dimarts, 4 d’octubre de 2016

DON QUIJOTE Y EL TRAVESTISMO



El travestismo aparece a menudo en muchas obras de la literatura castellana clásica. Generalmente como recurso humorístico. Dado el férreo control inquisitorial de la época, queda la duda de hasta que punto pudo ser causada por la autocensura. 


Aunque los mayoría casos de travestismo son atribuidos a personajes femeninos,  también podemos encontrar el caso contrario. Incluso tratándose de un elemento cómico y erótico, generalmente se nos presenta a una mujer que lucha por su honor en un mundo de hombres, cosa nada fácil en la oscura Castilla del llamado Siglo de Oro.

Era una época donde los cambios en las personas intersexuales podían pasar de ser "cosa del diablo" a "bendición divina", o podían acabar santificados o procesados, como lo fue Elena/o de Céspedes. El travestismo podía ser visto como obra del diablo, o bendecido por el Papa como el caso de Ant
nioo de Erauso, la monja alférez. En las actas de Torquemada podemos leer: “en un lugar no muy lexos de donde agora vivimos, estava una muger casada con un hombre labrador no muy rico, y como esta muger no tuviese hijos, el marido y ella estavan mal avenidos, y ansi se dava tan aspera vida, fuese de celos, o por otra causa, que la muger una noche hurtando los vestidos de un moço que en casa estava, vestida con ellos se fue y anduvo por algunas partes fingiendo ser hombre, y asi sirvió y ganaba para sustentarse, y estando asi, o que la naturaleza obrasse enella pujante virtud que bastase para ello [...] ella se convertio en varon, y se caso con otra muger...”(1)

Posiblemente  Cervantes en el Quijote va más allá. La sexualidad del Quijote es ambigua, ¿fruto del temor inquisitorial o por deseo cervantino? Todos los personajes son enamoradizos, incluso el pobre Rocinante, pero nunca llega a tener el más mínimo contacto sexual. ¿Don Quijote adora a las mujeres, pero realmente las desea? La mujer aparece en múltiples identidades, generalmente son fuertes, libres y lejanas al papel pasivo que la sociedad les otorgaba. Pero las que me llaman la atención son las mujeres travestidas, creo Cervantes va mucho más allá de lo que ha ido jamás la literatura en castellano.






El primer caso de travestismo que comparto lo encontramos en los capítulos 26 y 27 de la primera parte. El cura y el barbero conspiran para hacer regresar al Quijote a casa:

"Después, habiendo bien pensado entre los dos el modo que tendrían para conseguir lo que deseaban, vino el cura en un pensamiento muy acomodado al gusto de Don Quijote, y para lo que ellos querían, y fue que dijo al barbero que lo que había pensado era: que él se vestiría en hábito de doncella andante, y que él procurase ponerse lo mejor que pudiese como escudero... Mas apenas hubo salido de la venta, cuando le vino al cura un pensamiento, que hacía mal en haberse puesto de aquella manera, por ser cosa indecente que un sacerdote se pusiese así, aunque le fuese mucho en ello; y diciéndoselo al barbero le rogó que trocase trajes, que era más justo que él fuese la doncella menesterosa, y que él haría el escudero"
Travestir al cura¡¡¡ Pero Cervantes sabe que se la juega y al final es el barbero quien opta por travestirse como mujer, pues "asi se profanaba menos su dignidad". Brillante, Cervantes indica una línea infranquable, pero antes ha travestido al cura y ha salido indemne.

En el siguiente capítulo, también en Sierra Nevada, oyen alguien quejarse:

"no hubieron andado veinte pasos, cuando detrás de un peñasco vieron sentado al pie de un fresno a un mozo vestido como labrador, al cual, por tener inclinado el rostro... El mozo se quitó la montera, y sacudiendo la cabeza a una y otra parte se comenzaron a descoger y desparcir unos cabellos que pudieran los del sol tenerles envidia. Con esto conocieron que el que parecía labrador era mujer, y delicada."

A continuación Cervantes nos cuenta la terrible realidad de una mujer hija única de una familia rica, pero no noble. Su destino es don Fernando, hijo menor de un Grande España. Los pensamientos del noble " más se encaminaban a su gusto que a mi provecho, y que si yo quisiese poner en alguna manera algún inconveniente para que él dejase de su injusta pretensión, que ellos me casarían luego con quien yo más gustase" Cede al final a las pretensiones y promesas del noble hasta que la final se entera de que este se ha casado, y es así como decide huir al monte travestida como un mozo.






El capítulo 60 de la segunda parte es uno de mis preferidos, pues en él se encuentra con Roque Guinart, Perot lo Lladre. De repente "

"Ya le iba a dar las gracias don Quijote, cuando sintieron a sus espaldas un ruido como de tropel de caballos, y no era sino un solo, sobre el cual venía a toda furia un mancebo, al parecer de hasta veinte años, vestido de damasco verde, con pasamanos de oro, greguescos y saltaembarca, con sombrero terciado, a la valona, botas enceradas y justas, espuelas, daga y espada doradas, una escopeta pequeña en las manos y dos pistolas a los lados. Al ruido volvió Roque la cabeza y vio esta hermosa figura, la cual, en llegando a él." Era la bella Claudia, una audaz jineta, una hábil amazona armada hasta los dientes. No os cuento como sigue, sencillamente os animo a leer el Quijote.



Finalmente en el capítulo 65 aparece la historia de la pobre Ana Felix, que a pesar de ser cristiana, la expulsan por tener descendencia morisca y finalmente es capturada en un bajel morisco travestida como un pirata. La historia debe acabar bien, pero Cervantes nos cuenta una realidad que conoció la presencia de mujeres piratas en los barcos de estos, adoptando siempre una identidad masculina.

El Quijote merece siempre una relectura, con ojos abiertos a leer entrelineas y lejos de la lectura lineal a la que muchas veces se ha sometido, Seguro sorprende.







(1)  Hermafroditismo, Transexualidad y cambios de sexo en la Edad Moderna  http://historsex.blogspot.com.es/2016/10/don-quijote-y-el-sexo.html

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