dilluns, 28 d’agost de 2017

ANTINOO EL JOVEN AMANTE DEL EMPERADOR ADRIANO



"Me siguió en la vida como un animal o como un genio familiar. Aquel hermoso lebrel ávido de caricias y de órdenes se tendió sobre mi vida. (...) Sólo una vez fui amo absoluto; y lo fui de un solo ser". Memorias de Adriano, 
Marguerite Yourcenar


Poco sabemos de quien fue en realidad, solo el amor que el emperador Adriano sintió por él, su muerte siendo aun joven y el dolor de todo un imperio que levantó estatuas en su nombre para recordar la belleza del joven amante del emperador. 



Museo del Prado

Se cree que era un esclavo procedente de Bitinia, cuya presencia impactó a Adriano. tenía entonces 14 años. Según la leyenda en el desierto de Libia Adriano "dio muerte a un león con una jabalina poco antes de que atacase a Antínoo. En el lugar en que la sangre del león goteó sobre la arena, habría surgido la «flor de Antínoo», el antinóeios (flor de loto de color rojo)". (1)


Robert Aldrich (2) señala que esta relación no escandalizó a los romanos. El que un adulto tuviera a un amante joven y extranjero no escandalizaba ni a poetas como Marcial o Juvenal, muy críticos con las relaciones homosexuales cuando era un romano el que adoptaba el papel de "pasivo".

Centenares de imágenes como estas se realizaron por todo el imperio

Recordamos como el joven Julio César fue estigmatizado toda su vida por ser supuestamente penetrado por otro bitinio, Nicomedes su rey. El caso de Adriano se interpretaba de forma completamente distinta.

Antinoo con poco más de 20 años supuestamente se suicidó arrojándose al Nilo, pero no están claras las circuntancias. Algunos lo señalaron como como un sacrificio ritual para atraer sobre s Adriano el favor de los dioses, otros señalan un simple accidente, una intriga palaciega tampoco puede desdeñarse. 
Yourcenar señala la ansiedad que se apoderaba del muchacho al ir creciendo. y su temor a perder el amor de su emperador, como una posible causa del suicidio. 

Antínoo descubierto en el siglo XVII en Roma, hoy en el Louvre.

A su muerte las principales ciudades del Imperio levantaron estatuas en recuerdos del bello efebo amado por su emperador. Las estatuas plasmaban la inmensa belleza del joven desaparecido. Adriano mandó construir una ciudad, Antinoópolis (hoy Ebada). Las provincias orientales iniciaron un culto al divino Antinoo identificado como Osiris. 

Osiris/Antinoo Museo Gregoriano Egipcio. Vaticano. 

La escultura le inmortalizó, pero a partir del siglo XIX también la literatura. Sin duda la mas famosa fue las Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar, también el poema Antinoo de Frenando Pessoa o las Memorias de Antinoo de Daniel Herrendorf, precedidos siglos anteriores por obras de Oscar Wilde, Tennyson y otros.

El Antínoo Farnesio, Museo Arqueológico Nacional de Nápoles.


(1) Wikipédia. 
(2) Robert Aldrich Gays y lesbianas, vida y cultura. Ed Nerea. 

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