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dijous, 4 de juny del 2026

SÉNECA Y LA HOMOSEXUALIDAD

 La interpretación que los estudiosos de la biografia de Séneca, nos dan sobre la apreciación que este tenia sobre las relaciones homosexuales, era parecida a los de los padres de la iglesia. Pero hay textos posteriores que no coinciden con ello.



Nacido en España, estudió en Roma, donde inició su carrera política alrededor del año 31 d. C. Sin embargo, en el año 41 se vio implicado en un juicio por adulterio que involucraba a la familia imperial y fue deportado a Córcega, donde permaneció hasta el año 49. A su regreso a Roma en el año 49, se le encomendó la educación del príncipe Lucio Domicio Enobarbo, el futuro Nerón.

Cuando éste se convirtió en emperador en el año 54, el poder de Séneca aumentó y ocupó diversos cargos públicos. La situación cambió, sin embargo, tras el asesinato de Agripina, madre de Nerón, en el año 59. Nerón se distanció cada vez más de la influencia de su tutor, quien, al verse aislado en el nuevo séquito del emperador, se retiró a la vida privada en el año 62.

Fue acusado inmediatamente de conspirar contra Nerón, pero logró demostrar su inocencia. En el año 65, sin embargo, no logró demostrar su inocencia en la conspiración de Piso y Nerón le ordenó suicidarse, lo cual llevó a cabo.

Muchas de sus obras contienen valoraciones de la conducta homosexual, vista como un acto degradante, a menudo resultado de la violencia o el poder, en cualquier caso consecuencia de una pasión que la filosofía estoica, a la que Séneca se adhirió, ciertamente no podía comprender.

Séneca también insiste en que el esclavo utilizado como objeto sexual es un ser humano como el amo y no debe ser degradado por el abuso sexual (¡pero no eximido del abuso laboral!). Aunque hay quien defiende todo lo contrario



Como puede verse, estas posturas, al igual que otras de Séneca, se asemejan a valoraciones similares propuestas por el cristianismo, que de hecho absorbió gran parte de su ética sexual y muchos otros aspectos de la moral del estoicismo, hasta el punto de que hoy parecen específicamente «cristianas» más que estoicas.

Entre las numerosas reflexiones sobre la homosexualidad en la obra de Séneca, destacan especialmente las de De beneficiis, que abordan profundamente la pérdida de dignidad asociada a la aceptación de los actos homosexuales, en particular el sexo oral.

También son notables las repetidas alusiones en su obra más leída hoy en día, las Cartas a Lucilio, por ejemplo, donde condena  el destino de los «desdichados rebaños» de muchachos que, tras el banquete, son ultrajados en la intimidad; o donde insta  a vivir siempre «de acuerdo con la naturaleza», evitando actos antinaturales como el travestismo o las relaciones sexuales entre hombres, una verdadera ultraje sexual 

 El historiador romano Dio Casio (o Casio Dión) afirmó explícitamente en su obra Historia Romana (Libro 61) que Séneca no solo sentía atracción por los hombres jóvenes, sino que introdujo y enseñó a Nerón en esta materia. El texto afirma que Séneca disfrutaba de la compañía de jóvenes varones maduros (efebos), "una práctica que también enseñó a seguir a Nerón.  Denunció que mientras Séneca criticaba a los ricos, él amasó una fortuna colosal de 300 millones de sestercios cobrando intereses abusivos a las provincias.



 Dio Casio escribió su historia más de un siglo después de la muerte de Séneca. Pertenecía a la clase senatorial tradicional, la cual solía despreciar a los filósofos con un inmenso poder político y económico como Séneca, que sí fue acusado de instruir a Nerón en el amor hacia los hombres. Sin embargo, para la historia general, sigue debatiéndose si esto fue un hecho real o parte de una campaña de difamación contra el filósofo más poderoso de Roma.

Incluso el primer cristianismo no tenia una visión intolerante entorno a la homosexualidad, esto será muy posterior. Pero i ya existían dentro del paganismo corrientes estoicas. 


divendres, 23 de gener del 2026

LA HOMOSEXUALIDAD EN LA EDAD MEDIA

 "Los gays fueron uno de los grupos menos estudiados por los medievalistas y historiadores en general. Seguramente por falta de interés y por prejuicios morales derivados de la cultura católica y occidental. La disgregación de los homosexuales también es una dificultad añadida. Otros grupos marginados como judíos o musulmanes vivían en comunidad mientras que los homosexuales vivían en secreto." (Texto de Roger Benito Julià  2006Revista Medieval)






John Boswell (1947-1994), profesor de Historia Medieval de la Universidad de Yale rompió esta barrera en 1980 al publicar su estudio sobre los gays en la Europa occidental hasta el siglo XIV. Este volumen provocó acalorados debates en el seno de los medievalistas estadounidenses y europeos. Boswell rompió el muro pero de momento no ha tenido una continuación.

¿Por que es tan difícil hablar de la homosexualidad? En este artículo no queremos polemizar sobre el tema. Queremos aportar una visión rigurosa sobre el tema centrándonos en el periodo de la Edad Media. Para llegar hasta el medievo tenemos que pasar primero por la época clásica de Grecia y Roma y dar así una visión más completa del tema. Para esto, tenemos que despojarnos de nuestros prejuicios occidentales y entender que las ideas no son las mismas en la antigua Grecia que en la actualidad respecto a la homosexualidad.





EL DECLIVE URBANO EN OCCIDENTE Y EL IMPERIO ROMANO DE ORIENTE

Con la caída del Imperio Romano de Occidente (476) empieza en la parte occidental del Imperio un declive urbano. La ética rural de la que hablamos anteriormente se radicaliza. Los gays se ven oprimidos en este ambiente campesino. Las ciudades se reducen, así como el número de manifestaciones culturales gays –como por ejemplo la literatura gay–.

La entrada de los pueblos germánicos ayuda a esta disgregación urbana en la Europa Occidental. Los diferentes reinos fundados en el Imperio Romano de Occidente crearon un corpus legislativo propio. En el reino visigodo el rey Chindasvinto (642-653) reguló las relaciones homosexuales. Según una ley promulgada en el año 650 se castigaba con la castración las relaciones homosexuales.

En el Imperio Romano de Oriente, el gran Emperador del Imperio Bizantino, Justiniano, en el año 533, equipara a las relaciones homosexuales con el adulterio. Teniendo en cuenta que la pena por adulterio era la muerte este es un cambio muy radical. Por primera vez se establecen sanciones civiles contra las relaciones entre dos hombres. Los años 538 y 544 este mismo emperador promulgará nuevas leyes de la misma condición. Procopio de Cesarea, uno de los historiadores más famosos de la época, también nos habla de relaciones homosexuales prohibidas. Sobre todo en su libro Anécdota, nos habla de casos de homosexualidad entre obispos, y como estos son castigados con la muerte por el propio Emperador.

Los dos ejemplos son de leyes civiles, sin influencia de la Iglesia. Fuera de la Península Ibérica no se conocen leyes germánicas respecto a la homosexualidad. En el reinado de Carlomagno (768-814) tampoco se legisló sobre las relaciones homosexuales. Seguramente la conducta homosexual no era tan censurada por las leyes civiles y eclesiásticas, como lo eran las relaciones extramatrimoniales. La literatura germánica muchas veces desprende la idea de que las relaciones entre dos hombres era vista de forma positiva frente a la pasividad sexual.

