diumenge, 26 d’abril de 2015

MANUEL FRAGA Y LOS CRUZADOS POR LA DECENCIA

Una pequeña nota en el ABC de mayo del 62 nos habla de la celebración de una reunión de la Asamblea Nacional de la Cruzada por la Decencia de España, con a asistencia de las máximas autoridades de la poderosa jerarquía católica española.



Este grupo ultracatólico se creó en 1958, uno de sus fundadores fue Manuel Fraga Delegado Nacional de Asociaciones del Movimiento Nacional (1), mas tarde ministro de la dictadura y fundador del Partido Popular. Contaba con todos los apoyos eclesiásticos, del régimen fascistoide del general Franco y también de la sumisa prensa hispana.



La Iglesia española no atacó directamente a los homosexuales durante esta época, lo hizo de forma mas sibilina y silenciosa. Tenía un poder enorme, estaba infiltrada en el legislativo, en el judicial y en el propio gobierno y actuó en consecuencia. Trabajó activamente para la elaboración de leyes represivas, sus jueces fueron implacables y las organizaciones católicas  actuaban como lobby contra cualquier aspecto de visibilidad y libertad sexual o contra los derechos de las mujeres. Bajo el concepto "cruzada por la decencia"  o lucha contra la "plaga inmoral" se encerraba una abierto ataque, también, contra la homosexualidad.

La "moral y las buenas costumbres" impedía cualquier publicación en la que apareciera cualquier atisbo de homosexualidad, las asociaciones o manifestaciones estaban rigurosamente prohibidas.


Esta asociación en 1967 pasó a denominarse "Asociación Nacional Pro-Moralidad Pública", creada bajo la dirección de la Comisión Episcopal de Moralidad. A partir de este momento las actuaciones de este grupo pasa a invisibilizarse, pero viendo las declaraciones constantes de muchos de los miembros de la Conferencia Episcopal Española da la impresión de que sigue totalmente activa.

(1) Partido único sucesor de Falange durante el franquismo, de corte fascistoide y nacional-católico. 

Mas info:
Los Antisociales, de Geoffroy Huard.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada