diumenge, 9 d’agost del 2026

HOMOEROTISMO, AMOR ENTRE IGUALES, POESIA, FILOSOFIA...







Recopilación de textos publicados en las redes sociales: Metrópolis de Otto Dix, Teologia y sodomia femenina, Telémaco y Pisístrato, Platón y los efebos, la poesia homoerótica de San Juan de la Cruz, Místicismo y homoerotismo en Ramón Llull, Homoerotismo y castidad en las leyendas artúricas, Mubarak y Muzafar amantes y taifas de València, Diógenes el perro y el sexo.


METROPOLIS DE OTTO DIX

(Retrato de la Alemania Diversa, antes del nazismo)




El tríptico Metrópolis ( 1927–1928) de Otto Dix funciona como un crudo espejo de la República de Weimar, capturando tanto la efervescencia de la diversidad sexual y la subcultura queer de la época como la profunda desigualdad social de la posguerra.

En el panel central del tríptico, Dix retrata un opulento club de jazz nocturno donde se entregan al hedonismo, el baile y el alcohol. La diversidad sexual y la flexibilización de los roles de género tradicionales se manifiestan claramente en las figuras que lo habitan.

En primer plano destaca una mujer con el cabello corto al estilo garçón, fumando y con una actitud desafiante. Este look andrógino rompía radicalmente con la estética femenina tradicional y era el estandarte de la emancipación y las identidades lésbicas de los años 20. Los trajes y las siluetas del panel central juegan con la ambigüedad. Varias de las figuras que bailan difuminan las fronteras entre lo masculino y lo femenino.

El panel izquierdo muestra a veteranos de guerra lisiados ignorados por prostitutas callejeras que visten ropas de colores llamativos, una clara alusión al crudo comercio carnal de los callejones berlineses.El panel derecho presenta una fila de cortesanas de alta categoría desfilando frente a otro mendigo mutilado.

El nazismo destruyó gran parte de la obra de ese autor, que fue censurado y represaliado. Hoy los grupos trumpistas o VOX intervienen el mundo de la cultura y el arte, censurado todo aquello que no se ajusta a su ideologia extremista.





TEOLOGÍA Y SODOMÍA FEMENINA.





La teología escolástica estructuraba la moral sexual en torno a la finalidad reproductiva. Cualquier acto que no buscara la procreación dentro del matrimonio era considerado como pecado.

Pecado contra natura: Se enmarcaba en esta categoría porque no podía derivar en la generación de nueva vida.

La carencia de pene: Los teólogos consideraban que el sexo real requería penetración y emisión de semen masculino. Por eso, el sexo entre mujeres a menudo no se consideraba "sodomía" en el sentido estricto, sino una forma de masturbación o "vicio" menor, ya que no había derramamiento de semilla masculina.

El uso de instrumentos: La gravedad del pecado aumentaba drásticamente a los ojos de la Iglesia si las mujeres utilizaban objetos artificiales para imitar la penetración masculina, lo que se castigaba con mayor dureza en los libros penitenciales.

Los manuales para confesores (penitenciales) son las principales fuentes para entender cómo se juzgaban estos actos. Las penas aplicadas al sexo femenino eran significativamente más leves que las aplicadas a los varones.

Los monasterios femeninos eran espacios de gran libertad intelectual y personal. Autores como Agustín de Hipona o Isidoro de Sevilla ya habían advertido contra el peligro del amor "carnal" o "particular" entre las mujeres de las comunidades religiosas. Se ha documentado que muchos confesores evitaban preguntar directamente al respecto a las monjas por miedo a "darles ideas" o describir un pecado que consideraban impensable para la mente femenina.

En su Summa Theologiae, Aquino sistematizó los vicios contra naturaleza. A pesar de centrarse en los hombres, estableció una base filosófica que condenaba a cualquier uso no reproductivo de los cuerpos. Pero fue la acusación de brujería la que significó la mayor persecución contra las lesbianas.

"Y habiendo muchas mujeres que quieren ser más hombres que lo que la naturaleza les dio, se han castigado muchas que en la presó se han hecho gallos con un valeres hecho de forma de naturaleza de hombre, que atado con sus cintas se lo ponían; y se han quitado por ello 200 azotes" (Cristobal de Chaves)


TELÉMACO Y PISÍSTRATO.




