dilluns, 30 de març del 2026

STALIN Y LA PERSECUCIÓN DE LA SODOMIA (HOMOSEXUALIDAD)

 La Revolución de octubre en 1917 representó que los dos nuevos códigos penales, de 1922 y 1926, retiraran todas las prohibiciones que afectaban a los homosexuales.



La persecución de la homosexualidad en la época zarista fue legal, sistemática y religiosa, sentando las bases de los prejuicios que Stalin retomaría décadas después. Antes de 1917, y aunque la ley no se aplicaba, seguía penalizada, los homosexuales debían evitar su visualización. Ello motivo que muchos artistas e intelectuales se exiliaran a París. 

Fue tras la Revolución de 1917 cuando se despenalizó definitivamente. Pero la realidad era muy distinta, muchos comunistas seguían considerándola un producto de la decadencia de las clases explotadoras, para ellos era un vicio contrarrevolucionario.

Bajo el mandato de Iósif Stalin, la Unión Soviética revirtió los avances en derechos civiles de la era de Lenin, reimplantando una severa persecución estatal contra la homosexualidad que duró décadas.





Tras la Revolución de 1917, el código penal soviético de 1922 había despenalizado la sodomía. Sin embargo, en marzo de 1934, Stalin impulsó personalmente una nueva ley que convertía las relaciones sexuales consentidas entre hombres en un delito. 

El nuevo artículo 121 del Código Penal de la RSFS de Rusia castigaba el "sexo entre hombres" con 3 a 5 años de prisión o trabajos forzados. La ley se centraba exclusivamente en los hombres. El lesbianismo no fue criminalizado formalmente, ya que se consideraba un "problema médico" o psiquiátrico en lugar de una amenaza social, aunque las mujeres sáficas sufrían marginación y presión para cumplir con el "culto a la maternidad". 




El régimen estalinista utilizó diversos argumentos para justificar la represión, alejándose de la visión científica y médica de los años 20:

-"Vicio Burgués": Se promovió la idea de que la homosexualidad era una perversión propia de las clases altas y "desclasadas", ajena a la moral del trabajador soviético.

-Vínculo con el Fascismo: Stalin y su entorno difundieron el mito de que la homosexualidad era una herramienta de infiltración fascista. Máximo Gorki llegó a escribir en 1934: "Si se elimina a los homosexuales, el fascismo desaparecerá".

-Preocupación Demográfica: La política estalinista viró hacia un conservadurismo social que enfatizaba la familia tradicional y la natalidad para fortalecer al Estado. 




La persecución no se limitó a las leyes, sino que fue parte de la maquinaria de vigilancia estatal.  Se realizaron redadas masivas: En 1933, antes de la ley, la policía secreta (OGPU) bajo el mando de Genrikh Yagoda ya había detenido a cientos de hombres en Moscú y Leningrado bajo acusaciones de pederastia y espionaje.

Se recurrió a la vigilancia y el chantaje. El Estado utilizaba la orientación sexual de los ciudadanos para coaccionarlos a convertirse en informantes o para eliminarlos políticamente. Esta ley permaneció vigente mucho después de la muerte de Stalin, siendo derogada oficialmente en Rusia recién en 1993.

En el Gulag, los prisioneros condenados por "sodomía" ocupaban el escalón más bajo de la jerarquía carcelaria. Eran víctimas frecuentes de abusos físicos, violaciones y violencia extrema tanto por parte de guardias como de otros prisioneros, lo que elevaba drásticamente sus posibilidades de morir por agotamiento, enfermedades o agresiones.




Determinar una cifra exacta de personas encarceladas o fallecidas bajo la represión estalinista contra los homosexuales es complejo debido al secretismo de los archivos soviéticos de la época. Se estima que, tras la implementación del Artículo 121 en 1934, entre 800 y 1,000 hombres eran encarcelados anualmente en la URSS por "sodomía".