En este momento, en la Europa Occidental se desarrollaron las comunidades monásticas. La regla de San Benito de Nursia estipulaba que todos los monjes tenían que dormir en la misma habitación, con la cama del abad en el centro. También se obligaba a los monjes a dormir con la luz encendida, probablemente por la misma razón. En la misma regla se obligaba a los monjes a dormir con la ropa puesta y los jóvenes se les obligaba a “mezclarse con los mayores y no se les permitía dormir uno al lado del otro”. Seguramente para evitar relaciones prohibidas nocturnas se establecen estas normas dentro de la regla monástica. Hemos de tener en cuenta la obligación al celibato a los monjes, cosa que también explica estas regulaciones.





LA HOMOSEXUALIDAD EN EL ISLAM

La recuperación urbana se dio primero en la Península Ibérica sobretodo por la conquista islámica. No es de extrañar que los gays reaparecieran en dichas ciudades. Tanto el Corán como los primeros textos religiosos sostenían actitudes moderadamente negativas respecto de la homosexualidad, pero no prohibitivas. La sociedad islámica y la mayoría de culturas islámicas trataron la homosexualidad con indiferencia y a veces con admiración.

Tenemos diversos testimonios literarios que nos hablan de la homosexualidad en el Islam. Al-Tifasi es uno de ellos. Nacido en Gafsa (suroeste de Túnez) en el año 1184. Este autor escribió la obra Esparcimiento de corazones, donde se nos relatan la vida de prostitutas, homosexuales y travestís en el Islam. Es en el fondo una recopilación de anécdotas sobre estos temas. Al-Tifasi describe a los homosexuales como activos o pasivos. Los activos para tener éxito han de hacer numerosos regalos, una casa a su disposición para sus propósitos. Los homosexuales pasivos suelen ser chicos jóvenes y muy acicalados (afeitados, maquillados y depilados). Al-Tifasi explica numerosas anécdotas sobre hombres que venden su cuerpo para vivir: “Se le dijo a un mozo: “Tu amo es pobre y tu vistes ropas lujosas. ¿De dónde las has sacado? ¿A cuento de qué esta pregunta? ¿No sabéis que la casa de la moneda la llevo yo en mis zaragüelles?” Al-Tifasi también nos habla del dabb o el aprovechamiento de la oscuridad para sodomizar al dormido sin que este se percate. Otro aspecto que trata Al-Tifasi es el coito anal practicado tanto por homosexuales como por heterosexuales.

En la Península Ibérica también existía una cierta permisividad con las relaciones homosexuales en época islámica. Es conocido el caso de Al-Mutamid (rey de Sevilla en el siglo XI) que se enamoró del poeta Ibn Ammar, del que no soportaba estar separado, “ni siquiera una hora, ni de día ni de noche”, y a quien convirtió en uno de los hombres mas ricos y poderosos de la Península. El mismo Al-Mutamid relata también el amor hacia un criado: “Lo hice mi esclavo, pero la humildad de su mirada me convirtió en su prisionero, de tal modo somos ambos y al mismo tiempo esclavo y señor uno del otro”. El amor entre dos hombres es aceptado y se habla libremente de él en la literatura. También en el siglo IX el reino de Valencia fue gobernado por una pareja de ex esclavos que se habían enamorado y habían ascendido juntos en las filas del servicio civil hasta colocarse en una situación tal como para gobernar por sí mismos. Los historiadores musulmanes, llenos de admiración, caracterizaron su gobierno conjunto como una relación de plena confianza y mutua devoción. Su amor fue celebrado en verso por poetas atraídos a su corte desde toda la Península.

Las actitudes positivas respecto la sexualidad gay no se circunscribían a la cultura islámica únicamente en la Península. Había también una gran cantidad de cristianos que vivían en ciudades hispánicas conquistadas por los musulmanes.



EUROPA ENTRE LOS SIGLOS X-XII 

De todos es conocida la expansión económica europea entre los siglos X-XIV. La población de las ciudades aumentó acompañada con una expansión comercial. Las ciudades son centros comerciales y también centros de libertad donde los habitantes escapan al yugo del feudalismo y las vejaciones nobiliarias. Son muchos los campesinos que obtenían la libertad si podían demostrar haber habitado en la ciudad por lo menos un año y un día. No es de extrañar el proverbio alemán que dice que “El aire de la ciudad libera”. En este momento se desarrolla el amor en diversos aspectos. Los textos más populares hacen referencia continuamente al amor y al hedonismo apasionado –son representativos de estos los Carmina Burana –. El amor cortés se desarrolla en esta época y se da tanto entre mujeres y hombres, como entre hombres y mujeres. La Iglesia empezó a tomar dos posturas con enfoques opuestos. Un grupo pequeño de ascetas promovía que los actos homosexuales no sólo eran pecaminosos, sino un pecado muy grave, comparable con la gula o la fornicación. Las autoridades eclesiásticas se negaron categóricamente y repetidamente a imponer penas a la conducta homosexual.

 Mientras tanto, en el seno de la Iglesia, otra corriente comenzó a afirmar el valor positivo de las relaciones homosexuales. En el 1051 Pedro Damián redactó El libro de Gomorra, en el que se vituperaba los males de las relaciones sexuales entre hombres y, sobre todo, entre miembros del clero. La influencia de Juan Crisóstomo es evidente en la obra. Los sínodos posteriores al libro de Pedro Damián fueron introduciendo pequeñas normativas contra las relaciones homosexuales, especialmente en los monasterios. A mediados del siglo XII se empiezan a ver cambios en la visión de los homosexuales. La literatura clerical a veces sugiere que el amor gay no se limita en absoluto a los ordenados. Escribe Gualterio de Châtillon que en su época: “los príncipes convirtieron en hábito este crimen”. También se ve en la literatura secular. 

El Roman d’Enéas explica como tanto Lavinia como su madre acusan a Eneas de homosexual. Algunos de los personajes más poderosos de la época eran conocidos por sus intereses homosexuales. Dos de los ejemplos más conocidos fueron Guillermo II el Rojo (1087-1100) y Ricardo Corazón de León (1189-1199). Al primero en las crónicas palaciegas se le acusaba de “afeminamiento”, “conducta vergonzosa ” o “abandono moral”. Ricardo Corazón de León como nos indican los anales de palacio: “Ricardo, por entonces duque de Aquitania, hijo del rey de Inglaterra, vivía con Felipe, el rey de Francia, quien lo honró tanto y por tanto tiempo que comían todos los días en la misma mesa y del mismo plato y por las noches no los separaban sus camas. Y el rey de Francia lo amaba como a su propia alma.” Ricardo se arrepintió de “aquel pecado” y decidió llevar una vida más santa. La literatura gay de este momento que ha sobrevivido es asombrosa. Baudrí de Bourgueil (1046-1130), abad del monasterio benedictino de Saint Pierre y después arzobispo de Dol dedicó muchos de sus poemas a Godofredo de Reims y a su amigo Galo. A este último le escribe: “Ni la rosa ni la violeta adornan tanto la primavera / como tú embelleces, solo, el rebaño de los jóvenes”. Hilario el Inglés, discípulo de Pedro Abelardo, también dedicó una serie de poemas a jóvenes ingleses. En sus versos hay mucha influencia de la cultura clásica: “El momento en que te vi / Cupido me golpeó, pero vacilé, / pues mi Dido me posee, / y temo su ira. Dentro de los Carmina Burana también hay poemas dedicados al amor entre hombres como el “Iam mutatur animus” (“Ya he cambiado de idea”) en el cual se nos cuenta la separación de dos monjes amantes. 




