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dimarts, 4 d’agost del 2026

LAS METAMORFOSIS DE OVIDIO Y LA TRANSEXUALIDAD

 En dos ocasiones Ovidio nos muestra como dos personajes cambiaron de género, hecho poco frecuente entre los humanos en la mitologia griega.

Trabajos en madera basados ​​en las Metamorfosis. Bernard Salomon.


El cambio de género de Ifis, en las Metamorfosis de Ovidio (libro X), es uno de los relatos más fascinantes de la literatura clásica, considerado hoy en día por la crítica académica como un antecedente pionero en la representación de la identidad trans y la diversidad.

La transformación ocurre no como un castigo divino, sino como un acto de compasión para salvar un amor imposible y la vida de la propia protagonista. 

El mito se sitúa en Creta. Un hombre humilde llamado Ligdo advierte a su esposa embarazada, Teletusa, que si da a luz a una niña, deberán matarla, pues no tienen recursos para pagar una dote. La diosa egipcia Isis se le aparece en sueños a Teletusa y le promete ayuda. 

Cuando nace una niña, la madre oculta la verdad al padre y decide criarla públicamente como a un varón. Le pone el nombre de Ifis, un nombre andrógino común para ambos sexos en la antigüedad.

Ifis crece con las vestimentas, la educación y los roles asignados a los hombres. Al llegar a la adolescencia, su padre arregla su matrimonio con Iante, una hermosa joven de la región. Al pasar tiempo juntas, ambas se enamoran profundamente.  Iante ama a Ifis creyendo que es un hombre y ansía el día de la boda.Ifis vive atormentada por su secreto. Sabe que su cuerpo es biológicamente femenino y Ovidio escribe un conmovedor monólogo donde ella lamenta amar a otra mujer en un mundo donde el matrimonio entre mujeres es socialmente inviable.

«¿Qué he de hacer? Me atormenta un amor nuevo, desconocido para todos.» «Yo amo lo que no puedo alcanzar.

La víspera de la boda, la madre, desesperada por el inminente descubrimiento del engaño, acude junto a Ifis al templo de Isis a suplicar un milagro. La diosa atiende los ruegos. Ovidio describe la transformación física de Ifis de manera gradual mientras camina:Sus pasos se vuelven más largos y firmes. Su piel pierde la palidez y sus rasgos se vuelven más marcados. Su cabello se acorta notablemente. Su fuerza física aumenta y su sexo biológico cambia al de un varón. 

"El rostro parecía más vigoroso; aumentaron sus fuerzas; el cabello era más corto; su aspecto tenía mayor energía que antes.-Yante se unió a Ifis, ya convertido en hombre -El nuevo varón experimenta un nuevo amor"  (Virque novus Venerem novam sentit.)

El poema concluye al día siguiente con la celebración del matrimonio legítimo entre Ifis y Iante, presentándolo como un final feliz. 




A diferencia de otras metamorfosis donde las personas se convierten en animales o plantas, aquí Ifis pasa de un género a otro. El texto sugiere que la crianza y el comportamiento de Ifis ya eran los de un hombre; la intervención de la diosa solo adecúa su cuerpo a la identidad que ha vivido. 

Los estudios de género actuales en filología clásica rescatan la figura de Ifis (junto a otros personajes ovidianos como Tiresias o Ceneo) para analizar cómo el mundo antiguo ya teorizaba sobre la flexibilidad del género y los tránsitos de identidad. 

Para entender cómo veían los griegos y los romanos lo que hoy llamamos transexualidad, debemos hacer una precisión importante: ellos no tenían el concepto moderno de "identidad de género" ni la palabra "transexualidad". No entendían el género como algo interno e identitario, sino a través de los roles sociales, el estatus y el comportamiento.

Aun así, sus mitos, leyes y crónicas demuestran que convivían con el tránsito de género de formas muy diversas: con fascinación en el mito, con rechazo legal en la vida pública y con total integración en ciertos ritos religiosos.

Hermafrodito dormido, vista delantera.  Museo de Louvre, París. El original fue esculpido en 1619 por Gianlorenzo Bernini.




El mito de Ceneo (en griego, Καινεύς, Kaineús; antes llamado Cénide, Καινίς, Kainís) es uno de los relatos más interesantes de la mitología griega por tratarse de una transformación de sexo permanente. La versión más influyente se encuentra en las Metamorfosis de Ovidio (libro XII), aunque el mito era anterior.

Cénide era una joven de Tesalia de extraordinaria belleza. Según el mito, el dios Poseidón se enamoró de ella y la poseyó. Como compensación, le ofreció concederle cualquier deseo. Entonces Cénide pidió algo inesperado:

«Haz que nunca más pueda sufrir lo que he sufrido; conviérteme en hombre.»




Poseidón aceptó su petición y, además, le concedió que su cuerpo fuera invulnerable a las armas. Desde ese momento pasó a llamarse Ceneo, un guerrero invencible. Un héroe invulnerable

Ceneo llegó a ser uno de los más famosos héroes de los lápitas y participó en la célebre lucha entre los lápitas y los centauros durante las bodas de Pirítoo. Así los centauros descubrieron que las espadas no lo herían; las lanzas rebotaban; y ninguna arma podía atravesar su piel.

Así que los centauros desesperados, cambiaron de estrategia.En lugar de intentar herirlo, los centauros comenzaron a arrojar sobre él enormes troncos de árboles y rocas. Lo aplastaron bajo una montaña de madera hasta hacerlo desaparecer. Unos dicen que murió asfixiado bajo el peso; otros afirman que fue tragado por la tierra; algunos añaden que su alma salió convertida en un ave.

Ovidio describe la escena con gran fuerza dramática, en el libro XII de las Metamorfosis. El anciano héroe Néstor recuerda la historia de Ceneo y dice, en esencia:

«Antes había sido mujer; ahora era un hombre célebre por sus hazañas.» Y los centauros, incapaces de herirlo, «Arrancaban fresnos, robles y pinos enteros y los arrojaban sobre él hasta ocultarlo bajo una montaña de árboles.»


 Ceneo simboliza al guerrero perfecto e invulnerable, su transformación representa el abandono definitivo de una identidad asociada a la vulnerabilidad para asumir otra ligada al poder. El deseo de Cénide nace del rechazo a volver a sufrir la violencia padecida.


Es uno de los pocos relatos clásicos que narran una transición de mujer a hombre de forma permanente, motivo por el cual ha recibido atención en estudios sobre género y recepción de la Antigüedad. A diferencia de Ifis, cuya transformación ocurre para hacer posible su matrimonio con Yante, Ceneo pide convertirse en hombre por decisión propia, como respuesta a una experiencia traumática. Esa diferencia hace que ambos mitos, aunque similares por el cambio de sexo, tengan significados muy distintos dentro de las Metamorfosis.



Texto propio a partir de antiguas publicaciones en este blog, más información solicitada a google y ChatGPT. Imagenes procedentes de las redes, salvo la última que lo es a partir de la IA. 

dilluns, 15 de desembre del 2025

HERVÉ GUIBERT, HUMANO Y SERENO EN TIEMPOS CONVULSOS.

(Textos procedentes de Infobae y Homosesiribus)


Hervé Guibert es reconocido como escritor, y su obra literaria, que describe sus años de convivencia con el SIDA, ha generado considerable interés (Al amigo que no me salvó la vida, Gallimard, París, 1990; El protocolo compasivo, Gallimard, París, 1991). El público general lo conoce principalmente por coescribir el guion de El herido, junto a Patrice Chéreau (ganador del Premio César al mejor guion en 1984). Su trabajo como fotógrafo es menos conocido. 





Sin embargo, su fotografía constituye una parte importante de su obra. Primero, como crítico, en 1977, tras colaborar en varias revistas (Combat, Had, 20 ans, Cinéma, Les Nouvelles littéraires), se incorporó a la sección cultural del periódico Le Monde, donde trabajó como crítico de fotografía y cine hasta 1985 (sus reseñas se recogen en La Photo inéluctablement (Gallimard, 1999)). Y después como artista fotográfico.