Algunas fuentes calculan que, a lo largo de los casi 60 años que la ley estuvo vigente (incluyendo el periodo de Stalin y sus sucesores), cerca de 250,000 personas fueron llevadas a juicio por su orientación sexual. Otras estimaciones más conservadoras sitúan la cifra de sentenciados en unos 38,000 hombres.



El sistema represivo del régimen stalinista, no solo consistía en prisiones, sino en una vasta red de campos de trabajo y asentamientos especiales. Se estima que unos solo en estos campos, 18 millones de personas pasaron entre 1930 y 1953.  Los archivos de la KGB registran aproximadamente 799.455 ejecuciones por motivos políticos entre 1921 y 1953, la gran mayoría durante la "Gran Purga" de 1937-1938. Dentro del sistema de campos entre 1,5 y 1,7 millones de personas debido a las condiciones inhumanas, enfermedades y agotamiento.  

Las muertes por las hambrunas provocadas (como el Holodomor en Ucrania), la cifra total de muertos asciende significativamente. Historiadores como Timothy Snyder estiman unos 6 millones de asesinatos directos, mientras que otros como Robert Conquest o Roy Medvedev han sostenido cifras de hasta 20 millones de muertos en total.

MAS

La homosexualidad y la revolución rusa. https://leopoldest.blogspot.com/2022/02/la-revolucion-rusa-y-la-breve.html


dilluns, 23 de març del 2026

HOGUERA PARA LOS SODOMITAS

 

El cristianismo sigue impregnando aún decisivamente nuestra moral sexual y las limitaciones formales de nuestra vida erótica siguen siendo básicamente las mismas que en los siglos XV o V, en época de Lutero o San Agustín. Y eso nos afecta a todos en el mundo occidental, incluso a los no cristianos o a los anticristianos. 




Os ofrezo un resumen de varios pasajes de Historia Sexual del Cristianismo de Karlheinz Deschner, publicado en 1993. En 33 años ha llovido mucho y algunas afirmaciones son matizables, a pesar de ello sigue ssiendo un buen trabajo sobre el tema. Al final intentaré esclarecer alunos.


HOGUERA O CASTRACIÓN PARA LOS HOMOSEXUALES..


La Iglesia ha condenado (1) en todo momento la homosexualidad (sodomie ratione sexus) como una perversidad abominable. Pero ¿es tan antinatural? ¿No es acaso la expresión de nuestra naturaleza fundamentalmente bisexual? ¿No es un fenómeno que también aparece a menudo entre los animales, sobre todo en los primates, que son los reyes del reino animal? Entre ciertos monos, algunos machos se masturban mientras otros los penetran. Y en todas las especies animales superiores, cuando la pareja heterosexual no está disponible o es impotente, los individuos se entregan a la homosexualidad. Los perros copulan per anum, las vacas se montan unas a otras, las lobas se lamen mutuamente la vagina; las gallinas, las ocas, las patas y las hembras del faisán tienen a menudo relaciones lésbicas. 

Los contactos homoeróticos entre distintas especies animales tampoco son infrecuentes. Según Goethe, decidido anticlerical, la homosexualidad es tan antigua como la propia humanidad y, por eso mismo, natural. En Grecia, la pedofilia domina todas las manifestaciones de la cultura desde los tiempos más remotos: artes figurativas, épica, lírica y tragedia, calificada por algunos críticos antiguos como «caldo de cultivo de la pe-derastia». Nos encontramos con ella en todo tipo de libros históricos, científicos y filosóficos y la mitología rebosa de leyendas paidofílicas; más aún, en un primer momento, la palabra «pedagogo» designaba al hombre que inducía a los muchachos a mantener contactos homosexuales. 


Zeus y Ganímedes. Anton Raphael Mengs. 


