dijous, 18 de juny de 2020

LA GENERACIÓN DEL SILENCIO



Cuando hablamos de la generación del silencio, hablamos de un amplio colectivo que sufrió especialmente la represión por parte de los duros años de la dictadura, personas a las que se les negó su identidad de género o su orientación sexual .



Hace un tiempo en una colaboración con la Diputación de Barcelona, ​​un técnico se acercó a mí y me dijo: ¿Crees que tenemos que seguir hablando de la Generación del Silencio? ¿No crees que es un tema spbrevalorado? Me hizo dudar, mi reflexión posterior la comparto con vosotros ahora,

El colectivo de personas mayores LGTB, conocido como la generación del silencio, tuvieron su orientación sexual, o su identidad de género, a escondidas de familia, amigos y sociedad. Sus vidas fueron en tiempos de represión y de negación, las autoridades decían que era delito, la iglesia católica los enviaba al peor de todos los infiernos, en algunos casos recibían una terribles terapias reparativas. En las escuelas ya sufrían el acoso de compañeros y compañeras, sin apoyos de la comunidad educativa que generalmente estaba al lado de los acosadores.

Vivieron vidas difíciles, algunos / as fueron valientes y lo pudieron pagar muy caro, otros sufrieron en el armario. La mayoría se negó a su propia realidad. La dictadura fascista del general Franco y la opresión sistemática de la iglesia católica dejaron efecto en la mayoría de ellos. El resultado es que hoy muchas de estas personas se sienten culpables y evitan dar el paso hacia su libertad.

Hoy podemos hablar ya de ellos como una realidad histórica? O como un importante grupo de personas mayores LGTB? Que dicen los datos? Difícil, pero intentaré aproximarme a esta realidad.

Si vamos a las estadísticas del departamento de Salud de la Generalitat veremos un alto porcentaje de personas mayores con detección tardía de enfermedades de transmisión sexual, Exactamente uno de cada 4 de los diagnosticados con VIH + con situación de SIDA son personas mayores. Pero de qué cifra hablamos, cuántas personas mayores LGTB pueden vivir en la Cataluña actual?

Según el Instituto Nacional de Estadística en Cataluña tenemos alrededor de un millón 400 mil personas de más de 65 años. Si calculamos que entre un 5 y un 7% de la población es LGTB, estamos hablando de un grupo entre 40 y 60 mil personas. Lo podemos ignorar? Podemos decir que no toca hablar de ellos por ser una generación en desaparición? Creo que no, es un grave error que explica actuaciones no muy afortunadas recientemente, donde un trabajo reciente señala que los mayores LGTB de Barcelona tienen una situación acomodada y con ingresos cercanos  a los 3000 euros mensuales, vergonzoso.

Los que ahora cumplen 65 años llegaron a la mayoría de edad al final de la dictadura y vivieron durante años la represión de un régimen intolerante y homófobo. A medida que pasen los años las características de este grupo silenciado irá cambiando, pero todavía hay unos rasgos que los caracterizarán durante tiempo: armarización, negación de identidad de género u orientación sexual, homofobia interiorizada y falta de preocupación ante las ITS. Signos hoy generales, pero que con el paso del tiempo irán disminuyendo.

Mención especial merecen las mujeres trans. Al visibilizar su realidad recibieron el estigma, la represión y la discriminación de un estado que era absolutamente beligerante hacia ellas. Vivir con una identidad diferente a la del DNI lanzó a muchas mujeres al mundo de la marginalidad, con una ley como la de peligrosidad social que cayó encima de ellas como una losa.

Sería injusto olvidar que fueron personas de esta generación las que a finales de los 60 comenzaron a luchar contra las leyes injustas, que dieron la cara contra la ley de Peligrosidad Social, que supieron abrir todas las identidades lo que llamaban como "liberación gay", que crearon el FAGC en 1975 en el Convent de Caputxins de Sarrià y que en junio de 1977 salieron a las Ramblas a visibilizar su realidad.

Tenemos que seguir hablando de la generación silenciada, no sólo como un hecho histórico, también como una realidad actual, por mas que pese.

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dijous, 4 de juny de 2020

LA "CALLEJUELA MALOLIENTE" DE LA BARCELONA AÑOS 20-30


La zona de las calles Cid / Peracamps tenía muy mala prensa. Los anarquistas pedían directamente derribarlo todo, Josep Pla decía con sorna "la calle Cid, nos hace quedar muy bien". Popularmente era conocida como la callejuela maloliente. 

