dissabte, 18 d’abril de 2020

DE COMO CLEÓMACO DE FARSALO Y SU JOVEN AMANTE DERROTARON A ERETRIA

El siglo VII tuvo lugar la Guerra Lelantina, Dos amantes salvaron la ciudad de Calcis dando la vida por ella:Cleómaco y el joven Filisto, su erómenos.

Jóvenes (paides) tan colmados de gracias
como vuestros padres de virtud,
no neguéis a los valientes
la proximidad de vuestra hermosura:
con el valor floreció
en las ciudades de los de Calcis
el Amor que relaja los miembros.)






Calcis i Eretria eran dos ciudades vecinas y aliadas, ejemplo de convivencia en la Grecia antigua. Pero de repente nació una pugna entre ambas ciudades que acabó dividiendo a las distintas polis griegas. 

No hay referencias directas de lo que ocurrió, ni del por qué. Las referencias a esta guerra son de 200 años mas tarde, por lo que las referencias suelen ser contradictorias. Tucídides (460 a C) y Herodoto (494 aC) son los primeros que citan esta batalla, pero yo me fijaré a lo que contó Plutarco el año 45 de nuestra era. 

"«Fue Cleómaco con las fuerzas tesalias en ayuda de los calcidios, pues era evidente que los calcidios eran superiores en cuanto a infantería, pero les estaba costando gran esfuerzo derrotar a la caballería. (...) Reuniendo Cleómaco a los mejores jinetes de entre los tesalios con él, cargó de forma brillante y derrotó a los enemigos, espantando y poniendo en fuga a la fuerza de caballería enemiga. Por esta razón huyeron a su vez los hoplitas: los calcidios habían conquistado la victoria. Sin embargo, yacía muerto Cleómaco, a quien levantaron en el ágora de Calcis una sepultura, en la que hasta hoy se erige una imponente columna»." (1)



La victoria se desencadenó gracias a la bravura de dos guerreros amantes.Bernard Sergent citando a Plutarco señala (2):

 Los de Calcis disponían de una infantería sólida pero apenas estaban en condiciones de resistir a la caballería enemiga; de modo que solicitaron a su aliado Cleómaco, hombre de magnífico valor, que atacara, el primero, a los escuadrones enemigos. Como el joven a quien amaba estaba allí, Cleómaco le preguntó si deseaba contemplar la batalla; el muchacho le respondió afirmativamente, le abrazó con ternura y le puso el casco. Entonces Cleómaco, ardoroso, llevó consigo a los tesalios más bravos, dio una carga espléndida y cayó sobre los enemigos, los derrotó y dispersó su caballería. La infantería de Eretria también huyó tras este éxito, de modo que los de Calcis obtuvieron una victoria completa. Pero Cleómaco había hallado la muerte en el combate. En el ágora de su ciudad los de Calcis muestran su tumba, todavía hoy coronada por su alta columna, y el amor por los muchachos que anteriormente experimentaban fue desde entonces todavía más favorecido y honrado.  

La historia de los amantes guerreros impactó en la antigua Grecia y seguramente fue la semilla que doscientos años después brotó en el Batallón Sagrado de Tebas, ciudad próxima a Calcis. Un Batallón  por 150 parejas de amantes.  Las parejas consistían en un miembro de mayor edad o "heniochoi" (conductor) y uno más joven o "paraibatai" (compañero). La motivación para el uso del "ejército de amantes" en batalla lo expresa Plutarco:

Para varones de la misma tribu o familia hay poco valor de uno por otro cuando el peligro presiona; pero un batallón cimentado por la amistad basada en el amor nunca se romperá y es invencible; ya que los amantes, avergonzados de no ser dignos ante la vista de sus amados y los amados ante la vista de sus amantes, deseosos se arrojan al peligro para el alivio de unos y otros. (3)

Como he señalado antes las referencias no són exactas y hay autores que lo cuentan de forma distinta. Arístoteles dijo que Cleandro de Farsalo murió en el campo de batalla, cierto, pero la heroicidad de debe en realidad a otra pareja de amantes. Dionisio en sus "Orígenes" cita a un tal Anto y a su pareja Filisto. (4)

En ningún sitio he encontrado cual fue el destino del joven Filisto, aquel que con un abrazo a su amado decantó el destino de la batalla. Tampoco si participó activamente en la batalla o si simplemente se quedó dando apoyo a su amado erastés.
(1)  Plutarco, Amatorius
(2) Bernard Sergent: La homosexualidad en los mitos griegos (Alta Fulla, 
(3) Plutarco Pelópidas.

Más:
Homocrónicas: 

LAS DULCES VELEIDADES CASTRENSES DE LOS GRIEGOS (I): DE ATENAS AL BATALLÓN SAGRADO DE TEBAS (clicar)


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