Licurgo, el (legendario) legislador de Esparta, afirma en sus leyes que no se puede ser un ciudadano competente si no se tiene un amigo en la cama. Solón y sus sucesores recomiendan la homosexualidad (2) a los jóvenes. Platón no conoce «mayor dicha para un adolescente que ser amado por un hombre honesto, ni mayor dicha para éste que tener un amante». En Tebas, la homosexualidad era práctica habitual de un potente regimiento de élite compuesto por trescientos hombres y en Creta y   Esparta formaba parte de la educación que los jóvenes guerreros recibían de sus superiores. La lista de homosexuales famosos de la Antigüedad griega incluye a reyes como Hierón de Siracusa o Filipo de Macedonia, estrategas como Alejandro Magno, Epaminondas o Pausanias, legisladores como Minos y Solón, filósofos como Sócrates, Platón o Aristóteles (2) y muchos otros. 

Sin embargo, las historias de la cultura de la Antigüedad clásica más voluminosas de finales del siglo XIX seguían sin mencionar la homosexualidad o lo hacían muy de pasada. Y en las escuelas de la actualidad todavía no se habla del tema. El pecado que clama al cielo Con los hebreos y los cristianos comenzó una caza despiadada de homosexuales, aunque, en ciertos momentos, el judaismo contó con algunos templos donde se practicaba la prostitución homosexual masculina (3), como ocurrió en otros cultos asiáticos. No obstante, el Antiguo Testamento impuso la pena de muerte para la homosexualidad: «si alguien se acuesta con un hombre como con una mujer, ambos han cometido abominación (toúebhah) y deben morir». (4)



La mayoría de los  Padres de la Iglesia tcondenan la homosexualidad, sobre todo San Agustín, el vehemente San Juan Crisóstomo y el todavía más rabioso Pedro Damián, que cree que la homosexualidad es peor que el bestialismo. (San Agustín condenaba cualquier reslación sexual no recreativa, y en este caso, debía ser con total ausencia de placer)

Posteriormente, San Pedro Canisio (1521-1597) se convirtió en el más virulento impugnador de la homosexualidad, incluyendo las relaciones homoeróticas entre los «peccata in coelum clamantia» los pecados que clamaban al Cielo, una categoría hasta entonces apenas conocida cuya especial importancia se encargó de subrayar. La sociedad cristiana persiguió el «vicio» durante mil quinientos años con castigos cada vez más severos; los teólogos lo condenaban con expresiones constantemente renovadas: «nefanda libido», «nefarium», «monstrosa Venus», «diabólica luxuria», «horrendus scelus», «execrabile», etcétera. A comienzos del siglo IV, el sínodo de Elvira priva de la comunión a los «violadores de niños», incluso en peligro de muerte. San Basilio ordena que se aplique a los homosexuales una penitencia de quince años; la teología de comienzos de la Edad Media habitualmente se pronuncia por los diez años. El XVI sínodo de Toledo establece en el año 694 que un sodomita debe ser «excluido de todo contacto con los cristianos, azotado con varas, rapado ignominiosamente y desterrado». El sínodo de Naplusa (1120), que responsabiliza al modo de vida desenfrenado de los creyentes de las catástrofes naturales y los ataques de los sarracenos, exige que quien ha consentido libremente un acto homosexual (activo o pasivo) muera en la hoguera. La bula papal Cum primum prescribe en 1566 la entrega al Estado de todos los homosexuales, lo que indudablemente comportaba la ejecución. Pena de muerte según el derecho secular Los emperadores paganos no habían visto la homosexualidad con malos ojos. Pero Constantino y sus sucesores en el trono la condenaron a la hoguera.



