dissabte, 21 de maig de 2016

BREVE HISTORIA DEL TRAVESTISMO Y TRANSFORMISMO (II PARTE)


En todas las épocas y culturas han existido personas que por deseo o necesidad se han vestido de forma distinta al género asignado, independientemente de su identidad u orientación sexual. 

Para acceder a la primera parte: http://leopoldest.blogspot.com.es/2016/05/breve-historia-del-travestismo-y.html



Uno de los casos mejor documentados es el de Antonio/Catalina de Erauso (clic), la monja alférez, gracias especialmente a su propia autobiografía. No solo optó por travestirse, adoptó su identidad masculina, tuvo el reconocimiento papal y cuando pudo vivir en libertad en México optó por ser Antonio de Erauso. 



En la corte francesa del siglo XVII los jóvenes que acompañaban al príncipe Felipe de Orleans acostumbraban a travestirse. 



Uno de estos jóvenes fue François-Timoleón de Choisy (1644-1724). Su madre pertenecía a las cortesanas de Ana de Austria. Desde pequeño lo juntaron con el hermano menor del futuro Luís XIV, Felipe de Orleans, a jugar con él acudía vestido de niña, practica que no abandonó al llegar a los 18 años.  El era la Dama y el "alegre" príncipe el "Monsieur". Al mismo tiempo fue honrado con el título de Abate de Choisy. Otros miembros de este grupo fueron Eugenio de Saboya, conocido como Marte sin Venus o el mismo Duque de Turena. 

Timoleón de Choisy vestido como la condesa des Barres.




Pero fue entrado el siglo XVIII cuando se acuñó el término "eonismo" cuando un peculiar espía de Luis XV, el Chevalier d'Eon, se paseó por todas las cortes europeas con el nombre de Mademoiselle de Beaumont.  
Durante gran parte de su vida fue un diplomático francés en Londres o San Petesburgo, tras participar en la Guerra de los Siete Años. El espionaje fue su mayor dedicación, junto a la intriga y el chantaje, optando por  múltiples  identidades como hombre o mujer indistintamente.



En la misma corte de la reina Ana de Inglaterra encontramos a un primo suyo llamado Edwart Hyde. Éste al ser nombrado gobernador de Nueva York se vistió con trajes idénticos a los de su prima, en señal de agradecimiento. 




El travestismo no es una realidad propia de Europa. Los exploradores de las grandes llanuras americanas nos hablan de indígenas que vestían con ropas femeninas (los berdaches), o los que por mar llegaron a Tahití se encontraron también esta realidad: los Mahu. otro ejemplo es Perú donde a pesar de la prohibición esta costumbre llegó a la imagineria cristiana.






Jonh Ford explica en "Centauros del desierto" la existencia de indígenas (berdajes) que les gustaba exhibirse con ropa de mujer. En las Grandes Llanuras de Norteamérica existían cerca de 130 tribus indígenas diferentes, en la mayoría de ellas existían los llamados "dos espíritus", hombres que vestían como mujer y que se dejaban cortejar por los guerreros cazadores.


El travestismo formó parte de la cultura islámica desde Al Andalus hasta la India. Muchos jóvenes se travestían voluntaria o a la fuerza. Muchos de ellos eran esclavos como los
Ghilman o los Bacha Bazi, aun un triste realidad en Afganistán. 


En Turquia encontramos a los koçeks, unos jóvenes generalmente vestidos con atuendo femenino, que eran empleados como artista. Generalmente los koçek eran de origen gitano, armenio o judío, ya que los turcos no podían tener una profesión considerada "humillante". Entraban a formar parte a muy corta edad y seguían mientras tuvieran un aspecto femenino y juvenil, lo que les llevaba a disimular su barba y a pintarse la cara para aparentar menos edad. Su atuendo habitual consistía en una pequeña chaqueta de terciopelo rojo bordada con un bordado de seda de oro camisa, shalvars (pantalones anchos), una falda larga y un cinturón dorado anudado en la espalda. Los jóvenes, a menudo con mucho maquillaje, se rizaban el pelo y se dejaban largas trenzas que tapaban bajo un sombrero negro de terciopelo rojo decorado con pequeñas monedas, joyas y oro.



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