divendres, 24 de juliol del 2026

HÉRCULES E HILAS, UNA HISTÓRIA DE AMOR TRÁGICO

 La historia de amor entre Hércules e Hilas es uno de los relatos románticos y trágicos más célebres de la mitología griega, inmortalizado por poetas clásicos como Teócrito (en su Idilio XIII) y Apolonio de Rodas en la Argonáutica. Su vínculo encarna a la perfección el ideal histórico de la pederastia griega de la Antigüedad.




Hércules (conocido como Heracles en la mitología griega) es el héroe más célebre y popular de la antigüedad clásica, famoso por su fuerza sobrehumana y sus extraordinarias hazañas. Era un semidios, hijo del dios supremo Zeus (Júpiter para los romanos) y de la mujer mortal Alcmena. 

La relación entre ambos, comenzó con un conflicto bélico. Hilas era un príncipe, hijo de Tiodamante, rey de los dríopes. Hércules tuvo una violenta disputa con el rey por un buey de labranza y terminó matándolo en combate. Al ver al joven Hilas, el héroe quedó completamente cautivado por su extraordinaria belleza. En lugar de acabar con el linaje real o esclavizarlo, Hércules lo tomó bajo su protección directa.

Hércules asumió formalmente el rol de erastés (amante/mentor adulto) e Hilas el de erómenos (amado/pupilo joven). Teócrito describe que el semidiós amaba al muchacho con tanta devoción que no se separaba de él ni al amanecer ni al anochecer. Hércules le enseñó todo lo necesario para ser un guerrero formidable, el uso del arco, la lanza y las artes de la caza. Hilas se convirtió en su fiel escudero y portador de armas, compartiendo el día a día del héroe más grande de Grecia.


Hylas va a buscar agua por última vez. Baldassare Franceschini, llamado J. C. Volterrano, 1655. Staatsgalerie, Stuttgart.


Cuando Jasón convocó a los mayores héroes para embarcarse en la nave Argo en busca del Vellocino de Oro, Hércules aceptó la invitación a condición de llevar consigo a su amado. En el barco, Hilas compartía las duras tareas de la tripulación y atendía las necesidades de Hércules, también las sexuales.

El desenlace trágico ocurrió durante una escala en las costas de Misia (en el actual Mar de Mármara). Hércules rompió su remo de madera y se internó en un bosque a cortar un árbol para fabricar uno nuevo. Mientras tanto, envió a Hilas a buscar agua dulce para preparar la cena. Hilas encontró un hermoso manantial conocido como la fuente de Pegas. El lugar estaba habitado por las ninfas del agua (náyades), quienes al ver reflejado el bellísimo rostro del joven efebo en la superficie, quedaron profundamente enamoradas de él. En el momento en que Hilas sumergió su vasija de bronce, las ninfas lo rodearon, lo abrazaron por el cuello y lo arrastraron hacia las profundidades del estanque para retenerlo con ellas para siempre.

Waterhouse, Hylas y las ninfas, Galería de Arte de Manchester, 1896


Al ver que la noche caía y su amante no regresaba, Hércules perdió por completo el control. Abandonó sus armas y comenzó a recorrer la isla de manera frenética, haciendo resonar los bosques con sus gritos desesperados llamando a Hilas. El mito cuenta que Hilas llegó a escuchar los gritos desde el fondo del agua e intentó responder, pero su voz emergió a la superficie como un débil susurro inaudible.

Hércules se negó rotundamente a regresar a la playa. Pasó días buscando sin descanso en cuevas y fuentes, hundiéndose en una profunda depresión y furia. Debido a esto, la nave Argo tuvo que aprovechar los vientos favorables y zarpar dejándolo atrás, interrumpiendo así la participación del héroe en la búsqueda del Vellocino de Oro.

Tras la partida de la nave Argo, la historia de Hércules (Heracles) entra en una fase de profunda frustración. Hércules jamás encontró a Hilas ni pudo vengarlo, ya que el destino del joven pertenecía al reino de los dioses y no al de los hombres. Hilas, por su parte, recibió la inmortalidad de manos de las ninfas. Pasó la eternidad viviendo felizmente con ellas en una cueva submarina, olvidándose por completo de su vida mortal y de Hércules. 

L. Orbeto. Hércules enloquecido.  Bayerische Staatsgemäldesammlungen



Aunque Hércules no pudo vengarse de las ninfas, volcó su inmensa furia contra sus antiguos compañeros de tripulación por haber levado anclas y abandonarlo en la isla.  Los mellizos Zetes y Calais (hijos de Bóreas, el viento del norte) habían sido los que más insistieron a Jasón para que el Argo zarpara sin esperar a Hércules. Años más tarde, Hércules se cruzó con ellos en la isla de Tenos y, en un ataque de ira por aquel antiguo abandono, los mató a golpes con su clava. Tras enterrarlos, colocó una columna de piedra sobre sus tumbas que se movía misteriosamente cada vez que soplaba el viento del norte. 

Después Hércules volvió bajo las órdenes del rey Euristeo para completar las famosas tareas que le darían la inmortalidad (como el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides o la captura de Cerbero).

OTROS AMANTES MASCULINOS

La mitología griega presenta a Hércules (Heracles) como un personaje de pasiones intensas, y los autores clásicos de la época arcaica y clásica le atribuyeron numerosos amantes masculinos (erómenos). 

