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divendres, 23 de gener del 2026

LA HOMOSEXUALIDAD EN LA EDAD MEDIA

 "Los gays fueron uno de los grupos menos estudiados por los medievalistas y historiadores en general. Seguramente por falta de interés y por prejuicios morales derivados de la cultura católica y occidental. La disgregación de los homosexuales también es una dificultad añadida. Otros grupos marginados como judíos o musulmanes vivían en comunidad mientras que los homosexuales vivían en secreto." (Texto de Roger Benito Julià  2006Revista Medieval)






John Boswell (1947-1994), profesor de Historia Medieval de la Universidad de Yale rompió esta barrera en 1980 al publicar su estudio sobre los gays en la Europa occidental hasta el siglo XIV. Este volumen provocó acalorados debates en el seno de los medievalistas estadounidenses y europeos. Boswell rompió el muro pero de momento no ha tenido una continuación.

¿Por que es tan difícil hablar de la homosexualidad? En este artículo no queremos polemizar sobre el tema. Queremos aportar una visión rigurosa sobre el tema centrándonos en el periodo de la Edad Media. Para llegar hasta el medievo tenemos que pasar primero por la época clásica de Grecia y Roma y dar así una visión más completa del tema. Para esto, tenemos que despojarnos de nuestros prejuicios occidentales y entender que las ideas no son las mismas en la antigua Grecia que en la actualidad respecto a la homosexualidad.





EL DECLIVE URBANO EN OCCIDENTE Y EL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE

Con la caída del Imperio Romano de Occidente (476) empieza en la parte occidental del Imperio un declive urbano. La ética rural de la que hablamos anteriormente se radicaliza. Los gays se ven oprimidos en este ambiente campesino. Las ciudades se reducen, así como el número de manifestaciones culturales gays –como por ejemplo la literatura gay–.

La entrada de los pueblos germánicos ayuda a esta disgregación urbana en la Europa Occidental. Los diferentes reinos fundados en el Imperio Romano de Occidente crearon un corpus legislativo propio. En el reino visigodo el rey Chindasvinto (642-653) reguló las relaciones homosexuales. Según una ley promulgada en el año 650 se castigaba con la castración las relaciones homosexuales.

En el Imperio Romano de Oriente, el gran Emperador del Imperio Bizantino, Justiniano, en el año 533, equipara a las relaciones homosexuales con el adulterio. Teniendo en cuenta que la pena por adulterio era la muerte este es un cambio muy radical. Por primera vez se establecen sanciones civiles contra las relaciones entre dos hombres. Los años 538 y 544 este mismo emperador promulgará nuevas leyes de la misma condición. Procopio de Cesarea, uno de los historiadores más famosos de la época, también nos habla de relaciones homosexuales prohibidas. Sobre todo en su libro Anécdota, nos habla de casos de homosexualidad entre obispos, y como estos son castigados con la muerte por el propio Emperador.

Los dos ejemplos son de leyes civiles, sin influencia de la Iglesia. Fuera de la Península Ibérica no se conocen leyes germánicas respecto a la homosexualidad. En el reinado de Carlomagno (768-814) tampoco se legisló sobre las relaciones homosexuales. Seguramente la conducta homosexual no era tan censurada por las leyes civiles y eclesiásticas, como lo eran las relaciones extramatrimoniales. La literatura germánica muchas veces desprende la idea de que las relaciones entre dos hombres era vista de forma positiva frente a la pasividad sexual.

En este momento, en la Europa Occidental se desarrollaron las comunidades monásticas. La regla de San Benito de Nursia estipulaba que todos los monjes tenían que dormir en la misma habitación, con la cama del abad en el centro. También se obligaba a los monjes a dormir con la luz encendida, probablemente por la misma razón. En la misma regla se obligaba a los monjes a dormir con la ropa puesta y los jóvenes se les obligaba a “mezclarse con los mayores y no se les permitía dormir uno al lado del otro”. Seguramente para evitar relaciones prohibidas nocturnas se establecen estas normas dentro de la regla monástica. Hemos de tener en cuenta la obligación al celibato a los monjes, cosa que también explica estas regulaciones.





LA HOMOSEXUALIDAD EN EL ISLAM

La recuperación urbana se dio primero en la Península Ibérica sobretodo por la conquista islámica. No es de extrañar que los gays reaparecieran en dichas ciudades. Tanto el Corán como los primeros textos religiosos sostenían actitudes moderadamente negativas respecto de la homosexualidad, pero no prohibitivas. La sociedad islámica y la mayoría de culturas islámicas trataron la homosexualidad con indiferencia y a veces con admiración.

Tenemos diversos testimonios literarios que nos hablan de la homosexualidad en el Islam. Al-Tifasi es uno de ellos. Nacido en Gafsa (suroeste de Túnez) en el año 1184. Este autor escribió la obra Esparcimiento de corazones, donde se nos relatan la vida de prostitutas, homosexuales y travestís en el Islam. Es en el fondo una recopilación de anécdotas sobre estos temas. Al-Tifasi describe a los homosexuales como activos o pasivos. Los activos para tener éxito han de hacer numerosos regalos, una casa a su disposición para sus propósitos. Los homosexuales pasivos suelen ser chicos jóvenes y muy acicalados (afeitados, maquillados y depilados). Al-Tifasi explica numerosas anécdotas sobre hombres que venden su cuerpo para vivir: “Se le dijo a un mozo: “Tu amo es pobre y tu vistes ropas lujosas. ¿De dónde las has sacado? ¿A cuento de qué esta pregunta? ¿No sabéis que la casa de la moneda la llevo yo en mis zaragüelles?” Al-Tifasi también nos habla del dabb o el aprovechamiento de la oscuridad para sodomizar al dormido sin que este se percate. Otro aspecto que trata Al-Tifasi es el coito anal practicado tanto por homosexuales como por heterosexuales.