El hijo de Ulises viajó a Pilos en busca de noticias sobre su padre. Allí entabla una estrecha amistad con Pisístrato, el joven hijo del rey Néstor.

Ambos comparten cama en el palacio y viajan juntos en carro hacia Esparta. Para los griegos clásicos, este tipo de camaradería masculina intensa formaba parte de las relaciones que se daban entre os jóvenes.

En Esparta son recibidos en el palacio por Helena y Menelao, quienes celebraban las bodas de sus hijos. Menelao no murió en Troya, y Elena regresó con su esposo.

Los sirvientes bañan y ungen con aceite a Telémaco y Pisístrato antes de que se les pregunte siquiera quiénes son. Después se les asignan asientos de honor junto al rey para compartir la comida. Mientras Helena y Menelao representan una pareja madura que intenta reconstruir su hogar tras la guerra, Telémaco y Pisístrato on una pareja joven. Pisístrato explica a Menelao el motivo del viaje de Telémaco y reforzando ese vínculo de apoyo mutuo entre ambos. Después van a su habitación, donde Elena les ha preparado una cama para que duerman juntos.

Durante la cena, al recordar las penurias de la Guerra de Troya y la desaparición de Odiseo, todos los presentes (Menelao, Helena y los dos jóvenes) rompen a llorar.

Al volver de Esparta y acercarse a Pilos, Telémaco le pide un favor a Pisístrato. Le ruega que no lo lleve al palacio de Néstor. El hijo de Ulises tiene prisa por regresar a Ítaca debido a la amenaza de los pretendientes de su madre y teme que Néstor lo retenga.

Su història es la unica relación homoerótica que aparece en la Odísea, y raramente se cita o se muestra.





PLATÓN Y EL AMOR HACIA LOS EFEBOS




Para Platón, la belleza de los efebos (los jóvenes varones en la antigua Grecia) no es un fin en sí misma, sino el primer peldaño físico hacia el conocimiento del Arquetipo de la Belleza Absoluta.

En El Banquete, Platón introduce el concepto de la "escalera del amor" (conducido por el dios Eros), donde el cuerpo del efebo es el punto de partida indispensable. El amante se siente atraído inicialmente por la belleza física de un joven específico, éste comprende que la belleza de cualquier cuerpo es hermana de la de otro, abstrayendo el concepto.

«Entonces ese joven me pareció admirable tanto por su talla como por su belleza.» //«Y me parecía que todos los demás estaban enamorados de él.» ( Càrmides 154c–d)

"Es preciso, en efecto, que quien quiera ir por el recto camino a este fin empiece desde joven a dirigirse hacia los cuerpos bellos." (El Banquete, 210a)

"Al darse cuenta de esto, debe hacerse amante de todos los cuerpos bellos y calmar ese violento deseo por uno solo, considerándolo como algo de poca importancia." (El Banquete, 210b)

«El que está enamorado de un joven, cuando encuentra un alma bella y noble, la ama y desea tenerla siempre junto a sí.» (El Banquete)

"Por eso no se aparta de su lado, ni de día ni de noche, sino que sigue al amado a dondequiera que vaya, poseído por el deseo." (Fedro, 252a)




LA POESIA HOMOERÓTICA DE SAN JUAN DE LA CRUZ





La obra del místico y poeta español San Juan de la Cruz (1542–1591) fue concebida bajo un propósito estrictamente espiritual y teológico. Sin embargo, su poesía es una de las muestras más intensas de erotismo literario en español y ha sido ampliamente leída, estudiada y reapropiada en clave homoerótica debido al género de sus protagonistas y a la radical sensualidad de su lenguaje.

Al ser Cristo un referente estrictamente masculino, algunos autores señalan que las metáforas de San Juan celebran, de manera inevitable e inconsciente en su época, la belleza del deseo y el amor apasionado entre dos varones.

Ensayistas contemporáneos han comparado la experiencia mística de la Noche oscura (salir a escondidas, buscando un amor secreto que la sociedad no entiende) con la experiencia histórica de vivir y buscar el amor homosexual en la clandestinidad. San Juan escrbió los versos de amor más apasionados de la lengua castellana dirigidos a otra figura masculina.

"Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura,
sino con la presencia y la figura.
" (Cántico espiritual)

Otro fragmento muy conocido:

"Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos
."

Quizá el pasaje más intenso sea:

"Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura."



MISTICISMO Y HOMOEROTISMO EN RAMON LLULL.




El concepto de mística y homoerotismo en la obra de Ramon Llull (1232-1316) es un campo de estudio fascinante. Analiza la intersección entre el lenguaje amoroso de la tradición sufí, la erótica trovadoresca y el amor divino.

En la edad media, el deseo hacia la divinidad se expresaba a menudo con códigos amorosos humanos. En Llull, esto se traduce en una relación espiritual que trasciende a los géneros y adopta formas corporales y pasionales.

La obra clave para entender esta dinámica es el Llibre de l'Amic e l'Amat(c. 1283). La relación mística se construye exclusivamente entre el Amigo (el fiel, el alma humana, el hombre) y el Amat (Dios, representado metafóricamente en masculino). Llull utiliza el método de los sufíes. Estos filósofos expresaban el éxtasis divino mediante la poesía amorosa, a menudo usando la figura del adolescente masculino bello (el gulam) como reflejo de la belleza de Dios.

Llull cambia la tradición de los trovadores. En lugar de cantar a la dama, el Amigo canta, llora y enferma de amor por un hombre divino: el Amado. Este homoerotismo no debe entenderse como una práctica sexual académica, sino como una sublimación del deseo erótico masculino hacia un objeto de deseo también masculino. El Amigo describe su amor con síntomas físicos y carnales. Amat le abraza, le hiere y le hace enfermar de amor. El Amic es buscado a través de la belleza formal. La pulcritud del rostro, la voz y la mirada del Amat evocan una pasión que utiliza los mismos mecanismos psíquicos que la atracción humana entre hombres.

«El amigo besaba su amado con labios de pensamientos y suspiros de amor.»

«El amigo buscaba su amado por montañas y valles, y no encontraba reposo hasta que lo encontró.»

"El Amigo estaba enfermo de amor por Amat; y Amat le curaba con recuerdos de su propia belleza."


Estos versos recuerdan el Cantar de los Cantares y la poesía de sufíes como Jalal al-Din Rumi o Hafez, en los que el lenguaje amoroso entre figuras masculinas ha sido objeto de lecturas homoeróticas.




HOMOEROTISMO Y CASTIDAD ESPIRITUAL EN LAS LEYENDAS ARTÚRICAS 





Galahad, fill de Sir Lancelot, era considerado el "caballero perfecto", por tenía el objetivo de buscar el Santo Grial. Pero, aunque no existía una relación física, Galahad comparte vínculos afectivos de extrema devoción con otros hombres, formando una trinidad inseparable junto a Sir Percival y Sir Bors. Los textos medievales describen un intenso afecto mutuo que hoy se define como "lazos homoafectivos intensos". Estos hombres vivían, viajaban y compartían visiones místicas con una intimidad emocional absoluta.

Sir Lavaine en la obra de Thomas Malory, muestra una devoción tan extrema y apasionada hacia Lancelot que también ha sido objeto de lecturas de amor entre hombres.

La relación entre Sir Lancelot y el rey Galehaut (el "Señor de las Islas Lejanas") proviene del Ciclo de la Vulgata (siglo XIII) y es descrita por los filólogos medievalistas como una de las conexiones emocionales más intensas, trágicas y abiertamente homoeróticas de toda la literatura medieval. A diferencia del amor cortés tradicional, la historia de Galehaut introduce un triángulo amoroso único: Galehaut ama a Lancelot, Lancelot ama a la reina Ginebra, y Galehaut se sacrifica para que Lancelot sea feliz.

Los textos del Lanzarote en prosa no tratan esta relación como una simple camaradería militar. Destaca que las declaraciones que se hacen el uno al otro utilizan el mismo vocabulario apasionado que el amor heterosexual de la época. Así cuando Galehaut teme perderlo, le suplica: "¿Y qué haré yo, que he puesto en ti mi corazón y mi persona?".Lancelot le responde: "Seguramente, señor... os amaré por encima de todos los [demás] hombres del mundo"

Cuando Lancelot descubre que su compañero ha muerto por su ausencia, ordena que, cuando llegue su propio día, ambos sean enterrados juntos en la misma tumba dentro del castillo de Galehaut, para eternizar su unión espiritualmente.

