divendres, 31 de juliol del 2026

LA POESÍA HOMOERÓTICA DEL POETA PERSA RŪMĪ

Rumi es uno de los poetas más queridos, respetados y leídos en el Irán actual. Aunque nació en la región histórica del Khorasan y vivió en la actual Turquía, escribió casi toda su obra en lengua persa, lo que le convierte en un pilar fundamental de la identidad cultural iraní. El 30 de septiembre, Irán celebra el dia dedicado al poeta Rumí. 
Shams y Rumí juntos, rodeados de muchachos


Su obra es claramente homoeròtica. Su relación con Shams de Tabriz fue el gran amor de la vida de Rumi, su inspiración absoluta, fue Shams, que era un hombre mayor y un derviche errante (no un joven). Su unión fue conocida como "el amor de los santos". Tras la desaparición de Shams, Rumi encontró a un nuevo compañero espiritual en Salah al-Din, un orfebre que tampoco era un chico joven, sino un hombre maduro y sencillo. 

“Las lágrimas.”
Las lágrimas húmedas
son el lenguaje
del arrepentido.


Hay palabras
que no alcanzan.
Entonces hablan
los ojos.
Y, a veces,
una lágrima sincera
dice más
que un largo discurso.

Jalal al-Din Rumi fue un maestro sufí. Antes, Rumi era un prestigioso jurista y teólogo suní. El encuentro con el derviche errante Shams de Tabriz transformó profundamente su vida espiritual y su obra. A partir de ese momento, abandonó la enseñanza para dedicarse a la poesía mística, unido siempre a su amante. La muerte de Shams inspiró a miles de poemas donde Rumi habla de su amado con una intensidad extraordinaria. Hoy es uno de los grandes poetas populares en Irán.


Jalal al-Din Rumi, fundador de la Orden de los Cerviches Giratorios, mostrando su amor por su joven discípulo Hussam al-Din Chelebi. c

La ambigüedad intencionada y la ausencia de determinantes (artículos) son recursos clave en la poesía mística del autor persa Jalal al-Din Rumi, diseñados para difuminar los límites terrenales y expandir el significado espiritual. En el idioma persa clásico (farsi), la estructura gramatical carece de artículos definidos masculinos o femeninos, lo que genera un vacío lingüístico que Rumi aprovecha para crear una poesía universal y sin etiquetas. 


Sin ti, el jardín es espinas.
Sin tu rostro, la primavera es invierno.
Ven, porque sin ti
ni mi alma conoce su camino.

Bésame una vez más,
amigo de rostro de luna;
que tu aliento
resucite ese corazón muerto.


Algunos expertos sostienen que la relación con Shams tenía una dimensión amorosa profundísima, expresada con un lenguaje claramente homoerótico. Otros remarcan que ese lenguaje era habitual en la poesía sufí, que simbolizaba la unión con Dios. Muchos consideran que ambas lecturas no se excluyen: el deseo humano podía convertirse en el vehículo para hablar de la experiencia mística.

Este poema me recuerda mucho a Ramon Llull (A L'AMANT)


El amante no busca recompensa.
Sólo desea
la mirada del amado.
Cuando el amado aparece,
el mundo desaparece.
Cuando el amado habla,
mil libros permanecen mudos.
Cuando el amado sonríe,
el corazón se convierte en un jardín.
Quien ha probado ese amor
ya no volverá a ser lo mismo.


Ramon Llull escribe: «El amigo buscaba su amado por montañas y valles; preguntaba a las bestias ya los pájaros si le habían visto.» O bien: «El amigo lloraba, y las lágrimas eran mensajeras del amado.» Este tipo de imágenes recuerdan mucho a Rumi, que también convierte la búsqueda de Dios en una historia de amor apasionada






EL CLAMOR DEL AMANTE AL AMADO

Mi espalda se ha quebrado bajo el peso de mis pensamientos.
Amado mío, ven y acaricia mi cabeza con misericordia.
La palma de Tu mano sobre mi cabeza me concede descanso;
Tu mano es signo de Tu generosa providencia.
No apartes Tu sombra de mi cabeza.
Estoy afligido, afligido, profundamente afligido.
El sueño ha abandonado mis ojos
por el anhelo que siento por Ti,
oh, Envidia de los cipreses.
Toma mi vida; Tú eres la Fuente de la Vida.
Lejos de Ti, me cansa incluso vivir.
Soy un amante conocedor de la locura de los amantes;
estoy cansado del saber y de la razón.



En Yalal ad-Din Muhammad Rumi aparecen con frecuencia imágenes de jóvenes de extraordinaria belleza. En la tradición sufí, esa belleza suele funcionar a la vez en dos niveles: puede leerse como la belleza humana concreta y, al mismo tiempo, como reflejo de la Belleza divina. Esa ambigüedad es una de las características de su poesía.