Para los antiguos griegos, estas relaciones no contradecían sus matrimonios con mujeres (como Megara o Deyanira); al contrario, reforzaban su estatus de héroe civilizador, ya que actuaba como el mentor guerrero y protector de estos jóvenes. 

Hércules Farnesio. Museo Arqueológico Nàpoles


Yolao era hijo de Íficles (el hermano gemelo de Hércules), lo que lo convertía en su sobrino. Sin embargo, en la tradición griega clásica, fue considerado su amante más leal y su escudero (parabates). Las parejas del mismo sexo iban a la tumba de Iolao a jurarse fidelidad mutua. Este culto inspiró directamente la creación del famoso Batallón Sagrado de Tebas, un ejército de élite formado exclusivamente por parejas de amantes masculinos.

Abdero era un joven originario de Locris, hijo del dios Hermes, que se convirtió en el amado de Hércules. Participó en la captura de las Yeguas antropófagas de Diómedes. Pero no pudo controlar la fuerza de los salvajes animales, que terminaron devorándolo.

Admeto era el rey de Tesalia, famoso por haber tenido al dios Apolo como pastor a su servicio. Según el filósofo y mitógrafo Plutarco, Hércules también estuvo profundamente enamorado de Admeto.

En la región de Laconia (Esparta), los ciudadanos veneraban a un joven llamado Elacatas como el erómenos de Hércules. En Esparta existía un santuario dedicado a él, y se le rendía culto porque los espartanos utilizaban este mito para justificar y consagrar institucionalmente las relaciones pedagógico-militares entre sus propios guerreros.

Yolao y Hércules, Mosaico romano


La lista de amantes és infinita, y ya os he tratado otros casos, como el de Filoctetes, Néstor, Frigio...

dijous, 23 de juliol del 2026

EL LIBRO DE BUEN AMOR... HETEROSEXUAL

 El Libro de buen amor, obra cumbre del mester de clerecía escrita por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en el siglo XIV, no contiene alusiones explícitas, escenas ni defensas de la sodomía o de las relaciones homosexuales. A diferencia de otras tradiciones literarias medievales o de la literatura clásica posterior, el autor construyó un universo poético marcadamente heterosexual donde el deseo carnal (el "loco amor") se dirige de manera sistemática hacia las mujeres.Sin embargo, el tema despierta gran interés en los estudios críticos debido a los silencios deliberados del autor, su contexto histórico y algunas lecturas contemporáneas en clave de género.




La exclusión del "amor entre varones" según el hispanista Daniel Eisenberg aborda este fenómeno en su ensayo crítico titulado El buen amor heterosexual de Juan Ruiz. Sus principales conclusiones son: Silencio absoluto, pues el Arcipreste no menciona la homosexualidad o la "garzonía" (atracción hacia muchachos jóvenes), ni siquiera con un propósito moralizante o condenatorio. Es una estrategia de omisión? puede ser, en la Edad Media, el tabú en torno a la sodomía —denominada jurídicamente por las leyes de Alfonso X como un delito grave— llevaba a los autores eclesiásticos a evitar nombrarla. El temor radicaba en que su simple mención pudiera actuar como un incentivo o divulgación del pecado nefando.La lujuria era exclusivamente heterosexual: 

Cuando Juan Ruiz enumera y parodia los pecados capitales, o cuando relata los excesos mundanos de don Carnal frente a doña Cuaresma, enfoca el vicio sexual de forma exclusiva en el deseo masculino por la carne femenina (dueñas, monjas o serranas).

Para comprender la ausencia del tema en la obra, es vital entender el contexto legal y social en el que escribía el Arcipreste de Hita.  La legislación de la Corona de Castilla estipulaba que las relaciones anales o actos contra natura —la sodomía— eran castigados con la pena de muerte y la confiscación de bienes. El estigma de la época asimilaba estos actos a la herejía. Un arcipreste católico, al proponer una guía (irónica o real) sobre el "buen amor" frente al "loco amor", limitaba sus ejemplos profanos a transgresiones comunes y menos castigadas, como el amancebamiento o el galanteo




Aunque no existan relaciones homosexuales en la trama, la crítica literaria de la corriente queer ha encontrado elementos de subversión de roles de género en el texto, publicados en monografías como Sexualidades raras y políticas extrañas de Traficantes de Sueños. Los encuentros del protagonista con las serranas (como la Chata de Malangosto) presentan a mujeres hipermasculinizadas que asumen un rol activo, dominante e incluso agresivo. Estas mujeres montañesas secuestran, cargan a hombros y someten sexualmente al narrador, rompiendo los esquemas tradicionales del amor cortés y de los géneros binarios de la sociedad medieval.


LA CELESTINA Y EL LAZARILLO


A diferencia del Libro de buen amor, tanto en La Celestina (1499) como en el Lazarillo de Tormes (1554) la sodomía y el homoerotismo sí aparecen de forma latente a través de códigos sutiles, elipsis y dobles sentidos muy claros para los lectores de la época.

Al tratarse de textos de un realismo crudo y urbano, los autores recurrieron a la insinuación poética para sortear la censura de la Inquisición, que castigaba el "pecado nefando" con la hoguera.




El caso más evidente de la literatura del Siglo de Oro se encuentra en el brevísimo Tratado Cuarto del Lazarillo. En apenas unas líneas, la novela condensa una fortísima insinuación de abuso sexual o iniciación homosexual:

 Lázaro entra al servicio de un fraile a quien define como "perdido por andar fuera" y "amicísimo de negocios seglares". El niño rompe allí sus primeros zapatos. El tratado termina de golpe con la frase: «Y por esto, y por otras cosillas que no digo, me salí dél».El código de los "zapatos rotos": 

La crítica literaria contemporánea (como los estudios de José Manuel Pedrosa o B. Sifuentes Jáuregui) señala que en el argot popular del siglo XVI, "romper zapatos" era una metáfora común para la actividad sexual o la pérdida de la virginidad.La elipsis deliberada: Las "cosillas que no digo" constituyen un silencio impuesto por el miedo al Santo Oficio. De hecho, debido al fuerte anticlericalismo y la velada sugerencia de sodomía clerical, este capítulo fue censurado por completo en el Lazarillo castigado de 1573.

En la obra de Fernando de Rojas, la sexualidad y la prostitución saturan el relato. Aunque la trama central gira en torno al deseo heterosexual de Calisto y Melibea, existen dinámicas homoeróticas latentes analizadas por los estudios de género actuales.  Diversos ensayos, como «Contra natura» muestran a Celestina y su inclinación hacia su propio sexo, destacan el marcado deseo de control, fascinación y goce físico que la alcahueta experimenta hacia el cuerpo de las prostitutas jóvenes (Elicia y Areusa). Celestina toca, contempla y describe los cuerpos femeninos con una lascivia que sobrepasa el mero interés comercial.

 En el plano teórico de la época, la sodomía no se ligaba solo a la orientación, sino al binomio dominación/sumisión. Como explica la investigadora Simona Simeonova, en los círculos de la servidumbre y el lupanar de la obra se verbalizan relaciones de poder donde el cuerpo del hombre pasivo o sometido se "feminiza" metafóricamente mediante insultos y dinámicas de subordinación.




POESIA CASTELLANA


En la poesía castellana de los siglos XV y XVI, la sodomía y las relaciones homosexuales aparecen de forma recurrente, pero casi exclusivamente bajo el velo de la sátira feroz, el insulto político o la imprecación moral. Mientras que la literatura hispanoárabe previa celebraba abiertamente el homoerotismo, la lírica castellana de la transición al Renacimiento supeditó el tema a la degradación del enemigo.

Cualquier asomo de deseo o acto homosexual en este periodo se abordaba a través de  vertientes literarias muy claras. La poesía de Cancionero (Siglo XV): Era el arma de la injuria. En las antologías cortesanas del siglo XV, como el Cancionero de Baena (hacia 1430) o el posterior Cancionero de obras de burlas provocantes a risa (1519), la acusación de sodomía era un recurso satírico común para destruir la reputación de rivales políticos, literarios o de conversos.


Un niño víctima de abuso, tal vez muerto, mientras los más jóvenes se burlan de él Obra maestra de Murillo


El insulto explícito, los poetas se atacaban acusándose mutuamente de ser "bujarrones" (sodomitas activos) o de practicar el "pecado nefando".Las Coplas de la Panadera y las Coplas del Provincial, eran una populares sátiras políticas anónimas de mediados del siglo XV atacaban la corrupción de la corte de Juan II y Enrique IV de Castilla. En sus versos se denuncia nominalmente a nobles y clérigos tanto por impotencia como por mantener relaciones sexuales con sus pajes o criados, usando la sodomía como sinónimo de ilegitimidad para gobernar.


LITERATURA CATALANO-VALENCIANA


En la poesía catalano-valenciana medieval y renacentista, especialmente durante el Siglo de Oro valenciano (siglo XV), muestra un panorama respecto a la sodomía y las relaciones homosexuales con una dualidad fascinante.   La poesía satírica, coloquial y de debate de la época —de la cual Valencia fue el gran epicentro europeo— abordó la homosexualidad de forma descarnada, explícita y con una libertad erótica muy superior a la de la lírica castellana de su tiempo.

En la escuela satírica valenciana, cuyo máximo exponente es Jaume Roig con su célebre obra en verso Espill (o Llibre de les dones, c. 1460). Una obra misogina y sobre "vicios ocultos".  Es una feroz sátira misógina en versos de cuatro sílabas (noves rimes). Al enumerar los supuestos vicios irremediables de las mujeres, Roig no solo ataca su codicia o lujuria heterosexual, sino que introduce acusaciones explícitas de homosexualidad femenina (lesbianismo) y prácticas aberrantes en los conventos de monjas, describiéndolas como contrarias a la naturaleza y a la reproducción.




En el submundo que retrata Roig —marcado por una Valencia cosmopolita, rica y pecaminosa—, la sodomía masculina entre miembros del clero y la burguesía es denunciada no con el lenguaje elíptico castellano, sino con un crudo realismo que buscaba provocar repulsión moral en el lector.

Valencia era en el siglo XV la ciudad más poblada de la Corona de Aragón y una de las capitales comerciales del Mediterráneo. Esta riqueza propició una corriente de poesía satírica y de burlas sumamente desinhibida. En los certámenes poéticos y pasquines de la época, los poetas valencianos se cruzaban insultos rimados acusándose de reconeixents (término de la época para los sodomitas pasivos) o de frecuentar los baños públicos con hombres jóvenes.

 Esta fijación poética con la sodomía respondía a un clima de intensa persecución real. Los tribunales civiles de Valencia (el Justícia Criminal) castigaban con extrema dureza el "pecado nefando". Entre 1400 y 1500, decenas de hombres fueron quemados vivos en los márgenes del río Turia por prácticas homosexuales. La poesía de la época actuaba a menudo como caja de resonancia morbosa de estos ajusticiamientos públicos.



dilluns, 20 de juliol del 2026

EL SULTÁN MAHMUD Y SU AMANTE MALIK, UNA HISTORIA DE AMOR ABSOLUTO.

 La historia del Sultán Mahmud de Ghazni y su amante Malik Ayaz es una de las relaciones amorosas más célebres y documentadas del mundo islámico medieval. Más allá del vínculo personal, su unión se convirtió en un mito literario en la poesía persa y la tradición mística sufí, simbolizando el amor absoluto y la lealtad ideal.

Mahmud de Ghazni recibe una túnica de honor ricamente decorada del califa al-Qadir en el año 1000. Miniatura del Jami‘ al-Tawarikh de Rashid al-Din. Biblioteca de la Universidad de Edimburgo.

Mahmud de Ghazni (971–1030) fue el gobernante más poderoso del Imperio Gaznávida, un vasto territorio que ocupaba los actuales Afganistán, Irán, Pakistán y el norte de la India. Durante sus campañas militares, la corte de Ghazni acumuló una gran riqueza y miles de esclavos.

Malik Ayaz era originario de Georgia. Llegó a la corte imperial como un joven esclavo (ghulam). En esa época, los esclavos militares y cortesanos de las regiones del Cáucaso y de Asia Central eran altamente valorados por su belleza física, su educación y su destreza. Como Malik, la mayoría no eran eunucos


Ayaz arrodillado ante el sultán Mahmud de Ghazni. Miniatura de un manuscrito del siglo XV  Biblioteca Británica, Londres.


A diferencia de otras relaciones cortesanas de la época que se mantenían en el secreto o la discreción, el amor del Sultán Mahmud por Ayaz era abiertamente conocido y celebrado en la corte. En la corte otomana era frecuente ver a los altos dignatarios que junto a su esposa o esposas, tambien tenían amantes masculinos.

Mahmud quedó cautivado no sólo por el físico de Ayaz, sino también por su inteligencia, perspicacia y una fidelidad incondicional. Esta profunda conexión permitió a Ayaz ascender rápidamente en la estructura de poder del imperio.

 Recibió el título de Malik (que significa rey o noble). También el sultán le nombró gobernador de la ciudad de Lahore (en el actual Pakistán). Como gobernador, Ayaz refundó y reconstruyó la ciudad, que había sido destruida por la guerra. Levantó una gran fortaleza de madera y una muralla defensiva, convirtiendo a Lahore en un próspero centro cultural y académico. Hoy en día, Malik Ayaz es recordado históricamente como el primer gobernante musulmán de Lahore.


Mahmoud y Ayaz, y Shah Abbas. El sultán (con túnica roja) está a la derecha, estrechando la mano del jeque, con Ayaz (con túnica verde) de pie detrás de él. La figura a su derecha es Shah Abbas I, quien reinó unos 600 años después.


Lo que realmente hizo inmortal la historia de Mahmud y Ayaz no fue la política, sino la literatura. Tras la muerte de Mahmud, los poetas persas empezaron a idealizar su relación. El ideal del amor cortés: Poetas como Ferdowsi o, más tarde, Saadi, utilizaban Mahmud y Ayaz como el prototipo del amante perfecto y el amado perfecto. Ayaz representaba el sometimiento voluntario y la belleza pura, mientras que Mahmud representaba el poder absoluto doblado ante el amor. Aqui un ejemplo:

El Sultán y el Espejo
Ante el trono de oro y la corona,
el bocado del mundo parecía escaso,
hasta que la noche trajo a Ghazni
la luna clara en el rostro de Ayaz.
¿Quién es el rey y quién el siervo?
El imperio rinde sus armas de acero,
pues Mahmud, que conquistó mil tierras,
cayó de rodillas ante un solo cabello.
No es oro lo que busca el monarca,
ni las gemas que adornan su mano;
su único tesoro es la mirada viva
de su herido y dulce esclavo.
En el mercado del amor se invierten los roles:
el soberano implora por un solo beso,
y el siervo, con gracia de seda,
gobierna el alma de su dueño preso.
Arden las perlas en el fondo del cofre,
pero el brillo del favorito las apaga;
bendito el amor que rompe las leyes
y en un solo pecho dos vidas arraiga.

Poeta traní, Rumi



El misticismo sufí adoptó la historia como una gran alegoría religiosa. En sus poesías, Mahmud representaba el Alma Humana (o el maestro) y Ayaz representaba a Dios (o el Amor Divino). La historia contaba cómo el rey del mundo (el sultán) se convertía voluntariamente en el esclavo del amor de su propio sirviente. Se decía que el vínculo de Ayaz con Mahmud no se basaba en la riqueza ni en el rango, sino puramente en la presencia de su amado. 

El Sultán Mahmud murió en el año 1030. Malik Ayaz le sobrevivió unos años, manteniendo su puesto de poder y gobernando Lahore con éxito hasta su propia muerte, en el año 1041. Es un lugar histórico respetado, que recuerda la figura del hombre que pasó de ser un esclavo extranjero a uno de los gobernantes más queridos y recordados de la región gracias al favor y amor de un sultán.


Malik Ayaz presentado al sultán


dimecres, 15 de juliol del 2026

GHULAM, GHILMAN, IRAN Y LA TRANSEXUALIDAD. O DE COMO EL CORÁN PREMIA A LOS HOMBRES JUSTOS CON BELLOS MUCHACHOS.

 

Según el Corán, los hombres justos al llegar al paraiso eran premiados con bellos efebos (ghulam) o hermosas muchachas (uries). Y podían disfrutar de ellos toda la eternidad.

Fath Alí Sah Kayar sentado en el Trono del Sol flanqueado por un príncipe, probablemente Abbas Mirza, y dos ghilman con su escudo y maza,

La diferencia entre ghulam y ghilman es puramente gramatical: ghulam es el término en singular (un solo sirviente o soldado) y ghilman es su plural (más de un sirviente o soldado) en lengua árabe. Tuvieron un papel sexual y homoerótico muy documentado tanto en la cultura de las élites del islam medieval como en las interpretaciones de la teología escatológica (del más allà)


Según el Corán eran jóvenes sirvientes inmortales del Paraíso. Según la tradición islámica, están destinados a atender a los musulmanes justos que logren el cielo, actuando como contrapartida masculina de las hurís. Su función era servir en todo, incluido en el sexo. Aunque hoy se les define como eunucos, no está claro que así fuera.

En el Corán, los ghilman son descritos como jóvenes servidores de eterna juventud que asisten a los creyentes en el paraíso, comparados por su belleza con "perlas esparcidas" (Sures 52:24, 56:17, 76:19). La ambigüedad nace de si su función en el paraíso es puramente servil o si incluye una dimensión de atracción o gratificación sexual, similar a la de las hurias femeninas. 




Eran los soldados y sirvientes esclavos de origen no musulmán que servían en los ejércitos y guardias califales (como en el Imperio safávida o la Abssida) desde el siglo IX hasta el XIX. Recibían entrenamiento especial y podían llegar a obtener la libertad o cuotas altas de poder. Podían ser soldados o formar parte del servicio personal, plenamente a disposición de los señores.

El texto sagrado no dice explícitamente que estos sirvientes celestiales tengan una función sexual (a diferencia de las hurís, las vírgenes femeninas celestiales). erótico. Históricamente, personajes de la ortodoxia religiosa utilizaban el argumento de: «¿Por qué no debemos desear a la Tierra lo que Dios nos promete en el Paraíso?» para justificar su atracción por los chicos. La ambigüedad abre el camino a muchas interpretaciones. 

Dos Ghulam (Ghilman) fumant amb pipa i amb la seva garrafa de vi, en posició amorosa



El ayatolá Ruholah Jomeini, líder de la Revolución Islámica de Irán, estableció una de las políticas estatales más singulares y controvertidas del mundo en materia de género: legalizó y financió las operaciones de cambio de sexo, convirtiendo la transexualidad en totalmente lícita (halal), mientras mantenía la pena de muerte para el homosexual.

Maryam Khatoon Molkara'


En el nombre del Todopoderoso. Si Dios quiere, la reasignación de sexo, si es recomendada por un médico de confianza, es permisible. Espero que estés bien y que las personas que has mencionado te traten bien" Ayatolá Jomeini a Maryam.

Antes de la revolución de 1979, Jomeini ya había escrito reflexiones teóricas sobre lo que el llamaba la intersexualidad. Sin embargo, el punto de inflexión real se produjo a mediados de los años 80 gracias a una mujer trans nombrada Maryam Khatoon Molkara.

Molkara llevaba años sufriendo persecución, detenciones y tratamientos forzados con hormonas masculinas. Consiguió eludir la seguridad y reunirse en persona con Jomeini. Le expuso que se encontraba atrapada en el cuerpo de un hombre y que su deseo de vivir como mujer respondía a su verdadera alma. Jomeini, conmovido por su testimonio y asesorado por médicos, determinó que su condición era una enfermedad del alma y del cuerpo, no un pecado.

La fatwa histórica (1983-1984) Jomeini emitió un edicto religioso (fatwa) que abría las puertas a la reasignación de género. Para el régimen chiíta, Dios sólo creó al hombre ya la mujer. La ambigüedad o la transición se ven como un error médico o de nacimiento que debe «corregirse» mediante la cirugía. La fatwa estipula que si el alma de una persona pertenece al género opuesto a su cuerpo, la operación es una herramienta médica legítima para volver a la armonía divina.

A pesar de contar con el amparo legal de la fatwa de Jomeini, las personas trans en Irán sufren en la práctica un fuerte estigma social, discriminación laboral ya menudo el abandono de sus propias familias. Aunque el mundo del espectáculo es elcobijo de estas mujeres.



dimecres, 8 de juliol del 2026

SOLIMÁN EL MAGNÍFICO E IBRAHIM PASHA, UNA HISTORIA DE AMOR TRÁGICA

La historia de amor entre estos dos hombres, se produje en la época de máximo esplendor del Imperio Otomano. La muerte del Gran Visir, el inicio de su decadencia.




Suleimán el Magnífico (1494–1566) fue el décimo y más duradero sultán del Imperio otomano, gobernando desde 1520 hasta su muerte. Llevó al imperio a su máximo apogeo territorial, militar y cultural, expandiendo sus dominios por Europa, Asia y África. Pargalı Ibrahim Pasha fue el Gran Visir del Imperio Otomano y la mano derecha del sultán Solimán el Magnífico. De origen esclavo, se convirtió en el hombre más poderoso del imperio antes de ser ejecutado en 1536 debido a intrigas palaciegas. 

El sultán Solimán "el Legislador" ordenó ejecutar su gran visir y amante, Ibrahim Pasha, por estrangulamiento en manos de verdugos mudos en el Palacio de Topkapi. (s XVI). Había jurado a Ibrahim que nunca le mataría mientras él estuviera vivo. Para romper el juramento, sin faltar a su palabra, el líder religioso del imperio emitió una fatua: "La vida es conciencia; cuando el Soldán duerme, no está vivo". Por ese motivo, la ejecución se planeó para la noche. El sultán le invitó a cenar, y al irse a dormir, los verdugos realizaron su trágico trabajo. 

Ibrahim Pasha



Compartían un vínculo íntimo profundo, durmiendo en la misma cama, viviendo juntos un romance que no extrañó a nadie. Pero Ibrahim acumuló tanto poder que empezó a llamarse a sí mismo "Sultán Serasker" ante los diplomáticos, declarando que él controlaba el imperio y que Solimán sólo firmaba lo que él decidía. Esto se vio como una amenaza directa a la autoridad de un soberano también con un ego desbordado.

 La legendaria esposa legal de Solimán, Hürrem Sultan, veía a Ibrahim como el mayor obstáculo para el futuro de sus propios hijos, y sus propios intereses. ya que el visir apoyaba abiertamente al hijo primogénito de Solimán, el príncipe Mustafá. Hürrem alimentó meticulosamente la paranoia del sultán recordándole cada muestra de soberbia de Ibrahim. 

Durante la campaña militar contra el Imperio Safávida, Ibrahim ordenó la ejecución del tesorero real. Antes de morir colgado, éste acusó a Ibrahim de robar fondos del Estado, una acusación que atormentó la mente del sultán. 

La muerte de Pasha en 1536 marcó un antes y un después absoluto en la vida de Solimán. Pasó de ser un monarca accesible, abierto y soñador en convertirse en un hombre profundamente desconfiado, melancólico y aislado. 

Hürrem Sultan


La paranoia sembrada con la muerte de Ibrahim encontró su punto culminante 17 años más tarde con el muerte de su propio hijo primogénito, el príncipe Mustafá.

 Durante una campaña militar en Anatolia, Mustafá fue llamado a la tienda de campaña de su padre. Aunque le advirtieron que era una trampa, el príncipe entró confiando en el amor de Solimán. Al cruzar la entrada, no encontró a su padre, sino a un grupo de verdugos mudos (el mismo método que con Ibrahim). Solimán observaba la escena detrás de una cortina mientras Mustafá luchaba por su vida hasta ser estrangulado con un cordón de seda. 

Solimán, que escribía poesía bajo el seudónimo de Muhibbi (El Amante), dedicaba versos apasionados a la belleza, la lealtad y la presencia de Ibrahim. Aunque en la literatura sufí y otomana el amor entre hombres se utilizaba a menudo como una metáfora mística o platónica, la línea con el amor romántico era muy fina.

 "Mi amigo más sincero, 
mi confidente, mi existencia misma, 
mi sultán, mi único amor.
 Lo más bello entre los bellos... 
Mi primavera, mi amor de cara alegre, mi día, mi querido, hoja risueña..." (Poema del sultán Solimán sobre Ibrahim).



"Mi vida es tan dura sin ti.
Siempre te imagino observándome desde un árbol en el jardín 
y eso me avergüenza.

Me aferro a la leve esperanza 
mientras sueño con una isla en los mares. 
No quiero regresar.

Solo quiero vivir el resto de mi vida en esa isla,
 alejada de las reglas y los tabúes
Esta es la isla en la cual los gorriones se enamoran de las flores 
y las flores también aman a los gorriones." (carta a Ibrahim Pasha)


 A diferencia de Solimán, de quien no se conocen otros favoritos masculinos, el concepto de amante masculino era muy común en el imperio: Em la identidad otomana existía el término gulampare para definir a los hombres que amaban o deseaban a otros hombres (especialmente jóvenes sin barba llamados emred). Estas relaciones no se organizaban por "orientación sexual" sino por roles de poder (activo/pasivo). 




Otros sultanes con pruebas más claras: Historiadoras especializadas en género y el Imperio Otomano señalan que sultanes como Mehmed II (el Conquistador) con Racu, hermano de Vlad el Empalador (Drácula) o Murad IV tuvieron relaciones homosexuales y bisexuales mucho más explícitas su vida amorosa posterior completamente en Hürrem Sultan.





Ibrahim también escribió poemas para el sultán:


¿Qué significa regresar?
El hombre es quien regresa.
¿A qué lugar regresa?
¿Podemos regresar al pasado?, ¿es posible?
Regresar por ti no es un deseo,
es una necesidad.
Ibrahim

dissabte, 13 de juny del 2026

HISTORIA DE UN RETRATO. CHRIS Y DON.

El pasado 11 de junio de 2026, fallecía David Hockney, una artista ligado al llamado ARTE POP, considerado por The Other Art Fair  como el artista más influyente de todos los tiempos de Gran Bretaña.  David Hockney fue abiertamente homosexual durante toda su vida y se convirtió en uno de los mayores iconos de la visibilidad y el orgullo LGBTIQ+ en el arte del siglo XX.




"Christopher Isherwood and Don Bachardy" (1968) es una de las obras maestras más icónicas del pintor británico David Hockney. Se trata del primer retrato doble de una célebre serie de siete lienzos que el artista realizó entre 1968 y 1975, consolidando su reputación internacional.

La pintura captura un momento íntimo en la vida de sus amigos: el célebre novelista británico Christopher Isherwood y su pareja, el artista estadounidense Don Bachardy, en el salón de su casa de Santa Mónica, California.

Retrata a una de las parejas abiertamente homosexuales más visibles y valientes del panorama cultural de posguerra. La obra destaca por su profunda carga psicológica y la sutil tensión en las miradas de ambos. Sentados en sillones de mimbre, Isherwood (a la derecha) mira directamente a su pareja, mientras que Bachardy (a la izquierda) clava su mirada en el espectador. En medio, una mesa con libros apilados y una mazorca de maíz sirve como bodegón integrado Destaca por su luz californiana nítida, las persianas celestes del fondo y una meticulosa atención a las texturas y líneas.

En noviembre de 2025, la prestigiosa casa de subastas Christie's vendió esta pieza histórica en Nueva York por la cifra récord de 44,3 millones de dólares, tras haber permanecido en una colección privada durante 40 años.



La sutil lejanía emocional y psicológica que se percibe en el cuadro de 1968 contrasta fuertemente con la cercanía física y la complicidad que la pareja solía mostrar en las fotografías de la época. Esta distancia no era real —la pareja mantuvo una de las relaciones más sólidas, devotas y duraderas del plano artístico—, sino que fue un recurso estético y formal deliberado introducido por David Hockney.

En las fotos de referencia tomadas por el propio Hockney (o por fotógrafos amigos como Cecil Beaton), Christopher Isherwood y Don Bachardy solían aparecer físicamente juntos, sonrientes o compartiendo un espacio común evidente. En el cuadro, Hockney rompe esa inmediatez: Isherwood mira fijamente a Bachardy (en perfil estricto), pero Bachardy ignora esa mirada y clava sus ojos fríos directamente en el espectador. Físicamente, Hockney coloca una mesa baja llena de libros y objetos geométricos (como la mazorca de maíz) justo en el centro del cuadro. Este elemento actúa como una barrera o "bodegón" divisorio que fragmenta el lienzo en dos mitades, acentuando la independencia de cada uno.


Cecil Beaton


A Hockney no le interesaba hacer una fotografía costumbrista o un retrato empalagoso de una pareja feliz. Al pintar a Bachardy con trazos más estudiados a partir de fotos y a Isherwood con una frescura más inmediata, el pintor genera una asimetría que el espectador percibe instintivamente como un misterio o una "distancia" matrimonial. Una distancia que todo indica que no era real.

En palabras del propio Bachardy en entrevistas posteriores, el cuadro muestra una estampa "sobria, casi burguesa" de su relación. Al congelar el tiempo bajo la dura y limpia luz de California, Hockney transformó un romance apasionado y contracultural en un óleo cargado de una quietud monumental y enigmática.

La relación entre Christopher Isherwood y Don Bachardy fue una de las historias de amor más duraderas, audaces y documentadas del siglo XX. Estuvieron juntos durante más de 33 años, desde que se conocieron en 1953 hasta la muerte de Isherwood en 1986.Su unión desafió por completo las normas sociales de la época debido a la gran diferencia de edad y a su decisión de vivir su homosexualidad con absoluta visibilidad.




Se conocieron en una playa de Santa Mónica el día de San Valentín de 1953. En ese momento, Isherwood tenía 48 años y ya era un novelista británico consagrado mundialmente, mientras que Bachardy era un estudiante californiano de solo 18 años. La diferencia de 30 años provocó un gran revuelo en su entorno. Muchos amigos de Isherwood pensaron que se trataba de un romance pasajero o de una relación de explotación, llamando despectivamente a Bachardy "el niño de la piscina". Sin embargo, el tiempo demostró que estaban profundamente equivocados.

A pesar de la opresiva homofobia de las décadas de 1950 y 1960 en Estados Unidos, Isherwood y Bachardy tomaron la valiente decisión de vivir juntos de forma totalmente abierta. Su casa en los cañones de Santa Mónica se convirtió en el epicentro de la escena artística e intelectual de Los Ángeles. Por su salón pasaban figuras de la talla de Tennessee Williams, Igor Stravinsky, Truman Capote, Greta Garbo y, por supuesto, un joven David Hockney.  Se negaron a esconderse o a fingir matrimonios de conveniencia, convirtiéndose en un faro de esperanza y un modelo a seguir para las generaciones posteriores del movimiento de liberación LGBT.

Don 

Al principio, Bachardy dependía emocional y económicamente de Isherwood, quien actuó en parte como su mentor cultural. Con los años, la relación evolucionó hacia una pareja de iguales. Con el apoyo de Isherwood, Bachardy estudió arte y se convirtió en un retratista de enorme éxito por derecho propio. Esta independencia ayudó a equilibrar la balanza de poder en la pareja. Como cualquier relación larga, pasaron por crisis severas, celos e infidelidades (especialmente por parte de Bachardy a medida que maduraba). Sin embargo, decidieron no separarse y optaron por una honestidad brutal, permitiéndose cierta libertad pero manteniendo intacto su compromiso mutuo.


A principios de los años 80, a Isherwood le diagnosticaron un cáncer de próstata avanzado. Durante sus últimos meses de vida, Bachardy se convirtió en su cuidador principal. En un proceso que ambos pactaron como un acto de amor y arte, Bachardy dibujó a Isherwood todos los días mientras este agonizaba, retratando el deterioro de su cuerpo y sus últimos suspiros. Isherwood falleció en enero de 1986. Estos desgarradores dibujos se publicaron más tarde en el aclamado libro Last Drawings.


