dissabte, 18 d’abril del 2026

HOMOSEXUALIDAD E IMPERIO OTOMANO

 La historia de la homosexualidad en el Imperio otomano es notablemente diferente a la de la Europa medieval o moderna. Mientras que en Occidente se perseguía duramente, la sociedad otomana mantenía una postura compleja y a menudo permisiva hacia las relaciones entre hombres, integrándolas en su cultura, arte y leyes de forma fluida.




Contario a la creencia popular, las relaciones entre personas del mismo sexo no estaban estrictamente prohibidas de la misma forma que en otros lugares, especialmente los occidentales. Aunque la ley islámica (Sharia) y la ley del sultán (Qanun) tenían una visión negativa, en la práctica la persecución era casi inexistente. Era común y prestigioso escribir poemas dedicados a la belleza de jóvenes hombres, conocidos como amrad o ghilman. Muchos sultanes y altos funcionarios eran mecenas de este tipo de arte e incluso ellos mismos escribían poesía homoerótica.

Además de las mujeres, en las cortes imperiales existían jóvenes seleccionados por su belleza e ingenio que servían funciones domésticas y, en ocasiones, sexuales para el sultán y la élite. 

Los Köçeks eran jóvenes bailarines, a menudo de minorías cristianas, que se vestían con ropas femeninas y actuaban en banquetes y festivales. Eran las "estrellas" del entretenimiento de la época y objeto de gran admiración masculina.

Los Dellaks estaban en los baños turcos (hammams), eran jóvenes que trabajaban como masajistas y que, en algunos contextos, también ofrecían servicios sexuales de forma discreta pero conocida.



En la historia del Imperio otomano existen registros históricos y crónicas que vinculan a varios sultanes con amores masculinos, a menudo pajes de la corte o jóvenes nobles. Algún ejemplo:

-Murad II (Padre de Mehmed el Conquistador) prefería la compañía de jóvenes pajes (icoglanis) en su harén antes que la de sus esposas. Su relación más notable fue con Zaganos Pasha, un joven de origen cristiano convertido al islam, a quien elevó rápidamente al cargo de gran visir. Historiadores sugieren que existía un afecto mutuo profundo entre ambos

-Mehmed II "el Conquistador" es el caso más debatido debido a su relación con Radu el Hermoso, hermano de Vlad el Empalador (Drakula)  Crónicas bizantinas describen una pasión intensa, relatando que Radu pasó de resistirse a convertirse en su favorito personal. También se menciona su especial afecto por un paje griego, hijo del noble Lucas Notaras, a quien supuestamente intentó tomar como amante tras la caída de Constantinopla.

-Nedîm (siglo XVIII), fue el poeta más famoso de la "Era de los Tulipanes". Su obra es conocida por ser abiertamente sensual y hedonista. Cantaba a los placeres de Estambul y a la belleza de los jóvenes que frecuentaban los jardines y las fiestas en el Bósforo, rompiendo con el lenguaje puramente simbólico para ser más directo.

-Enderûnlu Fâzıl (siglo XVIII). Es quizás el autor más explícito. Su obra más famosa, el Güzeller Kitabı (Libro de los Bellos), describe con detalle y picardía la belleza física de jóvenes de diferentes naciones (griegos, armenios, persas, etc.), explicando por qué eran atractivos.


Enderûnlu Fâzıl 


-Bâkî (siglo XVI), era conocido como el "Sultán de los Poetas", escribió versos sublimes sobre la belleza de los pajes de la corte. Su estilo era muy refinado y utilizaba metáforas complejas para describir el deseo masculino.

-Enderûnlu Fâzıl  (siglo XVIII) fue el miniaturista más célebre de su tiempo. Retrató a los köçeks (bailarines jóvenes) con gran detalle, capturando su gracia y la fascinación que despertaban en el público masculino. Sus retratos de jóvenes a menudo tienen una carga sensual evidente en las miradas y las posturas.

-Levni (siglo XVIII), fue el miniaturista más célebre de su tiempo. Retrató a los köçeks (bailarines jóvenes) con gran detalle, capturando su gracia y la fascinación que despertaban en el público masculino. Sus retratos de jóvenes a menudo tienen una carga sensual evidente en las miradas y las posturas.


Joven con flor. Levni, siglo XVIII

La homosexualidad femenina en el Imperio otomano, aunque menos documentada públicamente que la masculina, era una realidad presente especialmente en los espacios de segregación de género, como el harén y los baños turcos (hammams).

Artistas anónimos de los "Hammaname": Existen manuscritos ilustrados (libros de los baños) que muestran escenas de intimidad entre hombres en los baños turcos, retratando la cultura de los dellaks (masajistas) y la socialización masculina con un tono erótico.

Algunos historiadores sugieren que estas relaciones eran también una forma de resistencia contra el control masculino, permitiendo a las mujeres encontrar satisfacción emocional fuera del sistema

Mihri Hatun (siglo XV): Una de las poetas más famosas, nunca se casó y escribió versos donde a menudo adoptaba una voz masculina para cantar a la belleza de otras mujeres, o donde el género del "Amado" quedaba ambiguo.

Ambigüedad de Género: En la poesía otomana, el uso de pronombres neutros permitía que los poemas de amor pudieran ser interpretados de diversas formas, lo que facilitaba que el deseo entre mujeres se expresara de forma velada.




En el Imperio Otomano, la percepción del travestismo, los eunucos y la feminidad masculina era compleja y estaba lejos del binarismo moderno. Estas figuras no solo eran aceptadas en ciertos contextos, sino que formaban parte esencial de la estructura social, política y de entretenimiento del imperio.

Los eunucos se dividían principalmente por su origen. Los eunucos negros (de África Oriental) solían custodiar el harén y alcanzaron un poder político inmenso, llegando a influir en la destitución de visires y en decisiones de estado. Los eunucos blancos solían desempeñar roles administrativos.

A los Köçeks: no se les veía necesariamente como mujeres, sino como "muchachos hermosos" que encarnaban un ideal estético. Su danza era considerada altamente provocativa y sensual, a menudo generando peleas entre el público masculino que competía por su atención.

