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dissabte, 13 de desembre del 2025

LA VISIBILIDAD COMO ARGUMENTO EDUCATIVO PARA EL PROFESORADO LGTB (de Ricard Huerta)



"El territorio del profesorado LGTB ha sido tradicionalmente la invisibilidad. Las disidencias sexuales no son bien vistas por la sociedad, por ello sigue resultando complicado hablar abiertamente de la orientación sexual o de género en el mundo educativo. Hemos padecido siempre una persecución sistemática por parte de quienes se consideran adalides de las “buenas costumbres”. Hasta tal punto se nos ha violentado, que el miedo ya forma parte de nuestro engranaje vital. Y la única forma de luchar contra los miedos es enfrentándose abiertamente a ellos. Por eso pensamos que la visibilidad es el mejor argumento para contestar a los violentos, a los fanáticos, y a quienes se obstinan en mantener la represión como código de control. Luchamos por nuestros derechos, pero también por los de toda la ciudadanía. Esto, que serviría para cualquier situación en general, resulta especialmente llamativo cuando hablamos desde el panorama de la educación. Las personas que participan con sus testimonios en este libro nos hablan de vivencias, tanto en lo referido a su ejercicio profesional, como en lo que respecta a cuestiones personales. Cada relato es muy intenso, y convierte este conjunto en una verdadera panorámica de las distintas realidades que componen la diversidad LGTB. También se ha atendido a otros posibles escenarios de interseccionalidad, de modo que tenemos ejemplos de profesorado de distintas edades, de diferentes procedencias sociales y económicas, de numerosas especialidades académicas, de varias ideologías, de lugares geográficos diversos, y de distintas adscripciones disidentes, con relatos que cubren ampliamente el panorama de la riqueza LGTBIQ+" Publicación de Ricard Huerta , ed Tirant lo Blanc 2021. Extraído de Academia.edu 




Texto parcial de la publicación:


El territorio del profesorado LGTB ha sido tradicionalmente la invisibilidad. Las disidencias sexuales no son bien vistas por la sociedad heteropatriarcal, por lo que sigue resultando complicado hablar abiertamente de la orientación sexual o de género en el mundo educativo. Hemos padecido siempre una persecución sistemática por parte de quienes se consideran adalides de la “buenas costumbres”. 

Hasta tal punto se nos ha violentado, que el miedo ya forma parte de nuestro engranaje vital. Y la única forma de luchar contra los miedos es enfrentándose abiertamente a ellos. Por eso pensamos que la visibilidad es el mejor argumento para contestar a los violentos, a los fanáticos, y a quienes se obstinan en mantener una serie de actitudes inaceptables. Al fin y al cabo, luchamos por nuestros derechos, pero también por los de toda la ciudadanía. Esto serviría para cualquier situación en general, pero muy especialmente cuando hablamos desde el panorama de la educación. 


Eliseu Picó y Katy Pallàs, dos generaciones, dos ejemplos de lucha por la visibilidad LGTB en las aulas


El primer paso consiste en aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, con nuestras virtudes, deficiencias y condiciones particulares, asumiendo el respeto como orden esencial para la convivencia. ¿Se debe hablar abiertamente de nuestra orientación sexual o de género? ¿Es algo que deba ser público? Lo cierto es que las personas heterosexuales, y en general quien entra dentro de los cánones establecidos, nunca se hace este tipo de preguntas. Pero quienes pertenecemos a las disidencias sabemos que no funciona bien esconder lo que pensamos y sentimos, puesto que este silencio se convertirá en nuestro peor enemigo, y además será utilizado por los intransigentes para amedrentarnos, perseguirnos y hostigarnos. Por tanto, mejor será hacer visible las disidencias, nuestras formas particulares  de entender el mundo, de modo que quienes deseen reprimirnos, al menos se topen con la claridad como testimonio. Tenemos nuestras razones para saber que, si nos callamos, si no nos enfrentamos a nuestra propia realidad, si no hacemos públicas nuestras razones, estaremos lejos de conseguir que se nos respete. Así pues, mejor hablar con claridad, razonando, explicando, debatiendo, y sobre todo respetando las distintas opiniones, para poder construir una sociedad más libre, y para poder educar a una ciudadanía mucho más solidaria y generosa. 

