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diumenge, 30 d’agost del 2026

SAN ANSELMO, PASIÓN Y DESEO HOMOERÓTICO

 San Anselmo de Canterbury (1033-1109) fue un monje benedictino que ejerció como arzobispo de Canterbury durante el periodo 1093-1109. Destacó como teólogo y filósofo escolástico y por sus apasionadas cartas de amor a otros monjes de su época.




La cuestión de las relaciones homoeróticas de San Anselmo de Canterbury es un tema de debate histórico y filológico que gira en torno a las apasionadas cartas de amor y amistad que escribió a otros monjes. Mientras que algunos historiadores modernos interpretan sus escritos como evidencia de una orientación o inclinación homosexual,  los medievalistas más conservadores sostienen que reflejan una tradición de "amistad monástica espiritual" y un ideal puramente platónico, como en todos los casos en que se puede evidenciar una relación de este tipo.

Anselmo dejó un extenso epistolario (472 cartas) de su época en la abadía de Bec y como arzobispo. Muchas de ellas están dirigidas a jóvenes monjes y discípulos —como Lanfranco u Osberno— utilizando fórmulas extremadamente afectuosas como dilecto dilectori ("al amado amante"). En ellas abundan frases de fuerte carga emocional, tales como: "Allí donde vayas te seguirá mi amor, y allí donde yo esté mi deseo te abrazará"

En 1980, el historiador de la Universidad de Yale, John Boswell, publicó el influyente libro Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality. Boswell argumentó que las cartas de Anselmo muestran una inclinación homosexual romántica. Su época representó el "último florecimiento del amor homosexual" tolerado en el entorno eclesiástico antes de las severas persecuciones del siglo XIII.



Como prueba de su tolerancia, se cita que en el Concilio de Londres de 1102, Anselmo bloqueó la publicación de decretos punitivos severos contra la sodomía, argumentando que la práctica estaba tan extendida que muchos la cometían sin plena conciencia de su gravedad, prefiriendo la guía espiritual al castigo.

Otro historiador,  McGuire sugiere que, si bien Anselmo pudo tener una orientación o atracción latente hacia los hombres (visible en su profundo duelo por la muerte de su estudiante Osberno), canalizó toda esa energía de forma puramente espiritual, sublimándola en la teología y la pedagogía monástica. Lo cierto es que aun se tardó más de 100 años en prohibir que los monjes durmieran acompañados.

El análisis que John Boswell realiza sobre las cartas específicas de San Anselmo de Canterbury no se limita a citar frases aisladas, sino que desglosa el lenguaje, los destinatarios y la estructura de la correspondencia para demostrar lo que él considera una expresión abierta de amor romántico entre hombres. Según él, Anselmo utiliza de forma sistemática y consciente términos que, tanto en el latín clásico como en el medieval, denotaban pasión y deseo, y no mera cortesía institucional. Observa que el monje juega con las palabras dilectus (amado) y dilector (amante) o amator. Para Boswell, esta insistencia en llamarse mutuamente "amantes" supera el protocolo de la fraternidad monástica.

También resalta cómo Anselmo describe el dolor de la separación física mediante metáforas corporales. En varias cartas, Anselmo escribe que la ausencia de su amigo le causa una "herida en el corazón" o que desea "abrazar" y "besar" al destinatario, expresiones que Boswell interpreta como un reflejo de un deseo romántico genuino.  



 En una de las correspondencias más intensas, Anselmo le escribe a A Gondulfo (futuro obispo de Rochester):

Cuando me viene a la mente tu conciencia de mi amor por ti, y mi conciencia de tu amor por mí... mi corazón se conmueve... No te pido que me ames más de lo que ya lo haces, sino que te aseguro que mi amor por ti no disminuirá".

Al joven Lanfranco, en otra carta, Anselmo expresa una devoción absoluta que Boswell categoriza como enamoramiento:

"Tú sabes cuánto te amo, pero yo no lo sé. Tú sabes cuánto me extrañas cuando estás lejos, pero yo sé cuánto te extraño yo a ti... Mis ojos desean ver tu rostro, mis brazos se extienden para abrazarte".

El análisis del vínculo de Anselmo con Osberno, un joven monje rebelde al que Anselmo logró reformar y del que se volvió inseparable, es fundamental para Boswell. Cuando Osberno muere prematuramente, Anselmo escribe cartas a sus amigos pidiendo que recen por el alma del joven, pero lo hace con un tono de devastación personal.

A otro monje escribió:

Allí donde vayas te seguirá mi amor, y allí donde yo esté mi deseo te abrazará ... Entonces, ¿cómo podré olvidarte? ¿Cómo eliminar de mi memoria al que está impreso en mi corazón como un sello en la cera? Sin que digas una sola palabra, sé que me amas, y sin decir yo una sola palabra, sabes que te amo. // ¿Qué podrá mostrarte una carta mía que tú no conozcas ya, mi alma gemela? Ve a la más recóndita cámara ... de tu corazón y contempla la devoción de tu verdadero amor; entonces conocerás el amor de tu verdadero amigo.




A pesar de estas evidencias,  los medievalistas tradicionales lo entienden desde la perspectiva de la intensa paternidad espiritual y pedagógica que Anselmo ejercía sobre sus discípulos. Nada nuevo.


MÁS



Boswell, John, Christianity, Social Tolerance, and Homosexuality. Boswell

Nortor, Ricton. The Great Queers of History

diumenge, 9 d’agost del 2026

HOMOEROTISMO, AMOR ENTRE IGUALES, POESIA, FILOSOFIA...







Recopilación de textos publicados en las redes sociales: Metrópolis de Otto Dix, Teologia y sodomia femenina, Telémaco y Pisístrato, Platón y los efebos, la poesia homoerótica de San Juan de la Cruz, Místicismo y homoerotismo en Ramón Llull, Homoerotismo y castidad en las leyendas artúricas, Mubarak y Muzafar amantes y taifas de València, Diógenes el perro y el sexo.


