dilluns, 7 de novembre de 2016

PEDRO CENTENO VALLENILLA, PINTOR DE LA DIVERSIDAD

Pintor nacido en mi tierra, 
con el pincel extranjero, 
pintor que sigues el rumbo 
de tantos pintores viejos, 
aunque la Virgen sea blanca, 
píntame angelitos negros. 


Este célebre poema de Andrés Eloy Blanco, popularizado por Antonio Machín, se refiere a Pedro Centeno Vallenilla (1904-1988) pintor y diplomático venezolano, su carrera diplomática le llevó a Roma, el Vaticano, París o los Estados Unidos.



Nacido en Barcelona en 1904. Ingresó en la Academia de Bellas Artes de Caracas en 1915. Continuó sus estudios de derecho en la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo un doctorado en 1926 y entró en el servicio diplomático.

En 1927, viajó a Europa, con sede en París y Roma en 1932- De 1940 a 1944 vivió en los Estados Unidos. A su regreso a Caracas, se dedicó por completo a la pintura y abrió una academia en su estudio. Sus primeras exposiciones se llevaron a cabo en la Escuela de Música de Caracas en 1932, y en la Galerie Charpentier en París en 1933. En los años cincuenta, fue reclutado para grandes murales realizados por el Parlamento Federal y el círculo de fuerzas armadas. 










Sus obras tienen una fuerte carga homoerótica, los temas que trató resaltaban los temas étnicos o mitológicos, mezclando lo religioso con lo pagano. Cuerpos fuertes y musculosos de indios, negros, mestizos o blancos, recordándonos en ocasiones a los dibujos de George Quaintance o Tom Finland.














Le gustaba concentrarse en la realización de sus obras, por ello prohibía que nadie le molestara en su estudio cuando trabajaba en su obra. Por este motivo fue encontrado muerto días después de su fallecimiento en agosto de 1988.Algunas de sus obras pueden observarse en la Embajada de Venezuela en USA o en el Palacio Legislativo de Caracas. 













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