dimarts, 14 de desembre de 2010

LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ROMA ANTIGUA.

Las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo se vivieron en Roma de forma distinta que en la Grecia clásica. Podemos tener constancia de su existencia gracias a su literatura, en cambio su expresión artística es escasa.

La pederastia griega no era bien vista en la sociedad romana, incluso era perseguida tanto en el ámbito militar como el educativo. Incluso algunos generales, como Mario o Lóculo, ejecutaban a los legionarios que mostraban atracción por sus compañeros.

Normalmente la homosexualidad era tolerada, incluso se veía con cierta normalidad el disponer de esclavos para el deleite personal. Al igual que en Grecia el varón que adoptaba un papel feminizado, que se pintaba la cara o se vestía de mujer era ridiculizado, era un papel que sólo podía adoptar un esclavo catamita (esclavo sexual pasivo).
Mural de Pompeya.
Los poemas satíricos de Cátulo, las "metamorfosis" de Ovidio son ejemplos que nos muestran como aparecía con naturalidad en la literatura romana las relaciones homosexuales y bisexuales. Marcial fue mas allá y defendió el amor hacia los jóvenes efebos y Petronio nos hizo un magnífico retrato de la sociedad romana en su Satiricón.

Acusar a alguien de ser catamita, comparable a la palabra "marica", era una forma de insultar muy corriente en la sociedad romana. Muchos generales o emperadores al llegar a la vejez se pintaban exageramente la cara y ello era aprovechado por sus enemigos. Fue el caso de Sila al llegar se su enfrentamiento con Mitridates tenía la cara quemada y se maquilló exageradamente, en este caso nadie se atrevió a criticarlo dado el régimen de terror que impuso en Roma.

Julio César fue siempre objeto de burla por parte de sus enemigos. Su exitosa visita al rey Nicomedes, famoso por su costumbre de sodomizar a sus jóvenes visitantes le acompañó toda su vida. A su vuelta de Hispania,  tras la guerra contra los hijos de Pompeyo, estaba calvo y envejecido. Se arregló el pelo para disimular su calva y se pintó la cara para parecer mas joven. Los poemas burlescos contra él llenaron las calles de Roma, posiblemente escritos por su familiar y enemigo Cátulo.
Julio César, Rubens.

De tolas las excentricidades del emperador Heliogábalo, la que más enfadó a la sociedad romana fue su costumbre de pintarse la cara y vestir con ropas femeninas.

Hay datos que nos señalan el amor de Sila por Metrobio, Nerón se dejaba sodomizar por Diodoro, el general Galba sentía predilección por los muchachos, Tiberio Marco Antonio o Calígula tuvieron relaciones sexuales con personas de su mismo sexo en sus inmensas orgías. El apasionado amor del emperador Adriano hacia Antinoo ha dejado muestras en la gran cantidad de estatuas que mandó elaborar en recuerdo suyo.
Estatua de Antinoo, Delfos.
Como siempre desconocemos como se vivía la homosexualidad femenina en la sociedad romana. Los mismos escritores que defienden tener relaciones sexuales entre hombres, hablan despectivamente cuando se refieren al sexo entre mujeres.

La persecución contra las personas que tenían relaciones homosexuales estuvo presente en el origen de la Roma republicana, la ley perseguía a lo que consideraba una práctica "degenerada" sin hacer distinción de que papel se adoptaba, pasivo o activo. Y el último emperador, Teodosio, también dictó leyes contra la homosexualidad a la que castigaba con la muerte.

3 comentaris:

  1. De Julio César, de hecho, se llegó a decir que era "el mejor marido de todas las mujeres y la mejor mujer de todos los maridos".

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  2. Xabier Lizarraga Cruchaga22 de gener de 2011 a les 13:36

    Y también se le llamaba a Julio César: "La reina de Bitinia" por sus amores con Nicomedio, Rey de Bitinia.
    Sin embargo, al parecer también en Roma la homosexualidad fue vista por el pueblo como un ejemplo de la prepotencia de los poderosos. Según Wainwright Churchill ("Comportamiento homosexual entre varones", 1969) Roma fue una sociedad de transición entre las sociedades de aceptación (no sin homofobias) como Grecia y las sociedades de la discriminación y persecución, francamente homófobas.

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  3. De César señalaban su homosexualidad como un aspecto denigrante pues en el caso de Bitinia se le supuso sodomizado. Por ello la frase "mujer" de todos los hombres y no amante o amado.
    Esta característica de denigrar al homosexual "pasivo" supera a la griega que lo que denigraba era los hombres feminizados o que alguien de una clase social o edad superior tuviera el rol pasivo.

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