METROPOLIS DE OTTO DIX

(Retrato de la Alemania Diversa, antes del nazismo)




El tríptico Metrópolis ( 1927–1928) de Otto Dix funciona como un crudo espejo de la República de Weimar, capturando tanto la efervescencia de la diversidad sexual y la subcultura queer de la época como la profunda desigualdad social de la posguerra.

En el panel central del tríptico, Dix retrata un opulento club de jazz nocturno donde se entregan al hedonismo, el baile y el alcohol. La diversidad sexual y la flexibilización de los roles de género tradicionales se manifiestan claramente en las figuras que lo habitan.

En primer plano destaca una mujer con el cabello corto al estilo garçón, fumando y con una actitud desafiante. Este look andrógino rompía radicalmente con la estética femenina tradicional y era el estandarte de la emancipación y las identidades lésbicas de los años 20. Los trajes y las siluetas del panel central juegan con la ambigüedad. Varias de las figuras que bailan difuminan las fronteras entre lo masculino y lo femenino.

El panel izquierdo muestra a veteranos de guerra lisiados ignorados por prostitutas callejeras que visten ropas de colores llamativos, una clara alusión al crudo comercio carnal de los callejones berlineses.El panel derecho presenta una fila de cortesanas de alta categoría desfilando frente a otro mendigo mutilado.

El nazismo destruyó gran parte de la obra de ese autor, que fue censurado y represaliado. Hoy los grupos trumpistas o VOX intervienen el mundo de la cultura y el arte, censurado todo aquello que no se ajusta a su ideologia extremista.





TEOLOGÍA Y SODOMÍA FEMENINA.





La teología escolástica estructuraba la moral sexual en torno a la finalidad reproductiva. Cualquier acto que no buscara la procreación dentro del matrimonio era considerado como pecado.

Pecado contra natura: Se enmarcaba en esta categoría porque no podía derivar en la generación de nueva vida.

La carencia de pene: Los teólogos consideraban que el sexo real requería penetración y emisión de semen masculino. Por eso, el sexo entre mujeres a menudo no se consideraba "sodomía" en el sentido estricto, sino una forma de masturbación o "vicio" menor, ya que no había derramamiento de semilla masculina.

El uso de instrumentos: La gravedad del pecado aumentaba drásticamente a los ojos de la Iglesia si las mujeres utilizaban objetos artificiales para imitar la penetración masculina, lo que se castigaba con mayor dureza en los libros penitenciales.

Los manuales para confesores (penitenciales) son las principales fuentes para entender cómo se juzgaban estos actos. Las penas aplicadas al sexo femenino eran significativamente más leves que las aplicadas a los varones.

Los monasterios femeninos eran espacios de gran libertad intelectual y personal. Autores como Agustín de Hipona o Isidoro de Sevilla ya habían advertido contra el peligro del amor "carnal" o "particular" entre las mujeres de las comunidades religiosas. Se ha documentado que muchos confesores evitaban preguntar directamente al respecto a las monjas por miedo a "darles ideas" o describir un pecado que consideraban impensable para la mente femenina.

En su Summa Theologiae, Aquino sistematizó los vicios contra naturaleza. A pesar de centrarse en los hombres, estableció una base filosófica que condenaba a cualquier uso no reproductivo de los cuerpos. Pero fue la acusación de brujería la que significó la mayor persecución contra las lesbianas.

"Y habiendo muchas mujeres que quieren ser más hombres que lo que la naturaleza les dio, se han castigado muchas que en la presó se han hecho gallos con un valeres hecho de forma de naturaleza de hombre, que atado con sus cintas se lo ponían; y se han quitado por ello 200 azotes" (Cristobal de Chaves)


TELÉMACO Y PISÍSTRATO.




El hijo de Ulises viajó a Pilos en busca de noticias sobre su padre. Allí entabla una estrecha amistad con Pisístrato, el joven hijo del rey Néstor.

Ambos comparten cama en el palacio y viajan juntos en carro hacia Esparta. Para los griegos clásicos, este tipo de camaradería masculina intensa formaba parte de las relaciones que se daban entre os jóvenes.

En Esparta son recibidos en el palacio por Helena y Menelao, quienes celebraban las bodas de sus hijos. Menelao no murió en Troya, y Elena regresó con su esposo.

Los sirvientes bañan y ungen con aceite a Telémaco y Pisístrato antes de que se les pregunte siquiera quiénes son. Después se les asignan asientos de honor junto al rey para compartir la comida. Mientras Helena y Menelao representan una pareja madura que intenta reconstruir su hogar tras la guerra, Telémaco y Pisístrato on una pareja joven. Pisístrato explica a Menelao el motivo del viaje de Telémaco y reforzando ese vínculo de apoyo mutuo entre ambos. Después van a su habitación, donde Elena les ha preparado una cama para que duerman juntos.

Durante la cena, al recordar las penurias de la Guerra de Troya y la desaparición de Odiseo, todos los presentes (Menelao, Helena y los dos jóvenes) rompen a llorar.

Al volver de Esparta y acercarse a Pilos, Telémaco le pide un favor a Pisístrato. Le ruega que no lo lleve al palacio de Néstor. El hijo de Ulises tiene prisa por regresar a Ítaca debido a la amenaza de los pretendientes de su madre y teme que Néstor lo retenga.

Su història es la unica relación homoerótica que aparece en la Odísea, y raramente se cita o se muestra.





PLATÓN Y EL AMOR HACIA LOS EFEBOS




Para Platón, la belleza de los efebos (los jóvenes varones en la antigua Grecia) no es un fin en sí misma, sino el primer peldaño físico hacia el conocimiento del Arquetipo de la Belleza Absoluta.

En El Banquete, Platón introduce el concepto de la "escalera del amor" (conducido por el dios Eros), donde el cuerpo del efebo es el punto de partida indispensable. El amante se siente atraído inicialmente por la belleza física de un joven específico, éste comprende que la belleza de cualquier cuerpo es hermana de la de otro, abstrayendo el concepto.

