dilluns, 15 de juny de 2015

LA HOMOSEXUALIDAD SEGÚN JUVENAL.

Al igual que los epigramas de Marcial, la poesía satírica de Juvenal (60-128)nos ayuda a comprender como veía la sociedad romana las relaciones homosexuales. 



NOTA ACLARATORIA: El concepto homosexual u homosexualidad no existía en la Antigüedad, ni en épocas posteriores, ello no implica que existieran personas que lo fueran o tuvieron este tipo de relaciones. Utilizo el término para hacer mas entendible esta realidad.

Según Juvenal  existían cuatro tipos de homosexuales: 1) Los hipócritas, que la ocultaban. 2) Los que la visibilizan y permiten que se les note. 3) Los que pertenecen a una sociedad secreta . 4) Y los que sienten orgullosos de serlo. 



Entres los hipócritas estaban muchos estoicos que públicamente rechazaban todo tipo de placer y en privado eran unos "viciosos". Del segundo grupo señalaba que se ponían collares como las mujeres, se pintaban la cara y tenían un aspecto patético y ridículo De las orgías secretas romanas, Juvenal, criticaba el que muchos hombres imitaban a las mujeres con sus gestos, pinturas faciales y vestidos, consideraba las relaciones homosexuales un vicio detestable. 



Sobre el orgullo de ser homosexual, José María Blázquez  señala al gladiador Graco:

Graco aportó como dote cuatrocientos mil sestercios a un flautista, perdón, quizás tañía con una trompeta. Ya se han sellado los documentos, ya se han deseado felicidades a los invitados a la concurrida cena, ya han tomado asiento y esta recién casada se reclina sobre el pecho del marido. Proceres, ¿qué necesitamos? ¿Un harúspice o un censor? Te horrorizarías o creerías más monstruoso que una mujer pariera un becerro o una vaca un cordero? Se adereza con pasamanería, con vestidos largos y con el velo nupcial uno que hace poco sudaba bajo los escudos sagrados cuando los agitaba con la correa misteriosa. ¡Padre de la ciudad! ¿Desde dónde se abatió tan horrendo sacrilegio sobre los pastores del Lacio? ¿De dónde salió esta ortiga, Gradivo, que ha alcanzado a tus descendientes? He aquí que un hombre rico y de linaje esclarecido se entrega a otro hombre y tú ni agitas el casco, ni golpeas la tierra con tu lanza ni te quejas a tu padre. Ea, ¡largo de aquí! ¡Abandona las yugadas del severo Campo del que no cuidas! "Mañana al salir el sol tengo algo importante que hacer en el valle de Quirino". "¿Qué es lo que debes hacer?" "¿Por qué lo preguntas? Un amigo mío toma marido; los invitados somos pocos". Los que no muramos pronto viviremos esto, y ocurrirá a la luz pública y se deseará que se consigne en los registros (versos 116-142). 

Para Juvenal la homosexualidad era un síntoma que señalaba la degradación que vivía Roma al final del siglo I la bajeza de quienes la practicaban era paralela a un Imperio que, él creía, había tocado fondo. Este odio iba unido a una evidente misoginia, las mujeres encarnaban todos los males, todas las infamias. De Mesanila, esposa de Claudio a la mas modesta, ninguna se salva, entre las muchas acusaciones se suma el que no tuvieran ningún problema en practicar "el amor griego" (lesbianismo).

Según Eva Catarela, Juvenal ataca a todo el género femenino sin excepción. Cuando lo hace a los hombres ataca solamente a la "depravación sexual": "Los hombres que por vicio, moda o dinero han renunciado a su virilidad". Por si fuera poco, estos "se casaban entre ellos. imitando de modo ultrajante los ritos matrimoniales, celebrados entre un hombre y una mujer, llevando esta el velo y entregando la dote al marido". Al igual que Marcial señalaba escandalizado su imposibilidad de procrear.



Sobre la prostitución masculina a Juvenal lo que le escandalizaba es que existieran "prostitutos" activos: "Los romanos son tan depravados que ya no pagan para someter , pagan por ser sometidos... los verdaderos romanos lo son cada vez menos"

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