dimarts, 3 de febrer de 2015

LOS JÓVENES MARINEROS DE ANTONIN IVANOVICH

Antonin Ivanovich Soungouroff (1894- 1982) fue un artista ruso afincado en Francia, amigo de Jean Cocteau y muy conocido entre los círculos homosexuales del país, especialmente en Cannes. 



Nacido en Rusia, vivió una larga temporada en China, allí empezó su carrera pictórica representando escenas de la vida popular en este país, en Harbin  trabajó como ilustrador para una revista juvenil rusa. En el otoño de 1933 sus obras se muestran en la primera exposición de arte de la colección etnográfica KVZhD en Harbin.


En los años 30 se instala definitivamente en Francia. En París y Cannes empieza la realización de retratos de bellos jóvenes. Pronto será conocido como un artista homosexual que plasma en su obra escenas sobre la vida y la cultura gay (el mundo de la marina, los legionarios ...).













En 1943 empiezan sus retratos de hermosos rostros de jóvenes marineros siempre ausentes y distantes. Su trabajo fue presentado en París en la Galerie Bernhein en 1955. Luego se trasladó a Cannes donde durante muchos años expuso en la galería 20.










Sus frescos mas homoeróticos fueron pintados en las bóvedas de establecimientos gays de esta ciudad, especialmente el Zanzíbar. Posiblemente inspiraron a su amigo Jean Cocteau en algunos de sus dibujos. Este mundo marino, tal como se describe por Genet en Querelle de Brest, es parte de la memoria colectiva homosexual y permanecer muy apegado a la atmósfera de Zanzíbar.




1 comentari:

  1. Todo un descubrimiento, no ya solo del autor sino de la prolongación de ese extraño universo de Cocteau que crea en "Querelle". Además estos marineros tiene un algo de inquietante, como los de Cocteau pero yo diría que más evidente y menos letal, que les hace fascinante.
    Sería muy interesante analizar por qué la fascinación de los artistas homoeróticos por la figura del marinero siendo muy recurrente. No sé si alguien se ha tomado la molestia de analizarlo pues la referencia aparece incluso hoy con Pierre y Gilles y toda su galería de marineros vivos... y muertos.
    Deliciosa entrega

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