Dante Alighieri, en su Divina Comedia menciona que Paolo y Francesca ceden a la lujuria tras leer el libro de Lancelot y Galehaut: "Galeotto fu il libro e chi lo scrisse" (Galeoto fue el libro y quien lo escribió). A raíz de esto, en italiano y castellano, la palabra "galeoto" pasó a significar "alcahuete".


MUBARAK Y MUZAFAR, LOS AMANTES QUE GOBERNARON VALENCIA




El año 1010, en la recién creada Taifa de Valencia. Dos esclavos amantes gobernaron juntos. Mubarak y Muzaffar, dos eunucos de origen europeo que alcanzaron el poder supremo.Las crónicas de la época confirman esta relación y su particular mandato a través de distintos detalles históricos.

Pertenecían a los saqaliba (esclavos de origen eslavo o cristiano europeo). Habían sido capturados, castrados, islamizados y educados para la administración del califato. Antes de gobernar, trabajaban como supervisores de las acequias y los sistemas de regadío de la huerta de Valencia. Tras la desintegración del Califato de Córdoba en el año 1010, tomaron el control de la ciudad de Valencia (Balansiya) y de Játiva. Se convirtieron en los primeros corregentes y emires de la taifa.

El historiador andalusí Ibn Idari dejó una descripción muy directa sobre la naturaleza de la relación que mantenían en el alcázar de Valencia. Según él, los esclavos Mubarak y Muzaffar gobernaron conjuntamente con una estrecha relación personal, compartiendo vida, aposentos y boato en el alcázar del emirato.Ambos compartían igualdad de condiciones en palacio, ropas y caballos, llegando a acuñar moneda conjunta en 1016.

Pero para mantener el poder, impusieron altos impuestos que provocaron un profundo descontento. Esto desencadenó una revuelta popular en el año 1018 que acabó con sus vidas y su gobierno.


DIÓGENES EL PERRO Y EL SEXO








Diógenes de Sínope no tenía una postura moral en contra de las relaciones homosexuales, ya que para él toda forma de sexualidad era un impulso meramente natural que debía satisfacerse con la mayor autosuficiencia y el menor apego posible.

Como principal exponente de la escuela cínica, el filósofo apodado "El Perro" basaba su vida en la anaideia (irreverencia o desvergüenza) y la búsqueda de la autosuficiencia extrema (autarquía). La vida desapegada de ls perros era un ejemplo para él.


Diógenes atacaba las instituciones griegas como el matrimonio tradicional, la estructura familiar y las normas de cortejo de la época, tanto de parejas heterosexuales como del modelo de pederastia homosexual de la Atenas clásica. Según Diógenes Laercio en su obra Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, Diógenes defendía que las mujeres y los hombres debían ser comunes, y que el concepto tradicional de "matrimonio" no tenía sentido. Proponía que las relaciones debían basarse en el consentimiento mutuo de los involucrados, sin importar el género.

Para él, el deseo sexual era un apetito físico idéntico al hambre. Consideraba absurdo el sufrimiento emocional o el esfuerzo económico que los hombres invertían para conquistar a una pareja (ya fuera una mujer o un joven). Diógenes se masturbaba en público en el ágora de Atenas. Cuando los ciudadanos le recriminaban este comportamiento, él respondía con ironía: "¡Ojalá frotándome el vientre pudiera quitarme el hambre de una manera tan fácil y barata!".

En la Atenas del siglo IV a.C., las relaciones entre hombres eran comunes y aceptadas socialmente. Diógenes no criticaba la orientación sexual en sí misma, sino el apego emocional y la pérdida de libertad que conllevaba el enamoramiento. Si un impulso sexual podía saciarse de forma rápida, cualquier práctica —homosexual, heterosexual— era completamente válida.

IMAGEN
Diógenes, el cínico, y Alejandro Magno.

dimarts, 4 d’agost del 2026

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO Y LA TRANSEXUALIDAD

 En dos ocasiones Ovidio nos muestra como dos personajes cambiaron de género, hecho poco frecuente entre los humanos en la mitologia griega.

