dimecres, 13 d’abril de 2011

UN PASTORCILLO LLAMADO DAFNIS.

Según la mitología griega, una ninfa fue obligada a amar a un dios, posiblemente Hermes, dios  del comercio. Fruto de esta relación nació un niño, Dafnis,  no deseado por su madre. Ésta le abandonó en el bosque de los laureles ( de allí su nombre:Δαφνίς, de δάφνη, ‘laurel’). Hera cuando vio a la criatura se enterneció y lo entregó a las ninfas del bosque y a los pastores para que lo cuidaran.

Pronto destacó por su inmensa belleza, pero él rehusó las bulliciosas reuniones de los hombres y se refugió cerca del Etna cuidando sus rebaños. Cuentan que entre quienes le amaban estaba el mismo Apolo que lo tenía por su favorito. Y sobre todo fue amado por el dios Pan, quien, dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por el bosque a jóvenes pastores.
Pan y Dafne, Museo Arqueológico de  Nápoles






Pan le enseñó a tocar la flauta que lleva su nombre, y fue también su amante. Gracias a él y a la inspiración de las musas compuso poesías bucólicas con las deleitaba a Artemisa durante sus cacerías. Se dice que antes de él los pastores llevaban una vida salvaje y que Dafnis los civilizó, enseñándoles a respetar y honrar a los dioses. Se considera a Dafnis el creador de la poesía bucólica.

Al crecer, le llegó a su vez el momento de enamorarse. Un día, mientras estaba con su rebaño, vio a una hermosa ninfa  y se enamoró de ella. Tras mucho insistir ella cedió a su amor, pero le avisó de que si un día le era infeliz, le dejaría ciego. La voluntad de Dafnis fue mantener su fidelidad, pero  apareció otra ninfa y  empezó a ofrecerle vino hasta seducirlo. Furiosa su amante le dejó sin visión y el bello pastorcillo pasó el resto de su vida ciego, tocando la flauta y cantando canciones tan hermosas como tristes.
Dafnis . (Palazzo Altemps, Museo Nazionale Romano, Roma, Italia)
Hermes se apiadó de la desgracia del muchacho y  se lo llevó al Olimpo. Al despegar, golpeó una roca con su pie, y empezó a manar de ella agua. Se dice que del manantial, cercano a la ciudad de Siracusa, y que lleva el nombre del joven cegado, sigue manando agua hoy en día. Y los pastores sicilianos nunca dejaron de acudir para ofrecer sacrificios en honor de su héroe. Algunos autores creen que en Olimpo fue el erastes del propio Hermes, existe también  la versión según la cual murió tras caerse de un precipicio.
Museo Lázaro Galiano, Dafnis y Pan, s XIX.

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