diumenge, 21 de juliol de 2013

DON ANTONIO DE ERAUSO: LA MONJA ALFÉREZ

La autobiografía de Antonio Pérez nos narra la vida de una persona que se sintió hombre, usó siempre nombres masculinos e incluso el rey, Felipe IV, y el Papa, Urbano VII, le autorizaron a usar el título de monja alférez y vestir como hombre. A pesar de ello los historiadores aun utilizan el nombre con el que le bautizaron.



Cuando nació en 1592 le asignaron el nombre de Catalina de Erauso. A muy corta edad fue internado en un convento, allí su carácter pendenciero le creo graves problemas. A los 15 años escapó disfrazado de mozo tras haber intentado seducir a varias novicias.

Su aspecto no era nada femenino, de hecho siempre adoptó nombres masculinos (Pedro, Francisco y especialmente Antonio) y llevó una vida acorde a ello. Entro al servicio en varias haciendas,  donde siempre acababa intentando conquistar a las doncellas o acababa peleándose con todos los mozos.

Al final marchó a América, recorrió el continente desde Cartagena de Indias hasta Chile, viéndose envuelto en multitud de reyertas. Ingresó como soldado en el ejército y participó en la Guerra del Arauco, en 1623. Alcanzó fama y prestigio por su valor y valentía. Le llegaron a nombrar alférez.  

Tuvo que huir en varias ocasiones antes de que se descubriera, en una ocasión antes de casarse. Finalmente regresó a España donde Felipe IV le recibió y le otorgó el título de monja alférez. También visitó al Papa Urbano VIII quien le dio permiso de seguir vistiendo como hombre: “El Papa concedió a doña Catalina, entre otras muchas mercedes, la de permitirle usar el traje de hombre, y como no le faltó quien motejase de indecente aquella concesión, el Pontífice dijo con satisfacción: -Dadme otra monja alférez, y le concederé lo mismo.”(1)





De su visita a Italia nos ha llegado una anécdota, que está en sus propias memorias: (1)"Paseando por el puerto de Nápoles,  unas jovencitas acompañadas de unos mozalbetes quisieron burlarse de ella, diciéndole: "Signora Catalina, dove si cammina?" A lo que ella respondió: "A darles a ustedes unos pescozones, señoras putas, y unas cuchilladas a quien se atreva a defenderlas."



Gracias a sus memorias tenemos uno de los mejores casos documentados de transexualidad masculina. Se le describe como "una mujer" bastante varonil, Antonio de Erauso utilizaba un lenguaje masculino, con voz ronca y grave (parecida a la de varón), con sus tonos varoniles y concisos. Además hablaba solamente en femenino en casos desesperados, momentos de suprema angustia, cuando tenía miedo y esperaba angustiosamente la muerte en el infierno. Normalmente se señala como “el” alférez Catalina de Erauso.



Era de gran estatura y no muy agraciado físicamente, carecía de los caracteres sexuales femeninos típicos. Algunos autores afirman la desaparición de sus pechos desde muy joven debido a muchos remedios para secarlos y dejarlos llanos, parecidos a los de un hombre.

Tras escribir o dictar sus memorias en España regresó a México con el nombre de Antonio de Erauso. Allí como hombre libre se dedicó a sus negocios del transporte, muriendo en 1650 en Quitlaxtla (México). Su autobiografía tardó casi doscientos años en publicarse y desde aquel momento se vendió la idea de una mujer pendenciera y solo en algunos pocos casos señalándose la posibilidad de que se tratara de una mujer lesbiana y jamás como una persona transexual.

(1) Catalina de Erauso, “La monja alférez”.




Bibliografía:
Historia de la monja alférez, autobiografía:

1 comentari:

  1. El ser diferente a lo establecido nunca ha sido fácil y en algunas épocas imposible.

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