetara la vida de su padre. Cuando le informaron que su padre había muerto en el forcejeo, Alejandro sufrió un colapso nervioso. La culpa por haber facilitado indirectamente el regicidio lo persiguió de manera obsesiva durante todo su reinado.

Aunque  Piotr Volkonsky no estuvo implicado directamente, si lo estuvo se hermano. Tras asumir el trono, Alejandro I nombró a Piotr Volkonsky como su ayudante de campo debido a su profunda lealtad. Volkonsky se convirtió en uno de sus hombres de máxima confianza, llegando a ser Jefe del Estado Mayor durante las Guerras Napoleónicas y Ministro de la Corte Imperial.


Piotr Volkonsky 


 El zar era un hombre de carácter profundamente ambiguo, reservado y afectuoso con sus círculos masculinos íntimos de asesores (el llamado Comité Secreto), lo que generó rumores en las cortes europeas. Oficialmente la relación con Volkonsky fue estrictamente de fraternidad militar, profunda amistad y confianza política.

Pero las fuentes históricas, crónicas de la época y testimonios de las campañas militares afirman que Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky compartían habitación y dormían juntos de manera habitual. Hecho que hoy en Rusia esta  totalmente censurado. : Los diarios de los oficiales de la época describen cómo el zar prefería la compañía directa de Volkonsky para descansar, mostrando un nivel de intimidad física y personal que llamaba la atención de la corte.

El argumento más citado por quienes defienden que eran amantes es un episodio documentado en el que Alejandro I, superado por la presión de la corona, rompió a llorar ante Volkonsky y le propuso renunciar al trono para retirarse juntos a vivir en una villa en el Mar Negro. Mikhaylovsky-Danilevsky (1) también dejó por escrito cómo operaba esta unión en el día a día, confirmando los rumores del palacio:"El emperador no podía pasar un solo día sin Volkonsky. En los viajes y campamentos, siempre compartían la misma habitación, y Volkonsky era el único que tenía acceso libre a sus aposentos privados a cualquier hora, incluso cuando el zar descansaba en su lecho".




Tuvieron que enfrentarse a la invasión napoleónica. Al final la humillante derrota de las tropas francesas convirtió a Alejandro I en un héroe admirado tanto en su país, como en la Europa absolutista. Napoleón le dejó una comentario envenenado: "Alejandro I es el mas guapo y astuto de los griegos". Sin duda griego era un eufemismo de homosexual, término que aun no existía.

La relación y la profunda lealtad mutua entre el zar Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky duró hasta el último día de vida del monarca, aunque atravesó un bache temporal por motivos puramente políticos.

En 1823, Volkonsky —que ejercía como Jefe del Estado Mayor— tuvo un fuerte enfrentamiento con el ministro de Guerra, Alekséi Arakchéyev , éste era un hombre despiadado pero extremadamente eficiente, y el zar, en un momento de paranoia y cansancio político, se posicionó a su favor. Sintiéndose traicionado, Volkonsky renunció a sus cargos militares y se retiró temporalmente de la corte para viajar por Europa. No obstante, este distanciamiento duró apenas unos meses. El zar no podía gobernar(ni vivir) sin su confidente y lo mandó llamar de vuelta.

Alejandro se casó y tuvo dos hijas que murieron. Todos estos sucesos deterioraron su salud mental. Soñó en imponer un nuevo orden mundial "cristiano" que acabara con el liberalismo, lo único que logró es que fuera recluido los últimos años de su vida.



En otoño de 1825, Alejandro I, gravemente enfermo y deprimido, decidió viajar a Taganrog, una ciudad portuaria apartada en el Mar de Azov. Volkonsky viajó con él y volvió a ocupar su lugar junto a la cama del zar. ]El 1 de diciembre de 1825, Alejandro I murió repentinamente. Volkonsky estuvo presente en la habitación en el momento del deceso. Fue el encargado de vestir el cadáver del zar y de coordinar el doloroso viaje de regreso del cuerpo a San Petersburgo. 

La devoción de Volkonsky alimentó uno de los mitos más fascinantes de Rusia. Se rumoreaba que Alejandro I no había muerto, sino que había fingido su fallecimiento con la ayuda de Volkonsky para cumplir su viejo sueño de abdicar en secreto e irse a vivir al Mar Negro o a Siberia como un ermitaño místico. 

Cuando años más tarde el nuevo zar, Nicolás I, le preguntó directamente a Volkonsky si el ataúd de Taganrog realmente contenía el cuerpo de su hermano, Volkonsky guardó un silencio absoluto y se limitó a llorar, llevándose el secreto a la tumba

A pesar de perder a su gran compañero de vida, Volkonsky continuó sirviendo a la dinastía Románov por respeto a la memoria de Alejandro. El hermano de este, el zar Nicolás I, reconoció su inmensa lealtad y lo colmó de honores. Lo nombró Ministro de la Corte Imperial, cargo que ocupó durante 26 años. Además le otorgó el título de Príncipe Ilustrísimo (Svetleishiy Knyaz) y lo ascendió al rango máximo de Mariscal de Campo en 1843. 

El príncipe Piotr Volkonsky falleció en 1852 a los 76 años, habiendo servido fielmente a tres zares, pero recordando siempre los años en que compartía el lecho de campaña con el hombre que cambió el rumbo de Europa frente a Napoleón. 


Alejandro I, supuestamente retirado en el Mar Negro.



(1), historiador militar y senador. Es recordado por escribir la primera historia oficial de la campaña de 1812 en Rusia bajo las órdenes del zar Nicolás I.

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