En la Península Ibérica también existía una cierta permisividad con las relaciones homosexuales en época islámica. Es conocido el caso de Al-Mutamid (rey de Sevilla en el siglo XI) que se enamoró del poeta Ibn Ammar, del que no soportaba estar separado, “ni siquiera una hora, ni de día ni de noche”, y a quien convirtió en uno de los hombres mas ricos y poderosos de la Península. El mismo Al-Mutamid relata también el amor hacia un criado: “Lo hice mi esclavo, pero la humildad de su mirada me convirtió en su prisionero, de tal modo somos ambos y al mismo tiempo esclavo y señor uno del otro”. El amor entre dos hombres es aceptado y se habla libremente de él en la literatura. También en el siglo IX el reino de Valencia fue gobernado por una pareja de ex esclavos que se habían enamorado y habían ascendido juntos en las filas del servicio civil hasta colocarse en una situación tal como para gobernar por sí mismos. Los historiadores musulmanes, llenos de admiración, caracterizaron su gobierno conjunto como una relación de plena confianza y mutua devoción. Su amor fue celebrado en verso por poetas atraídos a su corte desde toda la Península.

Las actitudes positivas respecto la sexualidad gay no se circunscribían a la cultura islámica únicamente en la Península. Había también una gran cantidad de cristianos que vivían en ciudades hispánicas conquistadas por los musulmanes.



EUROPA ENTRE LOS SIGLOS X-XII 

De todos es conocida la expansión económica europea entre los siglos X-XIV. La población de las ciudades aumentó acompañada con una expansión comercial. Las ciudades son centros comerciales y también centros de libertad donde los habitantes escapan al yugo del feudalismo y las vejaciones nobiliarias. Son muchos los campesinos que obtenían la libertad si podían demostrar haber habitado en la ciudad por lo menos un año y un día. No es de extrañar el proverbio alemán que dice que “El aire de la ciudad libera”. En este momento se desarrolla el amor en diversos aspectos. Los textos más populares hacen referencia continuamente al amor y al hedonismo apasionado –son representativos de estos los Carmina Burana –. El amor cortés se desarrolla en esta época y se da tanto entre mujeres y hombres, como entre hombres y mujeres. La Iglesia empezó a tomar dos posturas con enfoques opuestos. Un grupo pequeño de ascetas promovía que los actos homosexuales no sólo eran pecaminosos, sino un pecado muy grave, comparable con la gula o la fornicación. Las autoridades eclesiásticas se negaron categóricamente y repetidamente a imponer penas a la conducta homosexual.

 Mientras tanto, en el seno de la Iglesia, otra corriente comenzó a afirmar el valor positivo de las relaciones homosexuales. En el 1051 Pedro Damián redactó El libro de Gomorra, en el que se vituperaba los males de las relaciones sexuales entre hombres y, sobre todo, entre miembros del clero. La influencia de Juan Crisóstomo es evidente en la obra. Los sínodos posteriores al libro de Pedro Damián fueron introduciendo pequeñas normativas contra las relaciones homosexuales, especialmente en los monasterios. A mediados del siglo XII se empiezan a ver cambios en la visión de los homosexuales. La literatura clerical a veces sugiere que el amor gay no se limita en absoluto a los ordenados. Escribe Gualterio de Châtillon que en su época: “los príncipes convirtieron en hábito este crimen”. También se ve en la literatura secular. 

El Roman d’Enéas explica como tanto Lavinia como su madre acusan a Eneas de homosexual. Algunos de los personajes más poderosos de la época eran conocidos por sus intereses homosexuales. Dos de los ejemplos más conocidos fueron Guillermo II el Rojo (1087-1100) y Ricardo Corazón de León (1189-1199). Al primero en las crónicas palaciegas se le acusaba de “afeminamiento”, “conducta vergonzosa ” o “abandono moral”. Ricardo Corazón de León como nos indican los anales de palacio: “Ricardo, por entonces duque de Aquitania, hijo del rey de Inglaterra, vivía con Felipe, el rey de Francia, quien lo honró tanto y por tanto tiempo que comían todos los días en la misma mesa y del mismo plato y por las noches no los separaban sus camas. Y el rey de Francia lo amaba como a su propia alma.” Ricardo se arrepintió de “aquel pecado” y decidió llevar una vida más santa. La literatura gay de este momento que ha sobrevivido es asombrosa. Baudrí de Bourgueil (1046-1130), abad del monasterio benedictino de Saint Pierre y después arzobispo de Dol dedicó muchos de sus poemas a Godofredo de Reims y a su amigo Galo. A este último le escribe: “Ni la rosa ni la violeta adornan tanto la primavera / como tú embelleces, solo, el rebaño de los jóvenes”. Hilario el Inglés, discípulo de Pedro Abelardo, también dedicó una serie de poemas a jóvenes ingleses. En sus versos hay mucha influencia de la cultura clásica: “El momento en que te vi / Cupido me golpeó, pero vacilé, / pues mi Dido me posee, / y temo su ira. Dentro de los Carmina Burana también hay poemas dedicados al amor entre hombres como el “Iam mutatur animus” (“Ya he cambiado de idea”) en el cual se nos cuenta la separación de dos monjes amantes. 




EL CAMINO HACIA LA INTOLERANCIA 

Mientras que entre los siglos X y XII Europa vivió un cierto clima de aceptación con los homosexuales, la situación cambio a partir del siglo XIII. El contacto cultural entre cristianos y musulmanes era constante y cada vez más permeable. Los guerreros cristianos (como el Cid) guerreaban contra los musulmanes o con ellos. Era de esperar una cierta reacción cristiana contra las costumbres sexuales musulmanas. La consolidación de los poderes civiles y eclesiásticos creo una legislación estricta que abarcaba todos los ámbi tos de la vida cotidiana. Esta “expansión” de la legislación conllevó una pérdida de libertad. Esta pérdida afectó en gran mesura a grupos anteriormente aceptados que se convierten en minoritarios. Ejemplos hay muchos: judíos, pobres, musulmanes, herejes... Estos grupos minoritarios son diferentes a la mayoría por lo que se les excluye de la sociedad. No es de extrañar que en esta

atmósfera los gays fueran objeto de desconfianza y hostilidad que iba en aumento por la mayoría heterosexual. En la documentación se usa la palabra “sodomía” con connotaciones claramente negativas. Se equipara a los homosexuales con los musulmanes. Jacques de Vitry informa a sus lectores en su Historia Occidental que Mahoma, “el enemigo de la naturaleza, popularizó el vicio de la sodomía entre su pueblo, que abusaba sexualmente no sólo de ambos sexos, sino incluso de animales”. También se asocia a los gays con herejes. En las actas del tribunal de la Inquisición, creado a raíz de la cruzada contra los cátaros, se acusa a los herejes de sodomía y de pecar contra-natura. Esta analogía se daba seguramente porque los movimientos heréticos eran más comprensibles con los homosexuales o bien porque se etiquetaba como a herejes a los gays que se negaban a renunciar a sus preferencias eróticas. Esta ofensiva contra los gays se ve reflejada en el derecho. El siglo XIII es la época del redescubrimiento del derecho romano. El emperador alemán Federico II promulgó en el año 1231 las Constuticiones de Melfi para el reino de Sicilia. En ellas se condena con la muerte las desviaciones heréticas, la violación de monjas, se castiga severamente la trata de blancas y se protege específicamente a las prostitutas. No hay disposiciones en torno a las relaciones homosexuales, pero se especifica que para estos delitos actúen los tribunales eclesiásticos. 