Hervé Guibert comenzó a fotografiar en 1972, a los 17 años, gracias a una cámara que le regaló su padre. Su segundo libro (publicado en 1980) fue, de hecho, una fotonovela protagonizada por sus dos tías abuelas, Suzanne y Louise, una perspectiva sobre la vejez rebosante de amor y humanidad.

Guibert continuó fotografiando casi hasta el final, cuando abandonó la fotografía por un sueño de infancia: el cine. Realizó su única película, "La pudeur ou l'impudeur" (Modestia o Inmodestia), que documenta su declive hasta marzo de 1991. La primera exposición de estas fotografías tuvo lugar pocos meses después de su muerte, el 27 de diciembre de 1991, en la Galería Agathe Gaillard de París. La primera colección de sus fotografías fue publicada por Gallimard en 1993.



Tanto como el escritor, el fotógrafo Hervé Guibert poseía un talento excepcional. Sus fotografías en blanco y negro son exquisitas, elegantes, delicadas, frescas y tiernas, a veces con un toque de morbosidad. Como una extensión de su obra literaria, nos permiten vislumbrar su vida privada, ilustrando su prosa.

Pone en escena su mundo, así como el de sus amigos y amantes, en un diario narcisista donde momentos de la vida cotidiana se entrecruzan con fantasías surrealistas (El retrato de Juana de Arco, Autorretrato en la Rue du Moulin-Vert, 1981). Construye una fotonovela de su vida. En su mundo, donde los fantasmas parecen flotar, el tiempo parece suspendido y una suave seguridad nos envuelve. Aunque intuimos que la muerte acecha (como cuando se esconde en su apartamento como si estuviera bajo un sudario), el espacio es sereno y lleno de humanidad. En mi opinión, su obra fotográfica, lamentablemente aún poco conocida, es tan valiosa como su obra literaria.





"Siempre negaré ser fotógrafo: esta atracción me asusta; me parece que puede convertirse rápidamente en locura, porque todo es fotografiable, todo es interesante de fotografiar, y de un solo día de la vida, se podrían extraer miles de momentos, miles de pequeños fragmentos, y si uno empieza, ¿por qué parar?"

Sueño con que la fotografía parezca el mismo trabajo manual que la caligrafía. Sueño con que los fotógrafos empiecen a escribir y los escritores a fotografiar, que ya no haya intimidación entre ellos, que cada actividad sea lo indecible, lo innombrable… El Mausoleo de los Amantes: Diario, 1976-1991, Gallimard, París, 2001

Imagen fantasma

Inicio de su obra “Imagen fantasma”

(

photographe fantôme)

La fotografía es también un acto de amor. Una vez, cuando mis padres vivían aún en La Rochelle, en ese apartamento grande, rodeado por un balcón que daba a los árboles del parque y un poco más lejos al mar, decidí hacerle fotos a mi madre. Yo tendría entonces dieciocho años y había vuelto por un fin de semana. Supongo que era mayo o junio, un día de sol pero fresco, con una brisa agradable.

Ya había hecho, sin pensarlo, fotos de ella en vacaciones con mi padre, fotos inevitablemente banales que no decían nada de la relación que podíamos tener, de mi apego hacia ella, fotos que se limitaban a ofrecer obtusamente un rostro, una fisionomía. De hecho, por lo general, mi madre se negaba a que le hicieran fotos; afirmaba que no era fotogénica y que la situación la ponía tensa enseguida.

Si yo tenía dieciocho años, debía de ser en 1973 y mi madre, nacida en 1928, tendría entonces cuarenta y cinco años, una edad para la cual seguía siendo muy bella, pero una edad desesperada, en la que yo la sentía al límite extremo del envejecimiento, de la tristeza. Hay que decir que hasta entonces yo me negaba a fotografiarla porque no me gustaba su peinado, artificiosamente ondulado y lleno de laca, con esos marcados espantosos que le hacían, alternando con permanentes, y que abochornaban su rostro, lo enmarcaban lamentablemente, lo escondían y alteraban. Mi madre era de esas mujeres que presumen de parecerse a una actriz, Michèle Morgan en este caso, y van a la peluquería con una foto de esa actriz, encontrada en alguna revista, para que el peluquero, con la foto como referencia, reproduzca en ellas el peinado. Mi madre tenía entonces más o menos el mismo peinado que Michèle Morgan, a quien obviamente empecé a odiar.

Mi padre le prohibía a mi madre maquillarse y teñirse el pelo, y cuando le hacía fotos le ordenaba que sonriera, o se las hacía sin que se diera cuenta, fingiendo ajustar la cámara para que ella no pudiera controlar su imagen.

Lo primero que hice fue quitar a mi padre del escenario donde iba a hacer la foto, expulsarlo para que la mirada de ella ya no pasara por la suya, por sus exigencias, y librarla por un momento de cualquier presión acumulada durante más de veinte años, y que solo estuviera nuestra complicidad, una complicidad nueva, liberada del marido, del padre: solo una madre y su hijo (¿no sería la muerte de mi padre lo que yo quería poner en escena?).

La segunda etapa fue liberar su rostro de ese caótico peinado: sentado en el baño, yo mismo le mojé la cabeza bajo el grifo para alisarle el cabello y le puse una toalla para cubrirle los hombros. Llevaba una combinación blanca. Yo había probado varios vestidos viejos, como ese vestido azul con volantes y lunares blancos que asocio con un recuerdo de domingo, de fiesta, de verano, de placer. Pero el vestido ya «no le quedaba» a mi madre o me parecía demasiado: reclamaba mucha importancia, era demasiado llamativo y terminaba escondiendo una vez más a mi madre, pero en un sentido opuesto a como lo hacía mi padre, aunque, en retrospectiva, todos nuestros intentos lo que hacían era desnudarla. Ella tenía el pelo rubio, no tan largo, y se lo estuve peinando un buen rato para alisarlo totalmente a cada lado del rostro y que quedara sin volumen, sin imprecisiones, dejando brotar la pureza de sus rasgos: la nariz larga y recta, la mandíbula afilada, los pómulos altos y, por qué no, aunque la foto sería en blanco y negro, los ojos azules. Le puse un poco de talco, un talco pálido, casi blanco.

Después la llevé al salón, que estaba totalmente iluminado con esa luz suave y cálida, invasiva y tranquilizadora de inicios de verano. Acomodé uno de los sillones blancos entre las plantas verdes, la higuera, el árbol de caucho; lo ubiqué de costado para que la luz cayera con más suavidad y bajé un poco la persiana para atenuar la intensidad, que amenazaba con borrar, con aplanar el rostro. También saqué del posible marco visual de la foto todas esas cosas que podían distraer, como la mesa de plexiglás donde descansaban unos ejemplares de la guía de la televisión. Mi madre estaba sentada en ese sillón, con la combinación y la toalla sobre los hombros, y esperaba, erguida pero sin ninguna rigidez, a que yo terminara la preparación. Me di cuenta de que los rasgos se le habían relajado, vi cómo esas pequeñas arrugas que amenazaban con fruncirle la boca habían desaparecido totalmente. (Por un instante yo detenía el tiempo y el envejecimiento; iba de regreso a través del amor a mi madre). Ahí estaba, sentada, majestuosa, cual reina antes de ser ejecutada. (Ahora me pregunto si lo que esperaba no era su propia ejecución, porque, una vez que se había hecho la foto, que se había fijado la imagen, el proceso de envejecimiento podía volver a empezar, y con vertiginosa velocidad a esa edad, entre cuarenta y cinco y cincuenta años, cuando sorprende tan brutalmente a las mujeres. Yo sabía que cuando dejara de presionar el botón, ella dejaría pasar todo con desapego, serenidad, resignación absoluta, y que seguiría viviendo con esa imagen degradada sin intentar recuperarla frente al espejo con cremas y mascarillas).

Le hice fotos. En ese momento estaba en el cénit de su belleza, con el rostro totalmente relajado y suave, no hablaba mientras yo me movía a su alrededor; tenía en los labios una sonrisa imperceptible, indefinible, de paz, de felicidad, como si la bañara la luz, como si ese lento torbellino alrededor suyo, a distancia, fuera la caricia más suave.