El concepto de mukhannas (afeminado) se aplicaba a hombres adultos que afeitaban su barba para seguir siendo objeto de deseo masculino, desafiando la norma de que, al llegar a la madurez, un hombre debía pasar de ser el "deseado" a ser el "deseante"




Para Occidente, la libertad sexual del Imperio otomano era una fuente de profunda fascinación y contradicción. Mientras que en Europa la homosexualidad era castigada con la hoguera o la cárcel bajo el concepto de "sodomía", los viajeros que llegaban a tierras otomanas encontraban un mundo donde estas prácticas eran visibles y, a menudo, aceptadas.

A finales del siglo XIX y principios del XX, la actitud otomana comenzó a cambiar. Al tratar de "modernizarse" frente a las potencias europeas, las élites otomanas empezaron a adoptar los valores conservadores y la moral victoriana de Occidente. Lo que antes era una práctica cultural aceptada empezó a verse como algo "atrasado", lo que llevó a una estigmatización que no existía en los siglos anteriores. 




dijous, 16 d’abril del 2026

QUEVEDO CONTRA EL MUNDO

 Quevedo: fue un francotirador literario que no dejó títere con cabeza. Su pluma era un arma de destrucción masiva que disparaba en todas direcciones. Mujeres, médicos, sodomitas y Góngora sufrieron sus dardos envenenados.

LLegó a burlarse de los pobres muchachos que acababan en la hoguera bajo una acusación de sodomia.




Los médicos los llamaba "ministros de la muerte" y "carniceros con guantes".  "Si quieres vivir mucho, huye de los médicos; si quieres morir pronto, llámalos"...

A una mujer que se maquillaba: "Llevas más cal en la cara que una pared de Castilla". Se burlaba de las "dueñas" (mujeres mayores) y de las que ocultaban su edad, comparándolas con ruinas o muebles viejos.

 Quevedo mantenía una postura de profundo rechazo y mofa hacia los sodomítas, de acorde con la moral conservadora y religiosa de su época. Utilizaba la figura del "bujarrón" o "sodomita" como blanco de ataques personales y morales. En sus poemas son frecuentes los ataques a los que él consideraba afeminados o "maricotes", empleando un lenguaje crudo y denigrante. 



En textos como El sueño del infierno, Quevedo sitúa a los sodomitas en el averno, describiéndolos como seres que "en vida son diablos" y sugiriendo que incluso en el infierno son evitados por otros pecadores y demonios. En el tratado satírico "Gracias y desgracias del ojo del culo":  menciona con tono de mofa las consecuencias legales de la época, señalando irónicamente que "una vez que quiso holgar el pobre culo, le quemaron", en alusión a la pena de muerte en la hoguera que se aplicaba a los condenados por sodomía.

Aplaudía que los sodomitas fueran quemados vivos y se burlaba de ellos. En su obra El Alguacil Endemoniado (dentro de Los Sueños), Quevedo describe el castigo eterno de los sodomitas con un desprecio absoluto. No solo los sitúa en lo más profundo del infierno, sino que afirma que los propios demonios se asquean de ellos. Decía que los demonios no querían ni tocarlos para atormentarlos, por miedo a "ensuciarse", marcando una jerarquía donde el sodomita estaba por debajo del mismísimo diablo.

Quevedo asociaba la homosexualidad con la falta de hombría y el afeminamiento, algo que en la España de los Austrias era el peor insulto posible.




Y Góngora...

"A una nariz": Es el soneto más famoso de la lengua española (Érase un hombre a una nariz pegado...). No solo se burla del tamaño, sino que usa términos como "nariz sayón y escriba" (términos asociados a los judíos que condenaron a Cristo) para llamarlo "cristiano nuevo".Quevedo lo acusó repetidamente de sodomía. En sus poemas lo llama "Gógorita. el de las nalgas" y sugiere que sus deudas de juego las pagaba con favores sexuales.

Lo llamaba "judío" y "rabino" constantemente para humillarlo socialmente. Le dedicó versos como: "Yo te untaré mis versos con tocino / porque no me los muerdas, Gongorilla", sabiendo que, si Góngora era de origen judío, no podría tocar el tocino (cerdo).En varios poemas, alude a que los sodomitas son "leña" para el fuego. Utilizaba esta amenaza real para amedrentar a sus enemigos. Cuando acusó a Góngora de este pecado, no estaba haciendo una broma ligera; estaba pidiendo indirectamente su ejecución por parte de la Inquisición.

Góngora se defendió, atacando,  en sus poemas llamándolo borracho ("Don Francisco de Quebebo") y criticando sus visitas frecuentes a burdeles y tabernas.  : Góngora atacaba constantemente la cojera y los pies zambos de Quevedo, además de su miopía (el uso de anteojos).

En su famoso soneto "Anacreonte español, no hay quien os tope", utiliza juegos de palabras crueles: "Que ya que vuestros pies son de elegía / que vuestras suavidades son de arrope", sugiriendo que sus pies, al ser desiguales, eran tan "tristes" como su género poético.  Al igual que Quevedo lo llamaba judío, Góngora, además, contraatacaba tildándolo de ladrón, traidor y mal cristiano. También lo comparaba con otros autores como Lope de Vega para restarle mérito, insinuando que Quevedo era un segundón o un imitador mediocre.




 Quevedo fue especialmente cruel con Juan Ruiz Alarcón debido a su físico. Al ser Alarcón pelirrojo y jorobado (tenía corcova tanto en el pecho como en la espalda), Quevedo lo apodó "Corcovilla" y le dedicó versos despiadados donde lo comparaba con animales o seres deformes.  Lo llamaba "don Juan de las Corcovas" y decía que no era un hombre, sino un "alfanje con pies" (por la forma curva de la espada). En sus versos lo comparaba con un galápago, diciendo que su cuerpo era una "concha de carne".

En un famoso poema le pregunta: "¿Eres hombre o eres baúl?", sugiriendo que su joroba era una maleta cargada a la espalda. Alarcón era pelirrojo (color asociado entonces a Judas y la mala suerte), por lo que Quevedo decía que su cara era un "muladar de barbas" y que su color de pelo era el del infierno.



dilluns, 30 de març del 2026

STALIN Y LA PERSECUCIÓN DE LA SODOMIA (HOMOSEXUALIDAD)

 La Revolución de octubre en 1917 representó que los dos nuevos códigos penales, de 1922 y 1926, retiraran todas las prohibiciones que afectaban a los homosexuales.