Trabajos en madera basados ​​en las Metamorfosis. Bernard Salomon.


El cambio de género de Ifis, en las Metamorfosis de Ovidio (libro X), es uno de los relatos más fascinantes de la literatura clásica, considerado hoy en día por la crítica académica como un antecedente pionero en la representación de la identidad trans y la diversidad.

La transformación ocurre no como un castigo divino, sino como un acto de compasión para salvar un amor imposible y la vida de la propia protagonista. 

El mito se sitúa en Creta. Un hombre humilde llamado Ligdo advierte a su esposa embarazada, Teletusa, que si da a luz a una niña, deberán matarla, pues no tienen recursos para pagar una dote. La diosa egipcia Isis se le aparece en sueños a Teletusa y le promete ayuda. 

Cuando nace una niña, la madre oculta la verdad al padre y decide criarla públicamente como a un varón. Le pone el nombre de Ifis, un nombre andrógino común para ambos sexos en la antigüedad.

Ifis crece con las vestimentas, la educación y los roles asignados a los hombres. Al llegar a la adolescencia, su padre arregla su matrimonio con Iante, una hermosa joven de la región. Al pasar tiempo juntas, ambas se enamoran profundamente.  Iante ama a Ifis creyendo que es un hombre y ansía el día de la boda.Ifis vive atormentada por su secreto. Sabe que su cuerpo es biológicamente femenino y Ovidio escribe un conmovedor monólogo donde ella lamenta amar a otra mujer en un mundo donde el matrimonio entre mujeres es socialmente inviable.

«¿Qué he de hacer? Me atormenta un amor nuevo, desconocido para todos.» «Yo amo lo que no puedo alcanzar.

La víspera de la boda, la madre, desesperada por el inminente descubrimiento del engaño, acude junto a Ifis al templo de Isis a suplicar un milagro. La diosa atiende los ruegos. Ovidio describe la transformación física de Ifis de manera gradual mientras camina:Sus pasos se vuelven más largos y firmes. Su piel pierde la palidez y sus rasgos se vuelven más marcados. Su cabello se acorta notablemente. Su fuerza física aumenta y su sexo biológico cambia al de un varón. 

"El rostro parecía más vigoroso; aumentaron sus fuerzas; el cabello era más corto; su aspecto tenía mayor energía que antes.-Yante se unió a Ifis, ya convertido en hombre -El nuevo varón experimenta un nuevo amor"  (Virque novus Venerem novam sentit.)

El poema concluye al día siguiente con la celebración del matrimonio legítimo entre Ifis y Iante, presentándolo como un final feliz. 




A diferencia de otras metamorfosis donde las personas se convierten en animales o plantas, aquí Ifis pasa de un género a otro. El texto sugiere que la crianza y el comportamiento de Ifis ya eran los de un hombre; la intervención de la diosa solo adecúa su cuerpo a la identidad que ha vivido. 

Los estudios de género actuales en filología clásica rescatan la figura de Ifis (junto a otros personajes ovidianos como Tiresias o Ceneo) para analizar cómo el mundo antiguo ya teorizaba sobre la flexibilidad del género y los tránsitos de identidad. 

Para entender cómo veían los griegos y los romanos lo que hoy llamamos transexualidad, debemos hacer una precisión importante: ellos no tenían el concepto moderno de "identidad de género" ni la palabra "transexualidad". No entendían el género como algo interno e identitario, sino a través de los roles sociales, el estatus y el comportamiento.

Aun así, sus mitos, leyes y crónicas demuestran que convivían con el tránsito de género de formas muy diversas: con fascinación en el mito, con rechazo legal en la vida pública y con total integración en ciertos ritos religiosos.

Hermafrodito dormido, vista delantera.  Museo de Louvre, París. El original fue esculpido en 1619 por Gianlorenzo Bernini.




El mito de Ceneo (en griego, Καινεύς, Kaineús; antes llamado Cénide, Καινίς, Kainís) es uno de los relatos más interesantes de la mitología griega por tratarse de una transformación de sexo permanente. La versión más influyente se encuentra en las Metamorfosis de Ovidio (libro XII), aunque el mito era anterior.