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El mausoleo de los amantes (fragmento)

"Cuando veo el hermoso cuerpo desnudo, carnoso, de un albañil en una obra, no sólo me gustaría lamer, sino también morder, jalar, jamar, masticar, tragar. No descuartizaría, según la moda japonesa, a uno de esos obreros para apretujarlo en mi congelador: me gustaría comerme la carne cruda y vibrante, cálida, dulce e infecta. "





HABITACIÓN (fragmento de Imagen fantasma):

Ya es mala una habitación de hotel que no puede fotografiarse (que no produce el deseo de hacer ninguna foto). Cuando se llega a una ciudad, primero hay que fotografiar la habitación, como para marcar el territorio; capturar tu reflejo en el espejo, como para marcar la pertenencia temporal, como para atenuar el precio, como un testimonio de tu presencia. O se puede ocupar la habitación inmediatamente…haciendo el amor.





dissabte, 13 de desembre del 2025

LA VISIBILIDAD COMO ARGUMENTO EDUCATIVO PARA EL PROFESORADO LGTB (de Ricard Huerta)



"El territorio del profesorado LGTB ha sido tradicionalmente la invisibilidad. Las disidencias sexuales no son bien vistas por la sociedad, por ello sigue resultando complicado hablar abiertamente de la orientación sexual o de género en el mundo educativo. Hemos padecido siempre una persecución sistemática por parte de quienes se consideran adalides de las “buenas costumbres”. Hasta tal punto se nos ha violentado, que el miedo ya forma parte de nuestro engranaje vital. Y la única forma de luchar contra los miedos es enfrentándose abiertamente a ellos. Por eso pensamos que la visibilidad es el mejor argumento para contestar a los violentos, a los fanáticos, y a quienes se obstinan en mantener la represión como código de control. Luchamos por nuestros derechos, pero también por los de toda la ciudadanía. Esto, que serviría para cualquier situación en general, resulta especialmente llamativo cuando hablamos desde el panorama de la educación. Las personas que participan con sus testimonios en este libro nos hablan de vivencias, tanto en lo referido a su ejercicio profesional, como en lo que respecta a cuestiones personales. Cada relato es muy intenso, y convierte este conjunto en una verdadera panorámica de las distintas realidades que componen la diversidad LGTB. También se ha atendido a otros posibles escenarios de interseccionalidad, de modo que tenemos ejemplos de profesorado de distintas edades, de diferentes procedencias sociales y económicas, de numerosas especialidades académicas, de varias ideologías, de lugares geográficos diversos, y de distintas adscripciones disidentes, con relatos que cubren ampliamente el panorama de la riqueza LGTBIQ+" Publicación de Ricard Huerta , ed Tirant lo Blanc 2021. Extraído de Academia.edu 




Texto parcial de la publicación:


El territorio del profesorado LGTB ha sido tradicionalmente la invisibilidad. Las disidencias sexuales no son bien vistas por la sociedad heteropatriarcal, por lo que sigue resultando complicado hablar abiertamente de la orientación sexual o de género en el mundo educativo. Hemos padecido siempre una persecución sistemática por parte de quienes se consideran adalides de la “buenas costumbres”. 

Hasta tal punto se nos ha violentado, que el miedo ya forma parte de nuestro engranaje vital. Y la única forma de luchar contra los miedos es enfrentándose abiertamente a ellos. Por eso pensamos que la visibilidad es el mejor argumento para contestar a los violentos, a los fanáticos, y a quienes se obstinan en mantener una serie de actitudes inaceptables. Al fin y al cabo, luchamos por nuestros derechos, pero también por los de toda la ciudadanía. Esto serviría para cualquier situación en general, pero muy especialmente cuando hablamos desde el panorama de la educación. 


Eliseu Picó y Katy Pallàs, dos generaciones, dos ejemplos de lucha por la visibilidad LGTB en las aulas


El primer paso consiste en aceptarnos a nosotros mismos, tal y como somos, con nuestras virtudes, deficiencias y condiciones particulares, asumiendo el respeto como orden esencial para la convivencia. ¿Se debe hablar abiertamente de nuestra orientación sexual o de género? ¿Es algo que deba ser público? Lo cierto es que las personas heterosexuales, y en general quien entra dentro de los cánones establecidos, nunca se hace este tipo de preguntas. Pero quienes pertenecemos a las disidencias sabemos que no funciona bien esconder lo que pensamos y sentimos, puesto que este silencio se convertirá en nuestro peor enemigo, y además será utilizado por los intransigentes para amedrentarnos, perseguirnos y hostigarnos. Por tanto, mejor será hacer visible las disidencias, nuestras formas particulares  de entender el mundo, de modo que quienes deseen reprimirnos, al menos se topen con la claridad como testimonio. Tenemos nuestras razones para saber que, si nos callamos, si no nos enfrentamos a nuestra propia realidad, si no hacemos públicas nuestras razones, estaremos lejos de conseguir que se nos respete. Así pues, mejor hablar con claridad, razonando, explicando, debatiendo, y sobre todo respetando las distintas opiniones, para poder construir una sociedad más libre, y para poder educar a una ciudadanía mucho más solidaria y generosa. 

...

Nos cuenta Yukio Mishima en su novela de corte autobiográfico  Confesiones de una máscara: “Al margen del objeto de tu fantasía,  estás excitado sexualmente en lo más profundo de tus entrañas, y  en eso, en “esa normalidad”, no te diferencias para nada del resto de los hombres” (Mishima, 2012, p. 165). Y más adelante remata:  “Mi autoengaño era el último recurso de esperanza que me quedaba”  (Mishima,  2012, p. 188) 

Reflexiones nos llevan a parte de la esencia de este libro. En primer lugar, porque los deseos y las pasiones no se pueden controlar, y al tratarse de material incontrolable, lo que debemos hacer es asumir dicha realidad, que es muy personal, y se debe respetar. De hecho, es la propia persona quien debe respetarse a sí misma, desde que es consciente de su propia realidad. Por otra parte, el autoengaño nunca lleva a nada bueno. Como mucho puede amortiguar, o aplazar algo que quiere manifestarse. Engañarse a sí mismo no es la solución, al contrario, siempre empeorará las cosas. Y por otro lado está el concepto de “normalidad”, que es lo  más anormal del mundo. Equiparar los usos y costumbres habituales a la idea de “normalidad”, en el caso de las disidencias, nos lleva constantemente a callejones sin salida. Normal, anormal, subnormal o paranormal, son aspectos o condiciones que no contienen ningún tipo de interés, y que debemos descartar de entrada. Lo “normal” debería ser el respeto, el deseo de compartir, la necesidad de aprender y superarse. Todo eso sí es “normal”. Pero en cuestión de afectos, deseos y pasiones, hablar de “normalidad” resulta, como mínimo, paradójico, puesto que nadie es “normal”. Como mucho, se puede ser vulgar, ordinario, dócil o aburrido, pero eso tampoco es precisamente normal. En cualquier caso, deberíamos valorar lo extraordinario, puesto que nos hace vibrar. 




La literatura de Ocean Vuong nos parece extraordinaria, y tomamos un ejemplo de él, alguien que, dentro de sus múltiples otredades, construye un personaje tremendamente atractivo: “¿Recuerdas aquella mañana, después de una noche de nieve, en que encontramos las palabras MARICÓN PARA SIEMPRE garabateadas con espray rojo en la puerta de la casa? (…) – ¿Qué significa? – preguntaste, sin abrigo y tiritando. (…) – Significa Feliz Navidad, mamá –dije señalándolo–: ¿Ves? Por eso está en rojo. Para que dé buena suerte” (Vuong, 2020, pp. 194-195). Y aquí llega la ironía. El humor y la ironía son dos de nuestros grandes argumentos para enfrentarnos a las injusticias. Las personas LGTBI+ conocemos muy bien estos argumentos. 