«Entonces ese joven me pareció admirable tanto por su talla como por su belleza.» //«Y me parecía que todos los demás estaban enamorados de él.» ( Càrmides 154c–d)

"Es preciso, en efecto, que quien quiera ir por el recto camino a este fin empiece desde joven a dirigirse hacia los cuerpos bellos." (El Banquete, 210a)

"Al darse cuenta de esto, debe hacerse amante de todos los cuerpos bellos y calmar ese violento deseo por uno solo, considerándolo como algo de poca importancia." (El Banquete, 210b)

«El que está enamorado de un joven, cuando encuentra un alma bella y noble, la ama y desea tenerla siempre junto a sí.» (El Banquete)

"Por eso no se aparta de su lado, ni de día ni de noche, sino que sigue al amado a dondequiera que vaya, poseído por el deseo." (Fedro, 252a)




LA POESIA HOMOERÓTICA DE SAN JUAN DE LA CRUZ





La obra del místico y poeta español San Juan de la Cruz (1542–1591) fue concebida bajo un propósito estrictamente espiritual y teológico. Sin embargo, su poesía es una de las muestras más intensas de erotismo literario en español y ha sido ampliamente leída, estudiada y reapropiada en clave homoerótica debido al género de sus protagonistas y a la radical sensualidad de su lenguaje.

Al ser Cristo un referente estrictamente masculino, algunos autores señalan que las metáforas de San Juan celebran, de manera inevitable e inconsciente en su época, la belleza del deseo y el amor apasionado entre dos varones.

Ensayistas contemporáneos han comparado la experiencia mística de la Noche oscura (salir a escondidas, buscando un amor secreto que la sociedad no entiende) con la experiencia histórica de vivir y buscar el amor homosexual en la clandestinidad. San Juan escrbió los versos de amor más apasionados de la lengua castellana dirigidos a otra figura masculina.

"Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura,
sino con la presencia y la figura.
" (Cántico espiritual)

Otro fragmento muy conocido:

"Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos
."

Quizá el pasaje más intenso sea:

"Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte o al collado,
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura."



MISTICISMO Y HOMOEROTISMO EN RAMON LLULL.




El concepto de mística y homoerotismo en la obra de Ramon Llull (1232-1316) es un campo de estudio fascinante. Analiza la intersección entre el lenguaje amoroso de la tradición sufí, la erótica trovadoresca y el amor divino.

En la edad media, el deseo hacia la divinidad se expresaba a menudo con códigos amorosos humanos. En Llull, esto se traduce en una relación espiritual que trasciende a los géneros y adopta formas corporales y pasionales.

La obra clave para entender esta dinámica es el Llibre de l'Amic e l'Amat(c. 1283). La relación mística se construye exclusivamente entre el Amigo (el fiel, el alma humana, el hombre) y el Amat (Dios, representado metafóricamente en masculino). Llull utiliza el método de los sufíes. Estos filósofos expresaban el éxtasis divino mediante la poesía amorosa, a menudo usando la figura del adolescente masculino bello (el gulam) como reflejo de la belleza de Dios.

Llull cambia la tradición de los trovadores. En lugar de cantar a la dama, el Amigo canta, llora y enferma de amor por un hombre divino: el Amado. Este homoerotismo no debe entenderse como una práctica sexual académica, sino como una sublimación del deseo erótico masculino hacia un objeto de deseo también masculino. El Amigo describe su amor con síntomas físicos y carnales. Amat le abraza, le hiere y le hace enfermar de amor. El Amic es buscado a través de la belleza formal. La pulcritud del rostro, la voz y la mirada del Amat evocan una pasión que utiliza los mismos mecanismos psíquicos que la atracción humana entre hombres.

«El amigo besaba su amado con labios de pensamientos y suspiros de amor.»

«El amigo buscaba su amado por montañas y valles, y no encontraba reposo hasta que lo encontró.»

"El Amigo estaba enfermo de amor por Amat; y Amat le curaba con recuerdos de su propia belleza."


Estos versos recuerdan el Cantar de los Cantares y la poesía de sufíes como Jalal al-Din Rumi o Hafez, en los que el lenguaje amoroso entre figuras masculinas ha sido objeto de lecturas homoeróticas.




HOMOEROTISMO Y CASTIDAD ESPIRITUAL EN LAS LEYENDAS ARTÚRICAS 





Galahad, fill de Sir Lancelot, era considerado el "caballero perfecto", por tenía el objetivo de buscar el Santo Grial. Pero, aunque no existía una relación física, Galahad comparte vínculos afectivos de extrema devoción con otros hombres, formando una trinidad inseparable junto a Sir Percival y Sir Bors. Los textos medievales describen un intenso afecto mutuo que hoy se define como "lazos homoafectivos intensos". Estos hombres vivían, viajaban y compartían visiones místicas con una intimidad emocional absoluta.

Sir Lavaine en la obra de Thomas Malory, muestra una devoción tan extrema y apasionada hacia Lancelot que también ha sido objeto de lecturas de amor entre hombres.

La relación entre Sir Lancelot y el rey Galehaut (el "Señor de las Islas Lejanas") proviene del Ciclo de la Vulgata (siglo XIII) y es descrita por los filólogos medievalistas como una de las conexiones emocionales más intensas, trágicas y abiertamente homoeróticas de toda la literatura medieval. A diferencia del amor cortés tradicional, la historia de Galehaut introduce un triángulo amoroso único: Galehaut ama a Lancelot, Lancelot ama a la reina Ginebra, y Galehaut se sacrifica para que Lancelot sea feliz.

Los textos del Lanzarote en prosa no tratan esta relación como una simple camaradería militar. Destaca que las declaraciones que se hacen el uno al otro utilizan el mismo vocabulario apasionado que el amor heterosexual de la época. Así cuando Galehaut teme perderlo, le suplica: "¿Y qué haré yo, que he puesto en ti mi corazón y mi persona?".Lancelot le responde: "Seguramente, señor... os amaré por encima de todos los [demás] hombres del mundo"

Cuando Lancelot descubre que su compañero ha muerto por su ausencia, ordena que, cuando llegue su propio día, ambos sean enterrados juntos en la misma tumba dentro del castillo de Galehaut, para eternizar su unión espiritualmente.

Dante Alighieri, en su Divina Comedia menciona que Paolo y Francesca ceden a la lujuria tras leer el libro de Lancelot y Galehaut: "Galeotto fu il libro e chi lo scrisse" (Galeoto fue el libro y quien lo escribió). A raíz de esto, en italiano y castellano, la palabra "galeoto" pasó a significar "alcahuete".


