dimecres, 26 de desembre de 2012

ENRIQUE IV TRASTÁMARA ¿EL IMPOTENTE?


De sobras es conocida la historia de Enrique IV, el indeciso hermano de Isabel I y antecesor suyo en el trono castellano. Siempre me ha llamado la atención su sobre sobrenombre de "el impotente  , señalando su incapacidad para dejar a sus esposas embarazadas, mas no para tener sexo. 

Al llamarle "impotente" para señalar su principal defecto se nos muestra que el que tuviera relaciones homosexuales no se le daba mayor importancia. Posiblemente de haber tenido una descendencia reconocida y coronada no habríamos conocido sus correrías detrás  de los mas apuestos mozos de la corte. 

Ya desde muy joven, mientras aprendía a perseguir a los mas "fornidos sirvientes" de la corte mostró el que creo fue su mas grave defecto: al indecisión, junto al constante cambio de parecer. En la corte de su padre Juan II se vivía una situación de división entorno al favorito y amante real don Álvaro de Luna. El joven  Enrique tan pronto estaba con el condestable, como conspirando contra él.



La noche de bodas con su primera esposa fue un tormento que posiblemente le dejó traumatizado por mucho tiempo. Tenía 15 años y debía mostrar ante la corte presente su virilidad poseyendo a la joven reina, fue un desastre y a pesar de sus esfuerzos, la falta de libido y los nervios, no logró llevar a buen puerto su intención de penetrar a su esposa. Al ser conocidos sus gustos por el sexo masculino, motivó que pronto los chascarrillos y poemas satíricos entorno al rey corrieron por la corte.

Aquí verás juntas, en muchas cavañas, 
aquí servidores, aquí desleales, 
quitando tiaras y çetros reales
por artes, avisos, formas y mañas.
Fue un rey lleno de afán ,
de  mil congoxas çercado:
fuera vienaventurado
si lo dexara don Juan
Pacheco, su gran privado.

El poema es de Alonso de Palencia, autor que acusó de sodomita tanto al rey Enrique como a su padre Juan II y a Alvaro de Luna. Fue mas allá al señalar a María de Aragón, madre del rey como adúltera. En esta lista no faltó don Juan Pacheco, tutor y también posible amante del rey, algunos autores le señalan como responsable de las aficiones sodomíticas del rey. 

La llegada de Beltrán de la Cueva a la corte disparó aun mas los rumores. La principal virtud del nuevo favorito era ser guapo, además de ambicioso. Con 20 años su escalada fue impresionante, pero no solo tuvo los favores reales, la misma reina participó en su ascenso. Cuando ésta tras siete años de matrimonio quedó embarazada, los rumores se dispararon.

Los muchos detractores del rey llamaron a su hija la "beltraneja" señalando la posible paternidad del nuevo favorito real, a ello se unió la impresentable indecisión real que señalaba a doña Juana como hija propia o  natural según las circunstancias. 



Otra de las acusaciones contra el rey fue la de maurófilo, amigo de los musulmanes, otra forma de desprestigiarlo doblemente pues la palabra también insinuaba su afición sexual hacía ellos, equivalía a decir que era traidor y sodomita. En la corte era fácil verle rodeado de jóvenes mancebos procedentes del reino nazarí de Al Andalus.

Durante sus reinado los médicos de la corte intentaron curar infructuosamente su falsa impotencia, le untaban pomadas que abrasaban sus genitales, le azotaban las nalgas o le obligaban a ejercicios sexuales por los que no mostraba el mas mínimo interés. Los médicos llegaron a intentar un rudimentario procedimiento de inseminación artificial "per cannam auream", lógicamente sin resultado positivo.

Mas información;
Rafael Arribas, en Homocrónicas:

Javier Arnott: Líos de familia:

DON ALVARO DE LUNA, VALIDO Y AMANTE



1 comentari:

  1. Breve e ilustrativo, querido Leopold; siempre me ha parecido un personaje del que habría que estudiar lo que se calla o simula. Pienso que los historiadores tienen aún mucho que escarbar en ese período de los Trastámara, antesala de una explosión geográfica y cultural de lo que hoy se denomina España. Un abrazo.

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