Algunos pasajes especialmente representativos son:

"Ven, hermoso muchacho,
no dejes mi alma en la confusión.
Tu rostro es el jardín donde florece la primavera,
tus labios son el vino que devuelve la vida."

En otro poema dice:

"Cada vez que veo tu rostro juvenil,
el mundo entero rejuvenece.
¿Cómo podría apartar los ojos
de una belleza que Dios mismo ha creado?


Y en un célebre gazal del Diván de Shams escribe:

"¿Quién es ese joven que ha entrado en la taberna?
Con una sola mirada
ha robado la razón de todos los sabios."


También encontramos versos como:

"El joven de rostro de luna pasó junto a mí;
mi corazón dejó de pertenecerme.
No preguntes qué religión profeso:
desde entonces pertenezco a su belleza."

NOTA:

Hay un detalle interesante: las miniaturas antiguas no suelen representarlos como una pareja afectiva en sentido moderno. Los muestran conversando, contemplándose o compartiendo una experiencia mística. Sin embargo, los artistas enfatizan la intensidad de su vínculo mediante gestos, la proximidad física y símbolos como árboles entrelazados, jardines o la luz solar (Shams significa literalmente "Sol"), jovenes disfrutando de su conversación, tocando música e incluso disfrutando del vino.




dimarts, 28 de juliol del 2026

LA HISTORIA ENTRE ALEJANDRO Y EL PRÍNCIPE VOLKONSKY

 Nieto de Catalina la Grande, Alejandro I llegó al trono de Rusia  tras el asesinato de su padre Pablo I.  El complot que acabó con la vida del zar, no contó con cu participación directa. Anque seguramente él y su amante el príncipe Peter Volkonsky estaban de alguna manera relacionados.

Retrato del Zarevich Alejandro Pavlovich en su época juvenil, según Lampi.


El zar Pablo I de Rusia fue asesinado en la noche del 23 de marzo de 1801  en su dormitorio del recién construido Castillo de San Miguel en San Petersburgo. Este regicidio fue el resultado de una conspiración organizada por la nobleza y altos mandos militares rusos, descontentos con las erráticas políticas del monarca.

Los organizadores fueron Peter von der Pahlen, gobernador militar de San Petersburgo y cerebro organizador del complot, y Nikolái Zúbov, él ultimo amante de Catalina la Grande y miembro clave del asalto.

Alejandro I estaba completamente implicado en la conspiración para deponer a su padre. El cerebro del golpe, Peter von der Pahlen, se reunió con él repetidamente para obtener su consentimiento, que lo dio a cambio de que se respetara la vida de su padre. Cuando le informaron que su padre había muerto en el forcejeo, Alejandro sufrió un colapso nervioso. La culpa por haber facilitado indirectamente el regicidio lo persiguió de manera obsesiva durante todo su reinado.

Aunque  Piotr Volkonsky no estuvo implicado directamente, si lo estuvo se hermano. Tras asumir el trono, Alejandro I nombró a Piotr Volkonsky como su ayudante de campo debido a su profunda lealtad. Volkonsky se convirtió en uno de sus hombres de máxima confianza, llegando a ser Jefe del Estado Mayor durante las Guerras Napoleónicas y Ministro de la Corte Imperial.


Piotr Volkonsky 


 El zar era un hombre de carácter profundamente ambiguo, reservado y afectuoso con sus círculos masculinos íntimos de asesores (el llamado Comité Secreto), lo que generó rumores en las cortes europeas. Oficialmente la relación con Volkonsky fue estrictamente de fraternidad militar, profunda amistad y confianza política.

Pero las fuentes históricas, crónicas de la época y testimonios de las campañas militares afirman que Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky compartían habitación y dormían juntos de manera habitual. Hecho que hoy en Rusia esta  totalmente censurado. : Los diarios de los oficiales de la época describen cómo el zar prefería la compañía directa de Volkonsky para descansar, mostrando un nivel de intimidad física y personal que llamaba la atención de la corte.

El argumento más citado por quienes defienden que eran amantes es un episodio documentado en el que Alejandro I, superado por la presión de la corona, rompió a llorar ante Volkonsky y le propuso renunciar al trono para retirarse juntos a vivir en una villa en el Mar Negro. Mikhaylovsky-Danilevsky (1) también dejó por escrito cómo operaba esta unión en el día a día, confirmando los rumores del palacio:"El emperador no podía pasar un solo día sin Volkonsky. En los viajes y campamentos, siempre compartían la misma habitación, y Volkonsky era el único que tenía acceso libre a sus aposentos privados a cualquier hora, incluso cuando el zar descansaba en su lecho".




Tuvieron que enfrentarse a la invasión napoleónica. Al final la humillante derrota de las tropas francesas convirtió a Alejandro I en un héroe admirado tanto en su país, como en la Europa absolutista. Napoleón le dejó una comentario envenenado: "Alejandro I es el mas guapo y astuto de los griegos". Sin duda griego era un eufemismo de homosexual, término que aun no existía.