La persecución de la homosexualidad en la época zarista fue legal, sistemática y religiosa, sentando las bases de los prejuicios que Stalin retomaría décadas después. Antes de 1917, y aunque la ley no se aplicaba, seguía penalizada, los homosexuales debían evitar su visualización. Ello motivo que muchos artistas e intelectuales se exiliaran a París. 

Fue tras la Revolución de 1917 cuando se despenalizó definitivamente. Pero la realidad era muy distinta, muchos comunistas seguían considerándola un producto de la decadencia de las clases explotadoras, para ellos era un vicio contrarrevolucionario.

Bajo el mandato de Iósif Stalin, la Unión Soviética revirtió los avances en derechos civiles de la era de Lenin, reimplantando una severa persecución estatal contra la homosexualidad que duró décadas.





Tras la Revolución de 1917, el código penal soviético de 1922 había despenalizado la sodomía. Sin embargo, en marzo de 1934, Stalin impulsó personalmente una nueva ley que convertía las relaciones sexuales consentidas entre hombres en un delito. 

El nuevo artículo 121 del Código Penal de la RSFS de Rusia castigaba el "sexo entre hombres" con 3 a 5 años de prisión o trabajos forzados. La ley se centraba exclusivamente en los hombres. El lesbianismo no fue criminalizado formalmente, ya que se consideraba un "problema médico" o psiquiátrico en lugar de una amenaza social, aunque las mujeres sáficas sufrían marginación y presión para cumplir con el "culto a la maternidad". 




El régimen estalinista utilizó diversos argumentos para justificar la represión, alejándose de la visión científica y médica de los años 20:

-"Vicio Burgués": Se promovió la idea de que la homosexualidad era una perversión propia de las clases altas y "desclasadas", ajena a la moral del trabajador soviético.

-Vínculo con el Fascismo: Stalin y su entorno difundieron el mito de que la homosexualidad era una herramienta de infiltración fascista. Máximo Gorki llegó a escribir en 1934: "Si se elimina a los homosexuales, el fascismo desaparecerá".

-Preocupación Demográfica: La política estalinista viró hacia un conservadurismo social que enfatizaba la familia tradicional y la natalidad para fortalecer al Estado. 




La persecución no se limitó a las leyes, sino que fue parte de la maquinaria de vigilancia estatal.  Se realizaron redadas masivas: En 1933, antes de la ley, la policía secreta (OGPU) bajo el mando de Genrikh Yagoda ya había detenido a cientos de hombres en Moscú y Leningrado bajo acusaciones de pederastia y espionaje.

Se recurrió a la vigilancia y el chantaje. El Estado utilizaba la orientación sexual de los ciudadanos para coaccionarlos a convertirse en informantes o para eliminarlos políticamente. Esta ley permaneció vigente mucho después de la muerte de Stalin, siendo derogada oficialmente en Rusia recién en 1993.

En el Gulag, los prisioneros condenados por "sodomía" ocupaban el escalón más bajo de la jerarquía carcelaria. Eran víctimas frecuentes de abusos físicos, violaciones y violencia extrema tanto por parte de guardias como de otros prisioneros, lo que elevaba drásticamente sus posibilidades de morir por agotamiento, enfermedades o agresiones.




Determinar una cifra exacta de personas encarceladas o fallecidas bajo la represión estalinista contra los homosexuales es complejo debido al secretismo de los archivos soviéticos de la época. Se estima que, tras la implementación del Artículo 121 en 1934, entre 800 y 1,000 hombres eran encarcelados anualmente en la URSS por "sodomía".

Algunas fuentes calculan que, a lo largo de los casi 60 años que la ley estuvo vigente (incluyendo el periodo de Stalin y sus sucesores), cerca de 250,000 personas fueron llevadas a juicio por su orientación sexual. Otras estimaciones más conservadoras sitúan la cifra de sentenciados en unos 38,000 hombres.



El sistema represivo del régimen stalinista, no solo consistía en prisiones, sino en una vasta red de campos de trabajo y asentamientos especiales. Se estima que unos solo en estos campos, 18 millones de personas pasaron entre 1930 y 1953.  Los archivos de la KGB registran aproximadamente 799.455 ejecuciones por motivos políticos entre 1921 y 1953, la gran mayoría durante la "Gran Purga" de 1937-1938. Dentro del sistema de campos entre 1,5 y 1,7 millones de personas debido a las condiciones inhumanas, enfermedades y agotamiento.  

Las muertes por las hambrunas provocadas (como el Holodomor en Ucrania), la cifra total de muertos asciende significativamente. Historiadores como Timothy Snyder estiman unos 6 millones de asesinatos directos, mientras que otros como Robert Conquest o Roy Medvedev han sostenido cifras de hasta 20 millones de muertos en total.

MAS

La homosexualidad y la revolución rusa. https://leopoldest.blogspot.com/2022/02/la-revolucion-rusa-y-la-breve.html


dilluns, 23 de març del 2026

HOGUERA PARA LOS SODOMITAS

 

El cristianismo sigue impregnando aún decisivamente nuestra moral sexual y las limitaciones formales de nuestra vida erótica siguen siendo básicamente las mismas que en los siglos XV o V, en época de Lutero o San Agustín. Y eso nos afecta a todos en el mundo occidental, incluso a los no cristianos o a los anticristianos. 




Os ofrezo un resumen de varios pasajes de Historia Sexual del Cristianismo de Karlheinz Deschner, publicado en 1993. En 33 años ha llovido mucho y algunas afirmaciones son matizables, a pesar de ello sigue ssiendo un buen trabajo sobre el tema. Al final intentaré esclarecer alunos.


HOGUERA O CASTRACIÓN PARA LOS HOMOSEXUALES..


La Iglesia ha condenado (1) en todo momento la homosexualidad (sodomie ratione sexus) como una perversidad abominable. Pero ¿es tan antinatural? ¿No es acaso la expresión de nuestra naturaleza fundamentalmente bisexual? ¿No es un fenómeno que también aparece a menudo entre los animales, sobre todo en los primates, que son los reyes del reino animal? Entre ciertos monos, algunos machos se masturban mientras otros los penetran. Y en todas las especies animales superiores, cuando la pareja heterosexual no está disponible o es impotente, los individuos se entregan a la homosexualidad. Los perros copulan per anum, las vacas se montan unas a otras, las lobas se lamen mutuamente la vagina; las gallinas, las ocas, las patas y las hembras del faisán tienen a menudo relaciones lésbicas. 

