divendres, 19 d’octubre de 2012

UN PIMPOLLO EN LA CORTE DE FELIPE II: ANTONIO PÉREZ.


Según Gregorio Marañón el todopoderoso secretario de Felipe II, Antonio Pérez (1540-1611), era conocido con el sobrenombre de Pimpollo. De aspecto extremadamente aseado, utilizaba colonias elaboradas por él y era un gran amante de los placeres de la vida. Esta forma de ser contrastaba en una corte que aparentaba austeridad y discreción.

A la corte de Felipe II llegaban jóvenes nobles ambiciosos  de poder, dispuestos a todo para conseguirlo. Antonio Pérez era uno de ellos. Era hijo del secretario de Carlos I, de origen aragonés, formado en las mas prestigiosas universidades de la época y conocedor de "todos los placeres de la vida" especialmente en Venecia donde, según Marañón, se "contaminó" de los placeres de la carne. Marañón pensaba que la homosexualidad era una enfermedad.



Pronto se ganó la absoluta confianza del rey y pasó a ser de las pocas personas de su confianza. Una vez en la cima desplegó sus dotes de intrigante  para envenenar la compleja relación que el Rey tenía con su hermanastro Don Juan de Austria, llegando al asesinato de Don Juan de Escobedo secretario del entonces Gobernador de Flandes y héroe de la Batalla de Lepanto. Al fallecer poco después Don Juan la correspondencia llegó a manos del propio rey que descubrió la vileza de su secretario.



Los hechos son conocidos sobradamente, tras ser detenido huye a Aragón, que al ser otro estado y además receloso de las intromisiones castellanas le acoge y le defiende y finalmente antes de ser juzgado le permite huir a Navarra donde pasa información secreta y explica su versión de la realidad española, la tristemente famosa Leyenda Negra.

Pero es una vez huido cuando aparece una nueva acusación: sodomía. Inmediatamente actuó el Santo Oficio y muchos ilustres personajes acudieron a declarar antes de que toda la fuerza inquisitorial cayera sobre ellos.

La sodomía era implacablemente perseguida en la Castilla de Felipe II. Debido que la Inquisición tenía jurisdicción sobre el restos de reinos de la Corona de Aragón, cualquier actuación pasaba por encima de las demás jurisdicciones. Posiblemente este fue el motivo por el que Antonio Pérez fue procesado por el Santo Oficio.

Curiosamente los tres casos de sodomía mas sonados de esta época tenían un trasfondo político y eran de reinos como Aragón o Valencia, por entonces muy quisquillosos con las interferencias castellanas.  A pesar de la persecución, existían redes de prostitución masculina, incluso algún que otro celebre chapero se jactaba públicamente de ello, pues la naturaleza de sus clientes era tan importante que se creían protegidos.

En las declaraciones salieron hechos sorprendentes que no parecieron extrañar a nadie. El propio Antonio Pérez había confesado en prisión las visitas de un paje llamado Antón Añón, con el que dormía y compartía lascivos amoríos. El pobre muchacho acudió voluntariamente a declarar y lo pagó con su vida muriendo descoyuntado en el potro de tortura.  Todo indica que este desgraciado joven tenía demasiados secretos que no debían salir a la luz, entre ellos una relación con el propio inquisidor que lo torturó hasta la muerte.



La lista de amantes, según Marañón, era enorme. pajes, criados, incluso algún caballero con espada. Ello ha llevado a Miguel Cabañas Agrela("Reyes sodomitas") a señalarlo como un verdadero Don Juan gay en la España de Felipe II. En el exilio, el pimpollo ex-secretario real murió en la mas absoluta miseria en el París de 1611.

Bibliografía: 

Antonio Pérez, de Gregorio Marañón. Ed Espasa Calpe. http://www.casadellibro.com/libro-antonio-perez/9788467022919/1101198#modSipnosis

Reyes Sodomitas. De Miguel Cabañas Agrela. Ed Egales. http://www.editorialegales.com/libros/reyes-sodomitas/9788492813629/

La Oscura Edad Moderna I y II Parte:

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