MUBARAK Y MUZAFAR, LOS AMANTES QUE GOBERNARON VALENCIA




El año 1010, en la recién creada Taifa de Valencia. Dos esclavos amantes gobernaron juntos. Mubarak y Muzaffar, dos eunucos de origen europeo que alcanzaron el poder supremo.Las crónicas de la época confirman esta relación y su particular mandato a través de distintos detalles históricos.

Pertenecían a los saqaliba (esclavos de origen eslavo o cristiano europeo). Habían sido capturados, castrados, islamizados y educados para la administración del califato. Antes de gobernar, trabajaban como supervisores de las acequias y los sistemas de regadío de la huerta de Valencia. Tras la desintegración del Califato de Córdoba en el año 1010, tomaron el control de la ciudad de Valencia (Balansiya) y de Játiva. Se convirtieron en los primeros corregentes y emires de la taifa.

El historiador andalusí Ibn Idari dejó una descripción muy directa sobre la naturaleza de la relación que mantenían en el alcázar de Valencia. Según él, los esclavos Mubarak y Muzaffar gobernaron conjuntamente con una estrecha relación personal, compartiendo vida, aposentos y boato en el alcázar del emirato.Ambos compartían igualdad de condiciones en palacio, ropas y caballos, llegando a acuñar moneda conjunta en 1016.

Pero para mantener el poder, impusieron altos impuestos que provocaron un profundo descontento. Esto desencadenó una revuelta popular en el año 1018 que acabó con sus vidas y su gobierno.


DIÓGENES EL PERRO Y EL SEXO








Diógenes de Sínope no tenía una postura moral en contra de las relaciones homosexuales, ya que para él toda forma de sexualidad era un impulso meramente natural que debía satisfacerse con la mayor autosuficiencia y el menor apego posible.

Como principal exponente de la escuela cínica, el filósofo apodado "El Perro" basaba su vida en la anaideia (irreverencia o desvergüenza) y la búsqueda de la autosuficiencia extrema (autarquía). La vida desapegada de ls perros era un ejemplo para él.


Diógenes atacaba las instituciones griegas como el matrimonio tradicional, la estructura familiar y las normas de cortejo de la época, tanto de parejas heterosexuales como del modelo de pederastia homosexual de la Atenas clásica. Según Diógenes Laercio en su obra Vidas, opiniones y sentencias de los filósofos más ilustres, Diógenes defendía que las mujeres y los hombres debían ser comunes, y que el concepto tradicional de "matrimonio" no tenía sentido. Proponía que las relaciones debían basarse en el consentimiento mutuo de los involucrados, sin importar el género.

Para él, el deseo sexual era un apetito físico idéntico al hambre. Consideraba absurdo el sufrimiento emocional o el esfuerzo económico que los hombres invertían para conquistar a una pareja (ya fuera una mujer o un joven). Diógenes se masturbaba en público en el ágora de Atenas. Cuando los ciudadanos le recriminaban este comportamiento, él respondía con ironía: "¡Ojalá frotándome el vientre pudiera quitarme el hambre de una manera tan fácil y barata!".

En la Atenas del siglo IV a.C., las relaciones entre hombres eran comunes y aceptadas socialmente. Diógenes no criticaba la orientación sexual en sí misma, sino el apego emocional y la pérdida de libertad que conllevaba el enamoramiento. Si un impulso sexual podía saciarse de forma rápida, cualquier práctica —homosexual, heterosexual— era completamente válida.

IMAGEN
Diógenes, el cínico, y Alejandro Magno.

dimarts, 4 d’agost del 2026

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO Y LA TRANSEXUALIDAD

 En dos ocasiones Ovidio nos muestra como dos personajes cambiaron de género, hecho poco frecuente entre los humanos en la mitologia griega.

Trabajos en madera basados ​​en las Metamorfosis. Bernard Salomon.


El cambio de género de Ifis, en las Metamorfosis de Ovidio (libro X), es uno de los relatos más fascinantes de la literatura clásica, considerado hoy en día por la crítica académica como un antecedente pionero en la representación de la identidad trans y la diversidad.

La transformación ocurre no como un castigo divino, sino como un acto de compasión para salvar un amor imposible y la vida de la propia protagonista. 

El mito se sitúa en Creta. Un hombre humilde llamado Ligdo advierte a su esposa embarazada, Teletusa, que si da a luz a una niña, deberán matarla, pues no tienen recursos para pagar una dote. La diosa egipcia Isis se le aparece en sueños a Teletusa y le promete ayuda. 

Cuando nace una niña, la madre oculta la verdad al padre y decide criarla públicamente como a un varón. Le pone el nombre de Ifis, un nombre andrógino común para ambos sexos en la antigüedad.

Ifis crece con las vestimentas, la educación y los roles asignados a los hombres. Al llegar a la adolescencia, su padre arregla su matrimonio con Iante, una hermosa joven de la región. Al pasar tiempo juntas, ambas se enamoran profundamente.  Iante ama a Ifis creyendo que es un hombre y ansía el día de la boda.Ifis vive atormentada por su secreto. Sabe que su cuerpo es biológicamente femenino y Ovidio escribe un conmovedor monólogo donde ella lamenta amar a otra mujer en un mundo donde el matrimonio entre mujeres es socialmente inviable.

«¿Qué he de hacer? Me atormenta un amor nuevo, desconocido para todos.» «Yo amo lo que no puedo alcanzar.

La víspera de la boda, la madre, desesperada por el inminente descubrimiento del engaño, acude junto a Ifis al templo de Isis a suplicar un milagro. La diosa atiende los ruegos. Ovidio describe la transformación física de Ifis de manera gradual mientras camina:Sus pasos se vuelven más largos y firmes. Su piel pierde la palidez y sus rasgos se vuelven más marcados. Su cabello se acorta notablemente. Su fuerza física aumenta y su sexo biológico cambia al de un varón. 