Uno de los recursos con que contamos desde la creatividad y la disidencia es precisamente la ironía. En los relatos que podemos leer seguidamente aparece con fuerza, de modo habitual, el sentir irónico. Es una forma de defenderse de los ataques, de la violencia que hemos padecido siempre. Un juego de significados que nos propicia alegrías y simulacros de distinta entidad. Se puede luchar, desde la ironía, claro que sí. A veces es una solución impuesta, sobre todo en escenarios de dictaduras, que tan habituales son, por desgracia. 

Pedro Lemebel, maestro en el arte de la ironía, sabe que el lenguaje contiene armas afiladas que nos pueden ilusionar: “Y quizás, para enlazar históricamente el atrevimiento corporal de estos tiempos, es que deseo exponer un pasear transexuado que taconea la vereda antofagastina, el rumbear bolereado de Marcia Alejandra, nombre glamoroso en otro tiempo, nombre ribeteado por el escándalo en los años setenta de la Unidad Popular, nombre estampado en el homofóbico diario Clarín y su titular de PRIMER COLIZA DEL NORTE QUE SE CAMBIA DE SEXO” (Lemebel, 2003, p. 152). Es irónico que tengamos la necesidad de llevar al terreno de las metáforas o los eufemismos lo que son verdades como puños. Pero lamentablemente, es lo que hay. 





En los relatos que siguen hay mucha verdad. Nos hablan personas que han luchado para reivindicar los derechos del colectivo LGTB, pero sobre todo que son profesionales de la docencia, personas que se desviven por mejorar la situación del sistema educativo, desde sus distintas especialidades, desde los diferentes niveles educativos  en los que trabajan. Y esto es precisamente lo que nos une: nuestro amor por la enseñanza, nuestro interés por transmitir conocimientos y valores, por formar a la ciudadanía, por hacer posible un modelo educativo respetuoso y atento a todo lo que está ocurriendo en nuestro entorno. 

Atendiendo a lo que expone Kwame Anthony Appiah: “Cuando las instituciones funcionan correctamente y no se limitan meramente a otorgar titulaciones, lo cual es siempre un peligro, construyen capital humano (…) Pero está claro que tanto los empleos como los centros académicos deben hacer algo más que producir personas que sean útiles para los demás. El trabajo debe tener un significado; la educación debe prepararnos para desarrollar una vida como ciudadanos y como personas –para llevar una vida humana de valor-, y no solo como alguien que puede ganarse la vida” (Appiah, 2019, pp. 222-223). 

Quienes nos dedicamos a la docencia sabemos que el esfuerzo por actualizarse e innovar resulta difícil y a veces complejo, pero es necesario. Y del mismo modo que nos adecuamos a una situación mucho más impregnada de universos digitales, como ha ocurrido con la pandemia global del coronavirus (Huerta, 2020), también necesitamos adecuar la realidad de las disidencias sexuales y de género al nuevo panorama educativo. Por eso este volumen resulta adecuado y necesario, porque estamos en un momento de cambios importantes, de adecuaciones relevantes, y desde las diversidades debemos apostar por una educación inclusiva y plural, más allá de convencionalismos, tabúes, miedos y represiones. Como nos dice Antoine de  Saint-Exupéry: “Adiós –dijo el zorro-. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos” (Saint-Exupéry, 1993, p. 87). O como relata Óscar Hernández Campano: “-Mi secreto es que conozco tu secreto. –Lo miré con el alma en un puño. Sus penetrantes ojos azules me observaban, me escrutaban-. Hablas mientras duermes, Miguel –añadió desafiante, y yo no pude mantenerle la mirada porque me sentí descubierto” (Hernández Campano, 2016, p. 203). 

Y es que las mentiras, el odio, los engaños, nos pueden llevar al destierro, si dejamos que nos pisoteen: “Ellos, los vencedores / Caínes sempiternos, / De todo me arrancaron. / Me dejan el destierro” (Cernuda, 1984, p. 126). Debemos avanzar y mejorar, con la verdad, con el diálogo, con las palabras más bellas, con el trabajo bien hecho, como artesanos honrados, como docentes implicados. 

Un conjunto de relatos de vida como el que ahora se presenta hubiese resultado impensable hace unos años, puesto que el miedo a hablar abiertamente desde las disidencias se acentuaba en la profesión docente. En parte, este miedo perdura, y sigue funcionando. 

Ocurre en todas partes, pero sobre todo en los centros religiosos, donde la intolerancia hacia la diversidad sexual del profesorado es manifiesta. El miedo a perder el trabajo, a ser invisibilizado, a los insultos y todo tipo de formas de violencia, ejerce una presión brutal sobre el conjunto de docentes que trabajan en centros privados. En los centros públicos se puede hablar de más apertura, pero todavía falta mucho para conseguir una verdadera libertad de expresión a la hora de manifestarse tal y como son una parte de docentes en activo, debido a que se sigue ocultando la orientación sexual o la pertenencia al colectivo LGTB. Posiblemente es entre las personas trans donde estamos observando un mayor arrojo a la hora de plantar cara al sistema imperante. Las cosas están cambiando, y tanto las leyes como la conciencia social se acercan cada vez más hacia un estado de respeto y hacia una visibilidad contundente.



 Como dice Susan Stryker en su Historia de lo trans: “otros acontecimientos son igualmente esenciales para llegar a comprender los avances más recientes de la historia de lo trans: la explosión de representaciones de temas relacionados con el transgénero en los medios convencionales que, de hecho, están producidas y cuentan con la participación de personas trans; el increíble elevado porcentaje de jóvenes trans y de género no conforme en el segmento de población menor de dieciocho años; y  los cambios profundos, aunque difíciles de determinar –consecuencia directa de décadas de activismo acumuladas-, con respecto a la forma en que nuestra cultura entiende el género y está empezando a aceptar el fenómeno trans como parte de la realidad cotidiana” (Stryker, 2017, pp. 255-256). 

Puede que uno de los escenarios disidentes menos conocidos sean las cuestiones queer. Gracias a las teorías queer se está avanzando notablemente en cuestiones como la interseccionalidad o la revisión de conceptos y actitudes binaristas.

 Quisiera recuperar aquí el trabajo intenso de Lee Edelman, quien argumenta desde la psicología y el psicoanálisis algunas cuestiones candentes. En su libro No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte expone que “la eficacia de la queeridad, su valor estratégico real, reside en su resistencia a una realidad simbólica que solo nos inviste como sujetos en la medida en que nos investimos en ella, aferrándonos a sus ficciones rectoras, a sus persistentes sublimaciones, como si fueran la realidad misma” (Edelman, 2014, p. 39). Me resulta especialmente atractiva su defensa de la ironía como lugar de encuentro creativo, pero también de lucha y reivindicación posible: “la teoría queer constituiría el lugar donde esa amenaza radical que supone la ironía, que la cultura heteronormativa desplaza hacia la figura de lo queer, es recuperada de forma original por los queers, que ya no repudian sino que asumen su identidad figural de ser encarnaciones de la figuración y también de la desfiguración, de la identidad misma” (Edelman, 2014, pp. 47- 48). 




Y es que toca ser radicales, especialmente cuando se trata de reinventar los significados de tantos prejuicios binaristas en los que caemos constantemente: “Irónicamente (y ya he comentado que la ironía ha caracterizado siempre a la teoría queer) la desmitificación de la queeridad y, por extensión, de la sexualidad misma, la desmitificación inherente a la posición de la racionalidad liberal, sólo podría realizarse atravesando la fantasía colectiva que inviste al orden social con significado, por medio del futurismo reproductivo” (Edelman, 2014, p. 53). Sus postulados son tan atrevidos que no duda en cuestionar los parámetros en los que descansan algunas de la reivindicaciones desde las disidencias: “Esta fusión de la homosexualidad con la negatividad radical de la sinthomosexualidad continúa conformando nuestra realidad social a pesar de los esfuerzos bienintencionados de muchas personas, tanto gays como heteros, por normalizar a las sexualidades queer dentro de una lógica del significado que encuentra realización solo en y cómo el futuro” (Edelman, 2014, p. 127). 

Pero es precisamente el derecho a la duda constante el que nos hace más ágiles a la hora de adecuar nuestros deseos y posibilidades a cada nueva realidad histórica. 