...

Nos cuenta Yukio Mishima en su novela de corte autobiográfico  Confesiones de una máscara: “Al margen del objeto de tu fantasía,  estás excitado sexualmente en lo más profundo de tus entrañas, y  en eso, en “esa normalidad”, no te diferencias para nada del resto de los hombres” (Mishima, 2012, p. 165). Y más adelante remata:  “Mi autoengaño era el último recurso de esperanza que me quedaba”  (Mishima,  2012, p. 188) 

Reflexiones nos llevan a parte de la esencia de este libro. En primer lugar, porque los deseos y las pasiones no se pueden controlar, y al tratarse de material incontrolable, lo que debemos hacer es asumir dicha realidad, que es muy personal, y se debe respetar. De hecho, es la propia persona quien debe respetarse a sí misma, desde que es consciente de su propia realidad. Por otra parte, el autoengaño nunca lleva a nada bueno. Como mucho puede amortiguar, o aplazar algo que quiere manifestarse. Engañarse a sí mismo no es la solución, al contrario, siempre empeorará las cosas. Y por otro lado está el concepto de “normalidad”, que es lo  más anormal del mundo. Equiparar los usos y costumbres habituales a la idea de “normalidad”, en el caso de las disidencias, nos lleva constantemente a callejones sin salida. Normal, anormal, subnormal o paranormal, son aspectos o condiciones que no contienen ningún tipo de interés, y que debemos descartar de entrada. Lo “normal” debería ser el respeto, el deseo de compartir, la necesidad de aprender y superarse. Todo eso sí es “normal”. Pero en cuestión de afectos, deseos y pasiones, hablar de “normalidad” resulta, como mínimo, paradójico, puesto que nadie es “normal”. Como mucho, se puede ser vulgar, ordinario, dócil o aburrido, pero eso tampoco es precisamente normal. En cualquier caso, deberíamos valorar lo extraordinario, puesto que nos hace vibrar. 




La literatura de Ocean Vuong nos parece extraordinaria, y tomamos un ejemplo de él, alguien que, dentro de sus múltiples otredades, construye un personaje tremendamente atractivo: “¿Recuerdas aquella mañana, después de una noche de nieve, en que encontramos las palabras MARICÓN PARA SIEMPRE garabateadas con espray rojo en la puerta de la casa? (…) – ¿Qué significa? – preguntaste, sin abrigo y tiritando. (…) – Significa Feliz Navidad, mamá –dije señalándolo–: ¿Ves? Por eso está en rojo. Para que dé buena suerte” (Vuong, 2020, pp. 194-195). Y aquí llega la ironía. El humor y la ironía son dos de nuestros grandes argumentos para enfrentarnos a las injusticias. Las personas LGTBI+ conocemos muy bien estos argumentos. 

Uno de los recursos con que contamos desde la creatividad y la disidencia es precisamente la ironía. En los relatos que podemos leer seguidamente aparece con fuerza, de modo habitual, el sentir irónico. Es una forma de defenderse de los ataques, de la violencia que hemos padecido siempre. Un juego de significados que nos propicia alegrías y simulacros de distinta entidad. Se puede luchar, desde la ironía, claro que sí. A veces es una solución impuesta, sobre todo en escenarios de dictaduras, que tan habituales son, por desgracia. 

Pedro Lemebel, maestro en el arte de la ironía, sabe que el lenguaje contiene armas afiladas que nos pueden ilusionar: “Y quizás, para enlazar históricamente el atrevimiento corporal de estos tiempos, es que deseo exponer un pasear transexuado que taconea la vereda antofagastina, el rumbear bolereado de Marcia Alejandra, nombre glamoroso en otro tiempo, nombre ribeteado por el escándalo en los años setenta de la Unidad Popular, nombre estampado en el homofóbico diario Clarín y su titular de PRIMER COLIZA DEL NORTE QUE SE CAMBIA DE SEXO” (Lemebel, 2003, p. 152). Es irónico que tengamos la necesidad de llevar al terreno de las metáforas o los eufemismos lo que son verdades como puños. Pero lamentablemente, es lo que hay. 





