dilluns, 4 de gener de 2016

IBN QUZMAN, POEMA "DEL ZOCO QUIERO A UN CHICO..."

Desde el siglo IX, reinado del emir Abderramán II hasta la llegada de los almorávides el siglo XI, Al Andalús vivió una época de esplendor cultural, brillando una poesía que empezó siendo de contenidos ambiguos y que llegó a expresar temas homoeróticos con absoluta libertad. 



En ellos se describía la belleza de jóvenes efebos o de las bellas doncellas, junto a un nada disimulado goce por el vino y el buen vivir. Desgraciadamente las traducciones han eliminado gran parte de este contenido. Cuando leemos "gacela" o "luna" no nos explican que en su lengua árabe eran palabras masculinas. También, al igual que en la poesía griega, se habla del sometimiento del joven amado al adulto amante.

El poeta lírico mas aclamado de esta época fue el cordobés Muhammad ibn Abd al-Malik ibn Quzman, o Ibn Quzman (1080-1160), considerado uno de los grandes poetas medievales. Alto, rubio y de ojos azules, Ibn Quzman fue un bohemio irreverente que llevaba y hacía gala de una vida licenciosa. 

Tengo un amado alto, blanco, rubio.
¿Has visto de noche la luna? Pues él brilla más
Me dejó el traidor y luego vino a verme y saber mis nuevas:
tapó mi boca, calló mi lengua,
hizo como la lima con mis barruntos.



Dio forma definitiva al zéjel (1),  hoy se le considera uno de los que mejor ha sabido utilizarlo. En ellos canta sus relaciones con jóvenes efebos, las fiestas a las que solía asistir o los bailes e instrumentos musicales empleados en ellas. También habla de sí mismo y hace, como otros poetas, elogio de las personas que le protegen. El vino casi siempre está presente. 

Uno de sus mas bellos poemas es "Del zoco quiero a un chico"

Del zoco quiero a un chico.
De verlo, lo conoces.
Su nombre te diría;
Pero nombrarlo no oso.
Tú que a la gente matas,
aunque otra cosa digas:
¿Qué almizcle es ése, amigo?
¡Ven, ven, ante el maestro!
¡Por Dios, qué presumido!
Saluda, por lo menos.
Conviene, si te entonas,
que el entonar te siente.
Yo callo y sufro, pero
lo quiero, pese a todo.
Con verlo ya me pasmo.
¿Negar voy lo que es cierto?
De estar ello en mi mano,
lo que celar no puedo.
¡Ay, tú el de los achares
y los celillos dulces!
¿Por qué me gusta hablarte,
cuando ese hablar me mata?

<<¡Ay, corazón, aguanta.
No te escapes nunca!>>.

¡Por Dios, bien sufre el pobre!
Vigor y ayuda dale.
El de los ojos garzos,
el de las cejas finas
me llama su criado:
verdad es lo que dice.
Mas, siendo sus esclavos
poetas y escritores,
ni va eso en mi desdoro suyo.
¿Por qué va a ser afable,
por qué va a hacerme caso,
si al verlo dos mujeres,
y ver su airoso talle,
le dijo la una a la otra:

<<¡Que el Allahl de amor te aqueje,
y que con él te acuestes!>>, 


y <<¡Sí, sí!>>, la otra dijo?

Más Súna está más cerca.
No esponjes, si saluda,
porque a la gente engaña
con sus palabras dulces.
Parécete inocente
si tira de las riendas,
y así, su cepo tiende.
¡Quien cae en él bien grita!
Por él ardo de día;
De él hablo por la noche.
Desde que di en amarlo
tan solo eché una siesta.
Trocarle tengo urdido
un zéjel por un beso;
mas, si antes me lo diera
del trueque, ¿mal habría?
Acorta tu poema;
dejarlo has terciadillo.
Besar tus dedos quiero,
ay hijo del más noble.
Mas no me gustaría
que nadie se enterara.
Todo en mi contra sale:
lo que tú cueces, aso.
¿Ay, déjame esta noche
que goce y pegue brincos,
que de placer me embriague
y que amanezca turbio!

