dimecres, 27 de juny de 2018

LOS MUSCULITOS DEL HESTON

Cuenta Gore Vidal en el Celuloide Oculto que los guionistas de Ben-Hur quisieron evidenciar una relación homosexual entre Mesala ( Stephen Boyd) y Ben-Hur ( Charlton Heston). Viendo el film me entran dudas.



El autor de la novela es un político americano republicano, conservador, cristiano y héroe de la Guerra de Secesión. Lewis Wallace, discípulo de Cristo, no solo fue célebre por la autoría de este libro, también por su implacable persecución del bandolero Billy el Niño, ordenando su muerte que llegó en manos de Pat Garrett. Buscar en la novela un leve indicio de homosexualidad puede ser muy difícil. 

En la famosa escena del reencuentro vemos la alegría de un amigo, Judá, que vuelve a unirse con un amigo que ha cambiado. Los ojos brillantes o la mirada de Mesala puede indicar amor o deseo, pero también ambición, y es esta la que se impone en esta relación. 

De existir una carga homoerórica en el film, esta sería sin duda la imagen del cónsul Quinto Arrio sentado frente a los remeros en taparrabos, mirandolos firmemente con evidente deleite mientras sudan desesperadamente. El mismo cónsul lleva a Heston a su habitación, haciendo éste una demostración de musculatura en taparrabos que seguro no deja indiferente a nadie. Las miradas del cónsul hacía Heston serían mucho más evidentes que las del ambicioso Masala. La escena de Quinto Arrió frente a un grupo de hombres sudando me recuerda la General Sternwood invitando a los hombres a su invernadero para verles sudar.






La relación entre Gore Vidal y Heston fue siempre muy complicada, el escritor llegó a decir que el óscar al que fue presidente del Club del rifle fue por su exhibición de musculatura, le consideraba como un paleto y criticaba los tupés que lucia en los últimos años de su carrera.

Heston si interpretó a un personaje histórico homosexual, este fue Miguel Ángel: "El tormento y el éxtasis". En esta película se nos cuenta la relación entre Julio II y Miguel Ángel durante la pintura del techo de la Capilla Sixtina.

La película hace un interesante recorrido por la obra de Miguel Ángel para situarnos en las obras de construcción del Vaticano y su enfrentamiento con su rival el arquitecto Angelo Bramante. En medio el belicoso y maquiavélico Julio II intenta recuperar los terrenos perdidos por los Borgia y levantar el templo. No nos cuenta como se financió la construcción del gran templo romano, ni la vida libertina que se llevaba en su entorno. Pero si da una leve pincelada al señalar cómo vende un birrete cardenalicio  para un niño, con la intención de lograr fondos. En tiempos en los que la industria cinematográfica estaba entregada a producciones exageradamente religiosas, su presencia en este film es moderada. Con una sola salida de tono, cuando Miguel Ángel es inspirado por unas nubes con la presencia de Dios y la Virgen María. Pero se trata de un film de 1965 y este tipo de concesiones eran imprescindibles.




La película se inventa una relación imposible entre el artista y la hija de Lorenzo de Medicis. Aunque aun no había iniciado su relación con Cecchino dei Bracci y mucho menos con Tommaso Cavalieri, ya se acostumbraba  a rodear de jovencitos, hecho que no oculta el film de Carol Reed. 




 La película nos ofrece dos detalles muy interesantes, cuando acuden a una casa de cortesanas y les preguntan si allí está Miguel Ángel, una de las cortesanas tras reír escandalosamente dice "¿Miguel Ángel, aquí.?" y sigue riendo. En otra escena en el andamio se ven varios jóvenes, la cámara se acerca muy sutilmente a la mirada de uno de ellos y podemos observar una mirada que va mas allá de la admiración.

Heston en 1959 aun no había optado por un perfil ultraconservador. A inicios de los años 60 actuó en defensa de los derechos civiles. Un ejemplo fue su presencia en la marcha a Washington por los derechos civiles que se llevó a cabo el 28 de agosto de 1963, integrando la delegación de Hollywood, junto a Marlon Brando, James Garner, Paul Newman y otros, oportunidad en la cual Martin Luther King pronunció su famoso discurso conocido como "I have a dream'. En la foto aparece junto al activista homosexual James Baldwin:



Miradas que decían lo que entonces no se podía explicar, o evidencias que vemos nosotros y que jamás pasaron por la cabeza de sus directores. Lo mejor, ver ambos films y sacad vuestras conclusiones.

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