EL CAMINO HACIA LA INTOLERANCIA 

Mientras que entre los siglos X y XII Europa vivió un cierto clima de aceptación con los homosexuales, la situación cambio a partir del siglo XIII. El contacto cultural entre cristianos y musulmanes era constante y cada vez más permeable. Los guerreros cristianos (como el Cid) guerreaban contra los musulmanes o con ellos. Era de esperar una cierta reacción cristiana contra las costumbres sexuales musulmanas. La consolidación de los poderes civiles y eclesiásticos creo una legislación estricta que abarcaba todos los ámbi tos de la vida cotidiana. Esta “expansión” de la legislación conllevó una pérdida de libertad. Esta pérdida afectó en gran mesura a grupos anteriormente aceptados que se convierten en minoritarios. Ejemplos hay muchos: judíos, pobres, musulmanes, herejes... Estos grupos minoritarios son diferentes a la mayoría por lo que se les excluye de la sociedad. No es de extrañar que en esta

atmósfera los gays fueran objeto de desconfianza y hostilidad que iba en aumento por la mayoría heterosexual. En la documentación se usa la palabra “sodomía” con connotaciones claramente negativas. Se equipara a los homosexuales con los musulmanes. Jacques de Vitry informa a sus lectores en su Historia Occidental que Mahoma, “el enemigo de la naturaleza, popularizó el vicio de la sodomía entre su pueblo, que abusaba sexualmente no sólo de ambos sexos, sino incluso de animales”. También se asocia a los gays con herejes. En las actas del tribunal de la Inquisición, creado a raíz de la cruzada contra los cátaros, se acusa a los herejes de sodomía y de pecar contra-natura. Esta analogía se daba seguramente porque los movimientos heréticos eran más comprensibles con los homosexuales o bien porque se etiquetaba como a herejes a los gays que se negaban a renunciar a sus preferencias eróticas. Esta ofensiva contra los gays se ve reflejada en el derecho. El siglo XIII es la época del redescubrimiento del derecho romano. El emperador alemán Federico II promulgó en el año 1231 las Constuticiones de Melfi para el reino de Sicilia. En ellas se condena con la muerte las desviaciones heréticas, la violación de monjas, se castiga severamente la trata de blancas y se protege específicamente a las prostitutas. No hay disposiciones en torno a las relaciones homosexuales, pero se especifica que para estos delitos actúen los tribunales eclesiásticos. 

Alfonso X, rey de Castilla escribe en las Siete Partidas sobre las relaciones gays: “Sodomítico dicen al pecado en que caen los homes yaciendo unos con otros contra bondat et costumbre natural. Et porque tal pecado como este nascen muchos males á la tierra do se face, et es cosa que pesa mucho á Dios con ella, et sale ende mala fama non tan solamente á los facedores, mas aun á la tierra do es consentido”. El mismo monarca escribe en el Fuero Real: “Que home codicia á otro por pecar con el contra natura: mandamos que cualesquier que sean, que tal pecado fagan, que luego fuere sabido que amos á dos sean castrados ente todo el pueblo”. En Francia y casi exactamente al mismo tiempo, la escuela jurídica de Orleáns daba a conocer un códice que incluía una síntesis de las dos leyes anteriores. Este código a diferencia de la mayoría de los reglamentos jurídicos del siglo XIII, menciona también la homosexualidad femenina. En Italia, varias ciudades habían empezado a redactar leyes civiles contra la homosexualidad. En el 1262 la ciudad de Siena promulgó una ley contra la homosexualidad. En esta ciudad se relaciona específicamente “sodomía” con “herejía”. Bolonia promulgó una ley para regular la homosexualidad en 1265. A mediados del siglo XIV las leyes contra la homosexualidad están vigentes también en Florencia y Peruggia. 

En el año 1250 el derecho noruego exigía la ilegalización definitiva de los hombres convictos de “sodomía”. Seguramente el capítulo dedicado a la homo sexualidad fue añadido posteriormente ya que recopilaba material jurídico anterior. El código islandés de la misma época, el Gragás, deriva del mismo prototipo noruego pero no prohibía la conducta homosexual. Seguramente porque no incluyeron la cláusula que incorporaron los noruegos. Ninguna de las recopilaciones jurídicas inglesas del siglo XII –The Laws of Henry the First y el Teatise on the Laws and Customs of the Kingdom of England– mencionaba la homosexualidad, aún cuando el primer código incluye leyes contra la fornicación, el adulterio y el aborto. Sin embargo un siglo después, coincidiendo con la expulsión de los judíos, se redactó un nuevo texto legal en que se castigaba severamente diversos tipos de desviación social y religiosa. Se condena de forma horrorosa a incendiarios, brujos, a los que se atrevían a tener relaciones sexuales con judíos, animales o personas de su mismo sexo. Estos últimos serían enterrados vivos como castigo. 


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LOS TEMPLARIOS, PONÇ HUG Y EDUARDO II 

Con el Corpus jurídico ya fijado empezó la represión propiamente dicha. Hay diversos juicios contra los homosexuales. Nosotros analizaremos tres de ellos: el juicio contra los templarios (1307), contra el Conde de Ampurias Ponç Hug (1311) y contra el rey de Inglaterra Eduardo II (obligado a abdicar en 1326). A lo largo del siglo XII los templarios murieron –posiblemente a miles– luchando por el cristianismo en el Oriente Medio. 

A finales de siglo, Tierra Santa se perdió irremediablemente e hizo que tanto los templarios como los cruzados perdieran su razón de ser. Fue aproximadamente en esta época cuando Felipe el Hermoso accedió al trono de Francia, ávido de dinero y tierras, y echó su ojo codicioso a la próspera orden templaria. En octubre de 1307, Felipe mandó arrestar a todos los templarios de Francia (seguramente unos dos mil) y empezó una campaña para desacreditarlos. Los cargos estaban brillantemente diseñados: sacrilegio, herejía y diversos tipos de rituales obscenos y de conducta homosexual. 

Se decía que los templarios estaban aliados con el demonio, que adoraban a Mahoma, que sodomizaban a los novicios entre otras acusaciones. Aunque en el Concilio de Viena (1311) se votó abrumadoramente contra la abolición de la orden, cosa que nos da a entender de la inocencia de los templarios el Papa Clemente V abolió la orden templaria de forma unilateral. Muchos templarios admitieron su culpabilidad debido a las torturas sufridas por los funcionarios franceses. El gran maestro Jacques de Molay mostró a los legados papales los brazos rotos y sin carne “en los que no quedaba otra cosa que huesos y nervios”. Con la disolución de los templarios Felipe incautó sus bienes y aumentó su fortuna personal. Ponç Hug V, conde de Ampurias entre los años 1277 y 1313, era vasallo del rey de Aragón Jaime II. Las relaciones con este monarca fueron muy tensas y las fricciones constantes. Debido al ataque producido contra una galera veneciana, a Ponç se le abrió un proceso judicial (1311). 

