divendres, 22 de desembre de 2017

40 AÑOS DE LA DESPENALIZACIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD

Os muestro un breve recorrido desde la despenalización de 1848, hasta la derogación de parte de la Ley de Peligrosidad Social en 1978.


La desaparición de los tribunales del Santo Oficio en 1820 y las primeras constituciones liberales significaron el inicio de un largo periodo de despenalización de las relaciones homosexuales. En el Código Penal de 1848 definitivamente ya no apareció  la penalización de la sodomía.

El primer intento de volver a criminalizarlos  fue durante la dictadura de Primo de Rivera, aunque se aprobó una ley, no fue efectiva al proclamarse la Segunda República. Esta intentó volverlo a hacer dentro de la Ley de Vagos y Maleantes (la Vaga), no fue así gracias al trabajo desarrollado por el diputado socialista Jiménez de Asúa.

Durante todo este período los jueces podían utilizar artículos del Código penal que castigaban las "faltas contra la moral, el pudor y las buenas costumbres" o "escándalo público". La ley no distinguía de orientación sexual o género, pero algunos jueces podían utilizar las relaciones homosexuales o el travestismo como agravante.

La prensa fue muy beligerante, un ejemplo lo tenemos en la campaña que se hizo a finales del siglo pasado cuando un gobernador de Cádiz intentó crear centros de tratamiento para personas con enfermedades de transmisión sexual. El éscándalo acabó con la destitución del gobernador. 



La derecha españolla clamaba al cielo diciendo que la homosexualidad  acabaría con la raza española; las izquierdas decían que era un vicio decadente propio de aristócratas y curas. Las voces más tolerantes creían que era una enfermedad, por ello defendían su no penalización.

La dictadura del General Franco hasta 1954 no penalizó las relaciones homosexuales, añadiéndo un párrafo a la ley republicana de Vagos y Maleantes. Pero al primer ministro Carrero Blanco esta ley le pareció poco, él creía que los nuevos aires de revolución sexual del mundo acabarían con las esencias patrias y la masculinidad hispana. Y así se ideó una ley retrógrada, sin garantías para los acusados, que pretendía ser preventiva  ​​y, además, muy clasista, fue la Ley de Peligrosidad Social.

La tramitación de esta ley hizo aparecer las primeras entidades de lucha por la liberación homosexuales, AGHOIS, MELH y finalmente el FAGC a la muerte del dictador.



En los años de la transición, las izquierdas seguían mirando con recelo a los homosexuales, a pesar de que gran parte de los activistas LGTB eran militantes de estos partidos. Cataluña fue una excepción, y no sólo pusieron homosexuales en sus listas, también actuaron activamente por su despenalización.




1978 Armand de Fluvià y Jordi Petit daban cara a los homosexuales, siendo entrevistados en varios programas de TV. Fruto de todas las luchas sociales y políticas, el 26 de diciembre de 1978, el presidente Adolfo Suárez firmaba la modificación de la Ley de Peligrosidad Social que sacaba la homosexualidad del texto. Fecha que se considera el fin de la penalización.


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