Los contactos homoeróticos entre distintas especies animales tampoco son infrecuentes. Según Goethe, decidido anticlerical, la homosexualidad es tan antigua como la propia humanidad y, por eso mismo, natural. En Grecia, la pedofilia domina todas las manifestaciones de la cultura desde los tiempos más remotos: artes figurativas, épica, lírica y tragedia, calificada por algunos críticos antiguos como «caldo de cultivo de la pe-derastia». Nos encontramos con ella en todo tipo de libros históricos, científicos y filosóficos y la mitología rebosa de leyendas paidofílicas; más aún, en un primer momento, la palabra «pedagogo» designaba al hombre que inducía a los muchachos a mantener contactos homosexuales. 


Zeus y Ganímedes. Anton Raphael Mengs. 


Licurgo, el (legendario) legislador de Esparta, afirma en sus leyes que no se puede ser un ciudadano competente si no se tiene un amigo en la cama. Solón y sus sucesores recomiendan la homosexualidad (2) a los jóvenes. Platón no conoce «mayor dicha para un adolescente que ser amado por un hombre honesto, ni mayor dicha para éste que tener un amante». En Tebas, la homosexualidad era práctica habitual de un potente regimiento de élite compuesto por trescientos hombres y en Creta y   Esparta formaba parte de la educación que los jóvenes guerreros recibían de sus superiores. La lista de homosexuales famosos de la Antigüedad griega incluye a reyes como Hierón de Siracusa o Filipo de Macedonia, estrategas como Alejandro Magno, Epaminondas o Pausanias, legisladores como Minos y Solón, filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles (2) y muchos otros. 

Sin embargo, las historias de la cultura de la Antigüedad clásica más voluminosas de finales del siglo XIX seguían sin mencionar la homosexualidad o lo hacían muy de pasada. Y en las escuelas de la actualidad todavía no se habla del tema. El pecado que clama al cielo Con los hebreos y los cristianos comenzó una caza despiadada de homosexuales, aunque, en ciertos momentos, el judaismo contó con algunos templos donde se practicaba la prostitución homosexual masculina (3), como ocurrió en otros cultos asiáticos. No obstante, el Antiguo Testamento impuso la pena de muerte para la homosexualidad: «si alguien se acuesta con un hombre como con una mujer, ambos han cometido abominación (toúebhah) y deben morir». (4)



La mayoría de los  Padres de la Iglesia tcondenan la homosexualidad, sobre todo San Agustín, el vehemente San Juan Crisóstomo y el todavía más rabioso Pedro Damián, que cree que la homosexualidad es peor que el bestialismo. (San Agustín condenaba cualquier reslación sexual no recreativa, y en este caso, debía ser con total ausencia de placer)

Posteriormente, San Pedro Canisio (1521-1597) se convirtió en el más virulento impugnador de la homosexualidad, incluyendo las relaciones homoeróticas entre los «peccata in coelum clamantia» los pecados que clamaban al Cielo, una categoría hasta entonces apenas conocida cuya especial importancia se encargó de subrayar. La sociedad cristiana persiguió el «vicio» durante mil quinientos años con castigos cada vez más severos; los teólogos lo condenaban con expresiones constantemente renovadas: «nefanda libido», «nefarium», «monstrosa Venus», «diabólica luxuria», «horrendus scelus», «execrabile», etcétera. A comienzos del siglo IV, el sínodo de Elvira priva de la comunión a los «violadores de niños», incluso en peligro de muerte. San Basilio ordena que se aplique a los homosexuales una penitencia de quince años; la teología de comienzos de la Edad Media habitualmente se pronuncia por los diez años. El XVI sínodo de Toledo establece en el año 694 que un sodomita debe ser «excluido de todo contacto con los cristianos, azotado con varas, rapado ignominiosamente y desterrado». El sínodo de Naplusa (1120), que responsabiliza al modo de vida desenfrenado de los creyentes de las catástrofes naturales y los ataques de los sarracenos, exige que quien ha consentido libremente un acto homosexual (activo o pasivo) muera en la hoguera. La bula papal Cum primum prescribe en 1566 la entrega al Estado de todos los homosexuales, lo que indudablemente comportaba la ejecución. Pena de muerte según el derecho secular Los emperadores paganos no habían visto la homosexualidad con malos ojos. Pero Constantino y sus sucesores en el trono la condenaron a la hoguera.



 El antiguo Código Visigodo, elaborado entre los siglos VI y VII y contaminado de ideas cristianas, establece que las relaciones homosexuales debían ser castigadas, además de con determinadas confiscaciones, con la castración; en una reelaboración posterior del mismo, las Siete Partidas, (5) se prescribe la pena de muerte. Y es que, como se dice en dicho texto, por culpa de este terrible pecado «del que algunos son esclavos. Dios Nuestro Señor hace descender sobre la Tierra el hambre y la peste y los terremotos y una infinidad de males que ningún ser humano podría detallar». El amor homoerótico fue considerado en Occidente durante mucho tiempo como un crimen capital. Las leyes penales de Carlos I («cabeza secular de la cristiandad y protector de la Iglesia»), que todavía estaban vigentes en muchos lugares a finales del siglo XVIII, castigan las relaciones sexuales entre hombre y hombre o entre mujer y mujer con la hoguera


En Inglaterra, donde esa clase de relaciones estaba muy extendida, quienes las practicaban fueron colgados o lapidados hasta el siglo XIX. Más tarde se ordenó que el máximo castigo fuera la cadena perpetua, pero antes de ello se abandonaba al reo a «los sanos sentimientos de la población» poniéndolo en la picota, donde se le arrojaban durante horas barro, excrementos y perros, gatos y peces podridos; el simple intento de cometer este «crimen horrible» era castigado con una pena de hasta diez años. En Inglaterra hubo que esperar hasta 1957 para que la homosexualidad entre adultos fuera despenalizada.




NOTAS

(1) Especialmente a partir de siglo XIII.

(2) Las relaciones homosexuales, el concepto homosexual no existía.

(3) Hoy se pone en duda.

