divendres, 27 de març de 2015

PAPAS SODOMITAS: PABLO IV, PRECURSOR DEL NAZISMO

Pablo IV no fue un Papa sodomita, pero su historial le hace merecedor de estar en esta lista. Persiguió implacablemente a los homosexuales de su tiempo mientras favorecía el acceso al cardenalato a familiares corruptos que la practicaban. 



Gian Pietro Carafa (1476-1559) fue prefecto de la Congregación del Santo Oficio a partir de 1542, los cronistas de su época hablan de un inquisidor amante de las torturas mas refinadas, llegó a montar  en su propio palacio una sala con los mas terribles instrumentos de tortura, para poder ver en directo el refinamiento de las actuaciones inquisitoriales. 

El 15 de mayo de 1555, los cincuentaiséis cardenales de que constaba entonces el Colegio Cardenalicio, elegían contra todo pronóstico a Carafa como Sumo Pontífice, siendo ya octogenario, escogiendo el nombre de «Pablo IV».

Pronto se rodeó de familiares ineptos y corruptos, siguiendo la mejor tradición vaticana. Entre ellos su "sobrino" Carlo, un mercenanio, asesino despiadado, acusado de múltiples fechorías, especialmente de la masacre de unos soldados españoles. Fue nombrado secretario de estado y hombre de confianza. En las fiestas privadas de este cardenal participaban los miembros de la familia Carafa y un joven llamado Ascanio, amante suyo, al que comparaban con Ganímedes.  Los enemigos del Papa le acusaban de practicar el "pecado repugnante en el que no hay distinción entre hombre y mujer". Pero este intolerante Papa miraba para otro lado. 



Pablo IV  odiaba a los sodomitas, ser sospechoso de tal práctica o de solamente desear a alguien de su mismo sexo corría el peligro de acabar en la hoguera. También detestaba a las mujeres, creía que el demonio las había dotado de senos  insinuantes para distraer y tentar a los hombres probos. Llegó a establecer que si una mujer se desmayaba en plena confesión y ésta era "violada o sodomizada", la culpa era de ella por haber incitado al religioso. Por este concepto les prohibió su presencia en las entradas del Vaticano. 

Obligaba a las mujeres mas jóvenes a lavar sus pecados flagelándose. Cuenta Eric Frattini que las obligaba a desnudarse para fustigar sus nalgas, los inquisidores debían firmar un documento señalando que esta práctica no les excitaba. Los más jóvenes debieron apartarse de tales prácticas "era mas de lo que todo hombre puede soportar".

Fue un feroz perseguidor de la herejía y el protestantismo. Por los judíos (les denominaba marranos) sentía asco, horror y odio y los encerró en unos guetos. Al igual que Hitler, su mayor placer fue quemas libros, judíos y sodomitas. Con la ayuda de su corrupto sobrino obligó a los judíos a llevar un gorro amarillo que los identificara y a recluirse en guetos, debiendo antes de traspasar sus propiedades a manos cristianas. Los que no aceptaban eran enviados a galeras. 

Gueto judio de Regia. 


Elaboró el primer índice de libros prohibidos, de obligado seguimiento por toda la cristiandad, bajo la intolerante mirada del Santo Oficio. La lista constaba de autores vetados (Boccaccio, Rabelais, Maquiavelo, Dante..), libros o volúmenes con textos que consideraban heréticos, como podían ser los de magia o astrología. 

Fallecía en 1559 tras cinco años de reinado. En Roma estalló la alegría, derribaron sus monumentos, quemaron el palacio de la Inquisición y saquearon el convento de los dominicos y pusieron en libertad a los reos inquisitoriales.






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