Interior de la Criolla, en el centro Flor de Otoño bailando con otro hombre. 

Era un barrio habitado por la gente más pobre de la ciudad, a pesar de todo a esta zona triunfaron dos locales con una prestigiosa mala fama internacional: La Criolla o Cal Sacristà. "Miseria, vicio, prostitución, droga, robo, travestismo, invertidos, homosexualismo, artistas maricones, lugar de pseudo intelectuales ..." Eran palabras que utilizaba la prensa sensacionalista de su tiempo cuando hablaba de los dos locales. La izquierda más radical y los anarquistas calificaban a la población de la zona como lumpen.

Pero a mayor crítica de prensa y moralistas, más éxito de la zona. La "Gente bien" de la ciudad no se quería perderse el espectáculo, donde además se podía encontrar a intelectuales del renombre de Simone Weil, Jacinto Benavente, Joseph Kessel, George Bataille, Margarita Xirgu, Douglas Fairbanks ... En 1934 un comentarista del diario "la Voz" de Madrid, decía que la Criolla o Cal Sacristà "han Dado más fama internacional a Barcelona que la pasada Exposición internacional de 1929" (1) El mismo Jean Genet malvivió como un apátrida canalla por la zona, vendiéndose al mejor postor, o desvalijando al mas despistado.

Pero entre los críticos de la zona destacan por encima de todo los anarquistas. El cenetista Adolfo Hueso (2), quien no tenía mucha simpatía ni por la gente de la zona, ni por los homosexuales, señala: "En la Criolla era el viejo transformista Bertini, que en sus mejores tiempos llegó a hacer dudar si era hembra o macho ... Enfrente la estrella era Mirco, lleno de juventud, luciendo un deslumbrante vestuario femenino, que las malas lenguas afirmaban que era pagado por un conocido fabricante, que harto del amor fácil había optado por el " homosexualismo ". Y seguía hablando de Cal Sacristà, donde sólo podían actuar" maricones provados, pues era el paraiso de los invertidos. Actuaban todos Ligeramente vestidos como hembras y con repertorio femenino " Sigue explicando que era lugar donde no iban hombres que buscaban mujeres, ni mujeres que buscaban hombres, para terminar criticando a los sindicalistas que iban con el pretexto de" conocer los vicios burgueses ". está claro que a pesar de todo, muchos anarquistas visitaban la zona, especialmente afiliados a la CNT.

La Soli (Solidaridad obrera, diario de la CNT) llamaba la calle Cid como el "callejón maloliente", mientras pedían derribar el barrio para acabar con terribles enfermedades como para ellos lo era la homosexualidad, un vicio que ellos atribuían a personas degeneradas y siempre anti-revolucionarias.

Tras el golpe de estado fascista de julio de 1936, el cenetista de 26 años Félix Martí Ibáñez (3) fue nombrado director general Salud Pública y Servicios Sociales de la Generalidad de Cataluña, de hecho dirigió el departamento por donde pasaron muchos consejeros que ni llegaban a hacer raíces. Fue una figura de prestigio internacional (3), promocionó leyes como el derecho al aborto. Él no creía que la homosexualidad fuera una enfermedad, se decantaba por considerarla un vicio, y para evitarlo prohibió su presencia en los locales de Barcelona, ​​prohibiendo el travestismo como medida para defender la salud pública de los ciudadanos.

Durante 25 años el travestismo estuvo prohibido en Barcelona, ​​hasta que hacia 1960, en el Cambrinus de la calle Guardia,  Madame Arthur ... pero esa ya es otra historia.

NOTA: los planteamientos de la CNT no eran diferentes a los del resto de partidos de izquierda, PSOE incluido, hasta finales de los años 70.

(1) Villar, Paco. La Criolla, La puerta dorada del Barrio Chino "Ed Comanegra.
(2) Adolfo. Diario de un cenetista. Ed Ariel.
(3) FÉLIX MARTÍ IBÁÑEZ (1911-1972). NOTA SOBRE SU ACTIVIDAD COMO MÉDICO EN LA DÉCADA DE 1930. L’ÈPOCA ANARQUISTA. Laura Martínez Sadurní.

Mas:
Genet, Jean. Diario del Ladrón,