diumenge, 7 d’octubre de 2012

LESBIANAS EN LA EDAD MEDIA: LA HISTORIA OCULTA



Poco sabemos de como fueron las relaciones sexuales entre mujeres  durante la Alta Edad Media. Sabemos por ejemplo que existieron matrimonios entre hombres , pero al intentar saber si los hubo entre mujeres, la información es mucho mas escasa.

Según John Boswell se realizaron también entre mujeres, a través de un pacto de hermanamiento parecido al que realizaban los varones o las parejas heterosexuales. Sabemos que antes de San Agustín el papel de la mujer fue mas importante en el seno de la iglesia, venerándose a santas sabias capaces de ganar dialécticamente a los sabios paganos mas capacitados o a parejas de mujeres que optaron por una vida de felicidad juntas. ( http://leopoldest.blogspot.com.es/2010/10/san-agustin-y-el-caldero-de-amores.html ). En la misma Biblia encontramos la historia de Ruth y Noemí, cuyo pacto recuerda perfectamente el que se realizaban en estas bodas medievales (http://leopoldest.blogspot.com.es/2010/10/san-agustin-y-el-caldero-de-amores.html )



San Agustín provoca la desaparición de la mujer en un primer plano religioso e inicia también una larga tradición homofoba por parte de la Iglesia Católica, que cuajó a partir la Baja Edad Media. Hasta el s XIV será muy dificil encontrar indicios que nos permitan saber como vivían las lesbianas, cuantos matrimonios se realizaron, o como las veía la sociedad... Sólo a través de las leyes o sentencias de tribunales eclesiásticos sabemos de su existencia, gracias a  los archivos eclesiásticos ( sermones, homilías, encíclicas, concilios, catecismos...), y jurídicos ( procesos judiciales, denuncias, sentencias...). Aun así entre centenares de casos de hombres, el lesbianismo aparece en contadas ocasiones.

Un ejemplo fueron las leyes que regulaban la vida de los conventos femeninos o los castigos contra monjas que sentían "deseos carnales" hacia otras monjas, o la prohibición de componer canciones o poemas amorosos. Pocos poemas lésbicos nos han llegado, solo conocemos algunos que hablan del amor entre dos monjas. Este nos cuenta una relación en un convento de Baviera:

“ Cuando recuerdo los besos que me disteis y la forma con que tiernas palabras acariciasteis mis pequeños pechos, quisiera morir porque no os puedo ver “ (Lais de Marie de France). Marie de France fue una abadesa hermana de Enrique II Plantagenet, s XII.

Marie de France


Entrado el siglo XIII se dictaron leyes que prohibían a las monjas dormir juntas y tener una vela abierta toda la noche para poder ser observadas. Muchas monjas eran hijas de familias bienestantes sin ninguna vocación religiosa que eran obligadas a entrar en el convento ante la imposibilidad de un matrimonio. 


Capitel de una ventana del ábside de la Colegiata de Cervatos, s. XII. La sensibilidad medieval era muy distinta de la actual.



El caso mas evitente fue el de Hildegard Von Bingen, una monja mística, poeta, artista, compositora, curandera y científica alemana de la edad media. Fundó varios monasterios, luchó por el papel de las mujeres en la iglesia. Su apasionada  historia de amor con la monja  Richardis ha llegado a nosotros a partir de la obligada separación entre ambas. Hildegard escribió varios tratados sobre la salud de las mujeres, entre los que se encontraban consejos sobre el aborto. 




La primera ley civil que condenaba a las lesbianas fue el Código de Orleans, 1260. Esta ley se refería principalmente a  la sodomía, pero contenía una breve referencia al sexo entre mujeres: 

"Mujer que lo hace debe perder cada vez un miembro y a la tercera deber ser quemada".





En la literatura tampoco encontramos referencias. Boccaccio o Dante (el Decamerón o la Divina Comedia) aparecen muchas historias de sodomitas, pero ignora completamente a las lesbianas. Hay también algunos historiadores que citan a Juana de Arco como lesbiana, incluso como transexual, pero los datos de que disponemos son escasos.



Como ocurre con otros términos, la palabra lesbiana se acuña durante el Renacimiento al clasificar Brantôme los poemas amorosos entre mujeres, ello también dificulta el conocer esta realidad que sin duda aún hoy no es oculta.

Rictor Norton cuenta que "No fue hasta el siglo XI que el obispo Burchard de Worms impuso penitencias para las lesbianas, y aun así el lesbianismo todavía era considerado desde el  punto de vista masculino: las mujeres que usan un pene artificial se les da una penitencia de 1 año por su uso; 5 años si se utiliza con otra mujer; 7 años si se usa con una monja, que, como Esposa de Cristo, se considerará que ha cometido adulterio con un consolador.



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