Soto de Ben Abî-l-Hazz
Waskî bebió conmigo.
Pegar no pude ojo,
sirviéndote y bebiendo
Completo queda el zéjel,
que me salió del alma.


Babel me dio su magia,
Y es un montón de perlas.
Oirás que dicen todos:
<<¡Cosa es genial amigo!>>,
y se ha de alzar.....
...... cuando lo cante.


(Poema extraído de  http://www.poetasandaluces.com/)



Una supuesta autobiografía suya cuenta:

 "Tuve la suerte de nacer en el seno de una familia acomodada y desde mi niñez la cultura y el arte me acompañaron. Música, danza, caligrafía, astronomía, filosofía, literatura… formaban parte de mi vida. 

Pronto aprendí a quererme, mirándome al espejo de ese Guadalquivir de mi Córdoba natal.

El gran río me mostró, una noche de luna clara, la imagen de un joven de azules ojos, rubio cual el trigo en tiempo de recolección, esbelto cual palmera y dulce, meloso como sus frutos…. los dátiles. Y – me dijo- ese eres tú, Ibn Quzmán. Un auténtico bereber. Las rutilantes estrellas que adornaban el manto azul turquí con el que se cubría la noche, a modo de coro, recitaron mis zejeles.

Sí, muy pronto despertó en mi la vena de artista. Conocía el árabe y el latín, como lenguas cultas pero ese incipiente lenguaje andaluz del siglo XI, me atraía poderosamente. Me permitía mil sutilezas.

Me lancé de lleno a ese mundo mágico de la poesía y ella se convirtió en mi forma de vida; mis zejeles, como yo los llamaba, gustaban y eran reclamados desde lejanos paises.

Era enamoradizo aunque voluble; tierno y apasionado; osado, crítico, mordaz… pero mis ojos zalameros y la música de mis palabras enamoraban a damas y efebos.

Las olas de ese mar que nunca crucé me hicieron subir – tuve protectores que me dieron vida regalada, amantes que saciaron mi voluptuosidad…- y bajar a los oscuros calabozos por mis críticas políticas y afrentas a la religión.

Viejas culturas habían dejado aquí su impronta. Iberos, celtas, fenicios, griegos, romanos, vándalos… Todos ellos tenían algo en común: el vino.

Decidí probarlo y él decidió la que sería mi última voluntad."



Según él mismo cuanta los últimos años de su vida "Ibn Quzman se arrepintió" y después de días de fiestas y desasosiego "Se ha hecho imán en la mezquita y reza prosternándose e inclinándose". Pero las instrucciones para su entierro muestran sus últimos deseos:

Cuando muera éstas son mis instrucciones para el entierro:
dormiré con una viña entre los párpados.
Que me envuelvan entre sus hojas como mortaja
y me pongan en la cabeza un turbante de pámpanos.







(1) Zéjel (Extraído de wikipedia) : forma tradicional de poesía de la literatura árabe recitada en dialecto coloquial con antiguas raíces en la cultura mediterránea. El zéjel, en su forma más típica, consiste en un estribillo de dos versos, al que siguen otros sonidos acompasados que a su vez tienen una rima seguida de otros tres versos (mudanza) y un cuarto verso (vuelta) que rima con los sonidos acompasados de antes pertenecientes al estribillo, anunciando su repetición. La distribución de la rima es la siguiente: aa (estribillo), bbb (mudanza), a (vuelta) y repetición del estribillo. O sea, aa-bbba, aa-ccca, aa-ddda.

2 comentaris:

  1. ¡Excelente! Gracias por este posteo entusiasmante. Me gustaría algún día ver traducido y publicado "El libro del bozo", que menciona Emilio García Gómez. Ha de ser fascinante todo un libro dedicado a la barba incipiente de los jóvenes. ¡Saludos! ¡Buen año!

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