dilluns, 11 de juliol de 2016

EL SÍNDROME NORMA DESMOND

Para muchos actores y protagonistas del mundo del cine solo ocurría aquello que salía reflejado a través de la cámara. Vivían vidas ficticias para alimentar imágenes que poco tenían que ver con la realidad, y cuando caían en desgracia la prensa caía sobre ellos como buitres hambrientos, no dudando en inventar incluso relatos inverosímiles.



Raymond Burr ocultó su homosexualidad lejos de las cámaras cultivando orquídeas junto a su marido Robert Benavides, mientras la prensa inventaba relaciones amorosas con las más conocidas actrices de su tiempo, falsas noticias filtradas por los estudios con los que trabajaba. Algo parecido ocurrió con Rock Hudson o Montgomery Clift, estos casos tuvieron que trabajar más a fondo para evitar que llegara a la opinión pública sus agitas vidas privadas. En cambio Charles William "Billy" Haines no quiso vivir en el armario, ni aceptó realizar un matrimonio de conveniencia, abandonó para dedicarse al mundo del diseño de interiores. Sus contactos en el mundo del cine le abrieron muchas puertas: Joan Crawford, Gloria Swanson, Carole Lombard, George Cukor, William Powell o la familia Reagan.



Distinta fue la suerte de Ramon Novarro, actor de gran éxito en tiempos del cine mudo con títulos como  “El prisionero de Zenda” (1918), “Scaramouche(1923)", “El árabe(1924)”, “Los cuatro jinetes del Apocalipsis(1920)” y “Mata Hari(1931)”, donde trabajó con Greta Garbo, y su gran éxito “Ben Hur (1925)”, donde encarnó al célebre príncipe judío. Entorno a él también se fabularon romances imposibles, mientras su lista de amantes masculinos era infinita. Unos jóvenes, que se llevó a su casa para mantener relaciones sexuales, lo asesinaron para robar un dinero que no tenía. Le prensa se ensañó con él, exageraron su vida privada y llenaron de morbosidad su muerte, llegan a escribir que murió con el dildo de Valentino en la boca.



Lo de morir con la boca ocupada era por lo visto una costumbre de la prensa sensacionalista. Un caso parecido le ocurrió al genial director alemán FW Murnau (1888-1932). El director de "Nosferatu" (1922) huyó de una Alemania en la que había podido vivir su sexualidad con relativa libertad, a un país donde debía ocultarlo. Mientras Alemania quemaba sus films él estrenaba Tabú, uno de los primeros films homoeróticos de la historia del cine. Rodada en Tahití isla que estaba considerada "El Dorado de la homosexualidad". La figura de jóvenes semidesnudos, bronceados y con la cabeza coronada por flores era muy atractiva para los homosexuales de la época. No pudo ver estrenado el film, ni recibir los premios que le llegaron.

Falleció en un accidente de circulación. Y la prensa se ensaño con él. El conductor,un filipino de 14 años, no podía ser menos que su amante y su miembro viril estaba en la boca de Murnau. Nada de esto pudo jamás demostrarse, pero la prensa hizo un buen negocio.



Sal Mineo le tocó interpretar a muchos jóvenes con final trágico. Hizo teatro, fue cantante y apareció en films como Exodo, Rebelde sin causa, El gran combate... Fue de los primeros actores que no escondió su homosexualidad. En febrero de 1976 era asesinado en la puerta de su casa , tenía 37 años. Pronto la prensa sensacionalista publicó que el crimen tenía que ver con sus gustos homosexuales, relacionándole con prácticas sadomasoquistas y las drogas. La realidad era muy distinta, su asaltante no le conocía, solo estaba interesado por su reloj y su cartera. Pero a la prensa le importaba poco la realidad.



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