Cénide era una joven de Tesalia de extraordinaria belleza. Según el mito, el dios Poseidón se enamoró de ella y la poseyó. Como compensación, le ofreció concederle cualquier deseo. Entonces Cénide pidió algo inesperado:

«Haz que nunca más pueda sufrir lo que he sufrido; conviérteme en hombre.»




Poseidón aceptó su petición y, además, le concedió que su cuerpo fuera invulnerable a las armas. Desde ese momento pasó a llamarse Ceneo, un guerrero invencible. Un héroe invulnerable

Ceneo llegó a ser uno de los más famosos héroes de los lápitas y participó en la célebre lucha entre los lápitas y los centauros durante las bodas de Pirítoo. Así los centauros descubrieron que las espadas no lo herían; las lanzas rebotaban; y ninguna arma podía atravesar su piel.

Así que los centauros desesperados, cambiaron de estrategia.En lugar de intentar herirlo, los centauros comenzaron a arrojar sobre él enormes troncos de árboles y rocas. Lo aplastaron bajo una montaña de madera hasta hacerlo desaparecer. Unos dicen que murió asfixiado bajo el peso; otros afirman que fue tragado por la tierra; algunos añaden que su alma salió convertida en un ave.

Ovidio describe la escena con gran fuerza dramática, en el libro XII de las Metamorfosis. El anciano héroe Néstor recuerda la historia de Ceneo y dice, en esencia:

«Antes había sido mujer; ahora era un hombre célebre por sus hazañas.» Y los centauros, incapaces de herirlo, «Arrancaban fresnos, robles y pinos enteros y los arrojaban sobre él hasta ocultarlo bajo una montaña de árboles.»


 Ceneo simboliza al guerrero perfecto e invulnerable, su transformación representa el abandono definitivo de una identidad asociada a la vulnerabilidad para asumir otra ligada al poder. El deseo de Cénide nace del rechazo a volver a sufrir la violencia padecida.


Es uno de los pocos relatos clásicos que narran una transición de mujer a hombre de forma permanente, motivo por el cual ha recibido atención en estudios sobre género y recepción de la Antigüedad. A diferencia de Ifis, cuya transformación ocurre para hacer posible su matrimonio con Yante, Ceneo pide convertirse en hombre por decisión propia, como respuesta a una experiencia traumática. Esa diferencia hace que ambos mitos, aunque similares por el cambio de sexo, tengan significados muy distintos dentro de las Metamorfosis.



Texto propio a partir de antiguas publicaciones en este blog, más información solicitada a google y ChatGPT. Imagenes procedentes de las redes, salvo la última que lo es a partir de la IA. 

diumenge, 2 d’agost del 2026

UNA MIRADA CLÁSICA A LA RELACIÓN "AQUILES-PATROCLO"

 

¿Cómo trataron los textos clásicos la relación entre Aquiles i Patroclo? ¿Quién fue el erastés (adulto) y el erómenos (joven y pasivo)? Una historia de amor apasionante que ha sobrevivido el paso de los siglos.



"La venerada fuerza de sus muslos no respetaste, tú, a pesar de nuestros besos..."

