dimecres, 24 de desembre de 2014

RAMON DE PENYAFORT, EL PREDICADOR INTOLERANTE

El predicador Ramón de Penyafort (1180-1275) fue un fraile la orden de los dominicos predicadores que persiguió implacablemente a la herejía, creo el concepto de pecado nefando como delito e intenté perseguir a las mujeres libres acusándolas de brujería. La iglesia le premió santificándolo, los abogados los hicieron su patrón y su implacable intolerancia ha llevado a la creación de la Cruz de la Orden de San Raimundo de Penyafort por la que se premia a los abogados que se han caracterizado por la defensa de los derechos humanos. 






Tras la Batalla de Muret (1213) muchos cátaros huyeron hacia el sur, hacia Catalunya y fueron objeto del deseo persecutorio de la Iglesia. Pero el apoyo de la Corona de Aragón impidió que sus deseos se cumplieran en primera instancia. 

Los constantes enfrentamientos de Jaume I con la Iglesia, motivados por no expulsar a la población musulmana y entregar sus tierras a los voraces obispos, movió al Papado a amenazar al gran rey con la excomunión. Las relaciones se agravaron cuando éste fue herido en la cabeza, sus médicos cristianos le dijeron que era la voluntad de Dios, Jaume I acudió a los médicos judíos y lo curaron. Para evitar la excomunión debió permitir la entrada de la Inquisición en los territorios del Centro y Norte del Principado zona poblada por antiguos cátaros, así lograba poner a salvo a la población "hispano-musulmana".


Aquí aparece Raimón de Penyafort, introductor implacable de la Inquisición en Catalunya, su función era la persecución de la herejía, pero él intentó ir mas allá. Introdujo la Inquisición en parte de los territorios de la Corona de Aragón.

Antes de ser inquisidor, hacia 1225 escribió su "Summa de Paenitentia" una compilación de textos sobre pecados y su penitencia, en ellos aparecía el pecado nefando, uno de los mas graves pecados que el hombre puede cometer. 

"Este pecado reclama una venganza por parte de Dios, porque como dice San Agustín, viola la asociación que debe existir entre Dios y nosotros: la perversión del apetito sexual embrutece la naturaleza de la que Él es su autor" (1)

Para él tan culpable era el que cometía el "crimen" sodomítico una vez, como el que lo hacía habitualmente, y lo comparaba con quien asesina a su madre: "solo se puede ser matricida una vez". Sus aportaciones al derecho canónigo sirvieron de base para las acusaciones de sodomía en los reinos de la Corona de Aragón, pues estos no lo contemplaban ni en sus fueros, ni en sus constituciones.



En su afán para perseguir a la herejía quiso introducir a la brujería dentro de este concepto, pero fracasó en el intento, el Papa Alejandro VI le denegó el permiso, pero medio siglo después Juan XXII si aceptó considerar la brujería como una herejía perseguible por la inquisición.

No se sabe cuantas personas llevó Ramon de Penyafort a la hoguera, pero si sabemos que la Iglesia le premió con la santidad , el Colegio de Abocados de Barcelona lo hizo su patrón y el Estado Español aun hoy le honra con "La Cruz de San Raimundo de Peñafort" para premiar los relevantes méritos contraídos por cuantos intervienen en la Administración de Justicia. Así nos va.

(1)Riera i Sans, Jaume. Sodomites catalans. Història i vida, s XIII-XVIII. Editorial Base.

1 comentari:

  1. La Summa de penitencia, que debería formar a confesores de la Orden de los Dominicos, se orienta hacia la eficacia de la acción de atar o desatar los pecados confesados y absueltos lícitamente. Ya que en los siglos X y XI los cristianos a penas se confesaban debido a las duras y rigurosas penitencias que marcaban por entonces los libros penitenciales (Penitencia Tarifada). San Ramón de Penyafort transformó pues, el sistema penitencial de la época con la redacción de la Summa de penitencia (1225.1229), que pertenecía lo que hoy en día se conoce como una "moral de ley" estática, sin considerar los esfuerzos del penitente, reduciéndose todo al cumplimiento u omisión del objetivo legalmente considerado. Tiene una vertiente humanista de reforma hacia un cauce de vida nuevo o de proximidad hacia el penitente arrepentido.

    San Ramón fue maestro de fe y buenas costumbres en la sociedad del siglo XIII, buena parte de la conciencia cultural y humanística proviene de la ética que el fraile predicador inculcó en sus gentes, con el fin de regular la buena convivencia en toda la sociedad. San Ramón pues, fue impulsor de buenas costumbres y virtudes en los comportamientos. De la relación pastoral entre fray Ramón de Penyafort con los mercaderes de la ribera de Barcelona, salió en libro Consulat del Mar y fue preludio dels Ussatges. Los mercaderes pidieron a San Ramón, en el Convento de Santa Caterina, unas orientaciones de prácticas como guía de sus conciencias en el tráfico mercantil al que se dedicaban. Por consiguiente, aquello supone un antecedente de lo que hoy son los manuales de Moral profesional, de los Derechos Humanos y del Derecho marítimo contemporáneo.

    En cuanto a Jaime I. intercedió en su favor en su causa de excomunión, consiguiendo que se la levantaran en 1237. También consiguió bulas papales para la integración de la rama femenina dentro de los dominicos.

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