dimarts, 28 d’abril de 2020

EDUARDO EL CONFESOR: REY, SANTO Y ¿HOMOSEXUAL?

Las biografías del que fue el último rey de la casa de Wessex aun es objeto de controversia, pero cuando se cita su posible homosexualidad levanta duras controversias.




La historia oficial de esta época se ha basado más en las gestas cantadas de estos personajes que en las pocas evidencias que nos han llegado sobre ellos. Así muchos reyes de la Casa de Wessex aparecen como piadosos y un dechado de virtudes. En este caso además se trata de una persona santificada, creo el único de todas las dinastías inglesas.


Eduardo fue santificado y señalado como patrón de Inglaterra hasta el siglo XIV en que adoptaron a San Jorge. Su vida (1003-1066) fue muy agitada. Creció entre traiciones y huidas al exilio. El último descendiente de Alfredo el Grande recuperó la corona y restauró su gobierno tras la ocupación danesa de Wessex. Restauración temporal, pues tras su muerte los normandos invadirían Inglaterra.

Se le considera un rey piadoso, eficiente, ingenioso e implacable cuando era necesario, aunque también ingenuo, influenciable i títere en manos de sus enemigos. Se le señala como poco amante de los libros, pero si de las matemáticas y los ritos esotéricos; su construcción de la abadía de Westminster significó la entrada del románico en Inglaterra y además el centró desempeñó un papel vital en el desarrollo de la arquitectura románica inglesa y y en la recuperación cultural del país.

No se le conocen amantes femeninas. Su boda fue un pacto de estado. Durante toda su vida tuvo que luchar con los intentos de usurpar su poder por parte de los Godwin, descendientes del hermano mayor de Alfredo el Grande y eternos conspiradores (Mirad series como The Last Kindow o Vikingos). Para firmar la paz se casó con una hija de su rival. Pero una vez casado, anunció a su esposa que había hecho voto de castidad y que no acostaría con ella. Parece estaba más interesado en su hermano.

Pero Eduardo, según algunos cronistas, tenía su mirada puesta en hombres mucho más jóvenes. Hecho bastante usual en aquella época. Primero fue en su futuro cuñado Tolstig, de quien solicitó ser su tutor con escaso éxito. Pero si que pudo mantener una mayor intimidad con Harold Godwinson "un mancebo delicado y de gran belleza, que jamás se separaba del monarca, a quien se le sorprendió acariciándolo en la intimidad" (1). Hecho inadmisible para historiadores que niegan que un santo varón pudiera mantener relaciones sexuales con gente de su propio género. Pero el arte ha dejado señalada esta relación en los tapices de Bayeux:

Eduardo y el joven Harold. Tapís de Bayeux, s XII. 

Harold visita al rey Eduardo.


Fernando Bruquetas de Castro no descarta que el rey tuviera también relaciones íntimas con su propio cuñado, Tolstig, o con el futuro conquistador de Inglaterra Guillermo el Normando. "La relación con Tolstig fue una de las muchas que debió mantener el santo varón" (1)

El final de su reinado se caracterizó con un lento alejamiento del poder que hizo que no solo Gogwinson (Harold II) se proclamara rey, lo cual favoreció los intereses normandos cuyo rey y posible amante también señalaba haber sido designado sucesor. En enero de 1066 Eduardo el Confesor era enterrado en la Abadía de Westminster, Harold era coronado rey, la guerra estaba servida.


Con Harold II coronado la descendencia del hermano de Alfredo el Grande (los Godwin). recuperó su poder legítimo. Su reinado duró solo 9 meses. 

Entierro de Eduardo el Confesor, Westminster.


Su santificación no fue sencilla, y levantó duras disputas al ser considerado un rey poco amante de la iglesia. Por ello se tardó cien años en ser canonizado y señalado como patrón de Inglaterra, el proceso de santificación fue claramente por motivos políticos en una época de duras guerras interiores. A partir de este momento su hagiografia fue un relato del que se eliminó todo resquicio de pecado o impureza. Ello ha dificultado poder rehacer su biografía desde la evidencia.


(1) Bruquetas de Castro, Fernando. Reyes que amaron como reinas.

1 comentari:

  1. La manera como ‘limpian’ y revisan la historia nunca cesa de asombrarme.

    XoXo

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