Alfonso X, rey de Castilla escribe en las Siete Partidas sobre las relaciones gays: “Sodomítico dicen al pecado en que caen los homes yaciendo unos con otros contra bondat et costumbre natural. Et porque tal pecado como este nascen muchos males á la tierra do se face, et es cosa que pesa mucho á Dios con ella, et sale ende mala fama non tan solamente á los facedores, mas aun á la tierra do es consentido”. El mismo monarca escribe en el Fuero Real: “Que home codicia á otro por pecar con el contra natura: mandamos que cualesquier que sean, que tal pecado fagan, que luego fuere sabido que amos á dos sean castrados ente todo el pueblo”. En Francia y casi exactamente al mismo tiempo, la escuela jurídica de Orleáns daba a conocer un códice que incluía una síntesis de las dos leyes anteriores. Este código a diferencia de la mayoría de los reglamentos jurídicos del siglo XIII, menciona también la homosexualidad femenina. En Italia, varias ciudades habían empezado a redactar leyes civiles contra la homosexualidad. En el 1262 la ciudad de Siena promulgó una ley contra la homosexualidad. En esta ciudad se relaciona específicamente “sodomía” con “herejía”. Bolonia promulgó una ley para regular la homosexualidad en 1265. A mediados del siglo XIV las leyes contra la homosexualidad están vigentes también en Florencia y Peruggia. 

En el año 1250 el derecho noruego exigía la ilegalización definitiva de los hombres convictos de “sodomía”. Seguramente el capítulo dedicado a la homo sexualidad fue añadido posteriormente ya que recopilaba material jurídico anterior. El código islandés de la misma época, el Gragás, deriva del mismo prototipo noruego pero no prohibía la conducta homosexual. Seguramente porque no incluyeron la cláusula que incorporaron los noruegos. Ninguna de las recopilaciones jurídicas inglesas del siglo XII –The Laws of Henry the First y el Teatise on the Laws and Customs of the Kingdom of England– mencionaba la homosexualidad, aún cuando el primer código incluye leyes contra la fornicación, el adulterio y el aborto. Sin embargo un siglo después, coincidiendo con la expulsión de los judíos, se redactó un nuevo texto legal en que se castigaba severamente diversos tipos de desviación social y religiosa. Se condena de forma horrorosa a incendiarios, brujos, a los que se atrevían a tener relaciones sexuales con judíos, animales o personas de su mismo sexo. Estos últimos serían enterrados vivos como castigo. 


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LOS TEMPLARIOS, PONÇ HUG Y EDUARDO II 

Con el Corpus jurídico ya fijado empezó la represión propiamente dicha. Hay diversos juicios contra los homosexuales. Nosotros analizaremos tres de ellos: el juicio contra los templarios (1307), contra el Conde de Ampurias Ponç Hug (1311) y contra el rey de Inglaterra Eduardo II (obligado a abdicar en 1326). A lo largo del siglo XII los templarios murieron –posiblemente a miles– luchando por el cristianismo en el Oriente Medio. 

A finales de siglo, Tierra Santa se perdió irremediablemente e hizo que tanto los templarios como los cruzados perdieran su razón de ser. Fue aproximadamente en esta época cuando Felipe el Hermoso accedió al trono de Francia, ávido de dinero y tierras, y echó su ojo codicioso a la próspera orden templaria. En octubre de 1307, Felipe mandó arrestar a todos los templarios de Francia (seguramente unos dos mil) y empezó una campaña para desacreditarlos. Los cargos estaban brillantemente diseñados: sacrilegio, herejía y diversos tipos de rituales obscenos y de conducta homosexual. 

Se decía que los templarios estaban aliados con el demonio, que adoraban a Mahoma, que sodomizaban a los novicios entre otras acusaciones. Aunque en el Concilio de Viena (1311) se votó abrumadoramente contra la abolición de la orden, cosa que nos da a entender de la inocencia de los templarios el Papa Clemente V abolió la orden templaria de forma unilateral. Muchos templarios admitieron su culpabilidad debido a las torturas sufridas por los funcionarios franceses. El gran maestro Jacques de Molay mostró a los legados papales los brazos rotos y sin carne “en los que no quedaba otra cosa que huesos y nervios”. Con la disolución de los templarios Felipe incautó sus bienes y aumentó su fortuna personal. Ponç Hug V, conde de Ampurias entre los años 1277 y 1313, era vasallo del rey de Aragón Jaime II. Las relaciones con este monarca fueron muy tensas y las fricciones constantes. Debido al ataque producido contra una galera veneciana, a Ponç se le abrió un proceso judicial (1311). 

Los funcionarios reales recogieron el rumor que el conde practicaba la sodomía con su propio primogénito y con Pedro de Xesa. El dicho Pedro acabó asesinando al hijo del conde. El proceso nos cuenta como el conde sodomizaba por la noche al dicho Pedro y como este le traía muchachos para dormir con él. En el documento también se acusa al conde de herejía. El monarca invadió el condado por tierra y mar (1313) y obligó a abdicar a Ponç Hug en su segundo hijo Ponç VI. Así Jaime II acabó con un vasallo molesto y pacificó el condado de Ampurias. Piers Gaveston era el amante del príncipe y futuro rey de Inglaterra Eduardo II y fue exiliado por el rey Eduardo I, padre del anterior. Después de su coronación Eduardo II le mandó llamar, pero Gaveston fue exiliado nuevamente por el Parlamento. La condición gay del monarca era conocida en todo el reino. Decía la Crónica de Melsa que “en realidad, Eduardo gozaba desordenadamente con el vicio de sodomía y, al parecer, en su vida estuvieron ausentes la fortuna y la gracia”. La relación del rey con Gaveston duró trece años y le ofreció a este favores y riquezas. Finalmente Gaveston fue asesinado por los barones hostiles al rey. Otros amantes tuvieron el favor de Eduardo, pero su desatención al reino y sus inclinaciones sexuales hicieron que su esposa Isabel le desposara de su trono. Se cuenta que Eduardo fue asesinado mediante la inserción de un atizador al rojo vivo en el ano, cuando estaba con uno de sus amantes. 