"El rostro parecía más vigoroso; aumentaron sus fuerzas; el cabello era más corto; su aspecto tenía mayor energía que antes.-Yante se unió a Ifis, ya convertido en hombre -El nuevo varón experimenta un nuevo amor"  (Virque novus Venerem novam sentit.)

El poema concluye al día siguiente con la celebración del matrimonio legítimo entre Ifis y Iante, presentándolo como un final feliz. 




A diferencia de otras metamorfosis donde las personas se convierten en animales o plantas, aquí Ifis pasa de un género a otro. El texto sugiere que la crianza y el comportamiento de Ifis ya eran los de un hombre; la intervención de la diosa solo adecúa su cuerpo a la identidad que ha vivido. 

Los estudios de género actuales en filología clásica rescatan la figura de Ifis (junto a otros personajes ovidianos como Tiresias o Ceneo) para analizar cómo el mundo antiguo ya teorizaba sobre la flexibilidad del género y los tránsitos de identidad. 

Para entender cómo veían los griegos y los romanos lo que hoy llamamos transexualidad, debemos hacer una precisión importante: ellos no tenían el concepto moderno de "identidad de género" ni la palabra "transexualidad". No entendían el género como algo interno e identitario, sino a través de los roles sociales, el estatus y el comportamiento.

Aun así, sus mitos, leyes y crónicas demuestran que convivían con el tránsito de género de formas muy diversas: con fascinación en el mito, con rechazo legal en la vida pública y con total integración en ciertos ritos religiosos.

Hermafrodito dormido, vista delantera.  Museo de Louvre, París. El original fue esculpido en 1619 por Gianlorenzo Bernini.




El mito de Ceneo (en griego, Καινεύς, Kaineús; antes llamado Cénide, Καινίς, Kainís) es uno de los relatos más interesantes de la mitología griega por tratarse de una transformación de sexo permanente. La versión más influyente se encuentra en las Metamorfosis de Ovidio (libro XII), aunque el mito era anterior.

Cénide era una joven de Tesalia de extraordinaria belleza. Según el mito, el dios Poseidón se enamoró de ella y la poseyó. Como compensación, le ofreció concederle cualquier deseo. Entonces Cénide pidió algo inesperado:

«Haz que nunca más pueda sufrir lo que he sufrido; conviérteme en hombre.»




Poseidón aceptó su petición y, además, le concedió que su cuerpo fuera invulnerable a las armas. Desde ese momento pasó a llamarse Ceneo, un guerrero invencible. Un héroe invulnerable

Ceneo llegó a ser uno de los más famosos héroes de los lápitas y participó en la célebre lucha entre los lápitas y los centauros durante las bodas de Pirítoo. Así los centauros descubrieron que las espadas no lo herían; las lanzas rebotaban; y ninguna arma podía atravesar su piel.

Así que los centauros desesperados, cambiaron de estrategia.En lugar de intentar herirlo, los centauros comenzaron a arrojar sobre él enormes troncos de árboles y rocas. Lo aplastaron bajo una montaña de madera hasta hacerlo desaparecer. Unos dicen que murió asfixiado bajo el peso; otros afirman que fue tragado por la tierra; algunos añaden que su alma salió convertida en un ave.

Ovidio describe la escena con gran fuerza dramática, en el libro XII de las Metamorfosis. El anciano héroe Néstor recuerda la historia de Ceneo y dice, en esencia:

«Antes había sido mujer; ahora era un hombre célebre por sus hazañas.» Y los centauros, incapaces de herirlo, «Arrancaban fresnos, robles y pinos enteros y los arrojaban sobre él hasta ocultarlo bajo una montaña de árboles.»


 Ceneo simboliza al guerrero perfecto e invulnerable, su transformación representa el abandono definitivo de una identidad asociada a la vulnerabilidad para asumir otra ligada al poder. El deseo de Cénide nace del rechazo a volver a sufrir la violencia padecida.


Es uno de los pocos relatos clásicos que narran una transición de mujer a hombre de forma permanente, motivo por el cual ha recibido atención en estudios sobre género y recepción de la Antigüedad. A diferencia de Ifis, cuya transformación ocurre para hacer posible su matrimonio con Yante, Ceneo pide convertirse en hombre por decisión propia, como respuesta a una experiencia traumática. Esa diferencia hace que ambos mitos, aunque similares por el cambio de sexo, tengan significados muy distintos dentro de las Metamorfosis.



Texto propio a partir de antiguas publicaciones en este blog, más información solicitada a google y ChatGPT. Imagenes procedentes de las redes, salvo la última que lo es a partir de la IA. 

divendres, 31 de juliol del 2026

LA POESÍA HOMOERÓTICA DEL POETA PERSA RŪMĪ

Rumi es uno de los poetas más queridos, respetados y leídos en el Irán actual. Aunque nació en la región histórica del Khorasan y vivió en la actual Turquía, escribió casi toda su obra en lengua persa, lo que le convierte en un pilar fundamental de la identidad cultural iraní. El 30 de septiembre, Irán celebra el dia dedicado al poeta Rumí. 
Shams y Rumí juntos, rodeados de muchachos


Su obra es claramente homoeròtica. Su relación con Shams de Tabriz fue el gran amor de la vida de Rumi, su inspiración absoluta, fue Shams, que era un hombre mayor y un derviche errante (no un joven). Su unión fue conocida como "el amor de los santos". Tras la desaparición de Shams, Rumi encontró a un nuevo compañero espiritual en Salah al-Din, un orfebre que tampoco era un chico joven, sino un hombre maduro y sencillo. 

“Las lágrimas.”
Las lágrimas húmedas
son el lenguaje
del arrepentido.


Hay palabras
que no alcanzan.
Entonces hablan
los ojos.
Y, a veces,
una lágrima sincera
dice más
que un largo discurso.

Jalal al-Din Rumi fue un maestro sufí. Antes, Rumi era un prestigioso jurista y teólogo suní. El encuentro con el derviche errante Shams de Tabriz transformó profundamente su vida espiritual y su obra. A partir de ese momento, abandonó la enseñanza para dedicarse a la poesía mística, unido siempre a su amante. La muerte de Shams inspiró a miles de poemas donde Rumi habla de su amado con una intensidad extraordinaria. Hoy es uno de los grandes poetas populares en Irán.