Los funcionarios reales recogieron el rumor que el conde practicaba la sodomía con su propio primogénito y con Pedro de Xesa. El dicho Pedro acabó asesinando al hijo del conde. El proceso nos cuenta como el conde sodomizaba por la noche al dicho Pedro y como este le traía muchachos para dormir con él. En el documento también se acusa al conde de herejía. El monarca invadió el condado por tierra y mar (1313) y obligó a abdicar a Ponç Hug en su segundo hijo Ponç VI. Así Jaime II acabó con un vasallo molesto y pacificó el condado de Ampurias. Piers Gaveston era el amante del príncipe y futuro rey de Inglaterra Eduardo II y fue exiliado por el rey Eduardo I, padre del anterior. Después de su coronación Eduardo II le mandó llamar, pero Gaveston fue exiliado nuevamente por el Parlamento. La condición gay del monarca era conocida en todo el reino. Decía la Crónica de Melsa que “en realidad, Eduardo gozaba desordenadamente con el vicio de sodomía y, al parecer, en su vida estuvieron ausentes la fortuna y la gracia”. La relación del rey con Gaveston duró trece años y le ofreció a este favores y riquezas. Finalmente Gaveston fue asesinado por los barones hostiles al rey. Otros amantes tuvieron el favor de Eduardo, pero su desatención al reino y sus inclinaciones sexuales hicieron que su esposa Isabel le desposara de su trono. Se cuenta que Eduardo fue asesinado mediante la inserción de un atizador al rojo vivo en el ano, cuando estaba con uno de sus amantes. 




A MODO DE CONCLUSIÓN

Hemos visto a lo largo del artículo como las mentalidades sobre la homosexualidad en la Edad Media iban cambiando. En el inicio de la Edad Media la homosexualidad es aceptada con algunas excepciones. Se desarrolla una “subcultura” gay, existe una literatura para y hecha por gays. No es hasta el siglo XIII cuando se empieza a legislar contra los homosexuales y las relaciones gays en casi toda Europa. Seguramente en contraposición con el Islam. Se tiende a pensar que la Edad Media es una época oscura de represión a las minorías. Esta afirmación es fácil de rebatir. La intolerancia y la represión han existido siempre: des de la persecución de los herejes en la Edad Media, pasando por la quema de brujas en la Edad Moderna hasta el antisemitismo del siglo XX. Esta situación se ve reflejada también contra los gays a lo largo de la Edad Media, con más o menos matices. Se tiende a pensar en la Edad Media como una unidad sin diferencias, un todo homogéneo.

 En este artículo vemos como esto no es así. No es igual la visión que se tiene de los gays en el siglo X que en el siglo XIV ni tampoco es la misma en territorio cristiano que en las zonas del Islam. Las ganas de uniformizar la sociedad y de evitar los elementos diferenciales y subversivos hicieron que en la Europa de los siglos XIII-XIV-XV se viviera una oleada de intolerancia. Esta intransigencia, tal y como hemos visto, podía desposeer a un rey o un noble de sus feudos. La intolerancia aumentó el dominio de los poderes fácticos: iglesia, nobleza y reyes y derivó en los estados absolutistas de época moderna e hizo desaparecer de la historia a todo aquel que no se ajustaba a los criterios de la ortodoxia. Entre estos estaban los herejes, brujas y homosexuales. 




PARA SABER MÁS 

AL-TIFASI: Esparcimiento de corazones. Madrid: Gredos. 2003. 
ARIÈS, Philippe: “Reflexiones en Torno a la Historia de la Homosexualidad”, en: Sexualidades Occidentales, 
Ph. Ariès, A. Béjin, M. Foucault y otros. Editorial Paidós: Buenos Aires, 1987, pp. 103 – 122.
BOSWELL, John: Cristianismo, tolerancia sexual y homosexualidad. Barcelona: Muchnik Editores. 1996. 
DESCHNER, Karlheinz: Historia sexual del cristianismo. Zaragoza: Yalde. 1993. MIRET I SANS, Joaquim: Sempre han tingut béch les oques. Barcelona: Altafulla. 2000.
OTIS-COUR, Leah: Historia de la pareja en la Edad Media. Madrid: Siglo XXI Editores. 2000. 
ROSSELLÓ, Ramon: Procés contra Ponç Hug, comte d’Empúries per pecat de sodomia. Palma: Lleonard Muntaner Editor. 2003.

dimecres, 14 de gener del 2026

SANTOS PROTO Y JACINTO, EUNUCOS... DE NACIMIENTO

Más allá de las histórias fantásticas que se esconden detras de muchas hagiografías, podemos ver una realidad que intentaba esconderse, la de la diversidad sexual y de género, ignorada y negada durante siglos, no solo por líderes religiosos, tambien por los mas célebres historiadores.




La imagen de arriba pertenece a los santos Proto y Jacinto fueron dos mártires cristianos, cuya historia se asocia con la adelphopoiesis o ceremonia de hermandad espiritual (UNIÓN FISICA) entre dos hombres. el concepto homosexual no existía.


La adelfopoiesis ―o fraternitas iurata y ordo ad fratres faciendum― era una ceremonia practicada por varias iglesias cristianas hasta el siglo XVI para «hermanar» o «unir espiritualmente» a dos personas del mismo sexo (habitualmente varones, aunque hay algún caso de mujeres).

Entre otros textos se leía este de San Pablo (un texto que no situa el amor con el objetivo de la procreación, ni cita la exclusividad hombre mujer)  

"El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe; no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca. Las profecías, por el contrario, se acabarán; las lenguas cesarán; el conocimiento se acabará. Porque conocemos imperfectamente e imperfectamente profetizamos; mas, cuando venga lo perfecto, lo imperfecto se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre, acabé con las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es ahora limitado; entonces conoceré como he sido conocido por Dios. En una palabra, quedan estas tres: la fe, la esperanza y el amor. La más grande es el amor."

En presencia del sacerdote o no, en la Edad Media en muchas ocasiones se trataba de un simple pacto en sagrado con la única (supuesta) presencia de dios. La promesa eran las palabras que Ruth realizó a Noemi (Ruth 1, 16-18)

¡No insistas en que te abandone o en que me separe de ti! Porque iré adonde tú vayas y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte!».   

Para acabar se leía este salmo:


¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es
Habitar los hermanos juntos en armonía!




En la historia o leyenda de Proto y Jacinto, la conexión entre ambos  es porque el papa san Dámaso (304-384) dedicó unos bellos versos a estos supuestos mártires, encontrándose su sepulcro siglos después. En el trata a ambos mártires como hermanos. 

Ambos fueron supuestamente martirizados en el siglo III en Roma. Los señalan como eunucos, pero esa época en Roma no era muy lógico que fueran santificados, salvo que "eunuco" fuera la referencia descriptiva del evangelio de Mateo "eunucos que los son de nacimiento".

En su hagiografía de les une a Eugenia de Egipto, como muchos casos de su época, se le asignó un marido al que no conocía, negándose a casarse, por eso se la considera virgen. Huyendo de casa vio un monasterio al que entró como hombre y acabó siendo el abad. Como suele suceder una "pérfida" mujer intentó seducirlo, lanzando falsas acusaciones al ser rechazada. Descubierto el engaño, fue juzgada y perdonada. Pero más tarde sufrió la persecución en tiempos de Galieno, con un martirio lleno de milagros, antes de ser degollada.  Fue decapitada en Alejandría, y su cuerpo se encontró en Roma, Vía Latina... Varios siglos después.

Martirio de santa Eugenia representada como monje. Miniatura del Menologion de Basilio II

Proto y Jacinto fueron ejecutados bajo la persecución del emperador   Valeriano alrededor del año 257 por negarse a renunciar a su fe.

Son historias que las hagiografías cristianas le sacan mucho jugo, la realidad seguramente muy diferente e interesante, muchos de estos casos se crearon para dar ejemplo a los cristianos en una época que eran iconoclastas.

