dimecres, 12 de juny de 2013

ALCIBÍADES, MUCHACHO EN LA ESCUELA

La literatura erótica ha estado siempre en el punto de mira de la intolerancia, si esta además tiene un contenido homoerótico ha corrido el peligro de ser destruida y su autor sufrir las consecuencias.

Fue precisamente en la República de Venecia y en épocas de gran persecución de la sodomía cuando apareció la que es considerada una de las grandes novelas homoeróticas de todos los tiempos: "Alcibíades, muchacho en la escuela".


En 1651 se editó por primera vez esta obra que no tardó en levantar las iras eclesiásticas de la Serenísima República. La obra fue destruida pero se salvaron unos pocos ejemplares, los suficientes para que a mediados del siglo XIX aparecieran varias ediciones clandestinas. A pesar de ser citada frecuentemente por autores como el explorador Richard Burton o por el activista gay Karl-Heinrich Ulrichs, jamás se tradujo al inglés, si en cambio al castellano por la editorial Ultramar.

Su autor fue un filosofo franciscano llamado Antonio Rocco (1586-1653), estudioso de la obra de Aristóteles, sostuvo una dura polémica con Galileo sobre los fundamentos aristotélicos de la ciencia.


 "Alcibíades, muchacho en la escuela" es una obra que mezcla la filosofía con el erotismo. Defiende la pederastia griega a través de un relato entre un profesor, Filotimo, y su alumno que curiosamente se llama como el alumno de Sócrates: Alcibíades.  Así nos muestra como este profesor va seduciendo a su alumno a través de toda una serie de argumentos que van desde la narración de la verdadera causa de la destrucción de Sodoma y Gomorra a teorías tan disparadas como decir que el semen una vez depositado en el ano de los muchachos llegaba al cerebro mejorando la inteligencia de sus receptores.

La obra sirve para explicar como la sodomía ha estado presente en todas las culturas. Rocco defiende su identidad sexual doscientos años antes de aparecer los primeros activistas LGTB, las relaciones homosexuales eran para él algo natural y por lo tanto no condenado por Dios.

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1 comentari:

  1. Mil gracias, querido Leopold por abrirme una ventana más al conocimiento; reconozco que no sabía de la existencia de esta obra. Espero encontrarla y leerla.

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