La relación y la profunda lealtad mutua entre el zar Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky duró hasta el último día de vida del monarca, aunque atravesó un bache temporal por motivos puramente políticos.

En 1823, Volkonsky —que ejercía como Jefe del Estado Mayor— tuvo un fuerte enfrentamiento con el ministro de Guerra, Alekséi Arakchéyev , éste era un hombre despiadado pero extremadamente eficiente, y el zar, en un momento de paranoia y cansancio político, se posicionó a su favor. Sintiéndose traicionado, Volkonsky renunció a sus cargos militares y se retiró temporalmente de la corte para viajar por Europa. No obstante, este distanciamiento duró apenas unos meses. El zar no podía gobernar(ni vivir) sin su confidente y lo mandó llamar de vuelta.

Alejandro se casó y tuvo dos hijas que murieron. Todos estos sucesos deterioraron su salud mental. Soñó en imponer un nuevo orden mundial "cristiano" que acabara con el liberalismo, lo único que logró es que fuera recluido los últimos años de su vida.



En otoño de 1825, Alejandro I, gravemente enfermo y deprimido, decidió viajar a Taganrog, una ciudad portuaria apartada en el Mar de Azov. Volkonsky viajó con él y volvió a ocupar su lugar junto a la cama del zar. ]El 1 de diciembre de 1825, Alejandro I murió repentinamente. Volkonsky estuvo presente en la habitación en el momento del deceso. Fue el encargado de vestir el cadáver del zar y de coordinar el doloroso viaje de regreso del cuerpo a San Petersburgo. 

La devoción de Volkonsky alimentó uno de los mitos más fascinantes de Rusia. Se rumoreaba que Alejandro I no había muerto, sino que había fingido su fallecimiento con la ayuda de Volkonsky para cumplir su viejo sueño de abdicar en secreto e irse a vivir al Mar Negro o a Siberia como un ermitaño místico. 

Cuando años más tarde el nuevo zar, Nicolás I, le preguntó directamente a Volkonsky si el ataúd de Taganrog realmente contenía el cuerpo de su hermano, Volkonsky guardó un silencio absoluto y se limitó a llorar, llevándose el secreto a la tumba

A pesar de perder a su gran compañero de vida, Volkonsky continuó sirviendo a la dinastía Románov por respeto a la memoria de Alejandro. El hermano de este, el zar Nicolás I, reconoció su inmensa lealtad y lo colmó de honores. Lo nombró Ministro de la Corte Imperial, cargo que ocupó durante 26 años. Además le otorgó el título de Príncipe Ilustrísimo (Svetleishiy Knyaz) y lo ascendió al rango máximo de Mariscal de Campo en 1843. 

El príncipe Piotr Volkonsky falleció en 1852 a los 76 años, habiendo servido fielmente a tres zares, pero recordando siempre los años en que compartía el lecho de campaña con el hombre que cambió el rumbo de Europa frente a Napoleón. 


Alejandro I, supuestamente retirado en el Mar Negro.



(1), historiador militar y senador. Es recordado por escribir la primera historia oficial de la campaña de 1812 en Rusia bajo las órdenes del zar Nicolás I.

divendres, 24 de juliol del 2026

HÉRCULES E HILAS, UNA HISTÓRIA DE AMOR TRÁGICO

 La historia de amor entre Hércules e Hilas es uno de los relatos románticos y trágicos más célebres de la mitología griega, inmortalizado por poetas clásicos como Teócrito (en su Idilio XIII) y Apolonio de Rodas en la Argonáutica. Su vínculo encarna a la perfección el ideal histórico de la pederastia griega de la Antigüedad.




Hércules (conocido como Heracles en la mitología griega) es el héroe más célebre y popular de la antigüedad clásica, famoso por su fuerza sobrehumana y sus extraordinarias hazañas. Era un semidios, hijo del dios supremo Zeus (Júpiter para los romanos) y de la mujer mortal Alcmena. 

La relación entre ambos, comenzó con un conflicto bélico. Hilas era un príncipe, hijo de Tiodamante, rey de los dríopes. Hércules tuvo una violenta disputa con el rey por un buey de labranza y terminó matándolo en combate. Al ver al joven Hilas, el héroe quedó completamente cautivado por su extraordinaria belleza. En lugar de acabar con el linaje real o esclavizarlo, Hércules lo tomó bajo su protección directa.

Hércules asumió formalmente el rol de erastés (amante/mentor adulto) e Hilas el de erómenos (amado/pupilo joven). Teócrito describe que el semidiós amaba al muchacho con tanta devoción que no se separaba de él ni al amanecer ni al anochecer. Hércules le enseñó todo lo necesario para ser un guerrero formidable, el uso del arco, la lanza y las artes de la caza. Hilas se convirtió en su fiel escudero y portador de armas, compartiendo el día a día del héroe más grande de Grecia.