 El antiguo Código Visigodo, elaborado entre los siglos VI y VII y contaminado de ideas cristianas, establece que las relaciones homosexuales debían ser castigadas, además de con determinadas confiscaciones, con la castración; en una reelaboración posterior del mismo, las Siete Partidas, (5) se prescribe la pena de muerte. Y es que, como se dice en dicho texto, por culpa de este terrible pecado «del que algunos son esclavos. Dios Nuestro Señor hace descender sobre la Tierra el hambre y la peste y los terremotos y una infinidad de males que ningún ser humano podría detallar». El amor homoerótico fue considerado en Occidente durante mucho tiempo como un crimen capital. Las leyes penales de Carlos I («cabeza secular de la cristiandad y protector de la Iglesia»), que todavía estaban vigentes en muchos lugares a finales del siglo XVIII, castigan las relaciones sexuales entre hombre y hombre o entre mujer y mujer con la hoguera


En Inglaterra, donde esa clase de relaciones estaba muy extendida, quienes las practicaban fueron colgados o lapidados hasta el siglo XIX. Más tarde se ordenó que el máximo castigo fuera la cadena perpetua, pero antes de ello se abandonaba al reo a «los sanos sentimientos de la población» poniéndolo en la picota, donde se le arrojaban durante horas barro, excrementos y perros, gatos y peces podridos; el simple intento de cometer este «crimen horrible» era castigado con una pena de hasta diez años. En Inglaterra hubo que esperar hasta 1957 para que la homosexualidad entre adultos fuera despenalizada.




NOTAS

(1) Especialmente a partir de siglo XIII.

(2) Las relaciones homosexuales, el concepto homosexual no existía.

(3) Hoy se pone en duda.

(4) La misma Biblia habla del amor puro entre David y Johnatan, y Rut y Noemí

(5) Las siete partidas de Alfonso X apenas se llevaron a la práctica,

dilluns, 16 de març del 2026

Hombres condenados por delitos homosexuales recluidos en la prisión de Portland, 1869

  El presente estudio se centra en el trimestre que finalizó el 30 de septiembre de 1869, para el cual he recopilado datos de hombres condenados por los delitos de sodomía, abuso sexual y actos contra natura (específicamente con otro hombre).




El trabajo fue realizado por Rictor Norton y publicado en su web:      https://rictornorton.co.uk/eighteen/nineteen.htm  Bajo el título:  Men Convicted of Homosexual Offences Held in Port nd Prison, 1869


En la década de 1850, los delincuentes ya no eran enviados a Australia, sino que eran condenados a trabajos forzados en prisiones de reciente creación, construidas para albergar a reclusos varones. A principios del siglo XIX, la prisión de Dartmoor se había utilizado para alojar prisioneros de guerra, pero permaneció cerrada durante un largo periodo hasta su reapertura en 1851 para reclusos civiles. Otras prisiones inauguradas en la década de 1850 incluyen la prisión de Chatham, construida como una ampliación del astillero de Chatham.

Una de las primeras prisiones para reclusos fue la de Portland, en la isla de Portland, Dorset, establecida en 1848. En la década de 1860, la prisión de Portland albergaba regularmente a unos 1670 reclusos varones. Un poco menos del 1% de estos hombres habrían sido condenados por delitos homosexuales. El presente estudio se centra en el trimestre que finalizó el 30 de septiembre de 1869, para el cual he recopilado datos de hombres condenados por los delitos de sodomía, abuso sexual y actos contra natura (específicamente con otro hombre). Durante este trimestre, la prisión de Portland albergó a 12 o 14 hombres condenados por delitos homosexuales: 4 por abuso sexual de menores, 2 por delitos sexuales no especificados que podrían haber sido bestialidad o abuso de niñas, y 8 por relaciones consensuales con otros hombres adultos. A esto se suman los 8 hombres que mantuvieron relaciones consensuales y que se encontraban recluidos en otras prisiones en ese momento, lo que eleva el total a 20 (o 22) hombres condenados por delitos homosexuales. Este conjunto de datos no es lo suficientemente extenso para un análisis estadístico riguroso, pero aun así nos permite realizar algunas generalizaciones, que se analizan en el presente estudio.