A MODO DE CONCLUSIÓN

Hemos visto a lo largo del artículo como las mentalidades sobre la homosexualidad en la Edad Media iban cambiando. En el inicio de la Edad Media la homosexualidad es aceptada con algunas excepciones. Se desarrolla una “subcultura” gay, existe una literatura para y hecha por gays. No es hasta el siglo XIII cuando se empieza a legislar contra los homosexuales y las relaciones gays en casi toda Europa. Seguramente en contraposición con el Islam. Se tiende a pensar que la Edad Media es una época oscura de represión a las minorías. Esta afirmación es fácil de rebatir. La intolerancia y la represión han existido siempre: des de la persecución de los herejes en la Edad Media, pasando por la quema de brujas en la Edad Moderna hasta el antisemitismo del siglo XX. Esta situación se ve reflejada también contra los gays a lo largo de la Edad Media, con más o menos matices. Se tiende a pensar en la Edad Media como una unidad sin diferencias, un todo homogéneo.

 En este artículo vemos como esto no es así. No es igual la visión que se tiene de los gays en el siglo X que en el siglo XIV ni tampoco es la misma en territorio cristiano que en las zonas del Islam. Las ganas de uniformizar la sociedad y de evitar los elementos diferenciales y subversivos hicieron que en la Europa de los siglos XIII-XIV-XV se viviera una oleada de intolerancia. Esta intransigencia, tal y como hemos visto, podía desposeer a un rey o un noble de sus feudos. La intolerancia aumentó el dominio de los poderes fácticos: iglesia, nobleza y reyes y derivó en los estados absolutistas de época moderna e hizo desaparecer de la historia a todo aquel que no se ajustaba a los criterios de la ortodoxia. Entre estos estaban los herejes, brujas y homosexuales. 




PARA SABER MÁS 

AL-TIFASI: Esparcimiento de corazones. Madrid: Gredos. 2003. 
ARIÈS, Philippe: “Reflexiones en Torno a la Historia de la Homosexualidad”, en: Sexualidades Occidentales, 
Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós: Buenos Aires, 1987, pp. 103 – 122.
BOSWELL, John: Cristianismo, tolerancia sexual y homosexualidad. Barcelona: Muchnik Editores. 1996. 
DESCHNER, Karlheinz: Historia sexual del cristianismo. Zaragoza: Yalde. 1993. MIRET I SANS, Joaquim: Sempre han tingut béch les oques. Barcelona: Altafulla. 2000.
OTIS-COUR, Leah: Historia de la pareja en la Edad Media. Madrid: Siglo XXI Editores. 2000. 
ROSSELLÓ, Ramon: Procés contra Ponç Hug, comte d’Empúries per pecat de sodomia. Palma: Lleonard Muntaner Editor. 2003.

dijous, 11 de gener del 2024

ISLAM Y HOMOSEXUALIDAD

                                                           “Entre las gentes no tengo igual. Mi agua es el vino,

mi aperitivo los besos.
Mi lecho son los traseros desde que me levanto hasta que
me acuesto”.

Abū Nuwās


Durante siglos, reyes,  príncipes, comerciantes,  gente ordinaria,  escritores, e incluso los ulemas y  los jueces islámicos tuvieron relaciones homosexuales libre y visiblemente.





Texto resumido procedente de:
El sexo en el Islam. Ernest Bendriss  // La literatura erótica en el islam, principalmente en su vertiente arabo-musulmana o persa, es fruto de una larga y fértil tradición literaria. Nueva Tribuna.


Si bien en el caso arabo-musulmana habría que hallar los antecedentes de tal literatura en la época pre-islámica, sin embargo no fue hasta el siglo IX cuando aparecen las primeras obras dignas de tal género, bajo el imperio de los Abasíes de Bagdad.

Hay que resaltar las numerosas traducciones de obras eróticas de Persia y de la India, que mandaron ejecutar los califas. Dichas obras, junto con la aparición masiva en Bagdad de esclavas foráneas, modificaron sustancialmente las prácticas sexuales de una clase aristocrática hedonista y ávida de placeres sensuales. Posteriormente, entre los siglos X y XV, la literatura erótica islámica alcanzó un gran auge en Al-Andalus y el Magreb, con obras destacadas en Siria, Yemen, Irak e Irán.



El placer sensual, los juegos sexuales y el orgasmo (al-shabaq) son llamados respectivamente ladhamoula’ aba y tamattû. Latransgresión sexual es denominada zina (fornicación), y es válida tanto para los hombres como para las mujeres. La mujer es dicha mûtabarrija, cuando manifiesta una libertad demasiado grande de costumbres.

La palabra awra (literalmente ‘ciego’), designa los órganos sexuales (que deben esconderse en el hamman). El amor homosexual se conoce como al-hûbb al-lûthi, mientras que la lesbiana es identificada de manera imprecisa (y más bien negativamente) por la palabra sihaqmûsahaqa.





Entre los primeros autores ilustres de la poesía erótica aparece en la época de los Omeyas Umar Ibn Abi Rabi (644-719), apodado hoy en día por los historiadores el Casanova de Medina, y en tiempo de los Abasíes Abu Nuwas (757-815), famoso poeta, libertino y homosexual que fustigaba el islam y cantaba en sus versos báquicos su amor por el vino y los bellos muchachos afeminados. Murió en la cárcel durante el califato de Al-Mamun en extrañas circunstancias. Se cree que fue envenenado.

Autores ilustres que destacaron en el campo de lo erótico fueron también el poeta andaluz Ibn Zaydûn (1003-1071) y el cronista de los Abasíes afincado en Bagdad, Al-Jahiz (776- 869), considerado como el “padre” de la prosa clásica árabe, que no dejó de describir el comportamiento de los bebedores de vino y las costumbres sexuales de las prostitutas, de las esclavas cantantes, de los “guapos” y de los libertinos.