Hylas va a buscar agua por última vez. Baldassare Franceschini, llamado J. C. Volterrano, 1655. Staatsgalerie, Stuttgart.


Cuando Jasón convocó a los mayores héroes para embarcarse en la nave Argo en busca del Vellocino de Oro, Hércules aceptó la invitación a condición de llevar consigo a su amado. En el barco, Hilas compartía las duras tareas de la tripulación y atendía las necesidades de Hércules, también las sexuales.

El desenlace trágico ocurrió durante una escala en las costas de Misia (en el actual Mar de Mármara). Hércules rompió su remo de madera y se internó en un bosque a cortar un árbol para fabricar uno nuevo. Mientras tanto, envió a Hilas a buscar agua dulce para preparar la cena. Hilas encontró un hermoso manantial conocido como la fuente de Pegas. El lugar estaba habitado por las ninfas del agua (náyades), quienes al ver reflejado el bellísimo rostro del joven efebo en la superficie, quedaron profundamente enamoradas de él. En el momento en que Hilas sumergió su vasija de bronce, las ninfas lo rodearon, lo abrazaron por el cuello y lo arrastraron hacia las profundidades del estanque para retenerlo con ellas para siempre.

Waterhouse, Hylas y las ninfas, Galería de Arte de Manchester, 1896


Al ver que la noche caía y su amante no regresaba, Hércules perdió por completo el control. Abandonó sus armas y comenzó a recorrer la isla de manera frenética, haciendo resonar los bosques con sus gritos desesperados llamando a Hilas. El mito cuenta que Hilas llegó a escuchar los gritos desde el fondo del agua e intentó responder, pero su voz emergió a la superficie como un débil susurro inaudible.

Hércules se negó rotundamente a regresar a la playa. Pasó días buscando sin descanso en cuevas y fuentes, hundiéndose en una profunda depresión y furia. Debido a esto, la nave Argo tuvo que aprovechar los vientos favorables y zarpar dejándolo atrás, interrumpiendo así la participación del héroe en la búsqueda del Vellocino de Oro.

Tras la partida de la nave Argo, la historia de Hércules (Heracles) entra en una fase de profunda frustración. Hércules jamás encontró a Hilas ni pudo vengarlo, ya que el destino del joven pertenecía al reino de los dioses y no al de los hombres. Hilas, por su parte, recibió la inmortalidad de manos de las ninfas. Pasó la eternidad viviendo felizmente con ellas en una cueva submarina, olvidándose por completo de su vida mortal y de Hércules. 

L. Orbeto. Hércules enloquecido.  Bayerische Staatsgemäldesammlungen



Aunque Hércules no pudo vengarse de las ninfas, volcó su inmensa furia contra sus antiguos compañeros de tripulación por haber levado anclas y abandonarlo en la isla.  Los mellizos Zetes y Calais (hijos de Bóreas, el viento del norte) habían sido los que más insistieron a Jasón para que el Argo zarpara sin esperar a Hércules. Años más tarde, Hércules se cruzó con ellos en la isla de Tenos y, en un ataque de ira por aquel antiguo abandono, los mató a golpes con su clava. Tras enterrarlos, colocó una columna de piedra sobre sus tumbas que se movía misteriosamente cada vez que soplaba el viento del norte. 

Después Hércules volvió bajo las órdenes del rey Euristeo para completar las famosas tareas que le darían la inmortalidad (como el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides o la captura de Cerbero).

OTROS AMANTES MASCULINOS

La mitología griega presenta a Hércules (Heracles) como un personaje de pasiones intensas, y los autores clásicos de la época arcaica y clásica le atribuyeron numerosos amantes masculinos (erómenos). 

Para los antiguos griegos, estas relaciones no contradecían sus matrimonios con mujeres (como Megara o Deyanira); al contrario, reforzaban su estatus de héroe civilizador, ya que actuaba como el mentor guerrero y protector de estos jóvenes. 

Hércules Farnesio. Museo Arqueológico Nàpoles


Yolao era hijo de Íficles (el hermano gemelo de Hércules), lo que lo convertía en su sobrino. Sin embargo, en la tradición griega clásica, fue considerado su amante más leal y su escudero (parabates). Las parejas del mismo sexo iban a la tumba de Iolao a jurarse fidelidad mutua. Este culto inspiró directamente la creación del famoso Batallón Sagrado de Tebas, un ejército de élite formado exclusivamente por parejas de amantes masculinos.

Abdero era un joven originario de Locris, hijo del dios Hermes, que se convirtió en el amado de Hércules. Participó en la captura de las Yeguas antropófagas de Diómedes. Pero no pudo controlar la fuerza de los salvajes animales, que terminaron devorándolo.

Admeto era el rey de Tesalia, famoso por haber tenido al dios Apolo como pastor a su servicio. Según el filósofo y mitógrafo Plutarco, Hércules también estuvo profundamente enamorado de Admeto.