(4) La misma Biblia habla del amor puro entre David y Johnatan, y Rut y Noemí

(5) Las siete partidas de Alfonso X apenas se llevaron a la práctica,

dilluns, 16 de març del 2026

Hombres condenados por delitos homosexuales recluidos en la prisión de Portland, 1869

  El presente estudio se centra en el trimestre que finalizó el 30 de septiembre de 1869, para el cual he recopilado datos de hombres condenados por los delitos de sodomía, abuso sexual y actos contra natura (específicamente con otro hombre).




El trabajo fue realizado por Rictor Norton y publicado en su web:      https://rictornorton.co.uk/eighteen/nineteen.htm  Bajo el título:  Men Convicted of Homosexual Offences Held in Port nd Prison, 1869


En la década de 1850, los delincuentes ya no eran enviados a Australia, sino que eran condenados a trabajos forzados en prisiones de reciente creación, construidas para albergar a reclusos varones. A principios del siglo XIX, la prisión de Dartmoor se había utilizado para alojar prisioneros de guerra, pero permaneció cerrada durante un largo periodo hasta su reapertura en 1851 para reclusos civiles. Otras prisiones inauguradas en la década de 1850 incluyen la prisión de Chatham, construida como una ampliación del astillero de Chatham.

Una de las primeras prisiones para reclusos fue la de Portland, en la isla de Portland, Dorset, establecida en 1848. En la década de 1860, la prisión de Portland albergaba regularmente a unos 1670 reclusos varones. Un poco menos del 1% de estos hombres habrían sido condenados por delitos homosexuales. El presente estudio se centra en el trimestre que finalizó el 30 de septiembre de 1869, para el cual he recopilado datos de hombres condenados por los delitos de sodomía, abuso sexual y actos contra natura (específicamente con otro hombre). Durante este trimestre, la prisión de Portland albergó a 12 o 14 hombres condenados por delitos homosexuales: 4 por abuso sexual de menores, 2 por delitos sexuales no especificados que podrían haber sido bestialidad o abuso de niñas, y 8 por relaciones consensuales con otros hombres adultos. A esto se suman los 8 hombres que mantuvieron relaciones consensuales y que se encontraban recluidos en otras prisiones en ese momento, lo que eleva el total a 20 (o 22) hombres condenados por delitos homosexuales. Este conjunto de datos no es lo suficientemente extenso para un análisis estadístico riguroso, pero aun así nos permite realizar algunas generalizaciones, que se analizan en el presente estudio.





No he incluido datos sobre los 11 hombres recluidos en la prisión de Portland durante el mismo trimestre, condenados por bestialidad, a veces denominada sodomía o delito contra natura. Algunos historiadores prefieren considerar todos estos casos bajo el epígrafe de "crimen contra natura", especialmente porque se derivan de la Ley de Sodomía de 1533. Resulta esclarecedor observar que la opinión pública sobre ambos tipos de delincuentes era la misma: los actos homosexuales se consideraban tan "bestiales" como el sexo con animales. Sin embargo, los dos tipos de hombres involucrados eran bastante diferentes: para empezar, la mayoría de los casos de bestialidad eran, estrictamente hablando, heterosexuales, no homosexuales; el sexo con animales tampoco planteaba nunca cuestiones de posible consentimiento. Si bien ambos tipos de actos implican un deseo sexual impulsivo, solo los casos homosexuales involucran el fenómeno psicológico y social más interesante del deseo mutuo.

La pena para ambos, sin embargo, es prácticamente la misma. La bestialidad conllevaba una pena obligatoria de 10 años de trabajos forzados (o 5 años por tentativa de bestialidad). De manera similar, los delitos de sodomía y abuso sexual generalmente se castigaban con 10 años de prisión. En ocasiones, estos delitos conllevaban cadena perpetua, mientras que los delitos contra natura se castigaban con penas de entre 12 y 15 años. Las penas por estos delitos eran sistemáticamente más elevadas que las de casi todos los demás.




Las penas estándar para incendio provocado, hurto, robo, allanamiento de morada, falsificación, caza furtiva, robo en tiendas, allanamiento de morada, malversación, lesiones, violación, bigamia, robo de caballos y robo de ovejas oscilaban entre 5 y 7 años. Las penas estándar para homicidio culposo y agresión con robo eran de entre 7 y 10 años (a veces más elevadas en casos de violencia extrema). La violación con violencia no solía castigarse con más de 7 años; el abuso infantil rara vez se castigaba con más de 7 años, pero ocasionalmente llegaba a cadena perpetua. El asesinato podía conllevar una pena de 14 años, a veces cadena perpetua. En general, los hombres condenados por delitos homosexuales se encontraban entre los reclusos que más tiempo permanecían en prisión.

Puede que sorprenda a algunos, pero la mayoría de los hombres condenados por delitos homosexuales fueron condenados por mantener relaciones consensuales con otro hombre adulto. Ocho de los hombres condenados por delitos homosexuales que se encontraban en la prisión de Portland durante el tercer trimestre de 1869, tenían una pareja adulta con la que mantenían relaciones consensuales, recluida en otra prisión. De hecho, ninguno de estos hombres encaja en el estereotipo de "pederasta" de un hombre mayor que seduce a un adolescente. Considerando el total de estos 16 hombres que dieron su consentimiento (es decir, 8 hombres recluidos en la prisión de Portland, más sus 8 parejas, que no estaban en la misma prisión), la edad promedio de la pareja mayor es de 30 años y la de la pareja menor es de 21. Si excluimos los dos casos atípicos en los que las parejas mayores tenían 60 y 40 años, de las 6 parejas restantes, la edad promedio de la pareja mayor es de 23 años y medio y la de la pareja menor es de 20 años y medio, siendo la diferencia entre ellas muy pequeña. De este total de 16 hombres, 15 están registrados como solteros y 8 eran marineros o soldados.





