San Anselmo de Canterbury (1033-1109) fue un monje benedictino que ejerció como arzobispo de Canterbury durante el periodo 1093-1109. Destacó como teólogo y filósofo escolástico y por sus apasionadas cartas de amor a otros monjes de su época.
La cuestión de las relaciones homoeróticas de San Anselmo de Canterbury es un tema de debate histórico y filológico que gira en torno a las apasionadas cartas de amor y amistad que escribió a otros monjes. Mientras que algunos historiadores modernos interpretan sus escritos como evidencia de una orientación o inclinación homosexual, los medievalistas más conservadores sostienen que reflejan una tradición de "amistad monástica espiritual" y un ideal puramente platónico, como en todos los casos en que se puede evidenciar una relación de este tipo.
Anselmo dejó un extenso epistolario (472 cartas) de su época en la abadía de Bec y como arzobispo. Muchas de ellas están dirigidas a jóvenes monjes y discípulos —como Lanfranco u Osberno— utilizando fórmulas extremadamente afectuosas como dilecto dilectori ("al amado amante"). En ellas abundan frases de fuerte carga emocional, tales como: "Allí donde vayas te seguirá mi amor, y allí donde yo esté mi deseo te abrazará"
En 1980, el historiador de la Universidad de Yale, John Boswell, publicó el influyente libro Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality. Boswell argumentó que las cartas de Anselmo muestran una inclinación homosexual romántica. Su época representó el "último florecimiento del amor homosexual" tolerado en el entorno eclesiástico antes de las severas persecuciones del siglo XIII.
Como prueba de su tolerancia, se cita que en el Concilio de Londres de 1102, Anselmo bloqueó la publicación de decretos punitivos severos contra la sodomía, argumentando que la práctica estaba tan extendida que muchos la cometían sin plena conciencia de su gravedad, prefiriendo la guía espiritual al castigo.
Otro historiador, McGuire sugiere que, si bien Anselmo pudo tener una orientación o atracción latente hacia los hombres (visible en su profundo duelo por la muerte de su estudiante Osberno), canalizó toda esa energía de forma puramente espiritual, sublimándola en la teología y la pedagogía monástica. Lo cierto es que aun se tardó más de 100 años en prohibir que los monjes durmieran acompañados.
El análisis que John Boswell realiza sobre las cartas específicas de San Anselmo de Canterbury no se limita a citar frases aisladas, sino que desglosa el lenguaje, los destinatarios y la estructura de la correspondencia para demostrar lo que él considera una expresión abierta de amor romántico entre hombres. Según él, Anselmo utiliza de forma sistemática y consciente términos que, tanto en el latín clásico como en el medieval, denotaban pasión y deseo, y no mera cortesía institucional. Observa que el monje juega con las palabras dilectus (amado) y dilector (amante) o amator. Para Boswell, esta insistencia en llamarse mutuamente "amantes" supera el protocolo de la fraternidad monástica.
También resalta cómo Anselmo describe el dolor de la separación física mediante metáforas corporales. En varias cartas, Anselmo escribe que la ausencia de su amigo le causa una "herida en el corazón" o que desea "abrazar" y "besar" al destinatario, expresiones que Boswell interpreta como un reflejo de un deseo romántico genuino.
En una de las correspondencias más intensas, Anselmo le escribe a A Gondulfo (futuro obispo de Rochester):
Cuando me viene a la mente tu conciencia de mi amor por ti, y mi conciencia de tu amor por mí... mi corazón se conmueve... No te pido que me ames más de lo que ya lo haces, sino que te aseguro que mi amor por ti no disminuirá".
Al joven Lanfranco, en otra carta, Anselmo expresa una devoción absoluta que Boswell categoriza como enamoramiento:
"Tú sabes cuánto te amo, pero yo no lo sé. Tú sabes cuánto me extrañas cuando estás lejos, pero yo sé cuánto te extraño yo a ti... Mis ojos desean ver tu rostro, mis brazos se extienden para abrazarte".
El análisis del vínculo de Anselmo con Osberno, un joven monje rebelde al que Anselmo logró reformar y del que se volvió inseparable, es fundamental para Boswell. Cuando Osberno muere prematuramente, Anselmo escribe cartas a sus amigos pidiendo que recen por el alma del joven, pero lo hace con un tono de devastación personal.
A otro monje escribió:
Allí donde vayas te seguirá mi amor, y allí donde yo esté mi deseo te abrazará ... Entonces, ¿cómo podré olvidarte? ¿Cómo eliminar de mi memoria al que está impreso en mi corazón como un sello en la cera? Sin que digas una sola palabra, sé que me amas, y sin decir yo una sola palabra, sabes que te amo. // ¿Qué podrá mostrarte una carta mía que tú no conozcas ya, mi alma gemela? Ve a la más recóndita cámara ... de tu corazón y contempla la devoción de tu verdadero amor; entonces conocerás el amor de tu verdadero amigo.
A pesar de estas evidencias, los medievalistas tradicionales lo entienden desde la perspectiva de la intensa paternidad espiritual y pedagógica que Anselmo ejercía sobre sus discípulos. Nada nuevo.
MÁS
Boswell, John, Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality. Boswell
Nortor, Ricton. The Great Queers of History