En la región de Laconia (Esparta), los ciudadanos veneraban a un joven llamado Elacatas como el erómenos de Hércules. En Esparta existía un santuario dedicado a él, y se le rendía culto porque los espartanos utilizaban este mito para justificar y consagrar institucionalmente las relaciones pedagógico-militares entre sus propios guerreros.

Yolao y Hércules, Mosaico romano


La lista de amantes és infinita, y ya os he tratado otros casos, como el de Filoctetes, Néstor, Frigio...

dijous, 23 de juliol del 2026

EL LIBRO DE BUEN AMOR... HETEROSEXUAL

 El Libro de buen amor, obra cumbre del mester de clerecía escrita por Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, en el siglo XIV, no contiene alusiones explícitas, escenas ni defensas de la sodomía o de las relaciones homosexuales. A diferencia de otras tradiciones literarias medievales o de la literatura clásica posterior, el autor construyó un universo poético marcadamente heterosexual donde el deseo carnal (el "loco amor") se dirige de manera sistemática hacia las mujeres.Sin embargo, el tema despierta gran interés en los estudios críticos debido a los silencios deliberados del autor, su contexto histórico y algunas lecturas contemporáneas en clave de género.




La exclusión del "amor entre varones" según el hispanista Daniel Eisenberg aborda este fenómeno en su ensayo crítico titulado El buen amor heterosexual de Juan Ruiz. Sus principales conclusiones son: Silencio absoluto, pues el Arcipreste no menciona la homosexualidad o la "garzonía" (atracción hacia muchachos jóvenes), ni siquiera con un propósito moralizante o condenatorio. Es una estrategia de omisión? puede ser, en la Edad Media, el tabú en torno a la sodomía —denominada jurídicamente por las leyes de Alfonso X como un delito grave— llevaba a los autores eclesiásticos a evitar nombrarla. El temor radicaba en que su simple mención pudiera actuar como un incentivo o divulgación del pecado nefando.La lujuria era exclusivamente heterosexual: 

Cuando Juan Ruiz enumera y parodia los pecados capitales, o cuando relata los excesos mundanos de don Carnal frente a doña Cuaresma, enfoca el vicio sexual de forma exclusiva en el deseo masculino por la carne femenina (dueñas, monjas o serranas).

Para comprender la ausencia del tema en la obra, es vital entender el contexto legal y social en el que escribía el Arcipreste de Hita.  La legislación de la Corona de Castilla estipulaba que las relaciones anales o actos contra natura —la sodomía— eran castigados con la pena de muerte y la confiscación de bienes. El estigma de la época asimilaba estos actos a la herejía. Un arcipreste católico, al proponer una guía (irónica o real) sobre el "buen amor" frente al "loco amor", limitaba sus ejemplos profanos a transgresiones comunes y menos castigadas, como el amancebamiento o el galanteo




Aunque no existan relaciones homosexuales en la trama, la crítica literaria de la corriente queer ha encontrado elementos de subversión de roles de género en el texto, publicados en monografías como Sexualidades raras y políticas extrañas de Traficantes de Sueños. Los encuentros del protagonista con las serranas (como la Chata de Malangosto) presentan a mujeres hipermasculinizadas que asumen un rol activo, dominante e incluso agresivo. Estas mujeres montañesas secuestran, cargan a hombros y someten sexualmente al narrador, rompiendo los esquemas tradicionales del amor cortés y de los géneros binarios de la sociedad medieval.


LA CELESTINA Y EL LAZARILLO


A diferencia del Libro de buen amor, tanto en La Celestina (1499) como en el Lazarillo de Tormes (1554) la sodomía y el homoerotismo sí aparecen de forma latente a través de códigos sutiles, elipsis y dobles sentidos muy claros para los lectores de la época.

Al tratarse de textos de un realismo crudo y urbano, los autores recurrieron a la insinuación poética para sortear la censura de la Inquisición, que castigaba el "pecado nefando" con la hoguera.




El caso más evidente de la literatura del Siglo de Oro se encuentra en el brevísimo Tratado Cuarto del Lazarillo. En apenas unas líneas, la novela condensa una fortísima insinuación de abuso sexual o iniciación homosexual:

 Lázaro entra al servicio de un fraile a quien define como "perdido por andar fuera" y "amicísimo de negocios seglares". El niño rompe allí sus primeros zapatos. El tratado termina de golpe con la frase: «Y por esto, y por otras cosillas que no digo, me salí dél».El código de los "zapatos rotos": 

La crítica literaria contemporánea (como los estudios de José Manuel Pedrosa o B. Sifuentes Jáuregui) señala que en el argot popular del siglo XVI, "romper zapatos" era una metáfora común para la actividad sexual o la pérdida de la virginidad.La elipsis deliberada: Las "cosillas que no digo" constituyen un silencio impuesto por el miedo al Santo Oficio. De hecho, debido al fuerte anticlericalismo y la velada sugerencia de sodomía clerical, este capítulo fue censurado por completo en el Lazarillo castigado de 1573.