En los relatos que siguen hay mucha verdad. Nos hablan personas que han luchado para reivindicar los derechos del colectivo LGTB, pero sobre todo que son profesionales de la docencia, personas que se desviven por mejorar la situación del sistema educativo, desde sus distintas especialidades, desde los diferentes niveles educativos  en los que trabajan. Y esto es precisamente lo que nos une: nuestro amor por la enseñanza, nuestro interés por transmitir conocimientos y valores, por formar a la ciudadanía, por hacer posible un modelo educativo respetuoso y atento a todo lo que está ocurriendo en nuestro entorno. 

Atendiendo a lo que expone Kwame Anthony Appiah: “Cuando las instituciones funcionan correctamente y no se limitan meramente a otorgar titulaciones, lo cual es siempre un peligro, construyen capital humano (…) Pero está claro que tanto los empleos como los centros académicos deben hacer algo más que producir personas que sean útiles para los demás. El trabajo debe tener un significado; la educación debe prepararnos para desarrollar una vida como ciudadanos y como personas –para llevar una vida humana de valor-, y no solo como alguien que puede ganarse la vida” (Appiah, 2019, pp. 222-223). 

Quienes nos dedicamos a la docencia sabemos que el esfuerzo por actualizarse e innovar resulta difícil y a veces complejo, pero es necesario. Y del mismo modo que nos adecuamos a una situación mucho más impregnada de universos digitales, como ha ocurrido con la pandemia global del coronavirus (Huerta, 2020), también necesitamos adecuar la realidad de las disidencias sexuales y de género al nuevo panorama educativo. Por eso este volumen resulta adecuado y necesario, porque estamos en un momento de cambios importantes, de adecuaciones relevantes, y desde las diversidades debemos apostar por una educación inclusiva y plural, más allá de convencionalismos, tabúes, miedos y represiones. Como nos dice Antoine de  Saint-Exupéry: “Adiós –dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos” (Saint-Exupéry, 1993, p. 87). O como relata Óscar Hernández Campano: “-Mi secreto es que conozco tu secreto. –Lo miré con el alma en un puño. Sus penetrantes ojos azules me observaban, me escrutaban-. Hablas mientras duermes, Miguel –añadió desafiante, y yo no pude mantenerle la mirada porque me sentí descubierto” (Hernández Campano, 2016, p. 203). 

Y es que las mentiras, el odio, los engaños, nos pueden llevar al destierro, si dejamos que nos pisoteen: “Ellos, los vencedores / Caínes sempiternos, / De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro” (Cernuda, 1984, p. 126). Debemos avanzar y mejorar, con la verdad, con el diálogo, con las palabras más bellas, con el trabajo bien hecho, como artesanos honrados, como docentes implicados. 

Un conjunto de relatos de vida como el que ahora se presenta hubiese resultado impensable hace unos años, puesto que el miedo a hablar abiertamente desde las disidencias se acentuaba en la profesión docente. En parte, este miedo perdura, y sigue funcionando. 

Ocurre en todas partes, pero sobre todo en los centros religiosos, donde la intolerancia hacia la diversidad sexual del profesorado es manifiesta. El miedo a perder el trabajo, a ser invisibilizado, a los insultos y todo tipo de formas de violencia, ejerce una presión brutal sobre el conjunto de docentes que trabajan en centros privados. En los centros públicos se puede hablar de más apertura, pero todavía falta mucho para conseguir una verdadera libertad de expresión a la hora de manifestarse tal y como son una parte de docentes en activo, debido a que se sigue ocultando la orientación sexual o la pertenencia al colectivo LGTB. Posiblemente es entre las personas trans donde estamos observando un mayor arrojo a la hora de plantar cara al sistema imperante. Las cosas están cambiando, y tanto las leyes como la conciencia social se acercan cada vez más hacia un estado de respeto y hacia una visibilidad contundente.