No he incluido datos sobre los 11 hombres recluidos en la prisión de Portland durante el mismo trimestre, condenados por bestialidad, a veces denominada sodomía o delito contra natura. Algunos historiadores prefieren considerar todos estos casos bajo el epígrafe de "crimen contra natura", especialmente porque se derivan de la Ley de Sodomía de 1533. Resulta esclarecedor observar que la opinión pública sobre ambos tipos de delincuentes era la misma: los actos homosexuales se consideraban tan "bestiales" como el sexo con animales. Sin embargo, los dos tipos de hombres involucrados eran bastante diferentes: para empezar, la mayoría de los casos de bestialidad eran, estrictamente hablando, heterosexuales, no homosexuales; el sexo con animales tampoco planteaba nunca cuestiones de posible consentimiento. Si bien ambos tipos de actos implican un deseo sexual impulsivo, solo los casos homosexuales involucran el fenómeno psicológico y social más interesante del deseo mutuo.

La pena para ambos, sin embargo, es prácticamente la misma. La bestialidad conllevaba una pena obligatoria de 10 años de trabajos forzados (o 5 años por tentativa de bestialidad). De manera similar, los delitos de sodomía y abuso sexual generalmente se castigaban con 10 años de prisión. En ocasiones, estos delitos conllevaban cadena perpetua, mientras que los delitos contra natura se castigaban con penas de entre 12 y 15 años. Las penas por estos delitos eran sistemáticamente más elevadas que las de casi todos los demás.




Las penas estándar para incendio provocado, hurto, robo, allanamiento de morada, falsificación, caza furtiva, robo en tiendas, allanamiento de morada, malversación, lesiones, violación, bigamia, robo de caballos y robo de ovejas oscilaban entre 5 y 7 años. Las penas estándar para homicidio culposo y agresión con robo eran de entre 7 y 10 años (a veces más elevadas en casos de violencia extrema). La violación con violencia no solía castigarse con más de 7 años; el abuso infantil rara vez se castigaba con más de 7 años, pero ocasionalmente llegaba a cadena perpetua. El asesinato podía conllevar una pena de 14 años, a veces cadena perpetua. En general, los hombres condenados por delitos homosexuales se encontraban entre los reclusos que más tiempo permanecían en prisión.

Puede que sorprenda a algunos, pero la mayoría de los hombres condenados por delitos homosexuales fueron condenados por mantener relaciones consensuales con otro hombre adulto. Ocho de los hombres condenados por delitos homosexuales que se encontraban en la prisión de Portland durante el tercer trimestre de 1869, tenían una pareja adulta con la que mantenían relaciones consensuales, recluida en otra prisión. De hecho, ninguno de estos hombres encaja en el estereotipo de "pederasta" de un hombre mayor que seduce a un adolescente. Considerando el total de estos 16 hombres que dieron su consentimiento (es decir, 8 hombres recluidos en la prisión de Portland, más sus 8 parejas, que no estaban en la misma prisión), la edad promedio de la pareja mayor es de 30 años y la de la pareja menor es de 21. Si excluimos los dos casos atípicos en los que las parejas mayores tenían 60 y 40 años, de las 6 parejas restantes, la edad promedio de la pareja mayor es de 23 años y medio y la de la pareja menor es de 20 años y medio, siendo la diferencia entre ellas muy pequeña. De este total de 16 hombres, 15 están registrados como solteros y 8 eran marineros o soldados.





A diferencia de otros convictos que tenían pocas oportunidades de cometer hurto, falsificación, bigamia o malversación de fondos, etc., mientras estaban en prisión, era posible que los hombres condenados por delitos homosexuales encontraran la oportunidad de continuar con sus prácticas encarcelados. De hecho, en algunos casos se reconoció la probabilidad de que esto ocurriera, cuando los directores de prisión ordenaron específicamente que los dos hombres no fueran trasladados juntos a la misma prisión. La posibilidad de que continuaran delinquiendo probablemente explica por qué muchos de ellos fueron recluidos en "confinamiento separado", que no era tan severo como el "confinamiento solitario" moderno, pero significaba que estaban en celdas individuales y no se les permitía relacionarse ni siquiera hablar con otros presos. Pero después de aproximadamente un año de dicho confinamiento, se les permitía unirse a grupos de trabajo con otros presos. Dickens observó en 1835 que dos de estos presos fueron rechazados por los demás reclusos, pero eso ocurrió en la celda de espera de la prisión de Newgate. Este trato no está documentado en las prisiones para convictos de finales de siglo (aunque, por supuesto, es poco probable que los registros penales contuvieran dicha información), y no he encontrado indicios de que estos hombres fueran maltratados por sus compañeros. Su vida en prisión era similar a la de todos los convictos de Portland: realizaban trabajos manuales (a menudo extrayendo piedras o picando piedra) y eran castigados regularmente por delitos menores durante su estancia en prisión.