En la obra de Fernando de Rojas, la sexualidad y la prostitución saturan el relato. Aunque la trama central gira en torno al deseo heterosexual de Calisto y Melibea, existen dinámicas homoeróticas latentes analizadas por los estudios de género actuales.  Diversos ensayos, como «Contra natura» muestran a Celestina y su inclinación hacia su propio sexo, destacan el marcado deseo de control, fascinación y goce físico que la alcahueta experimenta hacia el cuerpo de las prostitutas jóvenes (Elicia y Areusa). Celestina toca, contempla y describe los cuerpos femeninos con una lascivia que sobrepasa el mero interés comercial.

 En el plano teórico de la época, la sodomía no se ligaba solo a la orientación, sino al binomio dominación/sumisión. Como explica la investigadora Simona Simeonova, en los círculos de la servidumbre y el lupanar de la obra se verbalizan relaciones de poder donde el cuerpo del hombre pasivo o sometido se "feminiza" metafóricamente mediante insultos y dinámicas de subordinación.




POESIA CASTELLANA


En la poesía castellana de los siglos XV y XVI, la sodomía y las relaciones homosexuales aparecen de forma recurrente, pero casi exclusivamente bajo el velo de la sátira feroz, el insulto político o la imprecación moral. Mientras que la literatura hispanoárabe previa celebraba abiertamente el homoerotismo, la lírica castellana de la transición al Renacimiento supeditó el tema a la degradación del enemigo.

Cualquier asomo de deseo o acto homosexual en este periodo se abordaba a través de  vertientes literarias muy claras. La poesía de Cancionero (Siglo XV): Era el arma de la injuria. En las antologías cortesanas del siglo XV, como el Cancionero de Baena (hacia 1430) o el posterior Cancionero de obras de burlas provocantes a risa (1519), la acusación de sodomía era un recurso satírico común para destruir la reputación de rivales políticos, literarios o de conversos.


Un niño víctima de abuso, tal vez muerto, mientras los más jóvenes se burlan de él Obra maestra de Murillo


El insulto explícito, los poetas se atacaban acusándose mutuamente de ser "bujarrones" (sodomitas activos) o de practicar el "pecado nefando".Las Coplas de la Panadera y las Coplas del Provincial, eran una populares sátiras políticas anónimas de mediados del siglo XV atacaban la corrupción de la corte de Juan II y Enrique IV de Castilla. En sus versos se denuncia nominalmente a nobles y clérigos tanto por impotencia como por mantener relaciones sexuales con sus pajes o criados, usando la sodomía como sinónimo de ilegitimidad para gobernar.


LITERATURA CATALANO-VALENCIANA


En la poesía catalano-valenciana medieval y renacentista, especialmente durante el Siglo de Oro valenciano (siglo XV), muestra un panorama respecto a la sodomía y las relaciones homosexuales con una dualidad fascinante.   La poesía satírica, coloquial y de debate de la época —de la cual Valencia fue el gran epicentro europeo— abordó la homosexualidad de forma descarnada, explícita y con una libertad erótica muy superior a la de la lírica castellana de su tiempo.

En la escuela satírica valenciana, cuyo máximo exponente es Jaume Roig con su célebre obra en verso Espill (o Llibre de les dones, c. 1460). Una obra misogina y sobre "vicios ocultos".  Es una feroz sátira misógina en versos de cuatro sílabas (noves rimes). Al enumerar los supuestos vicios irremediables de las mujeres, Roig no solo ataca su codicia o lujuria heterosexual, sino que introduce acusaciones explícitas de homosexualidad femenina (lesbianismo) y prácticas aberrantes en los conventos de monjas, describiéndolas como contrarias a la naturaleza y a la reproducción.




En el submundo que retrata Roig —marcado por una Valencia cosmopolita, rica y pecaminosa—, la sodomía masculina entre miembros del clero y la burguesía es denunciada no con el lenguaje elíptico castellano, sino con un crudo realismo que buscaba provocar repulsión moral en el lector.

Valencia era en el siglo XV la ciudad más poblada de la Corona de Aragón y una de las capitales comerciales del Mediterráneo. Esta riqueza propició una corriente de poesía satírica y de burlas sumamente desinhibida. En los certámenes poéticos y pasquines de la época, los poetas valencianos se cruzaban insultos rimados acusándose de reconeixents (término de la época para los sodomitas pasivos) o de frecuentar los baños públicos con hombres jóvenes.

 Esta fijación poética con la sodomía respondía a un clima de intensa persecución real. Los tribunales civiles de Valencia (el Justícia Criminal) castigaban con extrema dureza el "pecado nefando". Entre 1400 y 1500, decenas de hombres fueron quemados vivos en los márgenes del río Turia por prácticas homosexuales. La poesía de la época actuaba a menudo como caja de resonancia morbosa de estos ajusticiamientos públicos.



dilluns, 20 de juliol del 2026

EL SULTÁN MAHMUD Y SU AMANTE MALIK, UNA HISTORIA DE AMOR ABSOLUTO.

