dimarts, 28 d’abril de 2015

ÀNGEL Y JORDI, VÍCTIMAS DE LAS TERAPIAS REPARATIVAS.

Quienes han visto "La Naranja Mecánica" recordarán la terrible terapia que se aplica al personaje interpretado por Malcolm McDowell, lo que muy pocos saben es que este tipo de horribles tratamientos se aplicaron a muchos homosexuales, incluso en Barcelona.


En esta teparia, al igual que en el film, al joven se le obligaba a ver un film. Generalmente parecían mujeres en posiciones eróticas, desnudas, de repente aparecían imágenes de hombres en bañador acompañadas de terribles descargas eléctricas. Creían que con esto los pobres pacientes aborrecerían sus deseos homosexuales. La realidad era muy distinta, los traumas que creaban eran y son muy difícil de superar.

Jordi Griset con 20 años llegó a esta clínica por recomendación de un psicólogo en 1968. La homosexualidad se consideraba una enfermedad y Jordi buscaba una cura, lo terrible es que los profesionales no le informaron de lo contrario. Creía que su diferencia era perversa y que era un peligro social. Quería cambiar o suicidarse. Su madre siempre decía "antes un hijo muerto, que marica". 



Jordi recuerda las 40 sesiones con electroshocks durante ocho meses. Las sesiones duraban media hora. Los hombres aparecían en bañador, eran ta homófobos como pacatos, cuando aparecía caían descargas eléctricas cada 10 segundos, en los biceps. "A mi los electrochoques me sirvieron para reafirmarme en mi tendencia mayoritaria. Porque yo siempre digo que soy simplemente sexual: ni hetero ni homo ni bi."

Àngel Llorent también conoce estas terribles terapias, él las sufrió durante diez años. Su terapia consistía en diez Padres Nuestros y diez Aves Marías, mas 75 miligramos de Ludiomil diarios y otros 20 de Dogmatil. "Tenía que rezar si veía a un chico guapo en la calle". Dejó amigos, quiso ser un ex gay, le obligaron a tener sexo con mujeres, no funcionó. "Busqué un psiquiatra particular de la comunidad evangélica de Barcelona porque no me aceptaba. En las consultas intentaba reafirmar mi masculinidad pero al no tener efecto empezó a medicarme para bajar mi libido."



Él mismo cuenta las consecuencias de esta terapia en EL PERIÓDICO: "Perdí la atracción sexual, me anularon y no pude desarrollar mi esfera sexual como cualquier persona de mi edad. Lo considero una castración química. Me hundí en una profunda depresión, entonces sí, e intenté suicidarme tres veces. Hoy padezco el síndrome de la fatiga crónica y depresión, seguramente relacionados con más de 10 años de tratamiento. Y sigo siendo gay."

Àngel y Jordi son dos ejemplos de las muchas víctimas que sufrieron estas horribles terapias. Hoy el Ministerio de sanidad dice no poder controlar la actividad de varios psicólogos que siguen vendiendo la idea de que pueden ‘sanar’ a gays, lucrándose con terapias que causan ansiedad, depresión y en muchos casos lleva al suicidio. Las distintas iglesias cristianas siguen estando aun detrás de esta idea de que la homosexualidad es curable y animan a llevar a sus hijos a estas terapias. La religión sigue jugando un papel  importante, junto a grupos ultras y vinculadas a las distintas iglesias cristianas que siguen diciendo que la homosexualidad es anormal.

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