En la historia de vida de Alfonso Alepuz descubrimos a un joven maestro que habla sin tapujos de su homosexualidad en el ambiente laboral, al igual que lo hace en las situaciones cotidianas. Se trata de una generación que, a pesar de las dificultades, ha sabido superar los miedos y tabúes tradicionales, por lo que han aprendido a visibilizar sus realidades. 

La narración de Rosa Sanchis obedece a una realidad de muchos años de experiencia como docente de lengua, que ha sabido llevar al terreno de la literatura y de las TIC su constante lucha por conseguir un mayor acercamiento a las diversidades mediante el potencial literario de su alumnado. Rosa nos habla de la evolución  de su activismo durante décadas, y de sus logros en cuanto a registros digitales, algo que la ha convertido en referente clarísimo para muchas otras docentes. 

Por su parte, Tatiana Casado de Staritzky, como profesional docente universitaria, especializada en Trabajo Social, plantea la realidad de las familias con dos madres, algo que también nos relata Katy Pallàs. Ambas son conocidas por su fuerte implicación en organizaciones que están trabajando para mejorar la visibilidad de los nuevos modelos de familia, algo que a nivel legal se concretó en 2005 con la aprobación del matrimonio igualitario. 



Se trata de relatos muy intensos, de vivencias que nos conmueven, debido a la fuerza con que han sabido luchar estas mujeres, que son una verdadera lección de vida, como madres implicadas, y como personas capaces de avanzar frente a todo tipo de adversidades.

Al leer las circunstancias vividas por los profesores L. Campos y J. M. Lluch, nos damos cuenta de las deficiencias de nuestro sistema, y de la falta de apoyo institucional que pueden recibir los profesionales de la educación, cuando impera la homofobia, el odio, y la persecución sistemática hacia quienes se enfrentan a esta situación perniciosa. El calvario al que se sometieron durante años estos docentes no consiguió frenar su impulso por mejorar la situación, evidenciando las grietas de orden legal y administrativo. 

En la entrevista a Àlec Casanova encontramos detalles intensos de la trayectoria de este maestro que siempre apostó por la reivindicación desde el activismo, algo que también transpira en el relato de José Ignacio Pichardo. 

En 

el caso de Daniel Tejero, profesor en la Facultad de Bellas Artes de Altea, se revelan aspectos de sus distintas épocas y momentos vitales, algo que rezuma en todos los casos presentados, ya que la infancia y la adolescencia son momentos decisivos en las vidas de las personas LGTB. No resulta nada fácil enfrentarse al sistema del heteropatriarcado, ni al machismo en general. Lo cierto es que todos los relatos compilados aquí nos hablan del esfuerzo realizado para conseguir la visibilidad y el respeto. 

En la historia de vida de Elías Lafuente Escrig destaca su pasión por la danza, y por la enseñanza de ésta, algo que él ha llevado al terreno de la inclusión, potenciando acciones que permiten incorporarse al mundo de la danza a personas que por distintos motivos no habían sido aceptadas anteriormente. 

En los distintos relatos encontramos siempre situaciones conmovedoras y punzantes, como ocurre en el caso de la profesora Ana Ojea, así como en el de Estefanía González Herreras, o el de Begoña Sánchez Torrejón, todas ellas activistas conocidas, muy pendientes de cualquier novedad en lo referido a docencia e implicación en las geografías LGTB, así como el relato de José Antonio Frías, profesor de la Universidad de Salamanca. 

Desde México nos llega el testimonio de Benjamín Martínez Castañeda, quien desde la perspectiva trans nos habla de su experiencia como Drag Queen, algo que le lleva a la investigación universitaria de esta opción disidente. 

Por su parte, la profesora Marina Sáenz nos habla de su experiencia personal y profesional, como profesora catedrática en la Facultad de Derecho de la Universidad de Valladolid, y como activista en la defensa de los derechos de las personas del colectivo trans. 

También profesor universitario, el catedrático de Historia Medieval Germán Navarro Espinach nos ofrece su relato de vida, mediante el cual conseguimos acercarnos a un modelo que combina activismo, docencia, investigación y pasión por el trabajo bien hecho. 

Por su parte, el profesor Miguel Navarré nos habla de su doble condición profesional, ya que compagina su actividad docente en Francia con el cargo de alcalde en un pueblo valenciano. 

...

ACCESO AL LIBRO COMPLETO, PDF, PROFESORADO LGTB:

https://www.academia.edu/62758163/Profesorado_LGTB




REFERENCIAS 

Aldrich, R. (2012). Gay Lives. New York: ames & Hudson. 

Appiah, K. A. (2019). Las mentiras que nos unen. Repensar la identidad. Barcelona: Taurus. 

Cernuda, L. (1984). Las Nubes. Desolación de la Quimera. Madrid: Cátedra. 

Edelman, Lee (2014). No al futuro. La teoría queer y la pulsión de muerte. Barcelona-Madrid: Egales. 

Hernández Campano, O. (2016). El guardián de los secretos. Barcelona-Madrid: Egales. 

Hernández, F. y Sancho, J. M. (2019). La investigación sobre historias de vida: de la identidad humanista a la subjetividad nómada. Márgenes, Revista de Educación de la Universidad de Málaga, 1(3), 34-45. 

Hernández, F., Sancho, J. M. y Rivas, J. I. (coord.) (2011). Historias de vida en educación. Biografías en contexto. Barcelona: Esbrina-UB. 

Huerta, R. (2020). Arte, género y diseño en educación digital. València: Tirant lo Blanch. 

Lemebel, P. (2003). Zanjón de la Aguada. Santiago de Chile: Seix Barral. 

Mishima, Y. (2012). Confesiones de una máscara. Madrid: Alianza. 

Saint-Exupéry, A. de (1993). El Principito. Madrid: Alianza. 

Stryker, S. (2017). Historia de lo trans. Madrid: Continta Me Tienes. 

Vuong, O. (2020). En la Tierra somos fugazmente grandiosos. Barcelona: Ana- grama.

dimarts, 18 de novembre del 2025

HOMOSEXUALIDAD GRIEGA, DE KJ DOVER (1978)

 NOTA: Reseña de Rictor Norton. Aunque las opiniones de Dover fueron cuestionadas por James Davidson en noviembre de 2007. Es útil repasar las opiniones de Dover.

Rictor Norton ( 1945) es un experto estadounidense en la historia de la literatura y la cultura, particularmente de la historia gay. Vive en Londres, Inglaterra. Fue miembro del Gay Leberation Front. Es uno de los principales críticos de la corriente del construccionismo social dentro de los estudios LGBT, cuyo principal representante es Michel Foucault. Al contrario que los contruccionistas, Norton no cree que la homosexualidad sea una construcción social de finales del siglo XIX, sino que se puede reconstruir una continuidad histórica y cultural para los homosexuales por lo menos desde la Grecia Antigua hasta la actualidad. 



 

CRITICA DE RICTOR NORTON:

Durante mucho tiempo se creyó que los griegos aceptaban la homosexualidad sin reservas; pero en las décadas de 1960 y 1970, esta visión fue cuestionada por autores como Arno Karlen en «Sexualidad y homosexualidad», hasta que algunos escritores han llegado a la conclusión de que los griegos ridiculizaban abiertamente la homosexualidad. Pero todo ha vuelto a la normalidad: Sir Kenneth Dover, presidente del Corpus Christi College de Oxford, un hombre de erudición intachable, en una obra impecablemente documentada, ha reafirmado que los hombres griegos amaban a los jóvenes varones.

Un capítulo muy breve aborda las escasas referencias a la homosexualidad femenina en la literatura griega, principalmente en obras de y sobre Safo. El tema —pero no la conducta— era tabú.




Una de las cualidades más admirables del argumento de Sir Kenneth Dover es su sensatez. He aquí, por ejemplo, cómo establece el marco de su estudio:


«Cómo, cuándo y por qué la homosexualidad manifiesta y sin reprimir se convirtió en un rasgo tan notorio de la vida griega es un tema interesante para la especulación, pero lamentablemente carecemos de pruebas, pues no cabe duda de que la homosexualidad manifiesta ya estaba muy extendida a principios del siglo VI a. C. [...] Por qué los atenienses del siglo IV a. C. aceptaron la homosexualidad con tanta facilidad y se adaptaron tan alegremente al ethos homosexual es una pregunta que puede responderse de inmediato a un nivel superficial: la aceptaron porque era aceptable para sus padres, tíos y abuelos».


Y es en este nivel "superficial" donde Dover, con toda razón, deja de especular sobre la motivación, negándose rotundamente a seguir por esa línea de investigación infructuosa. "La pregunta interesante e importante con respecto al siglo IV es: ¿cómo funcionaba realmente la homosexualidad?". Este enfoque implica, por ejemplo, que no se menciona la figura de la Madre Íntima y Protectora, mientras que las comparaciones estadísticas sobre el tamaño y la forma del pene joven más deseable ocupan un lugar destacado. La sugerencia de que la segregación de las mujeres tenía algo que ver con la preferencia por la homosexualidad se plantea tentativamente, pero con gran cautela: probablemente la heterosexualidad habría sido más frecuente si las mujeres hubieran estado más disponibles, pero en cualquier caso, los chicos eran accesibles en los gimnasios y eran los objetos sexuales deseados; y los chicos y jóvenes más deseados no eran sustitutos de las mujeres: eran claramente "masculinos" tanto en sus rasgos como en sus estilos de vida.




La mayor parte del estudio se centra en el juicio del año 346 a. C. Se trata del caso de un ateniense llamado Timarco, quien fue procesado por haberse prostituido homosexualmente en su juventud. Fue declarado culpable de los cargos imputados y privado de sus derechos civiles, incluyendo el derecho a ocupar cargos públicos. Este juicio se ha utilizado indebidamente para "probar" la existencia de "leyes contra la homosexualidad" en Grecia. Sin embargo, un análisis casi exegético del texto de la acusación revela que el delito de Timarco consistía en aspirar a un cargo público para el cual los prostitutos homosexuales estaban inhabilitados: no habría sido declarado culpable si hubiera ofrecido sus favores por amor en lugar de por dinero, o si no hubiera sido ciudadano ateniense (los no ciudadanos estaban automáticamente inhabilitados para ocupar cargos públicos y podían prostituirse con impunidad), o si hubiera sido un prostituto homosexual sin aspirar a un cargo público. En otras palabras, la homosexualidad no era el tema central del juicio; incluso el propio fiscal se jactaba de ser homosexual. Esta sección del libro roza la pedantería, sobre todo en sus análisis lingüísticos, pero es precisamente la pedantería necesaria para contrarrestar las conclusiones superficiales de autores no clásicos.

El juicio sirve como punto de partida para investigar las leyes y actitudes atenienses hacia la homosexualidad, tal como se expresan en diversos materiales, desde grafitis hasta pinturas en vasijas (hay más de cien ilustraciones), desde la comedia aristofánica hasta la filosofía platónica, desde pinturas murales hasta la lingüística. Es probable que las conclusiones de Dover generen controversia, al menos entre los profesores de los departamentos de lengua y literatura clásicas: por ejemplo, los homosexuales activos no son objeto de burla en la literatura griega; solo el homosexual pasivo es considerado «antinatural» si expresa placer al ser sodomizado (Los chicos, por tradición, eran tímidos y se esperaba que concedieran favores sin admitir que los disfrutaban, del mismo modo que a las damas en la ficción victoriana se las elogiaba por someterse obedientemente a sus maridos, pero se las criticaba si admitían que les gustaba el sexo).




La conclusión fundamental de Dover confirma la opinión de Pausanias expresada en el Simposio de Platón: «Es meritorio conceder cualquier favor en cualquier circunstancia con el fin de convertirse en una mejor persona». O, como traduce Sir Kenneth Dover del eufemismo a un lenguaje sencillo: «Aceptar el pene del maestro entre sus muslos o en su ano es el precio que el alumno paga por una buena enseñanza, o bien, un regalo de un joven a un mayor al que ha llegado a amar y admirar».

El libro ignora sistemáticamente las cuestiones a las que los filisteos quieren respuestas o juicios: el hecho de que la «homosexualidad» griega sea más precisamente «pederastia» o incluso «pedofilia» no es un problema que preocupe a un verdadero erudito. La erudición que evita las peticiones de principio es la clave; las cuestiones puramente académicas son las que realmente importan, y a veces Dover nos ofrece no tanto un análisis del amor griego como un inventario de vasijas griegas. Francamente, personalmente me resulta de lo más refrescante. Aunque el libro es denso y poco interesante y accesible para quienes no son especialistas, supone un cambio radical respecto a la hipocresía de los moralistas y sin duda se convertirá en el estudio definitivo que todo futuro autor sobre la homosexualidad griega deberá estudiar. "Rictor Norton"


Tumba del nadador, Paestum


Resumido y traducido can la ayuda del señor Google.

dimarts, 10 de desembre del 2024

PUBLICACIONES RECIENTES EN LAS REDES SOCIALES

 Publicaciones recientes, especialmente en el Grupo de Estudios sobre Homosexualidad de facebook:

El amor a los muchachos. TERF. Miguel de Molina. Concepto gay. Sodomitas y alimañas. La escandalosa Piedad. Las amistades polinesias. Xabier Lizárraga. El juez de vagos y las lesbianas.

Y Libros y poemas al final. 






MANADAS DE ALIMAÑAS SODOMITAS

Esta frase es de Mauricio Carlavilla, autor de panfletos como El enemigo: marxismo, anarquismo y masonería, Técnicas del Komintern en España, PEARL HARBOUR, TRAICION DE ROOSEVELT o Sodomitas, firmados con el seudónimo de Mauricio Karl.

Su obra hoy sólo puede producir risa, pero hay que recordar que era formador de policías, y que expresaba lo que era opinión común dentro del régimen franquista y, en especial, dentro de la policía, y tenía consecuencias en el terrorífico maltrato de daban a homosexuales y transexuales, cuando caían en sus manos.
Decía cosas como:

"La manada de ferias sodomitas, se lanza a través del espesor de los calles, en busca de presas juveniles. Disfrazada de persona, la fiera ojea entre el material ambulante, buscando al muchacho pero innocente...
... vuestro hijo volverá a casa corrompido, nada le delatará, su instinto se torcerá y será para siempre un invertido...
El estrago de la sodomía entre los adolescentes, nos hace pensar si tal homosexualidad no sea la causa principal de tanta criminalidad juvenil. patentizada por Kinsey...
Los crimenes causados ​​por los sodomitas cosen la estupefacción general por su macabro sadismo y su monstruosidad bestial. "

A inicios de los 60, una pareja fue paseada, rapados sobre un carro, por las calles de Almería, por la policía. 40 años después ninguno de los dos quiere dar su nombre: temen que vuelvan, y quizá tengan razón.



LAS AMANISTADES POLINÉSIAS.

Omoo es una novela autobiográfica de Herman Neville, en la que trata de lo que cita como las amistades polinésias y como estas degeneraron en Tahití en la prostitución.

"El modo realmente curioso en que todos los polinesios acostumbran a hacer las mas profundas amistades, en el más corto tiempo, merece ser subrayado.

Los tahitianos, viciados por influencias enrarecidas, han degenerado en muchos casos en una mera relación comercial, su origen está en lo hermoso y heroico sentimiento compartido con los padres.

En los anales de la isla, existen ejemplos de amistades extravagantes, parecidas a la historia de Damon y Pitias(1) y más maravillosas, ya que sin que afectara para nada a la devoción que a veces implicaba, esta amistad se entablaba a primera vista y frente a forasteros de otras islas" Herman Melville, Omoo, 1847,

(1) DAMON Y PYTHIAS, MUCHO MÁS QUE AMIGOS: https://leopoldest.blogspot.com/2019/03/damon-y-pythias-mucho-mas-que-amigos.html






LA PIEDAD, HISTORIA DE UN ESCÁNDALO
( Le Christ de pitié soutenu par saint Jean el Evangéliste en présence de la Vierge et de deux anges) Jean Malouel (atribuida) , Louvre, s XV*

A diferencia de otras "Piedades" ésta es San Juan, el discípulo amado, quien aguanta el cuerpo muerto y desnudo de Jesús.

La polémica ha acompañado a esta obra. El párroco de Vic-le-Comte, no la consideraba suficientemente venerable y la tenía escondida; mas tarde la vendió desatando un crudo debate sobre el patrimonio histórico en manos de la iglesia.

Por último en 2012 el Louvre recuperaba la obra. Le Figaró publicaba la obra, pero por el "buen decoro" tan sólo mostraba la figura de Cristo de cintura arriba. No es único caso, y Cristo desnudo ha provocado todo tipo de censuras. De ello se bastante.




MEMÒRIA DE XABIER LIZÀRRAGA

Me levanto con una muy triste notícia: Ernesto Reséndiz Oikión :
Murió mi querido Xabier Lizarraga, uno de los fundadores del Grupo Lambda de Liberación Homosexual.

El pasado sábado 29 de junio encabezó la Marcha del Orgullo #LGBTTTI de la Ciudad de México, la más longeva de América Latina, y esa tarde en su casa le dimos la nueva edición de su libro Las brujas son mujeres.

Mi corazón está roto porque perdí a mi maricónica abuela, uno de los hombres que más he admirado, amado y de una inmensa generosidad conmigo. Gracias, querido Xabier. Celebro tu vida, tu obra, tu legado y tu memoria.




.../...







[CARTA DE SILA A SU AMANTE METROBIO TRAS LA MUERTE DE SU HIJO](https://imperioromanodexaviervalderas.blogspot.com/2018/10/carta-de-sila-su-amante-metrobio-tras.html)**

*Ha muerto mi hijo. La última vez que estuviste en casa murió mi esposa. Dada tu profesión, deberías ser heraldo de alegría, el deus ex machina de la obra, pero eres la figura velada, precursora del dolor. No vuelvas nunca a mi casa. Ahora comprendo que mi patrona Fortuna no consiente rivales, pues yo te he amado con el mismo tesón interno que ella considera exclusivamente suyo. Te había entronizado como un ídolo y para mí has sido la encarnación del amor perfecto. Pero ella lo exige para sí, y ella es hembra, el principio y el fin de todo hombre. Si llega el día en que la Fortuna rompa conmigo, te llamaré. Hasta ese día, nada. Mí hijo era un buen hijo, un muchacho como es debido. Un romano. Ahora ha muerto y estoy solo. No te quiero.*

NOTA: Tras este hecho, Sila emprendió una sangrienta dictadura, al final de ella se retiró, y mandó llamar de nuevo a Metrobio, quien acudió con un selecto grupo de efevos, le acompañaron hasta su muerte.

FUENTE.

[COLLEEN McCULLOUGH](https://imperioromanodexaviervalderas.blogspot.com/search/label/COLLEEN%20McCULLOUGH), El primer hombre de Roma. Espasa Ed.

IMAGEN:

Sila, con los pelos blancos, junto a Metronio,






SABATER, "JUEZ DE VAGOS," Y LAS LESBIANAS.

Antonio Sabater se caracterizó por una obsesión enfermiza hacia la diversidad sexual y de género, y también por ser uno de los redactores de la Ley de Peligrosidad Social.

Conocido en Barcelona como el Juez de Vagos. Fue un enemigo acérrimo de los derechos humanos, mostrando su preocupación por el avance de la "*epidemia gay*". Defendía la teoría nacionalsocialista del contagio por seducción.

Poco se conoce la persecución de lesbianas bajo el franquismo, pero siguiendo este "juez", podemos ver muchos datos.

En 1968 detienen a una mujer en Barcelona, ​​fue arrestada en un bar, con "*actitud sospechosa y vestida de hombre*". "Se viste de hombre para así poder engañar a las mujeres". Se le acusa de ser "*persona de mala conducta y una desviada sexual*". Sentencia de Sabater: Primera. Internamiento en Régimen Especial por tiempo indeterminado no inferior a 127 días ni superior a un año. Segunda, destierro de la provincia de Barcelona por dos años, y tercero: vigilancia policial prolongada.

En una publicación suya(1): "*La pasión lesbiana debe ser de especial preocupación, no sólo por su incremento, también porque induce al aumento de delitos contra las buenas costumbres... El amor lésbico se manifiesta de forma diferente a la homosexual ( masculino). Su conducta y su forma de vestir es disimulada... Las relaciones Femenías se basan en el afectivo, por eso hay mucha más violencia... Actúan en fábricas*,** ***campamentos, centros educativos y especialmente en el deporte donde actúan amparadas en el ambiente de escultismo".*

Para Sabater, "la perversión era el acto". "Se puede hacer en lo más absoluto de los secretos y supone tanta o más perversión que la que se hace escandalosamente*". Coincidió con los nazis en las medidas para "erradicarla". En las sentencias prefirió sustituir las medidas de seguridad privativas de libertad por el internamiento en psiquiátricos como el Institut Frenopàtic de Barcelona. Como medida curativa, Sabater Tomás también propuso el tratamiento hormonal con propionato de testosterona, la terapia por choque y la castración química y quirúrgica.

(1) Gamberros, homosexuales, vagos y maleantes, Antonio Sabater y Tomás.







George Chauncey moldeó el concepto gay.


George Chauncey es un catedrático de historia, conocido principalmente por ser autor de Gay New York: Gender, Urban Culture, and the Making of the Gay Male World, 1890-1940 (1994; «Nueva York gay: género, cultura urbana y la creación del mundo gay masculino 1890-1940»).
En su análisis, disuelve tres mitos
  • El aislamiento. Según él, la imposibilidad de encuentos sexuales obligó a los homosexuales una vida en solitario.
  • Invisibilidad. El mundo gay era voluntariamente secreto.
  • Interiorización. Los gay habían interiorizado como les veía la soiedad: enfermos e inmorales. El odio les había llevado a acaptar la represión.
Huard señala que en la Barcelona franquista, hubo un movimiento gay visible y desarrollado, desmintiendo viejos supuestos.
MAS
Los gays durante el franquismo. Geoffroy Huard, Egales.
IMAGEN.
The Fleet’s In!, de Paul Cadmus.





MIGUEL DE MOLINA Y "EL ÚNICO BESO QUE JAMÁS PAGUÉ"

Conoció su diferencia desde pequeño, en la escuela le llamaban “mujercita" y se mofaban de él a diario, pero desde entonces nunca intentó disimular. Finalmente, le expulsaron y se fue a trabajar a una "mancebia" de Granada, allí era el chico de los encargos.

Se inició en el sexo con un marroquí llamado "Samido", explica: "
"Mucho tiempo después cuando interpretaba "Ojos verdes": 'y nunca otra noche mas bella de Mayo han vuelto a vivir.' recordaba la imagen de Samido”. En Sevilla y Madrid, cantaba en fiestas de señoritos a donde acudían famosos toreros, que después le acompañaban al hotel. Ganaba su fama en alcobas anónimas con el nombre de la Miguela.

Durante la Guerra actuó para la tropa republicana, al final por su propia fama pudo continuar actuando, pero su pasado le hacía peligrar. Una terrible paliza, en la que participó como agresor el propio alcalde de Madrid, el marqués de Mondéjar, le llevó a marchar a Argentina.

Allí pudo trabajar y alcanzar la gloria. "En Buenos Aires tomas un taxi y si preguntas por Miguel de Molina saben quién es". Argentina le dio el beso que nunca pagó, dejando atrás a España, seguramente la "bien pagà".

No sólo fue coplero, diseñó su ropa y sus espectáculos, fue un artista total como lo fueron pocos. Descansa en Argentina, el país que le amó, a diferencia de España, el que le ignoró.

..."Bien pagá', si tú eres la bien pagá'
Porque tus besos comprendo
Y a mí te supéate dar miedo un puñao de parné
Bien paga', bien paga'
Bien pagá' fuite mujer
No te quiero, quiero a otra
No creas por eso que te traicioné
No cayó en mis brazos, me dio solo un beso
El único beso que yo no pagó"...





EL VIRTUOSO AMOR A LOS MUCHACHOS EN EL MUNDO GRIEGO.

En 345 a. C., Demóstenes y Timarco acusaron a Esquines de haber sido corrompido por Filipo. Este contraargumentó, en su discurso Contra Timarco, que éste no tenía derecho a ser escuchado debido a las prácticas sexuales que mantuvo en su juventud (Timarco había sido erómenos de muchos hombres adultos en la ciudad portuaria del Pireo). El argumento de Esquines logró imponer, y Timarco perdió sus derechos cívicos.

En su discurso, Esquines recuerda a muchos muchachos que habían sido erómenos, sin recibir recompensas a cambio:

*"Vosotros conocéis a Critón, hijo de Astíoco, y Periclides del demo de Peritoes, y Polimágenes, y Pantaleón... todos ellos eran los más hermosos de Grecia, y por ello han tenido amantes muy numerosos, y muy sabios, y nadie los ha criticado... y podría citar muchos más. Pero termino para que no se piense que los adulo."*

Las relaciones de adultos con efebos eran plenamente aceptadas, pero el joven que habia cobrado por ello, quedaba excluído de la vida pública.






TERF, SIGNIFICADO

TERF es el acrónimo en inglés de Trans-Exclusionary Radical Feminist, es decir, feministas radicales trans excluyentes. Se utiliza para referirse a las feministas transfóbicas, a las que excluyen a las mujeres transexuales de su defensa de los derechos de la mujer, y a todas las personas que han adoptado estas creencias negacionistas.

El término fue creado por estas supuestas feministas, fue acuñado en 2008 por una escritora llamada Viv Smythe, para describir en su blog lo que consideraba un movimiento trans-hostil, que estaba ganando fuerza en los medios de comunicación británicos. El origen estaba en el libro de Janice Raymond ‘El impero transexual. La construcción del mario.´.n con pechos´ (The Transexual Empire: The Making of the S.-Male): “*No habrá igualdad si aceptamos la ficción de que un hombre puede ser mujer*”. (Censuro para evitar sanción)

Usar el feminismo para atacar a la dignidad de una persona es contrario a los derechos humanos, además representa instrumentalizar el capital social para un uso personalista, partidista y contrario a la esencia de su génesis. Su uso para beneficios políticos, es indignante.

La transexualidad, lo no binario o el ser transgénero no tiene que ver con la moda, o con un vicio recurrente, sino con el machismo y la presión que éste ha ejercido sobre las disidencias sexuales y las mujeres para decir qué es lo correcto y lo que está bien.

Detrás de todo hay personas con derechos: uno de los colectivos históricamente más maltratados, a diario personas trans son asesinadas impunemente. A medida que se van ganando derechos, los intolerantes ganan altavoces, por lo general de forma poco científica.

La realidad es que nueve de cada diez personas trans esconden su identidad de género en al menos un ámbito de su vida. Con las indudables consecuencias de la salud mental que comporta. También son cada vez más los jóvenes y niños que afrontan el suicidio como solución. El terfismo y la transfobia, mata.




LIBROS


TRAS ESTOS MUROS **

Para acceder a la editorial: /https://www.amistadesparticulares.com/t-muros


Narra la historia de la amistad entre «Tex», un preso multirreincidente y adulto, y «Red», un apuesto e inocente joven condenado a cadena perpetua por matar a su novia. Desde el día de su llegada, el muchacho atrae el interés de todos los lobos que pueblan la prisión, cuyos embates sexuales solo conseguirá eludir gracias a la protección y enseñanzas del adulto, que se siente perturbadora y silenciosamente atraído por él.


El nombre real del autor es Earl Fleck (1904-1970), un delincuente profesional que pasó la mayor parte de su vida adulta entrando y saliendo de diferentes prisiones, incluidas las de Alcatraz y San Quintín.




LA SANGRE QUE MATÓ TU SONRISA**
(Carlos Sanrune. Ed Amistades Particulares.)

Info: https://www.amistadesparticulares.com/t-sangre-sonrisa4e46cbc0

Con el trasfondo de la Segunda República y la guerra civil, en un Madrid convertido en el escenario principal de la tragedia que vive el país, se desarrolla la historia de Ángel y Manuel, dos muchachos pertenecientes a clases sociales opuestas y unidos desde niños por una relación de intensa amistad, que evolucionará con los años hasta convertirse en otra que deben mantener oculta ante los demás.





LOS ENTENDIDOS Pioneros de la literatura *gay *en Argentina **
(Editorial Amistades Particulares)

*Estos “entendidos” lograron subvertir, con diversos grados de intensidad, las restricciones que pesaban sobre la expresión de deseos y afectos entre varones.*

Más: https://www.amistadesparticulares.com/t-entendidos

Los perfiles que presenta este volumen acercan a los/as lectores/as actuales a autores y textos poco leídos, olvidados o prácticamente desconocidos y que, sin embargo, apuntan hacia la literatura gay y *queer* futura. El objetivo es compartir –y contagiar– la pasión por un conjunto de obras que no han sido valoradas, en general, por la crítica especializada, pero que constituyen un eslabón esencial en la genealogía de las disidencias sexuales en el panorama argentino e hispanoamericano.




POEMAS

París, postal del cielo
(Jaime Gil de Biedma)*

Ahora, voy a contaros
cómo también yo estuve en París, y fui dichoso.

Era en los buenos años de mi juventud,
los años de abundancia
del corazón, cuando dejar atrás padres y patria
es sentirse más libre para siempre, y fue
en verano, aquel verano
de la huelga y las primeras canciones de Brassens,
y de la hermosa historia
de casi amor.

Aún vive en mi memoria aquella noche,
recién llegado. Todavía contemplo,
bajo el Pont Saint Michel, de la mano, en silencio,
la gran luna de agosto suspensa entre las torres
de Notre-Dame, y azul
de un imposible el río tantas veces soñado
–*It’s too romantic*, como tú me dijiste
al retirar los labios.

¿En qué sitio perdido
de tu país, en qué rincón de Norteamérica
y en el cuarto de quién, a las horas más feas,
cuando sueñes morir no te importa en qué brazos,
te llegará, lo mismo
que ahora a mí me llega, ese calor de gentes
y la luz de aquel cielo rumoroso
tranquilo, sobre el Sena?

Como sueño vivido hace ya mucho tiempo,
como aquella canción
de entonces, así vuelve al corazón,
en un instante, en una intensidad, la historia
de nuestro amor,
confundiendo los días y sus noches,
los momentos felices,
los reproches

y aquel viaje -camino de la cama-
en un vagón del Metro Étoile-Nation.


ESCRIBIR
(Poema de Alberto Cardín, cerebro privilegiado malogrado por el sida).

"Desde que supo que había contraído el SIDA, el ritmo de la producción intelectual de Alberto Cardín entró en frenesí. La espada de Damocles se instaló sobre su cabeza de forma tan visible que podía ver con claridad sus dos filos cortantes. Hasta entonces el tiempo, verdugo de las formas y las modas, venía a sus espaldas, mordiéndole la vida. Así lo percibe en toda su obra poética, desde Paciencia del destino hasta Indículo de sombras, donde la muerte «es tardona, mezquina,/ lerda, torpe y haragana/, no llega nunca a tiempo/ para quien la llama*» Alberto Hidalgo Tuñón

escribir para no morir
tarea idiota que odio
placer que sólo da trabajo

el tiempo de llenar un papel
es tiempo ya de muerte
y lleno sólo tiende
un puente en el vacío

¿milagro?

milagro es vivir lo cotidiano
pasear por los rostros
sortear la muerte que en cada cara me llama
tarea de tántalo que sólo sobrellevo
mientras no encuentre
mi vía hacia la muerte
mito del día en que habré
logrado mi más hermoso texto

(Alberto Cardín, *Mi más hermoso texto. Poesía completa (1976-1983)*, edición de Ernesto Castro Córdoba, Ultramarinos Editorial, Barcelona, 2016)