dilluns, 19 de setembre de 2016

CINE Y CUENTOS CHINOS

A pesar de que la presencia LGTB es cada vez más presente en el mundo del cine, la negación o la ocultación de esta realidad sigue siendo norma, especialmente en los films más comerciales. A la homofobia de muchos productores cinematográficos, se une la necesidad de llegar al mercado ruso y asiático.






Los colectivos LGTB han sido sumamente críticos con films que han intentado explicar o mostrar esta realidad desde puntos muy lejanos al negacionismo reinante: La chica danesa, Descifrando enigma o Stonewall fueron masacrados antes de su estreno. Me llamó la atención la critica de un medio supuestamente LGTB, despectivamente decía "cine gay para héteros", como si estos fueran temas que solo interesaran al armario y según sus propias normas. Estas críticas cuando se trata de films que niegan u ocultan la homosexualidad no aparecen.





Pero mientras podemos ver como la industria cinematogràfica, con una evidente sequía de nuevos guiones, se ha lanzado a sacar tajada de la mitología griega. No sólo tienen la inmensa indecencia de cambiarla, niegan y evitan toda referencia transgénero u homosexual a unos héroes reinventados. Zeus no aparecerà junto a Ganímedes, ni transfomado en una bella muchacha para seducir a Calisto. También Aquiles o Hércules fueron bellas muchachas. A éste último ahora le han dedicado varios films, no aparece ninguno de sus centenares de amantes masculinos. 

El neo-realismo italiano fue le primero en presentar el mal y la homosexualidad como sinónimos. Roberto Rossellini (Roma città aperta)y Luchino Visconti  (La caida de los dioses) ligaban homosexualidad y nazismo. Durante décadas la única representación de la homosexualidad estaba ligada al mundo de la marginalidad. Gays y lesbianas tenían dos posibles destinos: la muerte o la cárcel. En los casos de la homosexualidad femenina había una tercera opción: la aparición de un buen macho que las transformaba en mujeres de verdad, y si el chico era Rock Hudson aun más. 





Recientemente los "cuentos chinos cinematográficos" no han dejado de existir, incluso en films premiados y con gran éxito de público. Para mi sorpresa, cuando he intentado explicar que la cosa era distinta me he encontrado que el rechazo total de muchos lectores de este blog: "me importa un rábano la historia real, el film me gusta y punto". Acabo maldiciendo en arameo un buen rato y sigo. 

"El paciente Inglés" es uno de los casos más evidentes. Cuenta la historia del Conde László Almásy, húngaro aliado de los alemanes, brillante arqueólogo, explorador y homosexual. le organizan una relación sexual con una mujer que llevaba cerca de 15 muerta. Y lo matan al final de la guerra, cuando en realidad murió de disentería en 1951, tras pasarse al bando británico. Total, cualquier parecido con la realidad pura coincidencia.





Gibson mueve toda su homofobia en Braveheart, un film cuyas "licencias cinematográficas" rozan el ridículo, como ligar al héroe escocés con la princesa Isabel, muy niña aun cuando murió éste.  Troya, no solo destroza todos los argumentos de las tragedias griegas,  Patroclo y Aquiles los presenta como simples primos, sin ningún nexo de carácter sexual. 

La "Isla de las cabezas cortadas" se basa en la história de la pirata Anne Bonny. Su amante Mary Read la interpreta Matthew Modine. Por lo menos en este caso cambiaron los nombres. 

La lista sería infinita, podríamos añadir fimls rusos sobre  Chaikovski o algunos de sus zares, conocidos por su homosexualidad, negando toda evidencia o mostrando todo lo contrario. Lo grave es que estos son los films que llegan a todos los sectores de la población, negando o ridiculizando la realidad LGTB. Dedicamos grandes esfuerzos en criticar la idoneidad de los perfiles de los actores que interpretan a personajes LGTB, debate que me parece interesante, pero dejamos pasar de largo una infinidad de films que niegan toda evidencia de nuestra realidad, invisibilizándonos día a día. 

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