dimecres, 17 de febrer de 2021

ARTE HOMOERÓTICO ORIENTAL ANTERIOR AL SIGLO XX (I PARTE)

 Desde Japón hasta Turquía se vivió una larga etapa de respeto o tolerancia ante las relaciones homosexuales o la transexualidad, rota con la llegada de los cristianos occidentales.



IRAN

Durante siglos las relaciones homosexuales se vivieron de una forma natural en Irán. A través del mundo helénico conocemos la existencia de eunucos que estaban al servicio de los grandes señores, costumbre que no se perdería ni tras su helenización, ni tampoco tras su islamización. 

El mundo islámico y en especial el chií, no lo persiguió, incluso sus líderes se mostraban orgullosos de tener jóvenes amantes. Muchos padres permitían y favorecían que sus hijos  se iniciaran en la sexualidad con otros jóvenes feminizados. Durante el siglo XVI se produjo una abundante producción de miniaturas.



Los hombres mas poderosos les gustaba mostrarse junto a sus jóvenes amantes. Uno de sus mas importantes lideres, el Sha Abbás I fue representado de forma claramente amorosa en numerosas miniaturas con sus pajes.


Sha con paje, 1627, Museo del Louvre


Aunque los líderes religiosos  condenaban la sodomia, la moral sexual era menos estricta con este tema, siempre y cuando se realizara en privado. La práctica de la pederastia era corriente durante el  Califato Abbasí.  Los historiadores han apuntado que el interés por el contacto con los muchachos se incrementa paralelamente a medida que se van haciendo más estrictas las normas de protección e internamiento de las mujeres en el ámbito doméstico. Durante esta época encontramos referencias a las relaciones pederastas masculinas en la poesía y la pintura desde las tierras de Al Andalus hasta la India.

 Hubo artistas tales como Riza i-Abassi, que deleitaron a reyes y príncipes con miniaturas y caligrafías persas exquisitamente trabajadas. Los mullah y los censores se revolvieron contra estas historias de amor entre hombres, pero éstas eran celebradas por hombres de todos los extractos de la sociedad, desde califas a porteadores, y todos deseaban ser servidos por "chicos de juventud eterna, tan bellos como las perlas" (ghilman) cuando llegasen al paraíso.

Ghilman, eunucos mitológicos



CHINA



En China la homosexualidad masculina y femenina fue corriente en grandes periodos de su historia. Debido a la inexistencia de términos específicos para designar las relaciones afectivas y sexuales entre hombres, se referían a ellas con diferentes  metáforas. El término mas usado fue la "manga cortada"((在中国同性恋。)y se refería a un  emperador que cortó una manga de su túnica al levantarse para tener que ir a atender asuntos de estado, para no despertar a su amante masculino que se había dormido sobre ella.

Otros términos en los que denominó la homosexualidad fue "melocotón compartido" "tendencia por los hombres" o "hermanamiento.




Al final del s. XIX con la llegada de los occidentales empezó la persecución y ocultación de la homosexualidad. Con la revolución cultural de Mao se destruyó gran parte de este legado, se salvaron rollos de dibujos y pinturas en distintas colecciones privadas.


JAPÓN

 Japón entre los siglos XVII y XIX desarrollo una importante y floreciente industria de grabados de contenido erótico. Son los denominados shunga. Estos grabados no acostumbraban a producirse como láminas sueltas, como hoy los podemos visualizar, sino en rollos de formato horizontal.




El shunga ( «imágenes de primavera») es un género de producción visual japonés que tiene como tema principal la representación del sexo. Hay quienes sostienen que el shunga tomo su fuente inspiración en las ilustraciones médicas que poblaban las paginas de los antiguos manuales chinos, proceso que comenzara en la llamada Era Muromachi (1336-1573). Chou Fang, el gran pintor erótico de la dinastía china T’ang, es considerado como influyente en este desarrollo inicial del que despuntaran las shungas. 

En Japón está vinculado principalmente con la producción gráfica conocida como «estampas del mundo flotante", dentro del  período EDO (1603-1867). Se realizan a partir de imágenes de álbumes o de ilustraciones de textos de la literatura popular de entonces, así como con la producción pictórica de la época.



A pesar que su producción estuvo marcada por regulaciones y prohibiciones por parte del gobierno, la realización de este tipo de obras continuó prácticamente hasta finales del s. XIX con la prohibición de material «obsceno». Las escenas describían relaciones sexuales de todo tipo, incorporando en ellas a los más variados actores de la sociedad japonesa de entonces, como comerciantes o samurais, e inclusive seres fantásticos y mitológicos.

El floreciente negocio que representó llevó a que estos trabajos fueran firmados y sus autores gozaran de notoriedad pública: Ishikawa Toyonobu 1711-1785, Suzuki Harunobu,  Miyagawa Choshun, etc.



Los shungas representan escenas de sexo con total naturalidad, su contenido puede ser por igual heterosexual como homosexual. A mediados del siglo XIX Japon inicia un proceso de occidentalización que lleva paulatinamente a dificultar su desarrollo. Finalmente el Código civil de 1907, en su artículo 175, estableció penas de cárcel contra la obscenidad, a partir de entonces los shungas pasaron al mercado negro.



dimarts, 19 de gener de 2021

BARCELONA Y DIVERSIDAD SEXUAL, 1900-1939

 Las relaciones homosexuales no estuvieron penalizadas en España entre 1848 y 1954.  La Barcelona  de inicios del siglo XX vivió un tiempo de respeto y tolerancia hacia las libertades sexuales de sus habitantes.