Algunas mujeres escribieron por otra parte textos eróticos, como Wallada, poetisa y princesa de Córdoba del siglo XI que no vaciló en expresar sus gustos sáficos.

No obstante, las obras eróticas “más calientes” del islam aparecieron en el siglo XIII con Las Mil y Una Noches, en el siglo XIV, con la Guía del despierto para la frecuentación del amado de Ibn Foulayta y en siglo XV con el celebérrimo Jardín perfumado (Ar-Rawd al atir nushati al játír) del jeque Al Nefzaui.




En su célebre novela En busca del tiempo perdidoMarcel Proust recuerda la vacilación de su madre a la hora de ofrecerle una de las dos traducciones disponibles de las Mil y Una noches: la primera, más o menos fiel al texto original en árabe, y la otra, censurada y pulida de todo contenido erótico u homosexual.

Pero mucho antes de la época de Proust las sociedades europeas consideraban que la perversión, el libertinaje y la corrupción moral procedían de Oriente y más precisamente del mundo musulmán. Las costumbres sexuales árabes chocaban por su “crudeza” a las élites burguesas. Por ejemplo en el siglo XVII, Joseph Pitts, un joven inglés capturado por los corsarios argelinos, describe en sus memorias, no sin aversión y horror, cómo en Argel ” los hombres se enamoraban de chicos, como en Inglaterra lo harían con mujeres”. Sin embargo bien parece ser que nuestro joven inglés se haya “olvidado” de mencionar la larga historia de la homosexualidad en la Grecia y en la Roma de la antigüedad, en la Edad Media y en los tiempos del Renacimiento…

Uno de los primeros textos literarios en árabe que trata abiertamente de la cuestión de la homosexualidad es el Mofakharat Alghilman wa Aljawari de Al Jahiz. En este libro escrito en forma de diálogo, dos hombres discurren acerca de sus preferencias sexuales: el primero expone las razones de su amor por los efebos, mientras que el segundo defiende su pasión para las mujeres.





El islam tiene una visión de la pareja fundada sobre “la armonía preestablecida e intencional de los sexos”. Lo que supone una complementariedad de lo masculino y de lo femenino. El fin de esta complementariedad es el goce y el placer, pero también y sobre todo la procreación y la perpetuación de la raza humana. En este espíritu, la homosexualidad sería una violación de la armonía natural y una amenaza de anarquía y desequilibrio.

El Corán no precisa un castigo específico que sanciona el acto homosexual, lo que abre la puerta a todo un debate teológico sobre la naturaleza del castigo. Según un hadiz del profeta, la sanción debe ser la pena de muerte, a semejanza del castigo divino sobre el pueblo de Loth. No obstante, la similitud con Zina (la fornicación) es evocada por ciertos ulemas musulmanes para establecer variaciones en la sanción: la lapidación hasta la muerte para el homosexual casado, y latigazos para el soltero. La homosexualidad femenina es tratada con una indulgencia relativa, pues no es asimilada ni a la fornicación ni a la homosexualidad masculina. Las sihakyate (‘lesbianas’) son objeto de una reprimenda simple dejada a la discreción del juez. La ausencia de la penetración anal, cuya existencia define la homosexualidad según el criterio de los teólogos musulmanes, explica probablemente esta “mansedumbre”.




En la teología musulmana, la práctica de la homosexualidad, para poder ser demostrada como un hecho probado, requiere las mismas pruebas que en el caso de la fornicación: el testimonio de cuatro personas que atestiguan haber visto y haber discernido una penetración total, o bien una confesión sin retractación de las personas concernidas. Exigencias drásticas que hacen casi inaplicables las sanciones de esas prácticas homosexuales.

Las conquistas militares y el contacto con otras civilizaciones engendraron un profundo cambio en la sociedad musulmana, a menudo en contradicción con las prescripciones del texto coránico.

La extensión del imperio musulmán, particularmente bajo la dinastía Abasí, engendró un cambio de los valores y de las normas, y surgieron nuevas costumbres. Los amores masculinos fueron proclamados y tolerados en tanto que amores no sólo carnales y sexuales, sino también filosóficos y místicos.  




El califa Al Amin (809-813) compraba muchos eunucos para disfrute propio, renunciando así a sus mujeres y concubinas. Al Amin, hijo y sucesor del gran califa Harun al-Rachid, tenía un amor desmesurado por algunos de sus esclavos varoniles, y componía para ellos poemas donde manifestaba su pasión y su llama. El califa, cuyo imperio se extendía del Magreb a China, describe así a su servidor Kawthar en uno de sus poemas: “Kawthar es mi religión y mi vida, mi enfermedad y mi médico. Muy injusto es aquel que censura su corazón por amor”.

Otros califas Abasíes, como Al Mutasim (833-842) y Al Wathiq (842-847), escribían poemas de amor dedicados a jóvenes muchachos y a efebos. El califa Al Mutasim estaba prendado de un joven de una belleza excepcional que se llamaba Ajib, por el cual sentía una pasión sin freno.

En su tratado histórico Albidaya wa AlnihayaIbn Kathir, jurista y teólogo sirio del siglo XIV, lamenta la homosexualidad de la mayoría de los reyes y de los príncipes, pero también de los comerciantes, de la gente ordinaria, de los escritores, de los ulemas y de los jueces, “salvo aquellos a los que Dios quiso preservar de este vicio”Al Maqrizi, el historiador egipcio del siglo XV, relata que en su época ” la homosexualidad era tan común que las mujeres debían vestirse de hombres para tener gracias a los ojos de sus pretendientes”.

Sin querer minimizar la homosexualidad en las costumbres de los árabes, tanto durante la época preislámica como en la época islámica, podemos decir que dicha mutación mental y cultural de la sexualidad arabo-musulmana en una escala más amplia se explica por la influencia que ejercieron las culturas y las civilizaciones anexionadas por las conquistas militares musulmanas. La herencia griega, persa e hindú fueron determinantes en este cambio cultural.



