dijous, 21 de març de 2013

LA HOMOSEXUALIDAD BAJO EL RÉGIMEN DEL GENERAL FRANCO III : EJÉRCITO.


La España de la posguerra es un país "castrense y castrado", dominado por la rigidez fascista y la moral ultrareligiosa. El sexo estaba prohibido y la homosexualidad no existía. Los hombres o eran machos o eran "maricas", no había términos medios.

No hacía falta que las leyes persiguieran la homosexualidad, la primera reforma del Código Penal de 1944 condenaba solo "actos que salen del ámbito privado y tiene repercusión social", es decir podía ser un casto beso de una pareja de novios héteros en un parque público. Hasta 1954 la ley no penalizó la homosexualidad en España. Ello no quiere decir que fuera permitida, ni mucho menos, las delaciones se sucedían y la policía actuaba sin ningún miramiento.



El primer código que condenó "los actos deshonestos" fue el de Justicia Militar, especialmente en su artículo 352, en él las relaciones homosexuales se consideraban un delito contra el honor castrense. El castigo iba de 6 meses a 6 años de prisión militar y la expulsión del ejército. Muchos militares preferían suicidarse antes de caer en el "deshonor" y el descrédito social.

Este artículo se estuvo aplicando hasta entrados los años 80, el que un soldado de reemplazo tuviera relaciones homosexuales fuera del cuartel podía significar su procesamiento por la vía militar. El insinuarse y ser delatado o tener relaciones homosexuales en el cuartel podía ser gravemente penalizado.

La exaltación del macho, dentro del ejército y especialmente la legión, llegaba a la exageración. Al igual que en la Alemania nazi esta exaltación no estaba exenta de un evidente homoeritismo, que incluso se evidenció en films como "A mi la legión" (1942) o "Harka"(1941).




Fernando Olmeda en su "El látigo y la pluma" nos cuenta las aventuras de muchos legionarios que en sus noches de sexo, alcohol y kif acababan teniendo sexo entre ellos, repitiéndose situaciones similares en los acuartelamientos de Nador, Villacisneros, El Aaiun o Canarias.

Para Alberto Mira la virilidad castrense era sistemáticamente y explicitamente homófoba, y la camarería, santa, tenía sus límites con cualquier tipo de sentimiento homoerótico. Unos límites que dejaban este tipo de relaciones en el campo de la ambigüedad.

Ningún film como Harka muestra esta relación de camaradería entre dos hombres, llena de lirismo e incluso con guiños a un célebre militar homosexual T.E.Lawrence. Incluso la mujer aparece como un nefasto elemento que puede romper esta idílica relación de camarería.

José Luis Serrano, Dos Manzanas, señala hasta cuatro momentos “deliciosamente Brokeback”, miradas entre ambos frente a una hoguera, lo celos cuando uno de ellos anuncia casarse, una abertura de armario con el dilema de elección y el recuerdo final que hacía el camarada tiene quien le ha abandonado.



El título fue polémico tras su estreno, donde muchos interpretaron claramente de que iba el film. Su director Carlos Arébalo vio truncada su carrera cinematográfica, por si fuera poco su siguiente film, "Rojo y Negro" (colores de la falange) abogó por la reconciliación nacional, este film fue prohibido.

Mas información:

Harka, film completo
El látigo y la pluma.


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