Los hermanamientos medievales fueron numerosos y pueden encontrarse en muchos gravados, pinturas y hagiografías, fruto de estos pactos de hermanamiento que a partir del siglo XIV se empezaron a señalar como hermanos de sangre, curiosamente antes no se señaló. Aun hoy señalar estos hermanamientos significa recibir todo tipo de descalificaciones, raramente argumentos. 

La representación de estos hermanamientos se hace como muestra esta pintura de Pietro Perugino (1478) en el que vemos a San Roque enseñando una pústula, junto a san Romano, encima la imagen de Jesús bendiciendo la unión. (pinacoteca comunal de Deruta (Italia)



dissabte, 25 de gener del 2025

PLUTARCO Y VIRGILIO ANTE EL AMOR ENTRE HOMBRES, O SIMPLEMENTE SEXO.

 Plutarco (50-125), en su narración Sobre el amor, de su libro Los tratados observó que los "homosexuales" (1) masculinos vivían bajo el influjo de Ares, dios de la guerra, lo que explica su agresividad y masoquismo:

Estela de unos guerreros griegos,


 "Por consiguiente, no son tan sólo las naciones más belicosas, como los beocios, los lacedonios y los cretenses, los que tienen más práctica en esta clase de amor.

 También lo fueron los héroes de la antigüedad Meleagros, Aquiles, Aristómenes, Kimón Epameinondas. Este último tenía dos amados, Asópichos y Kasiodoros. Kasiodoros halló como él la muerte en los campos de Mantineia, y fue enterrado junto a Epameinondas. 

Molus sembraba el espanto entre sus enemigos, y su valor era sumamente temido; fue herido mortalmente por Euknamos de Amfissa, que sostuvo su primer choque, por lo que los focenses concedieron a Euknamos los honores heroicos. 

En cuanto a enumerar todos los amores de Herakles, empresa dificil sería, dado su gran número. No citaré sino a Iolaos, reverenciado y adorado aún hoy, a causa de pasar por uno de los amados por este semidios; éste es el motivo del por qué los amantes cambian sobre su tumba juramentos de ternura. Dícese aún que Herakles, hábil en medicina, salvó a Alkestis, mujer de Admetos, de una enfermedad desesperada; claro que si Admetos amaba a su mujer, no por ello dejaba de ser el amado del héroe. El propio Admetos -de creer a la fábula-, fue amado de Apolo, que «a su servicio estuvo durante un año entero».

Muerte Epaminondas. Louis Gallait



Virgilio (70-19 a.C.), en la amorosa Égloga II nos ofrece una visión de la relación masoquista de los homosexuales:

El pastor Coridón ardía en vehemente amor por el hermoso mancebo Alexis, ni delicias de su dueño, ni aun esperanzas conseguía. A menudo, caminaba solitario bajo las tupidas hayas lanzando al viento, desde las elevadas cumbres y florestas, rústicos y plañideros aires. ¡Oh cruel Alexis! ¿Por qué desdeñas mis canciones? ¡No tienes piedad de mí! ¿Así me dejas morir? Ésta es la hora en que los mismos rebaños buscan la fresca sombra, en que el verde lagarto se oculta bajo los breñales, en que Testilis maja los ajos y sérpol y las olorosas yerbas, para calmar el ARDOR de los cansados segadores, sofocados por el SOL ABRASADOR; y yo por seguir las huellas de tus pasos, desafio los ARDORES del mediodía, mezclando mi voz solamente entre los arbustos con la cigarra cantora. ¡Ay! ¡Más me hubiera valido sufrir los orgullosos y tristes desvíos de Amarilis ! ¡Más, haber preferido a Menalco, a pesar de su moreno tinte, y olvidar tu blanco color! ¡Oh hermoso mancebo! No fíes demasiado en tus rozagantes y frescos colores; también se deja perder la blanca alheña y se aprovechan los oscuros jacintos. Me desprecias, Alexis, y ni siquiera pretendes saber quién soy.



(1) cito homosexuales tal como es citado en el libro de referencia



TEXTO ORIGINAL:
Primera antología de la poesia homosexual. Fredo Arias de la Canal. FRENTE DE AFIRMACIÓN HISPANISTA, A.C. México, 1997

divendres, 27 de setembre del 2024

ROMA Y LA DIVERSIDAD SEXUAL.

 La sociedad romana era muy distinta a la nuestra, a pesar de las imagenes que nos han llegado por el cine y la televisión. Los hombres iban desnudos por los baños o practicando deporte, esto sí, separando hombres y mujeres. 


Imagen del Satyricon, Fellini


1) CAYO JULIO FEDRO

Para los romanos había muchas formas y diferentes de entender el sexo. Por ellos no existía la homosexualidad, ni tampoco la heterosexualidad.

Creían que aquellos que se veían obligados a ser penetrados, carecían de valor, eran clases bajas o esclavos. Pero quienes lo hacían porque les gustaba, eran el blanco perfecto de todo tipo de burlas, eran "fulanus". En cambio, lo que penetraba se le consideraba tanto hombre como cualquier otro, siempre que no abusara de menores con rango aristocrático. ("Impudicitia in ingenu crim est, in servo necesites, in liberto officium". Séneca).

 Fedre, liberto al servicio de Augusto y sus sucesores, explicó que Prometeo colocó por error a genitales masculinos en cuerpos de mujer, en una noche de borrachera. El resultado fue que hubo mujeres con genitales masculinos que disfrutaban al ser penetradas y hombres con genitales femeninos, esto traía una de las mayores aberraciones de la humanidad, según Fedro: el lesbianismo.

Pero Fedro veía la sexualidad desde el punto de vista masculino, puesto que para los romanos todo giraba a su alrededor, la mujer era un elemento secundario, su placer o bienestar no importaba.


Symposiem. Paestum Museum. 475 aC. 


2) LA REINA DE BITINIA

En Roma todo lo que se refiere al sexo tenía que ver con el hombre y poco con la familia, que formaba parte del mundo de los negocios y la necesidad de traer romanos al mundo.

El romano siempre debía ser el activo en una relación sexual, de lo contrario era un deshonor. La palabra virgo deriva de "vir" (varón, hombre), el hombre penetrado perdía el virgo, dejaba de ser hombre, pasaba a ser un mal romano.

El joven Julio César se arregló sabiendo los gustos del rey Nicomedes de Bitinia, su gestión fue un éxito, pero para sus enemigos quedó la larga temporada que pasó allí. Aprovecharon para llamarlo "la Reina de Bitinia" "la mejor esposa de los romanos" o "la almohada de la camilla real".

Aunque el cine o la TV nos ha mostrado un mundo similar al nuestro, la sexualidad de los romanos nada tenía que ver con las diferentes formas de sexualidad del siglo XXI.



3) LAS MUJERES

Los hombres romanos raramente les pasaban por la cabeza pudieran gozar con el sexo, pero la arqueología ha demostrado que disponían de objetos de cuero para uso individual.

Algunas mujeres no se casaban, vivían y pedían ser enterradas juntas, compartaban bienes y vivienda y se cuidaban mutuamente; aunque utilizaban más la sutileza que la evidencia para mostrarlo, puesto que estas relaciones eran rechazadas, incluso entre las propias mujeres. (1)

Otra forma de buscar el placer, para la mujer romana, era utilizar a los esclavos. Para evitar embarazos no deseados, en muchos casos eran castrados. Esta terrible práctica fue abolida por el emperador Domiciano.