Este fragmento pertenece a la obra perdida Los mirmidones del dramaturgo griego Esquilo. En ella, Aquiles reprocha amorosamente al cuerpo de Patroclo haber ido a la batalla a pesar de su estrecha relación.
Este texto es considerado un testimonio clave de la relación amorosa y física entre ambos héroes en la literatura clásica. Además, es un ejemplo fundamental de cómo los autores posteriores a Homero interpretaban su vínculo.
Al inicio de la obra, el coro (formado por los soldados mirmidones) y los embajadores griegos acuden a la tienda de Aquiles para rogarle que regrese a la batalla. En estos versos se conserva el reproche que le hacen por su pasividad mientras los troyanos queman los barcos:
"¿Ves esto, glorioso Aquiles, el dolor de los aqueos que caen por las lanzas, mientras tú te sientas escondido dentro de tu tienda?"
(Cita conservada por Aristófanes en su comedia 'Las ranas') 
En otro texto recuperado, el propio Aquiles responde furioso a los mirmidones revelando que sus propios hombres se han vuelto contra él por no pelear: []
"¡Pretenden lapidarme!" (Aquiles a su heraldo, aludiendo a las amenazas de muerte por lapidación de sus propios soldados). []
Metáforas de la traición y la desdicha:
Otro fragmento muy famoso de esta misma obra utiliza una conocida fábula de Esopo adaptada a la tragedia. En ella, Aquiles expresa cómo el daño recibido proviene de los suyos propios (haciendo eco de su disputa con Agamenón):
"Así dice la fábula libia: una vez un águila, herida por una flecha, miró la vara con plumas y dijo: 'No soy vencida por otros, sino por mis propias plumas'."
(Cita conservada por Dionisio de Halicarnaso)
El lenguaje enigmático de Esquilo:
Se conserva también un breve texto de dos líneas, famoso porque el comediógrafo Aristófanes se burlaba de él debido al uso de palabras inventadas o excesivamente pomposas por parte de Esquilo:
"...los mascarones de proa de nuestros barcos, con forma de gallo-caballo dorados, hechos con laborioso empeño, se están derritiendo [por el fuego troyano]." 
Más lamentos sobre el cuerpo de Patroclo:
El pasaje de los muslos citado originalmente pertenecía a un monólogo mucho más amplio donde Aquiles lloraba la muerte de Patroclo frente a su cadáver. Justo antes o después de esa sección, se conserva otra línea desgarradora dirigida al difunto: 
"Tú que no devolviste la pureza de mi amor..."
Gracias a estos restos textuales, los expertos confirman que la obra se estructuraba en tres grandes momentos: la obstinada negativa de Aquiles a luchar, la partida y trágica muerte de Patroclo, y el desolador lamento final de Aquiles antes de jurar venganza. 

En esta imágen podemos ver como un adulto (erastés), Patroclo, cura las heridas a su joven amante Aquiles (erómenos). Si leemos detenidamente la Ilíada, veremos como Héctor recibió ayuda directa de un dios y de otro guerrero para poder matar a Patroclo en la Ilíada de Homero. A pesar de que Héctor se llevó la gloria y la armadura, el combate fue completamente desigual porque Patroclo fue atacado por tres lados diferentes. De lo contrario podia haber acabado con Héctor, no muestra para nada que fuera un inexperto adolescente.
La relación entre Aquiles y Patroclo es uno de los vínculos más analizados de la literatura clásica. Aunque Homero en la Ilíada no la define explícitamente con términos sexuales, los autores de la época clásica (siglos V y IV a.C.) dieron por sentado que se trataba de una profunda relación romántica y erótica.



Varios textos fundamentales de la antigüedad abordan, discuten y celebran este amor:
El origen: La Ilíada de Homero (Canto XVIII y XXIII)
Aunque no contiene etiquetas modernas, la intensidad del dolor de Aquiles ante la muerte de Patroclo establece las bases de la interpretación amorosa. Sus propias palabras muestran un afecto que supera a cualquier otro lazo: [1]
"Mi querido compañero ha muerto, Patroclo, a quien yo apreciaba más que a todos mis camaradas, tanto como a mi propia vida. ¡Lo he perdido!"
(Canto XVIII, 80-82) 

NOTA: Comparad este texto con el lamento de David ante el cuerpo de Jonatan "a quien yo amaba más que a todas las mujeres" 

Más adelante, el propio fantasma de Patroclo se le aparece a Aquiles para rogarle que, cuando el héroe muera, sus cenizas no sean separadas: 
"Te pediré una última cosa, concédemela por favor. No permitas que entierren mis huesos separados de los tuyos, Aquiles; deja que descansen juntos... Que una sola urna guarde nuestros huesos, siempre juntos."
(Canto XXIII, 83-92) 
Al final del poema, Aquiles cumple este deseo mezclando sus cenizas en una vasija de oro. 
Terminada la guerra, Odiseo visitó fugazmente el mundo de los muertos, donde reencontró a su antiguo compañero de armas: “No debe apenarte estar muerto, porque allá arriba los hombres honran tu memoria”. Pero Aquiles, repentinamente enamorado de la vida, contesta: «Preferiría ser labrador en tierra ajena antes que reinar sobre todos los muertos. ¡Ay, si pudiera volver bajo el sol!». Desde las sombras, el legendario Aquiles envidia las vidas corrientes, anónimas y apacibles. (Texto procedente de Irene Vallejo, El Pais)