A diferencia de otros convictos que tenían pocas oportunidades de cometer hurto, falsificación, bigamia o malversación de fondos, etc., mientras estaban en prisión, era posible que los hombres condenados por delitos homosexuales encontraran la oportunidad de continuar con sus prácticas encarcelados. De hecho, en algunos casos se reconoció la probabilidad de que esto ocurriera, cuando los directores de prisión ordenaron específicamente que los dos hombres no fueran trasladados juntos a la misma prisión. La posibilidad de que continuaran delinquiendo probablemente explica por qué muchos de ellos fueron recluidos en "confinamiento separado", que no era tan severo como el "confinamiento solitario" moderno, pero significaba que estaban en celdas individuales y no se les permitía relacionarse ni siquiera hablar con otros presos. Pero después de aproximadamente un año de dicho confinamiento, se les permitía unirse a grupos de trabajo con otros presos. Dickens observó en 1835 que dos de estos presos fueron rechazados por los demás reclusos, pero eso ocurrió en la celda de espera de la prisión de Newgate. Este trato no está documentado en las prisiones para convictos de finales de siglo (aunque, por supuesto, es poco probable que los registros penales contuvieran dicha información), y no he encontrado indicios de que estos hombres fueran maltratados por sus compañeros. Su vida en prisión era similar a la de todos los convictos de Portland: realizaban trabajos manuales (a menudo extrayendo piedras o picando piedra) y eran castigados regularmente por delitos menores durante su estancia en prisión.




Los 8 convictos de Portland del grupo de "parejas consentidas", junto con sus 8 parejas recluidas en otras prisiones, eran los siguientes:


John Longworth, de 20 años, soldado, concretamente camarero de rango soldado raso, junto con William King, de 22 años, también soldado, fueron juzgados en Maidstone el 25 de julio de 1862 por intento de sodomía, intento de cometer sodomía o intento de cometer un delito contra natura, sodomía. Longworth fue condenado a 10 años de trabajos forzados, mientras que King fue condenado a tan solo 10 meses de trabajos forzados (o posiblemente 6 meses). Longworth y King habían sido arrestados juntos el 4 de junio en Frindsbury, una ciudad a orillas del río Medway, frente a Rochester. King fue "recomendado a clemencia por el jurado debido a su debilidad mental, a seis meses de trabajos forzados (sic)". (Faversham Times and Mercury y North-East Kent Journal). Longworth fue trasladado a la prisión de Chatham el 26 de abril de 1864, pero pronto fue enviado a la prisión de Portland el 31 de agosto de 1864. Fue puesto en libertad condicional el 6 de julio de 1870 (1 año y 9 meses antes de la expiración de su condena).  


WILLIAM MONK, de 17 años, junto con William Thomas Pugsley, de 18 años, dos jóvenes de primera clase que servían a bordo del HMS Liffey, anclado en Zante, Islas Griegas, fueron juzgados en un consejo de guerra general el 11 de junio de 1863 por sodomía. Ambos fueron condenados a 10 años de trabajos forzados. Monk ingresó en la prisión de Millbank el 19 de noviembre de 1863; posteriormente fue trasladado a la prisión de Pentonville el 23 de noviembre, donde trabajó como tejedor; luego a la prisión de Chatham el 18 de abril de 1867, como obrero; y finalmente fue trasladado a la prisión de Portland el 9 de mayo de 1867, donde trabajó en una cantera. Se le concedió una Licencia Real el 31 de agosto de 1870 y fue puesto en libertad condicional el 23 de septiembre de 1870, dos años y nueve meses antes de que expirara su condena. Pugsley fue enviado a la prisión de Pentonville el 23 de noviembre de 1863, donde trabajó como sastre; luego a la prisión de Chatham el 2 de septiembre de 1864, donde trabajó como obrero. El director de la prisión observó que llevaba brazaletes en ambas muñecas y anillos en varios dedos, e hizo una anotación especial sobre la prohibición de que ambos jóvenes fueran enviados a la misma prisión. Pugsley recibió una Licencia Real el mismo día que Monk y fue liberado dos años y nueve meses antes de que expirara su condena. Los detalles completos de su caso se encuentran en una sección aparte.




JOSEPH HEESOM, de 19 años, junto con Robert Bertie, de 16 años, fueron juzgados en un consejo de guerra general celebrado a bordo de un barco en Portsmouth el 16 de diciembre de 1864 por sodomía. Ambos fueron condenados a 10 años de prisión. Ambos jóvenes eran marineros rasos en el HMS Excellent. Inicialmente fueron enviados a la prisión de Millbank y luego trasladados a la prisión de Pentonville el 20 de febrero de 1865. Heesom fue trasladado a la prisión de Portland el 28 de noviembre de 1865, mientras que Bertie fue trasladado a la prisión de Portsmouth el 7 de noviembre de 1865. Bertie solicitó clemencia y fue liberado mediante una carta de remisión del Almirantazgo el 19 de junio de 1868, aunque no fue liberado efectivamente hasta el 19 de diciembre de 1868, 6 años y 6 meses antes de que expirara su condena. Heesom fue puesto en libertad condicional el 19 de octubre de 1872, dos años y dos meses antes de que expirara su condena. Las autoridades penitenciarias hicieron todo lo posible para evitar que los dos jóvenes fueran enviados juntos a la misma prisión. Existen extensos registros penales de ambos jóvenes, y los detalles completos se encuentran en una sección aparte.


William Reed, de 32 años, soldado raso de la 36.ª Compañía de la Infantería de Marina Real, junto con Robert Elves, de 24 años, carnicero, soldado raso de la 32.ª Compañía de la Infantería de Marina Real, fueron juzgados en un consejo de guerra general en Woolwich el 29 de septiembre de 1865 y declarados culpables de intento de cometer un delito contra natura. Ambos fueron condenados a cinco años de trabajos forzados. Reed fue declarado culpable específicamente de "permitir que el soldado raso Robert Elves, de la 32.ª Compañía, intentara cometer un delito contra natura". La naturaleza del crimen se describió aún más específicamente: "Por conducta vergonzosa al permitir en Woolwich, en o alrededor de la noche del 18 de septiembre de 1865, que el soldado Robert Elves, de la 32.ª Compañía de los Royal Marines, intentara cometer contra su persona (la del soldado Reed) un crimen de naturaleza antinatural". Elves fue condenado por "Intento de cometer un crimen antinatural contra Wm. Reed". Parte de la sentencia de Reed fue "la pérdida de todos los derechos a paga adicional, paga por buena conducta y pensiones al ser dado de baja", y se recomendó además que fuera dado de baja del servicio de Su Majestad con ignominia y que también se le marcaran las letras B.C." (que significaban "Mal carácter"). (Además, anteriormente se había tatuado las figuras de una mujer y un soldado en el brazo derecho). Se había alistado el 28 de julio de 1855; Tenía ahora 31 años y 2 meses, y llevaba 10 años y 2 meses de servicio.