 Como dice Susan Stryker en su Historia de lo trans: “otros acontecimientos son igualmente esenciales para llegar a comprender los avances más recientes de la historia de lo trans: la explosión de representaciones de temas relacionados con el transgénero en los medios convencionales que, de hecho, están producidas y cuentan con la participación de personas trans; el increíble elevado porcentaje de jóvenes trans y de género no conforme en el segmento de población menor de dieciocho años; y  los cambios profundos, aunque difíciles de determinar –consecuencia directa de décadas de activismo acumuladas-, con respecto a la forma en que nuestra cultura entiende el género y está empezando a aceptar el fenómeno trans como parte de la realidad cotidiana” (Stryker, 2017, pp. 255-256). 

Puede que uno de los escenarios disidentes menos conocidos sean las cuestiones queer. Gracias a las teorías queer se está avanzando notablemente en cuestiones como la interseccionalidad o la revisión de conceptos y actitudes binaristas.

 Quisiera recuperar aquí el trabajo intenso de Lee Edelman, quien argumenta desde la psicología y el psicoanálisis algunas cuestiones candentes. En su libro No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte expone que “la eficacia de la queeridad, su valor estratégico real, reside en su resistencia a una realidad simbólica que solo nos inviste como sujetos en la medida en que nos investimos en ella, aferrándonos a sus ficciones rectoras, a sus persistentes sublimaciones, como si fueran la realidad misma” (Edelman, 2014, p. 39). Me resulta especialmente atractiva su defensa de la ironía como lugar de encuentro creativo, pero también de lucha y reivindicación posible: “la teoría queer constituiría el lugar donde esa amenaza radical que supone la ironía, que la cultura heteronormativa desplaza hacia la figura de lo queer, es recuperada de forma original por los queers, que ya no repudian sino que asumen su identidad figural de ser encarnaciones de la figuración y también de la desfiguración, de la identidad misma” (Edelman, 2014, pp. 47- 48). 




Y es que toca ser radicales, especialmente cuando se trata de reinventar los significados de tantos prejuicios binaristas en los que caemos constantemente: “Irónicamente (y ya he comentado que la ironía ha caracterizado siempre a la teoría queer) la desmitificación de la queeridad y, por extensión, de la sexualidad misma, la desmitificación inherente a la posición de la racionalidad liberal, sólo podría realizarse atravesando la fantasía colectiva que inviste al orden social con significado, por medio del futurismo reproductivo” (Edelman, 2014, p. 53). Sus postulados son tan atrevidos que no duda en cuestionar los parámetros en los que descansan algunas de la reivindicaciones desde las disidencias: “Esta fusión de la homosexualidad con la negatividad radical de la sinthomosexualidad continúa conformando nuestra realidad social a pesar de los esfuerzos bienintencionados de muchas personas, tanto gays como heteros, por normalizar a las sexualidades queer dentro de una lógica del significado que encuentra realización solo en y cómo el futuro” (Edelman, 2014, p. 127). 

Pero es precisamente el derecho a la duda constante el que nos hace más ágiles a la hora de adecuar nuestros deseos y posibilidades a cada nueva realidad histórica. 

En la historia de vida de Alfonso Alepuz descubrimos a un joven maestro que habla sin tapujos de su homosexualidad en el ambiente laboral, al igual que lo hace en las situaciones cotidianas. Se trata de una generación que, a pesar de las dificultades, ha sabido superar los miedos y tabúes tradicionales, por lo que han aprendido a visibilizar sus realidades. 

La narración de Rosa Sanchis obedece a una realidad de muchos años de experiencia como docente de lengua, que ha sabido llevar al terreno de la literatura y de las TIC su constante lucha por conseguir un mayor acercamiento a las diversidades mediante el potencial literario de su alumnado. Rosa nos habla de la evolución  de su activismo durante décadas, y de sus logros en cuanto a registros digitales, algo que la ha convertido en referente clarísimo para muchas otras docentes. 

Por su parte, Tatiana Casado de Staritzky, como profesional docente universitaria, especializada en Trabajo Social, plantea la realidad de las familias con dos madres, algo que también nos relata Katy Pallàs. Ambas son conocidas por su fuerte implicación en organizaciones que están trabajando para mejorar la visibilidad de los nuevos modelos de familia, algo que a nivel legal se concretó en 2005 con la aprobación del matrimonio igualitario. 