Si la pareja masculina no estaba castrada, se recurría a métodos anticonceptivos: remedios eficaces, barreras vaginales, brebajes, magia, etc. Y si todo fallaba, el aborto era legal, pero el marido debía autorizarlo.

(1) Estas sutilezas son utilizadas por muchos historiadores para negar todo tipo de relación de tipo homoerótico.


El poeta favorit. Lawrence Alma-Tadema, 1888. National Museums Liverpool.


Fuentes: 

"Esos depravados romanos" Néstor F Marqués (Momentos de la Antigua Roma, 2023) Ed Espasa.

-¿COMO VEÍAN LOS ROMANOS LAS RELACIONES HOMOSEXUALES? ( I y II partes: https://leopoldest.blogspot.com/2023/09/como-veian-los-romanos-las-relaciones.html

-Los romanos en su decadencia (1847)   https://leopoldest.blogspot.com/2022/10/mirar-un-cuadro-los-romanos-en-su.html

divendres, 24 de novembre del 2023

UNIONES HOMOSEXUALES EN LA ANTIGÜEDAD E INICIOS DEL CRISTIANISMO

Textos sobre la amistad, el amor y los vínculos entre las parejas del mismo sexo des de la Grecia Clásica hasta los inicios del cristianismo.

 

 Jonathan y David  Julius Schnorr von Karolsfeld (1860)


EL MATRIMONIO EN EL ORIGEN DEL CRISTIANISMO

Antes del año 1000, la bendición eclesiástica del matrimonio laico se consideraba un favor. No era un sacramento, era un pacto o acuerdo entre dos. La iglesia a veces negaba el favor y lo declaraba nulo.

"Quizás porque las bodas romanas nunca habían perdido su público y su carácter religioso, la iglesia no vio ninguna razón de interferir con ella. Incluso en el siglo XII, los canonistas veían la ceremonia eclesiástica como un corol. lario de la ceremonia pública. Esto daba una gran flexibilidad de formas rituales y regionales." Ester Cohen, "In Search of the Sacret.

Este hecho permitirá que durante siglos, y no en todas partes, se pudieran celebrar uniones entre presonas del mismo sexo.

A partir del siglo XIII cambiará su visión del matrimonio, interferirá en él y perseguirá cualquier tipo de heterodoxia, especialmente entre personas del mismo sexo.



LOS HERMANAMIENTOS MEDIEVALES (ADELPHOPOIESIS) 

Los pactos de hermanamiento recibían el nombre de  adelfopoiesis, (en griego “hermanar”, “hacer hermanos”). En ellos se comprometían a vivir juntos, cuidarse en la enfermedad, repartir las tareas por igual, compartir riquezas y amistades. La validez de estos pactos debía tener la presencia divina como testigo, por esto se realizaban en los recintos religiosos, y es la causa por la que aparece la figura de Jesús en la parte alta del icono de Ucrania. La evidencia se ampliaría con la presencia de muchas tumbas inglesas y francesas medievales con dos hombres enterrados jurándose amor eterno en las lápidas: “El amor los unió en la vida. Que la tierra los una en la muerte”.

Uno de los casos de adelphopoiesis mejor documentados está en Galicia, es la unión entre Pero y Munio, con un documento ante notario del siglo XI (1031). Dado que se han perdido gran parte de la documentación de la época es imposible saber si fue un caso aislado o mucho más general:


"Nosotros, Pedro Didaz y Munio Vandiles, pactamos y acordamos mutuamente acerca de la casa y la iglesia de Santa María de Ordines, que poseemos en conjunto y en la que compartimos labor; nos encargamos de las visitas, de proveer a su cuidado, de decorar y gobernar sus instalaciones, plantar y edificar. E igualmente compartimos el trabajo del jardín, y de alimentarnos, vestirnos y sostenernos a nosotros mismos. Y acordamos que ninguno de nosotros de nada a nadie sin el consentimiento del otro, en honor de nuestra amistad, y que dividiremos por partes iguales el trabajo de la casa y encomendaremos el trabajo por igual y sostendremos a nuestros trabajadores por igual y con dignidad. Y continuaremos siendo buenos amigos con fe y sinceridad, y con otras personas continuaremos siendo por igual amigos y enemigos todos los días y todas las noches, para siempre. Y si Pedro muere antes que Munio, dejará a Munio la propiedad y los documentos. Y si Munio muere antes que Pedro le dejará la casa y los documentos".(1)



 

UNIONES HOMOSEXUALES EN LA ANTIGUA ROMA

Según la época estas uniones fueron sufriendo variaciones. La Edad de Oro fueron los siglos I y II. A partir del siglo III empezaron a utilizarse subterfugios como las adopciones y los pactos de hermanamiento (Adelphopoiesis).

Aqui muestro algunas formas, (en general siempre fueron más fluidas y menos legalistas que las heterosexuales)

CONCUBINATO: de solteros muchos romanos tenian un amante, generalmente esclavo, con los que aprendían el arte de amar. Al casarse los concubinos eran apartados.

EL RAPTO: Tuvo mas incidencia en la Grecia Arcaica, pero los romanos seguian celebrando el rapto de Zeus a Ganímedes.

AMANTES SIN CONSECUENCIAS LEGALES. Dos hombres o dos mujeres se unian, vivían juntos con afecto, pasión, deseo y sexo, sin consecuencias legales.

CONTUBERNIUM, lo mas parecido al matrimonio legal. La más conocida fue la de Nerón y Esporo, con boda pública, seguramente mucho más duradera de lo que nos ha llegado a nosotros. Heliogábalo tambien se casó con un gladiador, pero esto ya no fue tan bien aceptado.

LOS PACTOS: adopción o hermanamiento. No siempre fueron de índole sexual, pero las evidencias nos enseñan que tras ellos se realizaron uniones en èpocas más oscuras, y mucho más allá de la caída del Imperio.

IMAGEN: sarcófago de los dos "hermanos" Museo del Vaticano, s IV. Están colocados de la misma forma que los matrimonios, si eran hermanos lo serian de fe. Evidentemente se trata de un matrimonio.




LA AMISTAD EN LA GRECIA Y ROMA ANTIGUA

*En la antigüedad se consideraba que la sexualidad complicaba una buena amistad, puesto que ésta debía darse entre iguales.*

El sexo entre personas del mismo género, se creía que la persona activa terminaba dominando el pasivo y que esa relación de amistad pasaba a ser de dependencia. Los amigos podían llegar a convivir juntos, pero la sociedad consideraba que si existieran vínculos sexuales, esta unidad se rompería.

Esto ocurría en una sociedades en las que las relaciones homosexuales se veían con normalidad, aunque desde un prima siempre muy machistas, en donde todo lo que se apartaba de allí era extravagante.

Esta regla se supone que funcionaba en el ámbito de la enseñanza, un ejemplo fue la relación entre Sócrates y Alcibíades, por más que éste suplicó, el filósofo nunca accedió a su petición. Aunque Sócrates tuvo a sus amantes masculinos.

Fue diferente en el ámbito militar, donde se favorecía la creación de grupos de amantes que lucharan juntos hasta su muerte. Es el ejemplo del Batallón Sagrado de Tebas o los hoplitas espartanos.

Aristóteles, Plutarco, Cicerón o Platón tuvieron amistades no eróticas y tuvieron amantes fuera de ellas. A pesar de todo ello, hubo uniones estables y duraderas entre parejas del mismo sexo, pero esto ya será otra historia.

Más. Boswell, John. Las bodas de la semejanza. Muchnik editoras.




UNIONES HOMOSEXUALES EN LA GRECIA CLÁSICA.

Desde los 400 a C. hasta finales del siglo IV, existieron emparejamientos entre personas del mismo sexo. Las uniones entre mujeres son de alrededor de los siglos VII-VI a C.

Las relaciones más habituales se daban en el ámbito militar y el educativo. La relación siempre debía ser a propuesta del joven (eromenos) hacia un adulto (erastés). El que el adulto presionara al más joven, no solo no era aceptado, podía significar la muerte. Un ejemplo fue la relación entre Patroclo y Aquiles, si bien cambia la edad de ambos según la época.

El concubinato se daba normalmente entre un adulto y un esclavo, en Grecia esta relación podía darse antes y después del matrimonio heterosexual. Cuando el concubino no era esclavo podía solicitar el fin de la relacion..

Sobre el matrimonio entre iguales nos ha llegado poca información, en muchos casos se trataba de simples compromisos de vida en común. La literatura relata historia de parejas iguales, como Iolao y Hércules, Telémaco y Pisístrato, Orestes y Pilades, etc Un ejempo fue Epaminondas, quien tuvo sus propios erómenos, pero estuvo ligado a Casifodoro, con quien fue enterrado en Queronea. También entre Alejando Magno y Hefesteion.

El amor entre mujeres quedó guardado en el armario de la historia, , en un mundo de hombres en el que la mujer quedaba relegada a un segundo plano. Lo poco que sabemos ha sido contado por hombres, nos quedan obras como la de Safo muy mutiladas por el paso del tiempo. Durante los siglos VI y VII a C. llegaron a celebrarse ceremonias de tipo iniciático en las que se unía a un par de mujeres en un ritual parecido al del matrimonio tradicional. En el Museo del Louvre se encuentra el mejor documento que ilustra este tipo de uniones, conocido como el "partenio de Alcman" el documento nos narra una ceremonia nupcial entre dos mujeres: Agido y Hagesícora



divendres, 1 de setembre del 2023

¿COMO VEÍAN LOS ROMANOS LAS RELACIONES HOMOSEXUALES? II PARTE

 En esta ocasión trataré de la pederastia romana, los calamitas, las lesbianas, el travestismo y César la mejor esposa...

El simposio, detalle Museo Nacional de Paestum.

Acceso a la 1ª Parte:       https://leopoldest.blogspot.com/2020/01/como-veian-los-romanos-las-relaciones.html


LOS EFEBOS

Seneca: "Impudicitia in ingenuo crimen est, in servo necessitas, in liberto officium"

Estaba bien visto que un romano tuviera un efebo a su servicio, siempre que fuera de una clase inferior y supestamente amante pasivo.Estos muchachos al madurar perdían su estatus, siendo sustituido por otro efebo. Aunque no estaba prohibido mantener la realicón con ellos era reprobada socialmente.

Poco se sabe del destino de ellos, se cree que la majoria debía abandonar la casa del amo, podían ser vendidos o vivir en la marginalidad, tal vez la prostitución masculina, 

"Aunque por desgracia, nunca sabremos lo que realmente existieron estos adolescentes, que desde muy jóvenes fueron sometidos a toda clase de abusos por parte de sus amos, ¿arrastrarían traumas para el resto de sus vidas? ¿estaban preparados mentalmente para soportar este tipo de vida? ¿su vida era más feliz que la de otros esclavos?" (1)

Fotograma de EL SATYRICON, F Fellini.


MARCIAL Y EL EFEBO


Sus escritos satíricos, ferozmente sarcásticos, son terriblemente duros cuando se refieren a mujeres que se relacionan con otras mujeres (no existía el concepto de lesbianas), a los hombres que se pintaban la cara u optaban por vestirse de forma femenina o a los sodomitas pasivos. Paralelamente ensalzaba su amor hacia los "pueri" (muchachos) sin que su virilidad se pusiera en duda.

¡Oh, tú, encanto de mis ocios, prenda de mi alma, Telesforo dulcísimo! Con tu adorada boca - que me ha prodigado caricias supremas, desconocidas, sutiles-, con tu boca divina, perfumada por el viejo Falerno, bésame niño, bésame sin cesar, y pásame la copa cuando la desfloren tus labios. Si, después de esto, me concedes los verdaderos goces del amor, no me cambiaré por Júpiter cuando acariciaba a Ganimedes.

-Marcial, *Epigramas*, Lib. XI, Ep.26.






ROMA Y LA PEDERASTIA

El modelo sexual romano se aleja radicalmente del ejemplo de la pederastia griega. Cicerón lo critica virulentamente, puesto que resulta inadmisible para la mentalidad romana. Para los romanos, el rechazo no tiene su origen en una cuestión de sexo, sino de estatuto social. Desde este punto de vista, esta práctica sexual constituye para los romanos stuprum y cómo puede afectar a la integridad de un cuerpo masculino libre, se considera altamente deshonrosa.

 El deseo sexual masculino no está sin embargo mal considerado como tal, sino que lo que se rechaza es que tenga por objeto un joven ciudadano de condición libre. En principio, la relación sexual entre dos hombres se considera ligada a las relaciones entre hombres libres y esclavos, a fin de cumplir exclusivamente una función de placer. Por eso, el deseo sexual hacia un joven cuerpo masculino se entiende perfectamente y es aceptado, siempre que busque satisfacerse con un esclavo o un liberto. Nada más revelador al respecto que las palabras de Séneca el Mayor: "La impudicicia en un hombre libre es un crimen, en un esclavo es un deber, en un liberto es un servicio" . Hay que tener en cuenta que la alusión del pensador a la existencia de crimen no reside en la cuestión sexual, sino que se trata de una perspectiva de tipo social, puesto que el amor masculino sólo se tiene entre un hombre libre y un esclavo o un liberto, pero no entre dos "ciudadanos", he aquí la diferencia principal.

#La sociedad romana sacraliza así el cuerpo del hombre libre y todo intento de violar su integridad física constituye una acción de infamia que prohíbe el acceso a la masculinidad adulta. El niño debe crecer con plena integridad física, lo que impide que pueda ser penetrado por otro hombre, ya que esto le imposibilitaría para adquirir la condición de uir (puer), que constituye la masculinidad esencial. Así, el cuerpo de un joven libre puede resultar perfectamente deseable, pero es intocable. Esta concepción de objeto sexual activo o pasivo que caracteriza a la actividad sexual revela la idea que los romanos tienen de la masculinidad.(3)





¿CÉSAR LA MEJOR ESPOSA?

Los enemigos de César usaron durante toda su vida una supuesta relación con el rey Nicomedes, También le acusaron de ser la mejor esposa de Roma. Lo hicieron para desacreditarlo, NO PARA ALABARLO Cuando le dais veracidad, estáis dando razón a un bulo HOMOFÓBICO. 

La sociedad romana del siglo I a C vivía la sexualidad de forma muy distinta a como hoy lo concebimos, la presencia de las relaciones homosexuales era habitual en el terreno del arte o la literatura. El que un hombre tuviera sexo con otros hombres era irrelevante siempre y cuando fuera el amante. Un romano sólo podía ser amado por alguien mayor que él o de una clase social superior y siempre sin hacer ostentación de ello.

El hecho de que un romano se pintara la cara, se pusiera ropa femenina o simplemente se depilara era motivo de escarnio y repudio social. A pesar de ello los romanos mayores tenían la costumbre de maquillarse exageradamente para aparentar ser más jóvenes. Cuando quienes lo hacían eran hombres públicos, Sila o Julio César, sus enemigos lo utilizaban contra ellos. En el caso de Sila con escaso éxito, pues quienes lo hicieron acabaron con la cabeza apartada del cuerpo.

El joven César era altivo, bello e inteligente. Y sabía utilizar todos sus recursos para lograr sus fines. Cuando visitó en Bitinia al rey Nicomedes conocía perfectamente los gustos sexuales del monarca, y no dudó en depilarse y embellecerse mas allá de la discreción romana. Fruto de ello logró sus objetivos diplomáticos y el monarca oriental nombró a Roma su heredero universal. Cuando se presentó ante las legiones de Lúculo, el joven Julio vestido y perfumado al mejor gusto bitinio, no valoraron su exitosa misión sino en como iba vestido.

No se le criticaba el que hubiese tenido sexo con Nicomedes, se le criticaba el que hubiese sido sodomizado por un extranjero, y esto le acompañó de por vida." *El descendiente de Venus en la cama de un bárbaro*" o peor aun *"La reina de Bitinia*" fueron los términos que se utilizaron y que el propio Cicerón no tuvo reparos de utilizar contra su enemigo. Dos mil años después nos es muy difícil saber que ocurrió exactamente, es normal que César hubiese tenido relaciones bisexuales como tantos otros militares de la antigüedad. Hoy podríamos decir que este ambicioso general romano fue una de las primeras víctimas de la injuria homofóbica: acusar a alguien de homosexual con ánimo de desacreditarle.

Con el tiempo César fue perdiendo pelo y quedándose calvo. El tener una buena caballera era el símbolo de la familia Julia, por ello el sobrenombre "césar" (caesar significa cabellera). Esto causó un gran disgusto en dictador romano que intentó siempre disimularlo, aumentando las ridiculizaciones que a sus espaldas se realizaban en Roma.

Uno de los autores de estas coplas satíricas son tribuidas al propio Cátulo César, de quien se conocía su afición por los jóvenes efebos. Ello indica el hecho de que la sociedad romana no condenaba las relaciones homosexuales en general, sino el hecho de que un noble optase por un rol femenino o se dejara seducir por alguien de una casta social mas baja.

De ahí que la frase "*César era la mejor esposa de los romanos*" fuera una forma de ridiculizar a la figura del general romano, utilizado por sus rivales republicanos y conservadores para menoscabar su prestigio.eneral romano, utilizado por sus rivales republicanos y conservadores para menoscabar su prestigio.




Travestis en Roma. Un pasaje satírico: Juvenal II 82-116.

El fenómeno de los travestis en la antigüedad ha sido un ámbito poco tratado desde el punto de vistafilológico, aunque tenemos noticias de este comportamiento sexual en algunos personajes importantes enla historia. Se ofrece un ejemplo del travestismo en una sátira de Juvenal con una traducción original.

De los cuatro satíricos romanos por excelencia, Juvenal se presenta como el másmoralizante de todos y el más crítico con respecto a los valores tradicionales. De hecho,la indignatio es el impulso que, denotando su implicación personal, le lleva a escribir loque observa a su alrededor.

Esta estética de la indignación se diferencia de la crudezade Persio o a la fina ironía horaciana, pero no son sino distintas variantes en que semanifiesta el humor, rasgo típico del género, como lo es también la inspiración en larealidad. La aversión a la realidad contemporánea es el elemento que provoca la crítica satírica de Juvenal, a su vez es esta la que le produce la ira. El comportamiento torcido de los hombres de su época merece su condena y uno de los mejores ejemplos lo tenemos en la Sátira II, contra los homosexuales hipócritas.

Nuestro autor censura todos los valores que se alejen de los tradicionales, concretamente, en esta composición Juvenal se refiere a unos homosexuales travestidos, cinaed («maricones»), el culmende la falta de decorum social, pues son unos hombres que muestran abiertamente sucondición de homosexuales pasivos, que, incluso, por si eso fuera poco, acuden al culto de la Bona Dea, deidad esencialmente femenina... (2)





LA MUJER ROMANA. 


En la Roma Antigua, la mujer era ciudadana, pero se le negaba cualquier derecho político. Su vida estaba siempre supeditada a la del marido o el *pater familias* y su único deber era ser buenas esposas y proporcionar hijos a la familia. Solo algunas familias aristócratas daban una educación completa a sus hijas.

La mujer debía estar por debajo del hombre, Marcial rechazaba la paridad de plano:

*¿Desposar a una mujer rica? No. Por qué*

*me preguntas. Porque quiero*

*desposar. No ser desposado-*

*La esposa debe estar sometida al marido*

*es la única igualdad posible entre los dos*.


A las lesbianas se las despreciaba, en una sociedad machista y misógina el amor entre mujeres no tenía lugar:

*Da por culo a los chavales la lesbiana Filenis y más furiosa que un marido empalmado taladra a once chavalas por día. Arremangada juega también a la pelota y se pone amarilla de polvo y las halteras pesadas para atletas hace girar con el músculo fácil, y embarrada de la hedionda palestra se somete a los golpes del monitor untado de aceite. Y no come ni se reclina antes de vomitar siete chatos de vino; a ellos piensa que puede volver, cuando ha comido dieciséis albóndigas. Después de todo esto, cuando se pone cachonda, no la mama -esto lo cree poco viril-, sino que devora por completo el sexo de las chavalas. Los dioses te concedan una mentalidad, Filenis, adaptada a ti, que crees viril lamer coños*."

A pesar de ello, no se llegaron a dictar leyes contra las lesbianas, como tampoco contra los gays, salvo al final del cristianismo.

 Mujeres romanas (Fresco de la Villa de los Misterios, Pompeya)


CATAMITA "el homosexual mal visto en Roma.

Los homosexuales pasivos, afeminados o con pluma, o los mayores que se pintaban la cara (como el propio César o Sila) eran frecuentemente ridiculizados e insultados.

Pecando contra natura, te complaces, Papilo, en ser el paciente, y enseguida lloras las consecuencias. ¿Por qué, satisfechas ya tu ansias, muestras tanto pesar? ¿Te arrepientes de tu goce impuro o deploras su fugaz duración?


Marcial, Epigramas *(Libro IV, Ep.48) (1)

*"Mucho hombre eres tú, Nasón. Más ponle*

*que el que a tu lado baja, mucho hombre*

*no es. Así Nasón, en conclusión,*

*digamos que eres mucho maricón
*."

-Catulo (1)

*Ese fatuo, a quien se ve noche y día en las literas de las mujeres, conocido en toda la ciudad por sus perfumes, por su brillante púrpura, por sus rasgos suaves, por su amplio seno, y por sus piernas depiladas, y que se acerca sin cesar a tu esposa, no debe inspirarte miedo ¡oh Cándido! Jamás se la follaría.*

- Marcial, Epigramas  (1)


(1) Arqueología e historia del sexo, blog  

(2) Travestis en Roma, Javier Mangas Romo //**Universidad de Salamanca

Bibliografía:

Aldrich, Robert. Gays y lesbianas, vida y cultura. Ed Nerea.
Cantarella, Eva. Según natura. Ed AKAL
Mira, Alberto. Para entendernos. Ediciones de la tempestad.
Woods, Gregory. Historia de la literatura gay. Ed AKAL