John Smith, cabo de barco, tenía 26 años cuando fue juzgado en un consejo de guerra general en Yokohama el 5 de septiembre de 1866 por sodomía mientras servía a bordo del HMS Princess Royal, y fue condenado a 10 años de trabajos forzados. Era "un buen zapatero". Estuvo recluido en varias prisiones, incluyendo la prisión de Portland en 1870, la prisión de Parkhurst el 19 de mayo de 1871, y finalmente la prisión de Brixton el 2 de octubre de 1871. Se le concedió una licencia real para estar en libertad el 30 de abril de 1874, cuando aún le quedaban 2 años y 4 meses de condena. Fue liberado de la prisión de Brixton el 18 de mayo de 1874. Desafortunadamente, no hay información sobre su pareja; presumiblemente era un joven grumete. En su expediente penal no consta que estuviera casado ni que tuviera hijos, y su pariente más cercano es su tía, pero se dice que recibió un par de cartas mientras estaba en prisión de su "hijo". Nació el 8 de noviembre de 1840 en la parroquia de St. Mary, Carlisle. Su comportamiento fue muy bueno mientras estuvo en prisión, aunque fue amonestado una vez por "reír y hablar" y otra por "abandonar la capilla durante el servicio". Estuvo frecuentemente en la enfermería por "estenosis uretral", pero en general era fuerte y robusto, y "apto para cualquier trabajo al ser liberado". 


CITA:

Rictor Norton (Ed.), "Men Convicted of Homosexual Offences Held in Portland Prison, 1869", Homosexuality in Nineteenth-Century England: A Sourcebook, 15 March 2026 <http://rictornorton.co.uk/eighteen/portland.htm>.


dissabte, 14 de febrer del 2026

MOBY DICK: La luna de miel de Ismael y Queequeg

 El tema más positivo  que domina la obra de Melville, es el del amor masculino, y es el que proporciona la razón más sólida para ver en sus obras algunos hilos importantes de la imaginación homosexual.



El texto que comparto es un extracto del artículo de Rictor Norton, Herman Melville, Biographical Background, traducido al castellano:

Leslie Fiedler, al hablar de la naturaleza homosexual-pastoral de la mayor parte de la ficción estadounidense, señala en El fin de la inocencia (1948) que Ismael, el narrador de Moby Dick (1851), y Queequeg, el caníbal, están "ambiguamente entrelazados" en la cama cuando despiertan en la posada Spouter. Se puede ir más allá que Fiedler y demostrar que ambos hombres están inequívocamente casados, e incluso conciben y dan a luz simbólicamente a un hijo.

La cama en la que duermen es la misma cama matrimonial en la que el casero y su esposa pasaron su noche de bodas: "Es una cama bonita: Sal y yo dormimos en esa cama la noche que nos unimos. Hay mucho espacio para que dos se diviertan en esa cama; es una cama enorme". Ismael, prácticamente recién casado, aunque un marinero vigoroso, se acuesta apropiadamente ante Queequeg, el arponero y novio implacable, y tiembla de la emoción de que su esposo cumpla con su deber en la noche de bodas: Yo ansiaba ver su rostro, pero lo mantuvo apartado un rato mientras desabrochaba la bolsa. Una vez hecho esto, se dio la vuelta y, ¡dios mío, qué espectáculo!




Ismael, como una doncella tímida y aterrorizada, permanece inmóvil al ver la "cabeza calva y violácea" de este "pícaro púrpura", que recuerda a otro tipo de cabeza púrpura, más abajo en el cuerpo. Queequeg realiza su ritual de desvestirse antes de acostarse y luego se esconde bajo las sábanas con su hacha (otro eufemismo), ante lo cual Ismael "grita". Hay un "pataleo" —que evoca la promesa anterior del posadero sobre la idoneidad erótica de la cama— y Queequeg empieza a "tocar" a Ismael. Ismael salta de la cama, pero el posadero entra corriendo y lo convence de que no hay nada que temer. Sin duda, le había dado la misma seguridad a su propia esposa, Sal, en su noche de bodas. Ismael regresa a la cama y decide que, después de todo, Queequeg es "en general un caníbal limpio y de aspecto atractivo". Se retiran felices, e Ismael "nunca durmió mejor en mi vida".

A la mañana siguiente, Ismael despierta con "el brazo de Queequeg sobre mí de la manera más amorosa y afectuosa". Reflexiona: "Casi creías que había sido su esposa". Para que no pasemos por alto el significado de este verso, Melville añade dos variaciones más: "su abrazo de novio" y "abrazando a un compañero masculino en ese estilo matrimonial". Los acontecimientos se suceden rápidamente en este matrimonio, pues ya han dado a luz a un hijo, simbólicamente, por supuesto: «Apartando la colcha, allí yacía el tomahawk durmiendo junto al salvaje, como si fuera un bebé con cara de hacha».


Su matrimonio, hasta el momento, no ha sido sancionado formalmente por la Iglesia, e Ismael escucha un sermón del Padre Maple que lo hace sentir culpable. El ministro se refiere al «adúltero... de la antigua Gomorra» y a «uno de los asesinos desaparecidos de Sodoma». Quizás debido a esta referencia a los pecados de las ciudades de la llanura, Ismael y Queequeg ese mismo día celebran un contrato matrimonial formal, pero según un ritual pagano, no cristiano. Juntos se sientan en la estera que, según explica Queequeg, es la misma en la que se habían casado sus dos hermanas. Fuman una pipa ceremonial, y entonces Queequeg «apretó su frente contra la mía, me rodeó la cintura y dijo que de ahora en adelante estábamos casados». Entonces los dos hombres regresan a su lecho nupcial, esta vez para saborear las dulces alegrías que nacen de la familiaridad

No hay mejor lugar que una cama para las confidencias entre amigos. Marido y mujer, dicen, se abren allí el uno al otro desde lo más profundo de su alma... así, pues, en nuestra luna de miel, yacíamos Queequeg y yo, una pareja acogedora y amorosa.

Mientras "charlaban y dormitaban a ratos,... Queequeg de vez en cuando abrazaba cariñosamente sus piernas morenas y tatuadas con las mías, y luego las retiraba", se vuelven "totalmente sociables, libres y tranquilos", listos para sus aventuras con el capitán Ahab.





