diumenge, 17 de febrer de 2013

BONIFACIO VIII, EL PAPA QUE DANTE ENVIÓ AL OCTAVO CÍRCULO DEL INFIERNO


Anteriormente os he hablado del célebre cónclave de Lion que tardó cerca de tres años en nombrar a Juan XXII Papa, era 1305. Pocos años antes otro cónclave duró también unos dos años, fue el de Perusa entre 1292 y 1294. En esta ocasión, y en medio de duras peleas entre las todopoderosas familias romanas, eligieron como Papa a un eremita con fama de santidad: fue Celestino V.

Este Papa ante el escándalo y desconsuelo de los cardenales que lo habían elegido, por lo visto en esta ocasión el Espíritu Santo se esforzó un poco, optó por prescindir de las riquezas que repartió entre los monjes mas humildes, de no aceptar los grandes banquetes que se ofrecían en su honor y no se le ocurrió mejor cosa que desaprobar el comportamiento  licencioso  de la curia romana. Llegó a pedir a los cardenales que enviasen a sus amantes a un convento y tomaran ejemplo de la pobreza de Jesús. Duró poco, pues tuvo que dimitir y dejar el papado. No marchó a una ermita como he leído estos días en la prensa mas piadosa: lo encerraron en una mazmorra donde murió de hambre.

Y así es como nombraron a Bernadetto Gaetani Papa con el nombre de Bonifacio VIII. Su familia era rival de los Colonna y estos desde el primer día le declararon la guerra con el apoyo del ambicioso Felipe IV de Francia. Le acusaron de tener una vida sexual asquerosa, cosa normal en aquella época, de ser sodomita, de ser hereje, tirano y tener relaciones sexuales con el diablo. También se le acusó de haber violado al joven noble Giacomo de Pisis, como antes ya lo había hecho con su padre, además de mantener relaciones sexuales con la esposa de Giacomo y su hija de trece años.

Bonifacio VIII, Giotto


Siendo cardenal, el Papa Martín IV le había recriminado tener relaciones sexuales con una mujer y sus dos hijas, El mismo Dante lo colocó en el octavo círculo del infierno, por méritos propios. Allí está junto a otros Papas simoníacos, acusados de vender cargos espirituales a cambio de prebendas materiales.

Al final ni los Colonna, ni Felipe IV lograron acabar con él. Solo, enloquecido y arruinado se suicidaba en Roma en 1303. Si fue asesinado nunca se sabrá, los franceses desenterraron su cuerpo y lo quemaron al considerarlo hereje.

Si estas acusaciones salieron a la luz fue sencillamente por el enfrentamiento con el todopoderoso rey francés al que llegó a excomulgar. Este monarca logró trasladar el papado a Aviñón, ciudad que se transformó en el mayor prostíbulo de la Europa Medieval con la llegada de los cardenales con todo su séquito y amantes.

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