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Tras la dolorosa muerte de Christopher Isherwood en 1986, Don Bachardy (quien entonces tenía 51 años) vivió cuatro décadas más caracterizadas por la fidelidad a su memoria, una inquebrantable dedicación a la pintura y el arraigo absoluto a su hogar común.

El fallecimiento  de su gran amigo y pintor David Hockney  ha vuelto a poner el foco en el famoso lienzo que los unió, la vida independiente de Bachardy tras enviudar se resume en estos puntos clave.



dimecres, 10 de juny del 2026

DE COMO LORD SOMERSET FUE PILLADO EN EL BURDEL GAY AL QUE IBA EL HEREDERO A LA CORONA INGLESA

 La cuestión de la homosexualidad de Lord Arthur Somerset es bastante clara desde el punto de vista histórico, aunque no disponga de una confesión personal suya.


Lord Simerset y el principe Alberto Víctor


Somerset quedó implicado en el trisstemente escándalo "Cleveland Street," cuando la policía descubrió un prostíbulo masculino frecuentado por miembros de la aristocracia y la realeza. Varios testigos le identificaron como cliente, y las autoridades llegaron a considerar procesarle por las leyes que criminalizaban las relaciones sexuales entre hombres.

Lord Arthur Somerset (1851 – 1926) fue un aristócrata inglés, tercer hijo del 8.º duque de Beaufort. Inició una carrera militar, sirviendo como caballerizo del Príncipe de Gales (el futuro rey Eduardo VII del Reino Unido, de quien era amigo personal), legando a ser administrador de sus caballerizas y, finalmente, mayor de la Guardia Real en Caballo. Era homosexual, vivió separado de su esposa después de que ella le sorprendiera en compañía de un sirviente.


Caricatura del Lord

En 1889, se vio implicado en el llamado «Escándalo de Cleveland Street» (un burdel masculino que proporcionaba jóvenes mensajeros telegráficos a clientes adinerados), en el que los prostitutos interrogadas lo identificaron como cliente con el nombre figurado de «Sr. Brown». Y, efectivamente, un tal "Sr. Brown" apareció en la puerta del burdel tras la redada, desde donde la policía le siguió hasta descubrir su verdadera identidad.

Somerset fue interrogado el 7 de agosto de 1889; aunque el interrogatorio no se conserva, se sabe que derivó en solicitudes de procesamiento contra Somerset en virtud de la Ley penalizaba las relaciones homosexuales. Sin embargo, al ser un estrecho colaborador de la familia real, su número se consideró tan "delicado" que se pegó un papel en el acta del interrogatorio para ocultarlo.



De hecho, el abogado de Somerset logró evitar el procesamiento durante mucho tiempo amenazando, de forma sumamente inescrupulosa, implicando a Alberto Víctor, duque de Clarence (1864-1892), segundo en la línea de sucesión al trono británico y heredero presunto, sobre quienes empezaron a circular rumores. Por tanto, el Ministro del Interior informó a los investigadores que prefería que no se tomaran medidas contra Somerset por el momento.

Sin embargo, la policía obtuvo una nueva confesión en los días siguientes que implicaba a Somerset. Éste, por su parte, respondió encargando a su abogado la defensa de los jóvenes detenidos, con la clara esperanza de lograr una mayor discreción sobre su papel en el caso.




Tras ser interrogado por segunda vez el 22 de agosto, Somerset fue dado de baja de su regimiento y autorizado a viajar al extranjero.

En esta etapa de la investigación, aún esperaba desaparecer de la escena pública por un tiempo, aguardando a que las aguas se calmarán para después reaparecer. Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba, y de hecho, la situación emperó gradualmente tras la condena de los jóvenes el 18 de septiembre de 1889, debido a una campaña de prensa del periodista Ernest Parke, escandalizado por el tracto discriminatorio que recibían los acusados ​​según su clase social.

Lord Arthur viajó a Alemania, supuestamente para buscar caballos para las caballerizas del rey, pero regresó a Inglaterra, donde asistió al funeral de su abuela el 30 de septiembre. El Príncipe de Gales (heredero en el trono) fue informado de las acusaciones contra Somerset y, según se dice, reaccionó diciendo: «No lo creo. No lo creo más de lo que creería si el Arzobispo de Canterbury fuera acusado». Sin embargo, un soplo alertó a Somerset de que su arresto era inminente, y en octubre el acusado decidió que otro viaje a Francia era apropiado; solo entonces el Ministro del Interior autorizó finalmente la emisión de la orden de arresto, que llegó el 12 de noviembre de 1889.




Y el 16 de noviembre, Parke publicó abiertamente el número de Somerset en un artículo sobre el escándalo.

En este punto, el viaje de Somerset se convirtió, por decisión propia, en un exilio, presumiblemente basado en acuerdos con el gobierno británico redactados por su abogado: Somerset permaneció fuera de Gran Bretaña (aunque en las décadas siguientes intentó repetidamente —en vano— regresar); a cambio, el gobierno británico no solicitó su extradición a Francia.

Somerset viajó a Constantinopla, Budapest y Viena, antes de regresar a Francia, donde se estableció en Homburgo (Saarland). . Vivió allí, como su amante, Andrew Neal, hasta su muerte en Hyères en 1926, a la edad de 74 años.