Texto completo: 

dimarts, 19 de setembre del 2017

INDIA, DEL RESPETO A LA PERSECUCIÓN

La India precolonial veía las relaciones homosexuales sin excesiva incomodidad  igual que respetaba a aquellas personas que consideraban tener una doble naturaleza masculina y femenina. Algo distinto ocurría con las que se creía que formaban parte de un tercer sexo. (Texto publicado en el número 99 de la revista GM Gehitu Magazine, aquí la revista completa:   https://drive.google.com/file/d/0B9ifgI2FYQeRcW42UFJfcFRWMkE/view)



Está realidad fue común, con importantes diferencias, en la mayoría de culturas orientales y sólo se rompió con la llegada de las influencias occidentales moralizantes que acabaron causando una reacción que hizo nacer un nuevo nacionalismo que consideraba que todo ello era antinatural y contrario a sus propias tradiciones; es decir un contagio procedente de Occidente para acabar con su identidad tradicional. Desde Irán al Japón se inició un movimiento de rechazo que acabó con parte de los patrimonios históricos de estos países y, curiosamente, con su propia i real tradición. La India fue un buen ejemplo de todo ello.

En el caso de la India el estigma social con que se han visto las relaciones homosexuales, unido a décadas de negacionismo y destrucción de cualquier tipo de evidencia, ha dificultado enormemente el poder conocer la rica historia y el impresionante legado que con mucha dificultad ha llegado hasta nosotros. Por ello, aun hoy, la información de la que disponemos es, en muchas ocasiones, contradictoria e incompleta.

Los Rig Veda (textos de contenido religioso escritos en forma de himnos entre el 1500 i el 500 a C) son las bases del hinduismo, Estos himnos señalan  que el deseo formaba parte del punto central del universo. Aunque no hacen referencia directa a las relaciones homosexuales,  sí citan a los tritiya-prakriti, (entre hombre y mujer) a los que se les puede definir como “afeminados”. El espiritualismo o la vida familiar priman en estos textos que se consideran sagrados, pero otros tipos de sexualidad también son tolerados y visibilizados.  Por ejemplo, se cita a una deidad, Agni, que era hijo de dos madres.

 A diferencia de otras culturas antiguas, la hindú muestra estas relaciones sexuales entre mujeres con frecuencia y normalidad. Pero las leyes  que regularon estas relaciones estaban hechas por y para los hombres, igual que en  las culturas semíticas. Eran las leyes de Manu, del siglo III a C. 

Estas leyes  señalaban, al tratar el tema de la Creación, que  “Habiéndose dividido en dos, el Soberano Maestro se volvió mitad macho y mitad hembra y, uniéndose a esta mitad hembra engendró a Viradj” (1)  El mito de la creación aquí es representado de forma totalmente opuesta al Génesis Bíblico que separa ambos géneros desde el inicio de la humanidad.

El hinduismo consideraba que lo masculino y lo femenino se completaban. Por ello, aunque citaban la existencia de un tercer sexo; cuando se referían a las personas que creían que eran poseedoras de una naturaleza femenina y masculina a la vez, y no complementaria, su aceptación era contradictoria  habiendo versiones para todos los gustos. El concepto tercer sexo podía englobar distintas categorias, entre ellas estarían los homosexuales, a los que consideraban como afeminados, o las personas transgénero. También los eunucos, aunque este concepto fue introducido en la época colonial y puede esconder otras identidades. Las traducciones, como ocurrió con otros textos antiguos, pudieron cambiar algunos de estos conceptos.



 Estos textos nos permiten ver a muchos de sus héroes y deidades como disponían de esta doble naturaleza, eso sí, siempre como hombre o mujer, jamás como un estado intermedio. Shiva podía ser a la vez Ardhanarisvara, la encarnación femenina de Visnú era  Mojini,  quien a su vez unida a Shiva tuvieron a Ayyappa, También el héroe Aravan con el que Krishna se casó tras convertirlo en mujer. La relación entre Krishna  y Aravan aparece en el Mahabharata y la define como el camino a la felicidad y la inmortalidad; seguramente es la relación de amor y amistad entre dos hombres más antigua de los textos hindúes, aunque al final para consumar esta relación uno de ellos se transformó en mujer.

El Kamasutra fue un verdadero manual del sexo supuestamente escrito por el bate Vatsyana hacia el siglo IV, que con el tiempo se convirtió en un clásico de la literatura, en su origen se consideraba también sagrado i nada pornogràfico, su destino era para que los educadores ensenyaran a sus alumnos. El lesbianismo, que aparece como algo propio de los harenes, aparece sin ninguna resticción, Muestra también las relaciones homosexuales, que “se presentan como algo necesario para una descripción veraz del mundo del sexo”. (2)

En el párrafo  2.9.36 del Kamasutra vemos una evidente muestra de lo que parece ser que ya eran entonces matrimonios del mismo sexo  “" también hay personas del tercer sexo, que a veces están muy unidas entre sí y con tanta fe la una en la otra, que se casan juntas."(3)

Según Robert Aldrich (4) en la mitología hindú “el amor; el sexo y el deseo de origen divino, no se corresponde con las interpretaciones modernas sobre un identidad determinada” Para la cultura hindú, los humanos somos simples espejos del universo. El mensaje central sería que “todos los humanos son en esencia una combinación de cualidades femeninas y masculinas (4)

Mientras los textos antiguos nos muestran unos héroes bisexuales y señalan como intimaban las personas del mismo sexo; los textos religiosos, como suele suceder, eran muy distintos. Estos trataban las relaciones como tabúes sociales, antinaturales o que contagiaban a la sociedad. “Parece que las prescripciones morales de la ley hindú estaban a menudo en desacuerdo con la conducta divina de la trasgresión social”, (4)

Las mujeres pobres a menudo sólo podían sobrevivir gracias a la prostitución, también en los templos sagrados, dado que no se les permitía tener ninguna herencia; los muchachos huérfanos seguramente se encontraron en la misma encrucijada. En todo caso, desde una fecha muy temprana en la historia humana, se usó la prostitución, masculina y femenina, tanto para recolectar fondos para el culto, como para garantizar la subsistencia individual.




Igual que en  China o  Japón, en la India se desarrolló una importante industria de pinturas, grabados, miniaturas y dibujos en los que podían observarse todo tipo de relaciones sexuales, destacando los temas relacionados con el Kamasutra.  Esta industria fue muy importante bajo el dominio mogol y duró hasta el inicio del Protectorado Británico, el siglo XIX. La islamización de la India no significó un aumento de la represión sexual, más bien todo lo contrario, mientras los preceptos religiosos rechazaban la homosexualidad, los nobles musulmanes mantenían harenes llenos de muchachos para su goce personal.

