dimecres, 6 de febrer de 2013

LA PERSECUCIÓN DE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ESPAÑA DE LA TRANSICIÓN: ANTONI RUIZ


En una identificación rutinaria de la policía en la ciudad de Valencia en 1995, Antoni Ruiz era retenido por ir indocumentado. Mientras le intentaban identificar escuchó una voz que decía: "Cuidado con este, es maricón".

Durante la transición española la homosexualidad siguió penalizada. La Ley de Peligrosidad Social siguió vigente y muchos homosexuales seguían sufriendo sus efectos. El indulto de 1976 o la ley de Amnistía de 1977 dejaron fuera a los presos sociales, los homosexuales presos siguieron retenidos en los llamados "centros de reeducación", los expedientes siguieron en vigor por lo que no fueron destruidos. A finales de 1976 cerca de 800 personas estaban recluidas merced a esta Ley.

En marzo de 1976, Antoni tenía solo 17 años y confesó a su familia su homosexualidad. La reacción no fue la esperada, la madre pidió ayuda a una monja que inmediatamente informa a la Brigada Regional de Investigación Criminal. A la madrugada era detenido, eran las 6 de la mañana.

Aquí empezó un largo periplo:  primero en la Jefatura Superior de Policía donde estuvo tres noches sin dormir, sufrió malos tratos, vejaciones y fue violado (un policía lo puso en contacto con otro preso "Este es maricón como tu, aprovecha"). Mas tarde pasó al Juzgado de Peligrosidad Social, allí siendo menor le obligan a firmar el ingreso a "un colegio", le engañaron.



Sin saber que le han abierto un expediente por peligrosidad social lo llevan a la Modelo de Valencia, donde está 15 días. De allí es trasladado a la cárcel de Carabanchel y dos días después es trasladado al Centro Penitenciario de Badajoz.

Él mismo nos cuenta como era un día en la vida de Antoni Ruiz en la cárcel:

"Vivíamos con una inconsolable sensación de tristeza, en unas condiciones muy precarias: mala alimentación, frío, chinches, piojos...Sobrevivíamos como podíamos. Nos ayudábamos los unos a los otros, los que conservábamos la cordura, porque algunos presos, que repetían condena y llevaban varios años en la cárcel, terminaron por volverse locos. Lo más importante era salir adelante."



Para soportar el acoso de otros presos debe refugiarse en la capilla de la prisión, allí el capellán le ayudará a recuperar la libertad. Antes el juez había archivado el caso sin que nadie se preocupara en permitir su salida del penitenciario de Badajoz.

A la salida viene el destierro a mas de 100 km de su pueblo natal, vive un año con su tio en Denia. Cuando al fin regresa intenta independizarse, pero tiene antecedentes penales y nadie quiere contratarle. Sobrevive como trabajador sexual, sufriendo el constante acoso de la brigada 26. 

En 1995 toma conciencia con la necesidad de que le sea devuelto su expediente, es una cuestión de derechos humanos. Pero su expediente está en diez organismos distintos y tardará 6 años en conseguir su destrucción.



Hoy está al frente de la Asociación de Ex-presos políticos, desde allí trabaja para la recuperación de la memoria histórica y la restitución de la dignidad de todas las personas que sufrieron persecución por su sexualidad.



Blog de la asociación de Ex-presos Sociales de España:

Fuentes: 
El látigo y la pluma, Fernando Olmeda:
Entrevista al diario Hoy:

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada