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diumenge, 21 de setembre del 2025

EDUARDO II, DE MARLOWE: LA ABYECCIÓN DE ISABEL

 

Eduardo II (Edward II), título completo de El problemático reinado y la lamentable muerte de Eduardo II, rey de Inglaterra, y la trágica caída del orgulloso Mortimer (The Troublesome Reign and Lamentable Death of Edward the Second, King of England, with the Tragical Fall of Proud Mortimer). Fue estrenada en 1592.




La obra trata del reinado de Eduardo II, su amor por Gaveston, su relación con la reina Isabel y como Eduardo III la acabó encerrando por vida. El siglo XVI en Inglaterra las relaciones homosexuales estaban perseguidas, seguramente esto confiere una cierta identidad a la obra.

Análisi
s de la obra de Christopher Marlowe, realizado por Dan Mills, de la Clayton State University Georgia, USA.

La obra de Eduardo II, de Christopher Marlowe, ha atraído, con razón, mucha atención académica centrada en el género debido a su notoria relación homosocial entre Gaveston y el rey Eduardo. Eduardo adora a Gaveston a lo largo de la obra, y su obsesión finalmente lo lleva a su caída. A la atracción de Eduardo por Gaveston se suma su rechazo, a menudo explícito, hacia Isabel. 

Una pintura de 1872 del artista inglés Marcus Stone muestra a Eduardo II retozando con Gaveston mientras nobles y cortesanos observan con preocupación.


Las nociones medievales sobre el papel de la mujer tendían a orientar su único propósito hacia la mera función maternal y procreadora. Esto habría sido especialmente cierto en la realeza, ya que siempre existía la ansiedad por la procreación de un heredero varón. De esta manera, Isabel representa lo que Julia Kristeva llamaría un "cuerpo maternal". En Poderes del Horror, Kristeva desarrolla una noción de abyección que afirma que la identidad subjetiva y grupal se constituye al rechazar cualquier presencia que amenace las propias fronteras personales, siendo la principal amenaza la dependencia del cuerpo materno. Tanto el rey Eduardo como su hijo rechazan enérgicamente el cuerpo materno de Isabel. Cuando el rey Eduardo le dice a Isabel: «No me adules, fulana francesa; vete», no solo está liberando su sexualidad para buscar más abiertamente alguna forma de consumación con Gaveston; por el contrario, también está ampliando la brecha entre la (para él) presencia represiva de las mujeres y la presencia represiva de la Ley materna bajo la cual se siente subordinado. 





Esta es la misma Ley materna que lo colocó en la posición de rey, una posición para la que no estaba calificado, como lo demuestran las Crónicas de Inglaterra de Holinshed. El príncipe Eduardo solo alcanza su máximo poder cuando envía a su madre a la Torre, en las últimas líneas de la obra. También expresa la posibilidad de sentir lástima por la madre a la que acaba de sentenciar a prisión, pero en su discurso final su autoridad eclipsa cualquier compasión: «Si hubiera podido gobernarte entonces, como lo hago ahora, / No habrías tramado esta monstruosa traición».

Al rechazar/abyectar a Isabel, el rey y el príncipe rechazan implícitamente la integridad matrilineal. Las implicaciones subversivas del rechazo de una reina en una obra producida durante el reinado de Isabel van más allá de simplemente cuestionar el derecho de Isabel a gobernar como reina soltera y «virgen». 


Isabel, y su amante Mortimer, ordenan la detención de Eduardo II. Biblioteca De Francia.


Van directo al corazón de las estipulaciones sociales que establecen que las mujeres deben permanecer sumisas a los hombres y que estos no deben participar en actos sexuales antinaturales. En la descripción que Marlowe hace del vínculo homosocial entre Eduardo y Gaveston (quienes nunca "consumaron" físicamente esta atracción), Marlowe desexua tanto al soberano Eduardo como a su reina y, por lo tanto, postula que solo un gobernante asexuado o asexual puede gobernar eficazmente. 

Al analizar a Eduardo II desde la perspectiva de las lecturas lacanianas del complejo de Edipo de Freud y la noción de abyección de Julia Kristeva, demuestro en este ensayo la profunda sensibilidad de Marlowe tanto hacia su propia homosexualidad latente (que, según Foucault, era en sí misma una forma de asexualidad en este período), como hacia la a menudo hipócrita asexualidad "virginal" de la reina Isabel.


Tumba de Eduardo II, realizada por su hijo Eduardo III Plantagenet

COMENTARIO FINAL:  Eduardo restableció el honor de su padre, que fue un rey muy bien valorado por el pueblo inglés. La reina Isabel fue encerrada de por vida. Roger Mortimer, amante de la reina murió ahorcado por alta traición.

El film Braveheart no acierta ninguna de sus hipótesis sobre el rey y la reina, que al morir el lider escocés apenas tenía 10 años. 


MAS  


Eduardo II, santo o maldito.     

https://leopoldest.blogspot.com/2017/02/eduardo-ii-santo-o-maldito.html

Christopher Marlowe

Braveheart

dissabte, 13 d’agost del 2011

UN CÓMICO LLAMADO COSME PÉREZ.

Juan Rana (1.593-1.672) era el nombre artístico de Cosme Pérez. Vivió en la época de mayor represión de la Inquisición contra la sodomía de la que no se salvaba ni el mismo monarca, Felipe IV, que parece ser llegó a ser investigado. Se especializó en papeles de bobo, cornudo, amanerado o de "ambigua" sexualidad, incluso llegó a representar mujeres.. En sus personajes podían aparecer alusiones a la homosexualidad, llegando a interpretar a una parturienta ("El parto de Juan Rana") .


Su éxito fue enorme, llegando a interpretar cerca de 50 obras, realizadas expresamente para él, de autores como Antonio de Solís o Pedro Calderón de la Barca. Especialista en el papel cómico del entremés, empezó interpretando obras de Lope de Vega, quién también llegó a escribir algún corto papel para él.


Normalmente actuaba con su esposa que interpretaba papeles de mujer de carácter y él era el cornudo consentido. Poseía una voz aguda, que favorecía su representación de personajes de "ambigua sexualidad", creados en un marco de comicidad, muy lejos de cualquier compromiso. Los tiempos no estaban para esto.


Casado y con dos hijas, tenia fama de oler "a rosas", lo cual motivó muchos chascarrillos. La Inquisición se interesó por él en varias ocasiones llegándole a detener acusado de "pecado nefando", pero su suerte fue muy distinta a la de otros muchos acusados, sin duda su enorme popularidad y el
disponer del apoyo de la casa real le salvó de la hoguera.

Entremés del Desafio de Juan Rana, Pedro Calderón de la Barca.


Cosme Pérez mantuvo una especial relación de  amistad con la famosa actriz María Calderón,
llamada “La Calderona”, actuando de mediador en los amores extraconyugales que el rey Felipe IV mantuvo con ella (de esta relación nació el bastardo infante don Juan de Austria).


Su éxito siguió en tiempos de Carlos II, llegándose a representar a sí mismo en el "Triunfo de Juan Rana" donde interpretaba su propia estatua. Su éxito era tal que los empresarios anunciaban su presencia en obras que no iba a interpretar para conseguir mas público. Con ello se llegó a la leyenda de que Juan Rana existió mas allás de la propia existencia de Cosme Pérez.

Con Cosme Pérez(Juan Rana) se fortaleció la presencia del actor "cómico" en el teatro español, presencia que tendrá continuidad  en la comedieta lírica con actores como Miguel Ligero o Alfonso de Real.