El Banquete de Platón (Discurso de Fedro)
En este célebre diálogo sobre la naturaleza del Amor (Eros), el personaje de Fedro utiliza a Aquiles y Patroclo como el ejemplo supremo de amantes aprobados por los dioses. Fedro incluso corrige la obra de Esquilo, argumentando sobre quién era el miembro más joven de la pareja: 
"Esquilo desbarra cuando afirma que Aquiles estaba enamorado de Patroclo... Aquiles era mucho más joven y no tenía aún pelo de barba, además de ser mucho más hermoso, como dice Homero." 
"Por esta razón los dioses le han honrado más que a todos los hombres, mereciendo su admiración por el sacrificio que hizo... prefiriendo la venganza de Patroclo a su propia vida, quiso no sólo morir por su amado, sino también morir sobre su cadáver." 
Contra Timarco del orador Esquines
En el año 345 a.C., el político ateniense Esquines pronunció un famoso discurso judicial. En él apela al conocimiento general de los ciudadanos sobre el amor entre los dos héroes, afirmando que Homero decidió camuflar el erotismo de la relación bajo un velo de sutileza poética porque el enorme tamaño de su amor era evidente: 
"Homero, aunque habla en muchos pasajes de Patroclo y Aquiles, oculta su amor y evita dar nombre a su afecto, considerando que la extraordinaria grandeza de su amor mutuo quedaría completamente manifiesta para los oyentes ilustrados."
Amores de Pseudo-Luciano
En esta obra de época romana (atribuida tradicionalmente al escritor satírico Luciano de Samósata), los personajes debaten los méritos del amor hacia las mujeres frente al amor hacia los hombres. Para defender el romance entre varones, se recurre directamente a estos personajes:
"Patroclo fue el compañero de Aquiles, pero no como un simple subordinado en el carro de guerra; el amor unía sus almas de una manera que ningún lazo ordinario de camaradería podía igualar."





Kabafis y loa Caballos de Aquiles 


Inspirándose en los cantos XVI y XVII de la Ilíada, Kavafis desplaza el foco de atención de los guerreros y se concentra en el llanto de Balio y Janto, los caballos inmortales de Aquiles, al contemplar el cuerpo inerte de Patroclo: 

El poema describe cómo los caballos inmortales de Aquiles lloran desconsolados al ver a Patroclo muerto. Muestran su indignación y tristeza sacudiendo sus crines y golpeando la tierra ante la inanimada figura del joven guerrero, reflejando el dolor por la vida perdida. 

En la obra, Zeus observa con lástima el llanto de los caballos, lamentando haber dado criaturas inmortales a los mortales, condenándolas a sufrir la fragilidad humana.

Kabafis en el poema Infidelidad reconstruye el banquete de bodas de los padres de Aquiles (Peleo y la diosa Tetis). Describe cómo el dios Apolo se levantó durante la celebración para cantar y profetizar el futuro del hijo que iba a nacer. El dios aseguró que Aquiles tendría una vida dichosa, libre de enfermedades y de larga duración. Prometió que Tetis sería una madre feliz. Años después, durante la guerra de Troya, los jefes heridos de los griegos lloraban la muerte de Aquiles. Tetis, rota por el dolor, recordó las palabras de Apolo en su boda. El poema concluye revelando que el propio Apolo —el mismo dios que había prometido protegerlo y cantado su gloria— bajó a Troya, ayudó a los troyanos y mató a Aquiles.

..."Entonces Tetis se desgarró sus vestiduras de púrpura,
y se quitó de encima y arrojó al suelo
los anillos y los brazaletes.
Y en su dolor recordaba las antiguas bodas,
y preguntaba qué hacía el dios sabio,
dónde estaba el poeta que habla tan bien en los banquetes,
dónde estaba el profeta cuando a su hijo mataban
en la flor de su juventud"...


Aquiles«Preferiría ser labrador en tierra ajena antes que reinar sobre todos los muertos. ¡Ay, si pudiera volver bajo el sol!».