Se trata de relatos muy intensos, de vivencias que nos conmueven, debido a la fuerza con que han sabido luchar estas mujeres, que son una verdadera lección de vida, como madres implicadas, y como personas capaces de avanzar frente a todo tipo de adversidades.

Al leer las circunstancias vividas por los profesores L. Campos y J. M. Lluch, nos damos cuenta de las deficiencias de nuestro sistema, y de la falta de apoyo institucional que pueden recibir los profesionales de la educación, cuando impera la homofobia, el odio, y la persecución sistemática hacia quienes se enfrentan a esta situación perniciosa. El calvario al que se sometieron durante años estos docentes no consiguió frenar su impulso por mejorar la situación, evidenciando las grietas de orden legal y administrativo. 

En la entrevista a Àlec Casanova encontramos detalles intensos de la trayectoria de este maestro que siempre apostó por la reivindicación desde el activismo, algo que también transpira en el relato de José Ignacio Pichardo. 

En 

el caso de Daniel Tejero, profesor en la Facultad de Bellas Artes de Altea, se revelan aspectos de sus distintas épocas y momentos vitales, algo que rezuma en todos los casos presentados, ya que la infancia y la adolescencia son momentos decisivos en las vidas de las personas LGTB. No resulta nada fácil enfrentarse al sistema del heteropatriarcado, ni al machismo en general. Lo cierto es que todos los relatos compilados aquí nos hablan del esfuerzo realizado para conseguir la visibilidad y el respeto. 

En la historia de vida de Elías Lafuente Escrig destaca su pasión por la danza, y por la enseñanza de ésta, algo que él ha llevado al terreno de la inclusión, potenciando acciones que permiten incorporarse al mundo de la danza a personas que por distintos motivos no habían sido aceptadas anteriormente. 

En los distintos relatos encontramos siempre situaciones conmovedoras y punzantes, como ocurre en el caso de la profesora Ana Ojea, así como en el de Estefanía González Herreras, o el de Begoña Sánchez Torrejón, todas ellas activistas conocidas, muy pendientes de cualquier novedad en lo referido a docencia e implicación en las geografías LGTB, así como el relato de José Antonio Frías, profesor de la Universidad de Salamanca. 

Desde México nos llega el testimonio de Benjamín Martínez Castañeda, quien desde la perspectiva trans nos habla de su experiencia como Drag Queen, algo que le lleva a la investigación universitaria de esta opción disidente. 

Por su parte, la profesora Marina Sáenz nos habla de su experiencia personal y profesional, como profesora catedrática en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, y como activista en la defensa de los derechos de las personas del colectivo trans. 

También profesor universitario, el catedrático de Historia Medieval Germán Navarro Espinach nos ofrece su relato de vida, mediante el cual conseguimos acercarnos a un modelo que combina activismo, docencia, investigación y pasión por el trabajo bien hecho. 

Por su parte, el profesor Miguel Navarré nos habla de su doble condición profesional, ya que compagina su actividad docente en Francia con el cargo de alcalde en un pueblo valenciano. 

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ACCESO AL LIBRO COMPLETO, PDF, PROFESORADO LGTB:

https://www.academia.edu/62758163/Profesorado_LGTB




REFERENCIAS 

Aldrich, R. (2012). Gay Lives. New York: ames & Hudson. 

Appiah, K. A. (2019). Las mentiras que nos unen. Repensar la identidad. Barcelona: Taurus. 

Cernuda, L. (1984). Las Nubes. Desolación de la Quimera. Madrid: Cátedra. 

Edelman, Lee (2014). No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte. Barcelona-Madrid: Egales. 

Hernández Campano, O. (2016). El guardián de los secretos. Barcelona-Madrid: Egales. 

Hernández, F. y Sancho, J. M. (2019). La investigación sobre historias de vida: de la identidad humanista a la subjetividad nómada. Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga, 1(3), 34-45. 

Hernández, F., Sancho, J. M. y Rivas, J. I. (coord.) (2011). Historias de vida en educación. Biografías en contexto. Barcelona: Esbrina-UB. 

Huerta, R. (2020). Arte, género y diseño en educación digital. València: Tirant lo Blanch. 