Carnaval 1936, Barcelona. Pères de Rozas, AFB

Casi en todo el territorio esta realidad lo era desde la discreción. Aunque las leyes no criminalizaban las relaciones homosexuales,  sí lo era el escándalo público sin distinción de género, aunque raramente los jueces entraban en estos temas. Gays y lesbianas fueron casi invisibles hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial. A inicios de siglo no se diferenciaba entre identidad de género y orientación sexual, todos eran “invertidos” según el lenguaje de la época.  


La Primera Guerra Mundial convirtió a Barcelona en una capital del ocio a la que acudieron homosexuales de todo el mundo,  hay que recordar que España era neutral. Hasta entonces la discreción había sido la norma, con apariciones esporádicas en las fiestas de la "Gente bien" de la zona alta de Barcelona y encuentros bajo el efecto de la absenta a altas horas de la noche en los bares de los bajos fondos.


Estos bares eran muy frecuentados por homosexuales catalanes, allí había muchos hombres buscaban los favores sexuales de marineros o soldados a cambio de poco dinero. Por aquí pasó Rafael de León, inspirando poemas como "Ojos Verdes" o posiblemente "Tatuaje". Alguno de estos poemas los escribió para Miguel de Molina, a quien conoció actuando en el cabaret Mónaco en la cúpula del Teatre Principal.


La visibilidad de las lesbianas fue casi inexistente, raramente ninguna dio el paso de darse a conocer. Margarita Xirgú o Raquel Meller nunca se llegaron a definir como tales, en el caso de la cupletista se conocen su predilección por alguna de sus costureras o que fue de las pocas mujeres que cantó temas de amor a otras mujeres (OH, señorita).


Con la llegada de los nuevos visitantes llegaron los espectáculos de los transformistas. El actor italiano Leopoldo Fregoli fue el pionero a inicios de siglo, él abrió la puerta a toda una serie de transformistas como Egmont de Bries, Derkás o Mirko, todos ellos homosexuales. La mayoría de locales donde actuaban tenían la presencia de muchos gays. Para salvar la identidad masculina de los hombres, los que acudían a ligar, generalmente por motivos económicos, eran obligados a ir travestidos. A este grupo variado, años después Jean Genet los definió como Las Carolinas, en contra corazón él mismo fue una Carolina. Genet en su “Diario del ladrón” narra la vida en los bajos fondos de la ciudad donde se prostituía. Narra un atentado a una vespasiana (1) en la que murieron unas “carolinas” y una posterior marcha en su honor, no hay ninguna evidencia que lo corrobore. También Querelle de Brest y El balcón  (teatro) tienen elementos originales en el barrio Chino. 


Curiosamente las revistas satíricas de la época (Papitu, Esquella de la Torratxa o el Cucut) apenas citan este mundo, pero si lo hace la prensa. De la Vanguardia al Diluvio las alusiones a los gays de la época no eran nada positivas, citan a los gays como degenerados o invertidos. La más beligerante era la Solidaridad Obrera de la CNT que consideraba a la homosexualidad como un vicio a erradicar, llegando a pedir que se dinamitara el barrio. El mundo de la fotografía si nos ha dejado muchas imágenes que entran en contradicción con las referencias literarias y periodísticas


La pieza teatral "Un hombre llamado Flor de Otoño" nos muestra muy bien la vida de la noche barcelonesa, pero su personaje no era ni abogado, ni anarquista, ni de buena familia, seguramente ni se llamaba Lluís; era un joven que vendía su cuerpo al mejor postor en las habitaciones privadas de la Criolla. Era un camello, prostituto y seguramente informante de la policía, sus fotos de 1934 indican que vivió más allá de los hechos literarios.


La Criolla o Cal Sacristà eran los locales donde iban principalmente los homosexuales barceloneses, el segundo se convirtió en el primer local exclusivo para gays y transformistas en los años 30 (seguramente con el Cangrejo Loco). Por estos lugares de los bajos fondos de Barcelona pasaba lo mejor de la sociedad catalana, obreros, camellos, marineros, chulos, "gente bien" incluido escritores como Jacinto Benavente o Alvaro Retana.


La Guerra Civil puso fin a este mundo. Pese a lo que muchos creen, el transformismo no fue prohibido por los anarquistas en el poder, más bien muchos transformistas se fueron al frente a luchar por la república. Estos locales desaparecieron bajo las bombas fascistas. Los locales que se salvaron se transformaron en salas de flamenco donde antiguos transformistas se transformaron en "cantaores" emulando a Miguel de Molina pluma incluida, como el ex transformista Mirko.


La homosexualidad y los burdeles no fueron prohibidos hasta 1954, pero en las calles ya no eran seguros para los gays. Tardaría muchos años hasta que Madame Arthur, en el cabaret Gambrinus, o el Pintor Ocaña en las Ramblas recuperaron la visibilidad perdida. Pero ya eran otros tiempos.


  1. Urinarios


MAS INFORMACIÓN

La callejuela maloliente:

La Asturiana, reina de la Criolla

Carolinas, mito o realidad.