Melville es, pues, bastante explícito sobre la relación entre Ismael y Queequeg, y, salvo por el bebé, no necesitamos ningún análisis literario simbólico abstruso para comprender su más que sutil motivación erótica. Análisis simbólico de toda la novela, ¡y todos coinciden en que a Melville le encantaban los símbolos! Es un tema demasiado amplio para abordarlo aquí, pero vale la pena mencionar el evidente significado fálico de la ballena blanca y la "castración" de Ahab, siendo la pierna de palo su sustituto fálico. Tal análisis revelaría a Ahab como un homosexual severamente reprimido, en contraste con la facilidad con la que Ismael y Queequeg aceptan su amor mutuo. Claro que las "costumbres extranjeras" del caníbal actúan como un mecanismo de distanciamiento que permite a los lectores de mediados del siglo XIX simplemente divertirse con su encuentro con Ismael.





dijous, 5 de febrer del 2026

LOS TRES SEXOS SEGÚN PLATON

 Según cuenta Platón en "El banquete", hubo un tiempo en que la tierra estaba habitada por personas esféricas con dos caras, cuatro piernas y cuatro brazos. Y tres sexos:

"Originalmente eran tres los sexos, y como los he descrito, porque el sol, la luna y la tierra son tres, y el hombre fue originalmente el hijo del sol, la mujer de la tierra y el hombre-mujer de la luna , que se compone de sol y la tierra,  y eran todo y se trasladó vueltas y más vueltas porque se parecían a sus padres ".


Existían pues tres sexos: el masculino, el femenino y el "andrógino" que participaba de ambos. Ello provocó la ira de Zeus. Para someterlos los partió con un rayo, convirtiéndolos en seres incompletos y anhelantes y deseosos de conseguir la unión con su otra mitad perdida. Cada uno debía buscar su otra mitad. Así había quien la buscaba entre gente de su propio sexo y quién todo lo contrario. 




EN EL BANQUETE, PLATÓN REPRESENTA UNA CENA EN LA CUAL LOS COMENSALES, DESPUÉS DE HABERSE SACIADO, DECIDEN BEBER VINO JUNTOS Y REFLEXIONAR SOBRE LA NATURALEZA DEL AMOR. EL CUARTO EN TOMAR LA PALABRA ES EL DRAMATURGO ARISTÓFANES, QUE REFLEXIONA EXPLICANDO EL ORIGEN DE LOS SERES HUMANOS EN LA MITOLOGÍA GRIEGA, EXPLICANDO SU VISIÓN DE COMO FUNCIONAN LAS COSAS EN EL AMOR (Resumido):


 "Tres eran los sexos de las  personas: masculino,femenino y andrógino. Éste era una cosa sola en cuanto a forma y nombre, y participaba  de lo masculino y de lo femenino, ahora  yace en la ignominia. 

La forma de cada persona era redonda en su totalidad, con la espalda a los costados en forma de círculo. Tenía cuatro manos, mismo número de pies que de manos y dos rostros perfectamente iguales sobre un cuello circular. Sobre los dos rostros, situados en direcciones opuestas, una sola cabeza , y además cuatro orejas y dos órganos sexuales  Lo masculino era descendiente del sol, lo femenino, de la tierra y lo andrógino de la luna. Tenían un inmenso orgullo, y conspiraron  contra los dioses. 

Entonces, Zeus tras pensarlo detenidamente dijo,: "para cesar el desenfreno de los humanos  los cortaré en dos mitades a cada uno y así serán más débiles y más útiles para nosotros por ser más numerosos. Andarán rectos sobre dos piernas y  los cortaré en dos mitades, de modo que caminarán dando saltos sobre unasola pierna».

A medida que los iba cortando,  Apolo les devolvía su rostro y la mitad de su cuello en dirección del corte, juntando la piel de todas partes en lo que ahora se llama vientre, como bolsas cerradas con cordel, con un agujero en medio del vientre, ombligo. Alisó las  arrugas y modeló también la del pecho.

Pero una vez que fue seccionada en dos, añorando cada uno su propia mitad, se juntaba con ella y rodeándose con las manos entrelazándose unos con otros, para unirse otra vez en una sola naturaleza, morían de hambre y de absoluta inacción, por no querer hacer nada separados unos de otros. 

 Compadeciéndose entonces Zeus, inventó otro recurso y trasladó sus órganos genitales hacia la parte delantera. De esta forma,  consiguió que  tuviera lugar la generación en ellos mismos, a través de lo masculino en lo femenino.

Si se encontraba hombre con mujer, engendraran y siguiera existiendo la especie humana. Si se encontraba varón con varón o mujer con mujer, hubiera, al menos, satisfacción de su contacto, y volvieran a sus trabajos y se preocuparan de las  cosas de la vida. 

Por tanto, cada uno de nosotros es un símbolo de un humano, al haber quedado seccionado en dos de uno solo, como los lenguados. Por esta razón, precisamente, cada uno está buscando siempre su propio símbolo. 

Cuantas mujeres son sección de mujer, no prestan mucha atención a los hombres, sino que están más inclinadas a las mujeres, y de este género proceden también las lesbianas. Los que son sección de varón, persiguen a los varones y mientras son jóvenes aman a los hombres y se alegran de acostarse y abrazarse a ellos; éstos son los mejores de entre los jóvenes y adolescentes, ya que son los más viriles por naturaleza .

Algunos dicen que son unos desvergonzados, pero se equivocan. Pues no hacen esto por desvergüenza, sino por audacia, hombría y masculinidad, abrazando lo que es similar a ellos. Llegados al término de su formación, los de tal naturaleza son los únicos que resultan valientes en los asuntos políticos. Y cuando son ya unos hombres, aman a los mancebos y no prestan atención por su inclinación natural a los casamientos ni a la procreación de hijos, sino que son obligados a ello por la ley, pues les basta vivir solteros todo el tiempo en mutua compañía. 


Platón, El Banquete, páginas 221 a 229. Si quieres leer el diálogo entero, aquí el link: https://metodologia2012.files.wordpress.com/2012/09/38569475-platon-dialogos-iiifedon-banquete-fedro-gredos.pdf empieza en la página 185.

Platón, como Leonardo, en la Escuala de Atenas. Vaticano. 


HOMOSEXUALIDAD E IMPERIO OTOMANO