Lemebel, P. (2003). Zanjón de la Aguada. Santiago de Chile: Seix Barral. 

Mishima, Y. (2012). Confesiones de una máscara. Madrid: Alianza. 

Saint-Exupéry, A. de (1993). El Principito. Madrid: Alianza. 

Stryker, S. (2017). Historia de lo trans. Madrid: Continta Me Tienes. 

Vuong, O. (2020). En la Tierra somos fugazmente grandiosos. Barcelona: Ana- grama.

divendres, 6 de maig del 2016

MATTHIAS HERRMANN, EL ARTISTA VOYEUR.


Aunque Matthias Herrmann (1963) se formó como bailarín en la Staatsoper de Viena, en 1988 ingresó en la Universität für angewandte Kunst de esta ciudad, realizando su primera exposición en 1993.




Autor premiado y reconocido internacionalmente. La homosexualidad forma parte de la centralidad de su obra, en donde la sexualidad masculina es vista y observada sin ningún tipo de reparo ni disimulo. Eso si, como dice Slava Mogutin desde la elegancia y lo políticamente correcto.

Su trabajo artístico es exhibicionista en muchas ocasiones, nos acerca al acto sexual como
James Stewart observaba a sus vecinos en "La ventana indiscreta" (1). Su obra nos puede recordar los trabajos de Pierre Molinier  (clic) o Robert Mapplethorpe (clic). 











Juan Ramón Barbancho en "Representaciones de la homosexualidad en el arte contemporáneo" nos dice que "El trabajo de Herrmann utiliza la fotografía como medio para contar una serie de historias que tienen mucho que ver con lo íntimo, con lo que se desarrolla de puertas para adentro, secreto incluso para hacerse en habitaciones de hotel, en el anonimato y por supuesto con todo lo relativo a lo sexual, de suerte que acercan el espectador a una suerte de "ventana indiscreta".













Matthias Herrmann es VIH positivo y ha participado en campañas de sensibilización social en Austria.   Posiblemente ello da a sus fotos una perspectiva completamente diferente de la vida. 



Mas información:

Matthias Hermann Action Figure: http://slavamogutin.com/matthias-herrmann/

dissabte, 26 de març del 2016

LOS HÉROES DE PAUL FREEMAN

Paul Freeman es una fotógrafo autraliano especializado en el retrato homoerótico de deportistas, héroes, actores o modelos semidesnudos.





Paul Freeman nació en Tasmania, se graduó en la universidad de Sidney. Sus retratos empezaron a copar publicaciones internacionales desde mediados de los años 90. cuando decidió dedicarse profesionalmente a la fotografía, su primer trabajo fue sobre el futbolista Ian Roberts en 1997, le siguó The Sydney sueño (2000), El sueño de Atenas(2004), y Sportbook (2003), sobre atletas olímpicos. Su éxito le permitió exponer en las mejorres galerías y los libros con los homoeróticos desnudos de estrellas de deporte se venden en todos los continentes.







Félix Esteves en su blog  "Los mínimos y màximos", dice que "Freeman nos muestra a los hombres australianos en todo su esplendor, sus fotos ya son parte de la iconografía australiana donde se nos regala la epopeya del desnudo masculino bajo la topografía de un país lejano y fascinante, sus hombres se pasean desde profundas aguas a territorios inhóspitos, desde fábricas hasta exquisitos y paradisiacos paisajes."








Heroes I y II nos acerca a su particular visión del héroe clásico. "Esta obra juega con las actitudes contemporáneas a la masculinidad desnuda en público y el arte mediante la yuxtaposición de nuestro patrimonio artístico colectivo con elementos de la realidad de hoy y el físico masculino contemporáneo". (1)







Para más información visita su página web: http://www.paulfreeman.com.au/







divendres, 11 de març del 2016

QUIÉRETE MUCHO, MARICÓN



El pasado 10 de marzo se presentó en la Casa del Llibre de Barcelona el libro de Gabriel J. Martín, "Quiérete mucho, maricón". Un libro de 530 páginas, escritas con humor y rigor, como caracteriza su trabajo desde hace muchos años.