Entre mediados y finales del siglo XIX la influencia moralizante occidental llevó a muchos hindúes a avergonzarse de una práctica que los colonizadores definían como un crimen repugnante, mientras de puertas adentro hacían todo lo contrario. Esta importante industria fue prohibida, y buena parte de su producción  destruida. Occidente no llevó la homosexualidad a la India, pero sí la homofobia.

 Las primeras leyes contra las relaciones homosexuales son de 1860 bajo la ocupación británica y son una mera copia del código penal de la metrópoli.  Las duras condenas podían ser desde diez años de presidio a cadena perpetua. La pena podía afectar también actos sexuales heterosexuales considerados antinaturales, como el sexo anal o el oral. La dureza victoriana sobre el mundo hindú tuvo nefastas consecuencias sobre sus propias tradiciones identitarias.

Con los años, los movimientos anticoloniales llegaron a interiorizar los valores reaccionarios de los dominadores, señalando que las relaciones homosexuales eran antinaturales y contrarios a los valores familiares. Los movimientos nacionalistas fueron más allá y lo señalaron como un vicio occidental que podía acabar con las ancestrales tradiciones hindúes. Entre los que defendieron esta opción estaba el mismo Mahatma Ghandi, que desconfiaba profundamente de toda tipo de sexualidad, seguramente por reprimir  la suya propia.

Rictor Norton (5) cuenta que entre los años 1920 y 1940 los escuadrones de devotos creados por el propio Gandhi acabaron con buena parte del patrimonio histórico hindú, especialmente el que representaba el homoerotismo esculpido en sus templos, sobre todo en los del del siglo XI. Su objetivo era fomentar entre la población autóctona la creencia de que tales comportamientos son el resultado de influjos extranjeros contaminantes, principalmente los euro-occidentales. A muchas figuras “hermafroditas”  les quitaron los pechos o el pene, para pasar a representar sólo a un hombre o una mujer. Cuando la representación era de dos mujeres, se masculinizaba a una. Las relaciones entre hombres  eran eliminadas.

Norton nos señala que“ La masculinización de la iconografía femenina y lesbiana fue una práctica corriente en Gujarat, este vandalismo cultural anti-gay fue atestiguado por Giti Thadani (1996): 'En Bhuveneshvar, en El templo de Lingraj, vi los pechos de una diosa cortada, luego pulida de naranja, y nació una nueva divinidad masculina. En Tara Tarini, el templo de las diosas gemelas lesbianas, la iconografía original de las diosas abrazandose, fue reemplazada por una imagen heterosexual. La heterosexualidad normativa fue impuesta retrospectivamente a la historia de la India.” (5)



Gracias a intelectuales como Rabindranath Tagore se pudo frenar temporalmente esta actividad destructiva, pero la India independiente no recuperó su tradicional respeto hacia una sexualidad libre, tampoco hacia la identidad de género de su población.  Bajo el mandato de Jawaharlal Nehru se reinició este trabajo de negación, no solo eliminando parte de su pasado, sino también legislando  contra  él. Pese a esto un buen amigo suyo, el coleccionista homosexual Alain Daniélou, pudo huir a Suiza con buena parte de los testimonios de este patrimonio perdido.

Curiosamente varias publicaciones señalan una evidente relación amorosa entre Mahatma Gandhi y el arquitecto judio Hermann Kallenbach  (6).  La adquisión de la correspondencia entre ambos por parte del gobierno  hindú  y su imposible acceso en la actualidad aumentan aun más esta hipotética relación que pudo ir mas allá de una simple amistad. Hoy en la India considerar que el padre de la independencia podía ser homosexual es una herejía, aunque los derechos homosexuales y su visibilización avanzan lentamente en las grandes ciudades como Bombay.

Un ejemplo de lo complicado que es trabajar por los derechos LGTBI fue la historia del activista Shivananda Khan,(7) que en la década de los años 90 intentó luchar contra la pandemia del sida en este país. Creador del Proyecto Naz que promocionaba el sexo seguro entre la población hindú, quiso ir mas allá mostrando con imágenes del patrimonio destruido que la homosexualidad sí era propia de ellos y no importada. Fue considerado promotor de la pornografía, el programa  suspendido y los trabajadores quedaron sin empleo. Naz aún hoy sigue luchando por los derechos igualitarios de la población LGTB hindú, siendo un referente a la hora de dar respuestas frente el sida en todo Oriente.

Se han ido realizando tímidas reformas; en las grandes ciudades hay locales y asociaciones con sus propias publicaciones, pero las uniones homosexuales siguen estando penalizadas por ley .Las personas transgénero, hijras y jishras especialmente, siguen  marginadas y muchos gays en los armarios.  Aún hoy la población hindú  cree  que la homosexualidad es una importación del decadente Occidente y el estigma sigue vivo.  

Bibliografía:
(1) García Valdés, Alberto. Historia y presente de la homosexualidad. 1981, Editorial Akal.
 (2) Alberto Mira, Para Entendernos. Ediciones de la Tempestad.
 (3) Traducción libre de “There are also third-sex citizens, sometimes greatly attached to each other and with complete faith in one another, who get married together.”
(4) Robert Aldrich  Gays y Lesbianas. Vida y conducta. Editorial Nerea,
(5)   Rictor Norton, The Suppression of Lesbian and Gay History. Ensayo.  http://rictornorton.co.uk/suppress.htm
(6)  Jad Adams.  "Gandhi, naked ambition"  2011   Editorial: QUERCUS PUBLISHING 
(7) Leopold Estapé, Shivananda Khan, El activista acusado de pornografía. Blog L’ARMARI OBERT http://leopoldest.blogspot.com.es/2014/06/shivananda-khan-el-activista-acusado-de.html






dimecres, 23 d’agost del 2017

POEMA DE MUHAMMAD SHAMS AL-DIN HAFIZ

Iran durante siglos mostró su amor por la belleza o la buena bebida, un mundo epicúreo en el que el amor  hacia los jóvenes se veía con normalidad. 





Shas, poetas o generales cantaron o contaron su amor hacia bellos efebos. Su presencia gráfica es evidente, tanto en gravados como en poemas homoeróticos. Sin embargo muchos escritos poéticos han sufrido, con el paso del tiempo, la negación por parte de los sectores mas reaccionarios. Ello es motivado por la falta de géneros en su escritura y en traducciones que evitaban la evidencia y feminizaban o masculinizaban la ambigüedad. 