Los 8 convictos de Portland del grupo de "parejas consentidas", junto con sus 8 parejas recluidas en otras prisiones, eran los siguientes:


John Longworth, de 20 años, soldado, concretamente camarero de rango soldado raso, junto con William King, de 22 años, también soldado, fueron juzgados en Maidstone el 25 de julio de 1862 por intento de sodomía, intento de cometer sodomía o intento de cometer un delito contra natura, sodomía. Longworth fue condenado a 10 años de trabajos forzados, mientras que King fue condenado a tan solo 10 meses de trabajos forzados (o posiblemente 6 meses). Longworth y King habían sido arrestados juntos el 4 de junio en Frindsbury, una ciudad a orillas del río Medway, frente a Rochester. King fue "recomendado a clemencia por el jurado debido a su debilidad mental, a seis meses de trabajos forzados (sic)". (Faversham Times and Mercury y North-East Kent Journal). Longworth fue trasladado a la prisión de Chatham el 26 de abril de 1864, pero pronto fue enviado a la prisión de Portland el 31 de agosto de 1864. Fue puesto en libertad condicional el 6 de julio de 1870 (1 año y 9 meses antes de la expiración de su condena).  


WILLIAM MONK, de 17 años, junto con William Thomas Pugsley, de 18 años, dos jóvenes de primera clase que servían a bordo del HMS Liffey, anclado en Zante, Islas Griegas, fueron juzgados en un consejo de guerra general el 11 de junio de 1863 por sodomía. Ambos fueron condenados a 10 años de trabajos forzados. Monk ingresó en la prisión de Millbank el 19 de noviembre de 1863; posteriormente fue trasladado a la prisión de Pentonville el 23 de noviembre, donde trabajó como tejedor; luego a la prisión de Chatham el 18 de abril de 1867, como obrero; y finalmente fue trasladado a la prisión de Portland el 9 de mayo de 1867, donde trabajó en una cantera. Se le concedió una Licencia Real el 31 de agosto de 1870 y fue puesto en libertad condicional el 23 de septiembre de 1870, dos años y nueve meses antes de que expirara su condena. Pugsley fue enviado a la prisión de Pentonville el 23 de noviembre de 1863, donde trabajó como sastre; luego a la prisión de Chatham el 2 de septiembre de 1864, donde trabajó como obrero. El director de la prisión observó que llevaba brazaletes en ambas muñecas y anillos en varios dedos, e hizo una anotación especial sobre la prohibición de que ambos jóvenes fueran enviados a la misma prisión. Pugsley recibió una Licencia Real el mismo día que Monk y fue liberado dos años y nueve meses antes de que expirara su condena. Los detalles completos de su caso se encuentran en una sección aparte.