 La historia del Sultán Mahmud de Ghazni y su amante Malik Ayaz es una de las relaciones amorosas más célebres y documentadas del mundo islámico medieval. Más allá del vínculo personal, su unión se convirtió en un mito literario en la poesía persa y la tradición mística sufí, simbolizando el amor absoluto y la lealtad ideal.

Mahmud de Ghazni recibe una túnica de honor ricamente decorada del califa al-Qadir en el año 1000. Miniatura del Jami‘ al-Tawarikh de Rashid al-Din. Biblioteca de la Universidad de Edimburgo.

Mahmud de Ghazni (971–1030) fue el gobernante más poderoso del Imperio Gaznávida, un vasto territorio que ocupaba los actuales Afganistán, Irán, Pakistán y el norte de la India. Durante sus campañas militares, la corte de Ghazni acumuló una gran riqueza y miles de esclavos.

Malik Ayaz era originario de Georgia. Llegó a la corte imperial como un joven esclavo (ghulam). En esa época, los esclavos militares y cortesanos de las regiones del Cáucaso y de Asia Central eran altamente valorados por su belleza física, su educación y su destreza. Como Malik, la mayoría no eran eunucos


Ayaz arrodillado ante el sultán Mahmud de Ghazni. Miniatura de un manuscrito del siglo XV  Biblioteca Británica, Londres.


A diferencia de otras relaciones cortesanas de la época que se mantenían en el secreto o la discreción, el amor del Sultán Mahmud por Ayaz era abiertamente conocido y celebrado en la corte. En la corte otomana era frecuente ver a los altos dignatarios que junto a su esposa o esposas, tambien tenían amantes masculinos.

Mahmud quedó cautivado no sólo por el físico de Ayaz, sino también por su inteligencia, perspicacia y una fidelidad incondicional. Esta profunda conexión permitió a Ayaz ascender rápidamente en la estructura de poder del imperio.

 Recibió el título de Malik (que significa rey o noble). También el sultán le nombró gobernador de la ciudad de Lahore (en el actual Pakistán). Como gobernador, Ayaz refundó y reconstruyó la ciudad, que había sido destruida por la guerra. Levantó una gran fortaleza de madera y una muralla defensiva, convirtiendo a Lahore en un próspero centro cultural y académico. Hoy en día, Malik Ayaz es recordado históricamente como el primer gobernante musulmán de Lahore.


Mahmoud y Ayaz, y Shah Abbas. El sultán (con túnica roja) está a la derecha, estrechando la mano del jeque, con Ayaz (con túnica verde) de pie detrás de él. La figura a su derecha es Shah Abbas I, quien reinó unos 600 años después.


Lo que realmente hizo inmortal la historia de Mahmud y Ayaz no fue la política, sino la literatura. Tras la muerte de Mahmud, los poetas persas empezaron a idealizar su relación. El ideal del amor cortés: Poetas como Ferdowsi o, más tarde, Saadi, utilizaban Mahmud y Ayaz como el prototipo del amante perfecto y el amado perfecto. Ayaz representaba el sometimiento voluntario y la belleza pura, mientras que Mahmud representaba el poder absoluto doblado ante el amor. Aqui un ejemplo:

El Sultán y el Espejo
Ante el trono de oro y la corona,
el bocado del mundo parecía escaso,
hasta que la noche trajo a Ghazni
la luna clara en el rostro de Ayaz.
¿Quién es el rey y quién el siervo?
El imperio rinde sus armas de acero,
pues Mahmud, que conquistó mil tierras,
cayó de rodillas ante un solo cabello.
No es oro lo que busca el monarca,
ni las gemas que adornan su mano;
su único tesoro es la mirada viva
de su herido y dulce esclavo.
En el mercado del amor se invierten los roles:
el soberano implora por un solo beso,
y el siervo, con gracia de seda,
gobierna el alma de su dueño preso.
Arden las perlas en el fondo del cofre,
pero el brillo del favorito las apaga;
bendito el amor que rompe las leyes
y en un solo pecho dos vidas arraiga.

Poeta traní, Rumi



El misticismo sufí adoptó la historia como una gran alegoría religiosa. En sus poesías, Mahmud representaba el Alma Humana (o el maestro) y Ayaz representaba a Dios (o el Amor Divino). La historia contaba cómo el rey del mundo (el sultán) se convertía voluntariamente en el esclavo del amor de su propio sirviente. Se decía que el vínculo de Ayaz con Mahmud no se basaba en la riqueza ni en el rango, sino puramente en la presencia de su amado. 

El Sultán Mahmud murió en el año 1030. Malik Ayaz le sobrevivió unos años, manteniendo su puesto de poder y gobernando Lahore con éxito hasta su propia muerte, en el año 1041. Es un lugar histórico respetado, que recuerda la figura del hombre que pasó de ser un esclavo extranjero a uno de los gobernantes más queridos y recordados de la región gracias al favor y amor de un sultán.