Un caso muy evidente fue el de Muhammad Shams al-Din Hafiz (1326-1389). Hoy tiene gran popularidad en Irán, incluso fue el poeta de cabecera del ayatolláh Jomeini. Según la biografía que realizó Sir Richard Burton (1821-1890) toda su poesía va dirigida a los jovenes, de los que canta su belleza y su deseo hacia ellos. Sus textos pérsicos tienen la ambigüedad a la que me he referido, pero en sus introducciones en árabe esta característica queda patente.

Mohammed Shams al-Din Hafiz
Dibujo del siglo XVIII.

De su biografía se sabe mas bien poco. estuvo casado, tuvo un hijo y se cree era sufí. Debido a que sus escritos, Ghazals, fueron considerados perniciosos fue desterrado. Estos textos están imbuidos de un misticismo homosexual que asusta a muchas mentes occidentales debido a la expresión de amor entre hombres. Él creía que podía ver la imagen de dios en el rostro de la persona amadaSu fervor religioso se correspondía con sus deseos carnales y no veía ninguna contradicción en ello.

Shakespeare, Goethe o Guide se fascinaron con sus poemas, considerándolo como uno de los poetas líricos mas importantes de la historia.

En Diwan se recopila toda su obra.  Contiene más de 500 poemas, en su mayoría en forma de Ghazals. Son  odas cortas en las que ensalza los placeres de la vida o satiriza a sus compañeros derviches (enseñaba en un colegio derviche en Shiraz). También satiriza a la hipocresia de los líderes religiosos y canta a las delicias del vino o la caza.

Jeque y joven de fiesta en un jardín, por Mohammad Ali, 1530


Aquí un ejemplo de su obra:


"Con un aspecto desaliñado,
se enjuaga con el sudor de la embriaguez
Tenía la camisa desgarrada,
una canción en los labios
y la copa de vino en la mano
Con los ojos en busca de problemas,
de los labios suavemente queja
Así que en la medianoche de ayer
se acercó y se sentó a mi almohada...

dilluns, 21 d’agost del 2017

DOS POEMAS DE ABU NUWAS

"Recuerda tambien que la mayor alabanza que un hombre pueda hacer de la belleza de una mujer, es compararla con la de un joven" (Las mil y una noches, texto atribuido a Abu Nawas)

Abu Nuwas (750-810) fue un poeta árabe que cantó a las excelencias del vino y del amor, y muy especialmente de la belleza de los jóvenes hermosos.... Vivió en la opulencia del Califato Abbasí de Bagdad.  



La tabla de cerámica que comparto puede verse en el Museo del Louvre. Es de 1700 y fue encargada por Abbas I el grande para el pabellón de Isfahan. No és la primera ocasión en la que aparece este poderoso emperador compartiendo vino con bellos efebos, en el mismo Louvre hay más ejemplos. Al igual que él muchos hombres poderosos de su tiempo quisieron mostrar su amor hacía el buen vivir, rodeados de bellos muchachos. 

Casi mil años antes Abu Nawas optó por una vida en libertad  que  le llevó en ocasiones a sufrir prisión y destierro. Junto al califa Harun Rashid y a su esposa Zubayda se convirtió en personaje literario en si mismo al protagonizar varias historias de Las mil y una noches, allí aparece inmortalizado como un personaje ingenioso y excéntrico.

Su lengua materna era el persa, por lo que Abu Nuwas se arabizó concienzudamente conviviendo con tribus árabes nómadas y aprendiendo de los textos sagrados musulmanes y la poesía árabe preislámica, fuentes originales de la forjada gramática de la lengua árabe. Su inmersión cultural beduina fue tal que Abu Nuwas acabó por rebelarse en contra de ella. Es por ello que su obra cuenta con un gran número de sátiras hacia esa conservadora y ruda forma de vivir que llega a aborrecer profundamente en contraposición con la vida disoluta, placentera y ciudadana de la que luego disfrutaría en Bagdad .Suya es la frase " El hombre es un continente, la mujer es el mar. Yo amo mejor la tierra firme".




Su poesía amorosa conoce en él dos vertientes netamente diferenciadas: la femenina y la homosexual, aunque la propia ambigüedad del lenguaje utilizado hace difícil diferenciarlo. los versos que nos hablan del amor, el erotismo y las bacanales homosexuales, nos muestran además su desobediencia religiosa. Por ello su obra ha sufrido la mano de la censura en distintos lugares y épocas. 

En una una historia de las Mil y Una Noches aparece Abu Nuwas: " Cierta noche que Harum Al-Rashid llamó a Nuwas a su palacio, éste estaba en una taberna. De allí no podía salir al deber una cantidad a un bello muchacho. El joven llevaba tres túnicas, a las cuales el poeta dedica tres poemas. Tras el primero, el efebo se saca la túnica blanca, tras el segundo, la roja, por desgracia no se sacará la tercera, la negra, pues el califa mandó pagar al muchacho y Nuwas pudo ir al palacio para ensalzar la belleza de una esclava"



Recupero su poema dedicado al copero Sulaimán: 


¡Cántame, oh Sulaimán,
y llena de vino mi copa!
¿No ves que apareció al alba
bajo sus tenues velos?
Cuando te llegue la jarra
agárrala y sírveme:
quiero que ella te distraiga
de la llamada del almuédano.
Sírveme el vino sin tregua,
a la vista de todo el mundo,
y hagamos como los de Sodoma.

En la recopilación de poemas de Ahmad al-Tifashi (s XIII), Abu Nawas es elogiado por su amor hacia los jóvenes. Preguntado por ello, improvisa este poema:

Hay hombres que gustan de las mujeres
y que las hacen felices
mas para mi todo placer nace
del cuerpo de un joven,

Han cumplido los quince años
ya tienen su primer vello
aparece en sus mejillas: delicada sombra
renuente y oscura su piel.

A esa edad un joven ya no teme
las cosas que soñamos hacer
con él, ha perdido su alma de niño,
la que nunca pensaba en el amor. 

Mas información: 

Woods Gregory, Historia de la literatura gay. Ed Akal.

ABU NAWAS Y LOS TRES JOVENES: http://leopoldest.blogspot.com.es/2010/09/abu-nuwas-y-las-mil-y-una-noches.html