JOSEPH HEESOM, de 19 años, junto con Robert Bertie, de 16 años, fueron juzgados en un consejo de guerra general celebrado a bordo de un barco en Portsmouth el 16 de diciembre de 1864 por sodomía. Ambos fueron condenados a 10 años de prisión. Ambos jóvenes eran marineros rasos en el HMS Excellent. Inicialmente fueron enviados a la prisión de Millbank y luego trasladados a la prisión de Pentonville el 20 de febrero de 1865. Heesom fue trasladado a la prisión de Portland el 28 de noviembre de 1865, mientras que Bertie fue trasladado a la prisión de Portsmouth el 7 de noviembre de 1865. Bertie solicitó clemencia y fue liberado mediante una carta de remisión del Almirantazgo el 19 de junio de 1868, aunque no fue liberado efectivamente hasta el 19 de diciembre de 1868, 6 años y 6 meses antes de que expirara su condena. Heesom fue puesto en libertad condicional el 19 de octubre de 1872, dos años y dos meses antes de que expirara su condena. Las autoridades penitenciarias hicieron todo lo posible para evitar que los dos jóvenes fueran enviados juntos a la misma prisión. Existen extensos registros penales de ambos jóvenes, y los detalles completos se encuentran en una sección aparte.


William Reed, de 32 años, soldado raso de la 36.ª Compañía de la Infantería de Marina Real, junto con Robert Elves, de 24 años, carnicero, soldado raso de la 32.ª Compañía de la Infantería de Marina Real, fueron juzgados en un consejo de guerra general en Woolwich el 29 de septiembre de 1865 y declarados culpables de intento de cometer un delito contra natura. Ambos fueron condenados a cinco años de trabajos forzados. Reed fue declarado culpable específicamente de "permitir que el soldado raso Robert Elves, de la 32.ª Compañía, intentara cometer un delito contra natura". La naturaleza del crimen se describió aún más específicamente: "Por conducta vergonzosa al permitir en Woolwich, en o alrededor de la noche del 18 de septiembre de 1865, que el soldado Robert Elves, de la 32.ª Compañía de los Royal Marines, intentara cometer contra su persona (la del soldado Reed) un crimen de naturaleza antinatural". Elves fue condenado por "Intento de cometer un crimen antinatural contra Wm. Reed". Parte de la sentencia de Reed fue "la pérdida de todos los derechos a paga adicional, paga por buena conducta y pensiones al ser dado de baja", y se recomendó además que fuera dado de baja del servicio de Su Majestad con ignominia y que también se le marcaran las letras B.C." (que significaban "Mal carácter"). (Además, anteriormente se había tatuado las figuras de una mujer y un soldado en el brazo derecho). Se había alistado el 28 de julio de 1855; Tenía ahora 31 años y 2 meses, y llevaba 10 años y 2 meses de servicio.




John Smith, cabo de barco, tenía 26 años cuando fue juzgado en un consejo de guerra general en Yokohama el 5 de septiembre de 1866 por sodomía mientras servía a bordo del HMS Princess Royal, y fue condenado a 10 años de trabajos forzados. Era "un buen zapatero". Estuvo recluido en varias prisiones, incluyendo la prisión de Portland en 1870, la prisión de Parkhurst el 19 de mayo de 1871, y finalmente la prisión de Brixton el 2 de octubre de 1871. Se le concedió una licencia real para estar en libertad el 30 de abril de 1874, cuando aún le quedaban 2 años y 4 meses de condena. Fue liberado de la prisión de Brixton el 18 de mayo de 1874. Desafortunadamente, no hay información sobre su pareja; presumiblemente era un joven grumete. En su expediente penal no consta que estuviera casado ni que tuviera hijos, y su pariente más cercano es su tía, pero se dice que recibió un par de cartas mientras estaba en prisión de su "hijo". Nació el 8 de noviembre de 1840 en la parroquia de St. Mary, Carlisle. Su comportamiento fue muy bueno mientras estuvo en prisión, aunque fue amonestado una vez por "reír y hablar" y otra por "abandonar la capilla durante el servicio". Estuvo frecuentemente en la enfermería por "estenosis uretral", pero en general era fuerte y robusto, y "apto para cualquier trabajo al ser liberado". 


CITA:

Rictor Norton (Ed.), "Men Convicted of Homosexual Offences Held in Portland Prison, 1869", Homosexuality in Nineteenth-Century England: A Sourcebook, 15 March 2026 <http://rictornorton.co.uk/eighteen/portland.htm>.