Malik Ayaz presentado al sultán


dimecres, 15 de juliol del 2026

GHULAM, GHILMAN, IRAN Y LA TRANSEXUALIDAD. O DE COMO EL CORÁN PREMIA A LOS HOMBRES JUSTOS CON BELLOS MUCHACHOS.

 

Según el Corán, los hombres justos al llegar al paraiso eran premiados con bellos efebos (ghulam) o hermosas muchachas (uries). Y podían disfrutar de ellos toda la eternidad.

Fath Alí Sah Kayar sentado en el Trono del Sol flanqueado por un príncipe, probablemente Abbas Mirza, y dos ghilman con su escudo y maza,

La diferencia entre ghulam y ghilman es puramente gramatical: ghulam es el término en singular (un solo sirviente o soldado) y ghilman es su plural (más de un sirviente o soldado) en lengua árabe. Tuvieron un papel sexual y homoerótico muy documentado tanto en la cultura de las élites del islam medieval como en las interpretaciones de la teología escatológica (del más allà)


Según el Corán eran jóvenes sirvientes inmortales del Paraíso. Según la tradición islámica, están destinados a atender a los musulmanes justos que logren el cielo, actuando como contrapartida masculina de las hurís. Su función era servir en todo, incluido en el sexo. Aunque hoy se les define como eunucos, no está claro que así fuera.

En el Corán, los ghilman son descritos como jóvenes servidores de eterna juventud que asisten a los creyentes en el paraíso, comparados por su belleza con "perlas esparcidas" (Sures 52:24, 56:17, 76:19). La ambigüedad nace de si su función en el paraíso es puramente servil o si incluye una dimensión de atracción o gratificación sexual, similar a la de las hurias femeninas. 




Eran los soldados y sirvientes esclavos de origen no musulmán que servían en los ejércitos y guardias califales (como en el Imperio safávida o la Abssida) desde el siglo IX hasta el XIX. Recibían entrenamiento especial y podían llegar a obtener la libertad o cuotas altas de poder. Podían ser soldados o formar parte del servicio personal, plenamente a disposición de los señores.

El texto sagrado no dice explícitamente que estos sirvientes celestiales tengan una función sexual (a diferencia de las hurís, las vírgenes femeninas celestiales). erótico. Históricamente, personajes de la ortodoxia religiosa utilizaban el argumento de: «¿Por qué no debemos desear a la Tierra lo que Dios nos promete en el Paraíso?» para justificar su atracción por los chicos. La ambigüedad abre el camino a muchas interpretaciones. 

Dos Ghulam (Ghilman) fumant amb pipa i amb la seva garrafa de vi, en posició amorosa



El ayatolá Ruholah Jomeini, líder de la Revolución Islámica de Irán, estableció una de las políticas estatales más singulares y controvertidas del mundo en materia de género: legalizó y financió las operaciones de cambio de sexo, convirtiendo la transexualidad en totalmente lícita (halal), mientras mantenía la pena de muerte para el homosexual.

Maryam Khatoon Molkara'


En el nombre del Todopoderoso. Si Dios quiere, la reasignación de sexo, si es recomendada por un médico de confianza, es permisible. Espero que estés bien y que las personas que has mencionado te traten bien" Ayatolá Jomeini a Maryam.

Antes de la revolución de 1979, Jomeini ya había escrito reflexiones teóricas sobre lo que el llamaba la intersexualidad. Sin embargo, el punto de inflexión real se produjo a mediados de los años 80 gracias a una mujer trans nombrada Maryam Khatoon Molkara.

Molkara llevaba años sufriendo persecución, detenciones y tratamientos forzados con hormonas masculinas. Consiguió eludir la seguridad y reunirse en persona con Jomeini. Le expuso que se encontraba atrapada en el cuerpo de un hombre y que su deseo de vivir como mujer respondía a su verdadera alma. Jomeini, conmovido por su testimonio y asesorado por médicos, determinó que su condición era una enfermedad del alma y del cuerpo, no un pecado.

La fatwa histórica (1983-1984) Jomeini emitió un edicto religioso (fatwa) que abría las puertas a la reasignación de género. Para el régimen chiíta, Dios sólo creó al hombre ya la mujer. La ambigüedad o la transición se ven como un error médico o de nacimiento que debe «corregirse» mediante la cirugía. La fatwa estipula que si el alma de una persona pertenece al género opuesto a su cuerpo, la operación es una herramienta médica legítima para volver a la armonía divina.

A pesar de contar con el amparo legal de la fatwa de Jomeini, las personas trans en Irán sufren en la práctica un fuerte estigma social, discriminación laboral ya menudo el abandono de sus propias familias. Aunque el mundo del espectáculo es elcobijo de estas mujeres.