Gabriel J. Martín reside en Barcelona desde 1996, llegó a la ciudad el dia de Sant Jordi y se enamoró de ella. Nacido en San Fernando (Cádiz) en el 2008 comenzó a atender a hombres homosexuales en la desaparecida Coordinadora LGTB de Catalunya. Allí constató algo que él, como hombre gay, ya había comprobado por sí mismo: las problemáticas que sus pacientes vivían se distinguían significativamente de las que presentaban sus anteriores pacientes heterosexuales. Ello le llevó a especializarse en la la psicología gay afirmativa, una disciplina nueva aqui, pero de gran tradición en el mundo anglosajón.

Imagen por cortesía de Pedro Ruiz 


En la presentación intervinieron Jordi Petit, político y pionero en el activismo LGTB,  Pep Coll, investigador del IRSICAIXA sobre las vacunas contra el sida, i Jorge "Hidroboy" de la web "Estoy Bailando". Señalaron el rigor del trabajo y el magnífico uso del humor que ayuda, un libro que ayudará a vivir mejor y ser felices a muchos homosexuales. 


El título del libro, Quiérete mucho, maricón, es la expresión con la que Gabriel se despide al final de sus artículos y vídeos sobre psicología gay. Él mismo explica el por qué de este libro:

«Cuando dos gais nos decimos maricón, estamos usando una expresión que denota una realidad no explícita pero que ambos hablantes comprenden, una marca de complicidad: la que existe entre dos hombres que comparte las grandes líneas de sus biografías y que pueden entenderse mucho mejor entre ellos que con otros. También es una palabra que empleamos para estar por encima de su uso insultante, para señalar que ya no nos duelen las palabras sino las intenciones. “Maricón” es un término que usamos con frecuencia y con cariño. Así la empleo yo. Por eso he querido que esta frase sea el título de un libro que aspira, sino a dejar todas tus preguntas contestadas, al menos a darte muchas pistas para que dejes atrás tus limitaciones o problemas y te quieras mucho a ti mismo. He tratado de escribir un manual que puedas utilizar para lograr el éxito en la gestión de esas emociones y de todos esos procesos psicológicos que pudieran haberse visto impedidos o dificultados por culpa de haber sufrido homofobia. Quiero que no te sientas avergonzado en tu trabajo cuando te pregunten por tu vida personal, que seas asertivo sobre tu vida afectiva cuando lo hables con tu familia, que te sientas muy contento de ser quien eres. Por encima de todo éste es un manual sobre autoestima. Para que, queriéndote a ti mismo, puedas querer mejor a los demás y ser más feliz con ellos. Tanto como tú te mereces, maricón.»


Interesados en comprar el libro: http://www.rocalibros.com/roca-editorial/catalogo/Gabriel+J+Martin/Quierete+mucho+maricon

dilluns, 22 de febrer del 2016

DANNY BALDWIN, EL IDEAL DEL HOMBRE DESNUDO Y TATUADO.



Danny Baldwin es un fotógrafo que ha trabajado para publicaciones como Vogue o Fashion Glosary. Se inspira en los movimientos contraculturales y en la actualidad tiene una dedicación absoluta al poder de la belleza y las formas masculinas.



Danny Baldwin acaba de lanzar una colección de fotografías bajo el título “Skin Deep” en la que ha fotografiado a más de 100 modelos masculinos desnudos y tatuados. Colección en blanco y negro y con la celebración de la individualidad y de la aceptación a uno mismo como tema de fondo.






Skin Deep muestra más de un centenar de fotografías de hombres tatuados y es la consagración de la estética de un nuevo ideal de belleza masculina.






Baldwin ha sido tambien modelo y luce unos espectaculares tatuajes, conoce de primera mano cómo los modelos con tinta visible que fueron rechazados por las agencias de hace unos años ahora son reclamados por más y más marcas, ya que los tatuajes ganan popularidad cada día y las normas están cambiando.







Danny ve el mundo de la fotografía de moda como un lugar donde el arte, el diseño y la música se combinan para crear algo innovador, donde las únicas restricciones son los límites de su imaginación.








Mas información en su propia web o en su cuenta de facebook.