Jalal al-Din Rumi, fundador de la Orden de los Cerviches Giratorios, mostrando su amor por su joven discípulo Hussam al-Din Chelebi. c

La ambigüedad intencionada y la ausencia de determinantes (artículos) son recursos clave en la poesía mística del autor persa Jalal al-Din Rumi, diseñados para difuminar los límites terrenales y expandir el significado espiritual. En el idioma persa clásico (farsi), la estructura gramatical carece de artículos definidos masculinos o femeninos, lo que genera un vacío lingüístico que Rumi aprovecha para crear una poesía universal y sin etiquetas. 


Sin ti, el jardín es espinas.
Sin tu rostro, la primavera es invierno.
Ven, porque sin ti
ni mi alma conoce su camino.

Bésame una vez más,
amigo de rostro de luna;
que tu aliento
resucite ese corazón muerto.


Algunos expertos sostienen que la relación con Shams tenía una dimensión amorosa profundísima, expresada con un lenguaje claramente homoerótico. Otros remarcan que ese lenguaje era habitual en la poesía sufí, que simbolizaba la unión con Dios. Muchos consideran que ambas lecturas no se excluyen: el deseo humano podía convertirse en el vehículo para hablar de la experiencia mística.

Este poema me recuerda mucho a Ramon Llull (A L'AMANT)


El amante no busca recompensa.
Sólo desea
la mirada del amado.
Cuando el amado aparece,
el mundo desaparece.
Cuando el amado habla,
mil libros permanecen mudos.
Cuando el amado sonríe,
el corazón se convierte en un jardín.
Quien ha probado ese amor
ya no volverá a ser lo mismo.


Ramon Llull escribe: «El amigo buscaba su amado por montañas y valles; preguntaba a las bestias ya los pájaros si le habían visto.» O bien: «El amigo lloraba, y las lágrimas eran mensajeras del amado.» Este tipo de imágenes recuerdan mucho a Rumi, que también convierte la búsqueda de Dios en una historia de amor apasionada






EL CLAMOR DEL AMANTE AL AMADO

Mi espalda se ha quebrado bajo el peso de mis pensamientos.
Amado mío, ven y acaricia mi cabeza con misericordia.
La palma de Tu mano sobre mi cabeza me concede descanso;
Tu mano es signo de Tu generosa providencia.
No apartes Tu sombra de mi cabeza.
Estoy afligido, afligido, profundamente afligido.
El sueño ha abandonado mis ojos
por el anhelo que siento por Ti,
oh, Envidia de los cipreses.
Toma mi vida; Tú eres la Fuente de la Vida.
Lejos de Ti, me cansa incluso vivir.
Soy un amante conocedor de la locura de los amantes;
estoy cansado del saber y de la razón.



En Yalal ad-Din Muhammad Rumi aparecen con frecuencia imágenes de jóvenes de extraordinaria belleza. En la tradición sufí, esa belleza suele funcionar a la vez en dos niveles: puede leerse como la belleza humana concreta y, al mismo tiempo, como reflejo de la Belleza divina. Esa ambigüedad es una de las características de su poesía.

Algunos pasajes especialmente representativos son:

"Ven, hermoso muchacho,
no dejes mi alma en la confusión.
Tu rostro es el jardín donde florece la primavera,
tus labios son el vino que devuelve la vida."

En otro poema dice:

"Cada vez que veo tu rostro juvenil,
el mundo entero rejuvenece.
¿Cómo podría apartar los ojos
de una belleza que Dios mismo ha creado?


Y en un célebre gazal del Diván de Shams escribe:

"¿Quién es ese joven que ha entrado en la taberna?
Con una sola mirada
ha robado la razón de todos los sabios."


También encontramos versos como:

"El joven de rostro de luna pasó junto a mí;
mi corazón dejó de pertenecerme.
No preguntes qué religión profeso:
desde entonces pertenezco a su belleza."

NOTA:

Hay un detalle interesante: las miniaturas antiguas no suelen representarlos como una pareja afectiva en sentido moderno. Los muestran conversando, contemplándose o compartiendo una experiencia mística. Sin embargo, los artistas enfatizan la intensidad de su vínculo mediante gestos, la proximidad física y símbolos como árboles entrelazados, jardines o la luz solar (Shams significa literalmente "Sol"), jovenes disfrutando de su conversación, tocando música e incluso disfrutando del vino.




dimarts, 28 de juliol del 2026

LA HISTORIA ENTRE ALEJANDRO Y EL PRÍNCIPE VOLKONSKY

 Nieto de Catalina la Grande, Alejandro I llegó al trono de Rusia  tras el asesinato de su padre Pablo I.  El complot que acabó con la vida del zar, no contó con cu participación directa. Anque seguramente él y su amante el príncipe Peter Volkonsky estaban de alguna manera relacionados.

Retrato del Zarevich Alejandro Pavlovich en su época juvenil, según Lampi.


El zar Pablo I de Rusia fue asesinado en la noche del 23 de marzo de 1801  en su dormitorio del recién construido Castillo de San Miguel en San Petersburgo. Este regicidio fue el resultado de una conspiración organizada por la nobleza y altos mandos militares rusos, descontentos con las erráticas políticas del monarca.

Los organizadores fueron Peter von der Pahlen, gobernador militar de San Petersburgo y cerebro organizador del complot, y Nikolái Zúbov, él ultimo amante de Catalina la Grande y miembro clave del asalto.

Alejandro I estaba completamente implicado en la conspiración para deponer a su padre. El cerebro del golpe, Peter von der Pahlen, se reunió con él repetidamente para obtener su consentimiento, que lo dio a cambio de que se respetara la vida de su padre. Cuando le informaron que su padre había muerto en el forcejeo, Alejandro sufrió un colapso nervioso. La culpa por haber facilitado indirectamente el regicidio lo persiguió de manera obsesiva durante todo su reinado.

Aunque  Piotr Volkonsky no estuvo implicado directamente, si lo estuvo se hermano. Tras asumir el trono, Alejandro I nombró a Piotr Volkonsky como su ayudante de campo debido a su profunda lealtad. Volkonsky se convirtió en uno de sus hombres de máxima confianza, llegando a ser Jefe del Estado Mayor durante las Guerras Napoleónicas y Ministro de la Corte Imperial.


Piotr Volkonsky 


 El zar era un hombre de carácter profundamente ambiguo, reservado y afectuoso con sus círculos masculinos íntimos de asesores (el llamado Comité Secreto), lo que generó rumores en las cortes europeas. Oficialmente la relación con Volkonsky fue estrictamente de fraternidad militar, profunda amistad y confianza política.

Pero las fuentes históricas, crónicas de la época y testimonios de las campañas militares afirman que Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky compartían habitación y dormían juntos de manera habitual. Hecho que hoy en Rusia esta  totalmente censurado. : Los diarios de los oficiales de la época describen cómo el zar prefería la compañía directa de Volkonsky para descansar, mostrando un nivel de intimidad física y personal que llamaba la atención de la corte.

El argumento más citado por quienes defienden que eran amantes es un episodio documentado en el que Alejandro I, superado por la presión de la corona, rompió a llorar ante Volkonsky y le propuso renunciar al trono para retirarse juntos a vivir en una villa en el Mar Negro. Mikhaylovsky-Danilevsky (1) también dejó por escrito cómo operaba esta unión en el día a día, confirmando los rumores del palacio:"El emperador no podía pasar un solo día sin Volkonsky. En los viajes y campamentos, siempre compartían la misma habitación, y Volkonsky era el único que tenía acceso libre a sus aposentos privados a cualquier hora, incluso cuando el zar descansaba en su lecho".




Tuvieron que enfrentarse a la invasión napoleónica. Al final la humillante derrota de las tropas francesas convirtió a Alejandro I en un héroe admirado tanto en su país, como en la Europa absolutista. Napoleón le dejó una comentario envenenado: "Alejandro I es el mas guapo y astuto de los griegos". Sin duda griego era un eufemismo de homosexual, término que aun no existía.

La relación y la profunda lealtad mutua entre el zar Alejandro I y el príncipe Piotr Volkonsky duró hasta el último día de vida del monarca, aunque atravesó un bache temporal por motivos puramente políticos.

En 1823, Volkonsky —que ejercía como Jefe del Estado Mayor— tuvo un fuerte enfrentamiento con el ministro de Guerra, Alekséi Arakchéyev , éste era un hombre despiadado pero extremadamente eficiente, y el zar, en un momento de paranoia y cansancio político, se posicionó a su favor. Sintiéndose traicionado, Volkonsky renunció a sus cargos militares y se retiró temporalmente de la corte para viajar por Europa. No obstante, este distanciamiento duró apenas unos meses. El zar no podía gobernar(ni vivir) sin su confidente y lo mandó llamar de vuelta.

Alejandro se casó y tuvo dos hijas que murieron. Todos estos sucesos deterioraron su salud mental. Soñó en imponer un nuevo orden mundial "cristiano" que acabara con el liberalismo, lo único que logró es que fuera recluido los últimos años de su vida.



En otoño de 1825, Alejandro I, gravemente enfermo y deprimido, decidió viajar a Taganrog, una ciudad portuaria apartada en el Mar de Azov. Volkonsky viajó con él y volvió a ocupar su lugar junto a la cama del zar. ]El 1 de diciembre de 1825, Alejandro I murió repentinamente. Volkonsky estuvo presente en la habitación en el momento del deceso. Fue el encargado de vestir el cadáver del zar y de coordinar el doloroso viaje de regreso del cuerpo a San Petersburgo. 

La devoción de Volkonsky alimentó uno de los mitos más fascinantes de Rusia. Se rumoreaba que Alejandro I no había muerto, sino que había fingido su fallecimiento con la ayuda de Volkonsky para cumplir su viejo sueño de abdicar en secreto e irse a vivir al Mar Negro o a Siberia como un ermitaño místico. 

Cuando años más tarde el nuevo zar, Nicolás I, le preguntó directamente a Volkonsky si el ataúd de Taganrog realmente contenía el cuerpo de su hermano, Volkonsky guardó un silencio absoluto y se limitó a llorar, llevándose el secreto a la tumba

A pesar de perder a su gran compañero de vida, Volkonsky continuó sirviendo a la dinastía Románov por respeto a la memoria de Alejandro. El hermano de este, el zar Nicolás I, reconoció su inmensa lealtad y lo colmó de honores. Lo nombró Ministro de la Corte Imperial, cargo que ocupó durante 26 años. Además le otorgó el título de Príncipe Ilustrísimo (Svetleishiy Knyaz) y lo ascendió al rango máximo de Mariscal de Campo en 1843. 

El príncipe Piotr Volkonsky falleció en 1852 a los 76 años, habiendo servido fielmente a tres zares, pero recordando siempre los años en que compartía el lecho de campaña con el hombre que cambió el rumbo de Europa frente a Napoleón. 


Alejandro I, supuestamente retirado en el Mar Negro.



(1), historiador militar y senador. Es recordado por escribir la primera historia oficial de la campaña de 1812 en Rusia bajo las órdenes del zar Nicolás I.

divendres, 24 de juliol del 2026

HÉRCULES E HILAS, UNA HISTÓRIA DE AMOR TRÁGICO

 La historia de amor entre Hércules e Hilas es uno de los relatos románticos y trágicos más célebres de la mitología griega, inmortalizado por poetas clásicos como Teócrito (en su Idilio XIII) y Apolonio de Rodas en la Argonáutica. Su vínculo encarna a la perfección el ideal histórico de la pederastia griega de la Antigüedad.




Hércules (conocido como Heracles en la mitología griega) es el héroe más célebre y popular de la antigüedad clásica, famoso por su fuerza sobrehumana y sus extraordinarias hazañas. Era un semidios, hijo del dios supremo Zeus (Júpiter para los romanos) y de la mujer mortal Alcmena. 

La relación entre ambos, comenzó con un conflicto bélico. Hilas era un príncipe, hijo de Tiodamante, rey de los dríopes. Hércules tuvo una violenta disputa con el rey por un buey de labranza y terminó matándolo en combate. Al ver al joven Hilas, el héroe quedó completamente cautivado por su extraordinaria belleza. En lugar de acabar con el linaje real o esclavizarlo, Hércules lo tomó bajo su protección directa.

Hércules asumió formalmente el rol de erastés (amante/mentor adulto) e Hilas el de erómenos (amado/pupilo joven). Teócrito describe que el semidiós amaba al muchacho con tanta devoción que no se separaba de él ni al amanecer ni al anochecer. Hércules le enseñó todo lo necesario para ser un guerrero formidable, el uso del arco, la lanza y las artes de la caza. Hilas se convirtió en su fiel escudero y portador de armas, compartiendo el día a día del héroe más grande de Grecia.


Hylas va a buscar agua por última vez. Baldassare Franceschini, llamado J. C. Volterrano, 1655. Staatsgalerie, Stuttgart.


Cuando Jasón convocó a los mayores héroes para embarcarse en la nave Argo en busca del Vellocino de Oro, Hércules aceptó la invitación a condición de llevar consigo a su amado. En el barco, Hilas compartía las duras tareas de la tripulación y atendía las necesidades de Hércules, también las sexuales.

El desenlace trágico ocurrió durante una escala en las costas de Misia (en el actual Mar de Mármara). Hércules rompió su remo de madera y se internó en un bosque a cortar un árbol para fabricar uno nuevo. Mientras tanto, envió a Hilas a buscar agua dulce para preparar la cena. Hilas encontró un hermoso manantial conocido como la fuente de Pegas. El lugar estaba habitado por las ninfas del agua (náyades), quienes al ver reflejado el bellísimo rostro del joven efebo en la superficie, quedaron profundamente enamoradas de él. En el momento en que Hilas sumergió su vasija de bronce, las ninfas lo rodearon, lo abrazaron por el cuello y lo arrastraron hacia las profundidades del estanque para retenerlo con ellas para siempre.

Waterhouse, Hylas y las ninfas, Galería de Arte de Manchester, 1896


Al ver que la noche caía y su amante no regresaba, Hércules perdió por completo el control. Abandonó sus armas y comenzó a recorrer la isla de manera frenética, haciendo resonar los bosques con sus gritos desesperados llamando a Hilas. El mito cuenta que Hilas llegó a escuchar los gritos desde el fondo del agua e intentó responder, pero su voz emergió a la superficie como un débil susurro inaudible.

Hércules se negó rotundamente a regresar a la playa. Pasó días buscando sin descanso en cuevas y fuentes, hundiéndose en una profunda depresión y furia. Debido a esto, la nave Argo tuvo que aprovechar los vientos favorables y zarpar dejándolo atrás, interrumpiendo así la participación del héroe en la búsqueda del Vellocino de Oro.

Tras la partida de la nave Argo, la historia de Hércules (Heracles) entra en una fase de profunda frustración. Hércules jamás encontró a Hilas ni pudo vengarlo, ya que el destino del joven pertenecía al reino de los dioses y no al de los hombres. Hilas, por su parte, recibió la inmortalidad de manos de las ninfas. Pasó la eternidad viviendo felizmente con ellas en una cueva submarina, olvidándose por completo de su vida mortal y de Hércules. 

L. Orbeto. Hércules enloquecido.  Bayerische Staatsgemäldesammlungen



Aunque Hércules no pudo vengarse de las ninfas, volcó su inmensa furia contra sus antiguos compañeros de tripulación por haber levado anclas y abandonarlo en la isla.  Los mellizos Zetes y Calais (hijos de Bóreas, el viento del norte) habían sido los que más insistieron a Jasón para que el Argo zarpara sin esperar a Hércules. Años más tarde, Hércules se cruzó con ellos en la isla de Tenos y, en un ataque de ira por aquel antiguo abandono, los mató a golpes con su clava. Tras enterrarlos, colocó una columna de piedra sobre sus tumbas que se movía misteriosamente cada vez que soplaba el viento del norte. 

Después Hércules volvió bajo las órdenes del rey Euristeo para completar las famosas tareas que le darían la inmortalidad (como el robo de las manzanas de oro del Jardín de las Hespérides o la captura de Cerbero).

OTROS AMANTES MASCULINOS

La mitología griega presenta a Hércules (Heracles) como un personaje de pasiones intensas, y los autores clásicos de la época arcaica y clásica le atribuyeron numerosos amantes masculinos (erómenos). 

Para los antiguos griegos, estas relaciones no contradecían sus matrimonios con mujeres (como Megara o Deyanira); al contrario, reforzaban su estatus de héroe civilizador, ya que actuaba como el mentor guerrero y protector de estos jóvenes. 

Hércules Farnesio. Museo Arqueológico Nàpoles


Yolao era hijo de Íficles (el hermano gemelo de Hércules), lo que lo convertía en su sobrino. Sin embargo, en la tradición griega clásica, fue considerado su amante más leal y su escudero (parabates). Las parejas del mismo sexo iban a la tumba de Iolao a jurarse fidelidad mutua. Este culto inspiró directamente la creación del famoso Batallón Sagrado de Tebas, un ejército de élite formado exclusivamente por parejas de amantes masculinos.

Abdero era un joven originario de Locris, hijo del dios Hermes, que se convirtió en el amado de Hércules. Participó en la captura de las Yeguas antropófagas de Diómedes. Pero no pudo controlar la fuerza de los salvajes animales, que terminaron devorándolo.

Admeto era el rey de Tesalia, famoso por haber tenido al dios Apolo como pastor a su servicio. Según el filósofo y mitógrafo Plutarco, Hércules también estuvo profundamente enamorado de Admeto.

En la región de Laconia (Esparta), los ciudadanos veneraban a un joven llamado Elacatas como el erómenos de Hércules. En Esparta existía un santuario dedicado a él, y se le rendía culto porque los espartanos utilizaban este mito para justificar y consagrar institucionalmente las relaciones pedagógico-militares entre sus propios guerreros.

Yolao y Hércules, Mosaico romano


La lista de amantes és infinita, y ya os he tratado otros casos, como el de Filoctetes, Néstor, Frigio...